Hola a todas!! último capítulo :(
CAPÍTULO 39 – HOLA, EUROPA
-NARRA KEVIN-
Las chicas estaban tardando demasiado. Ya estábamos dentro del teatro donde se iban a celebrar los premios, esperando a que toda la gente importante entrara y se sentara, delante del escenario. Los decorados eran increíbles, pero casi no pude apreciarlos porque estaba demasiado nervioso.
Nos habían sentado a todos juntos, es decir, a Faith, Kate, Joe, Nick y a mí, sin dejar sitio para Anne, Liz y April, cosa que me preocupaba. Nervioso, tamborileé los dedos sobre mi regazo, sin dejar de mirar hacia la entrada, deseando ver entrar a Anne por allí.
-¿No están tardando demasiado? –le pregunté a Nick, que estaba a mi lado. Él bajó la cabeza.
-Se han ido –murmuró. Creí no entenderle bien.
-¿Perdona? –dije desconcertado. Él me miró. Por primera vez me di cuenta de que tenía los ojos empañados, pero no lloraba.
-Estaban aquí antes –contestó, tragando saliva –se han ido cuando nos han visto en la alfombra.
-¿Por qué se han ido? –pregunté yo, cada vez más sorprendido. No necesité que Nick contestara, me di cuenta en seguida.
Faith cogió suavemente la mano de Nicholas, que descansaba sobre el reposa brazos. Él no hizo nada, sino que se limitó a suspirar, agachando la cabeza.
-¿Nos han visto entrar? –susurré en voz baja. Nick se limitó a asentir.
A mi izquierda tenía a Joe, que miraba un punto fijo en el escenario, sin ganas.
-Kevin, ¿sabes algo de las chicas? –preguntó disimuladamente. Me giré para mirarlo.
-¿No lo sabes? –levantó la ceja, completamente perdido. Me dispuse a contárselo –nos han visto en la alfombra… y se han ido.
Joe abrió los ojos, desconcertado. Luego miró a Nick, y se dio cuenta de que no bromeaba por su expresión.
-¿Por qué no me habéis dicho nada? –preguntó escandalizado, pero a la vez discreto –habríamos hecho algo…
-Lo sé –contesté, incómodo –yo no las he visto, ha sido Nicholas.
-¿Estaban las tres? –preguntó Joe, aún preocupado.
-Sólo Liz… y April –contestó Nick, con voz seca.
-Galletita… -murmuró Joseph, triste.
Entonces, ¿Anne no había visto nada? Y si lo había visto, no debería estar enfadada conmigo, ¿no? Al fin y al cabo, yo iba solo… sin embargo, no me pude alegrar, porque las expresiones de mis hermanos eran demasiado tristes como para poder yo alegrarme de algo así.
Justo en ese momento, mi móvil empezó a vibrar. De un salto, lo saqué de mi pantalón, rezando para que fuera Anne. Pero no era ella, sino un número largo, que no conocía. Contesté de todas formas.
-¿Diga?
-¡Kevin! –gritó una voz. Se oía un poco mal -¡soy April!
-¡Hola! –me alivió oír su voz. Quizá podían solucionarse las cosas, después de todo -¿dónde estás? ¿No venís?
-Kevin… -soltó un suspiro –estamos en el hospital. Anne ha tenido un accidente de coche… -mi mente se nubló –los médicos han hecho todo lo que han podido.
¿Qué? No podía ser cierto lo que estaba escuchando.
-April, dime que está bien, dime que se va a poner bien –le urgí, sintiendo las lágrimas a punto de desatarse. Joe y Nick se me quedaron mirando, preocupados.
-Kev, lo siento mucho –contestó ella, con voz quebrada –está en coma. No saben cuándo se despertará.
Oí como se sorbía la nariz, como contenía un sollozo. Sentí que mi corazón se paraba, mientras que en mi mente aparecía la imagen de Anne, rodeada de tubos y aparatos de hospital. Demasiado doloroso.
-April, ¿estás con Liz? –pregunté, tratando de mantener la calma. Ella asintió -¿os vais a quedar con ella? ¿Por favor?
-Claro que sí, Kev. Todo el tiempo que haga falta –contestó. Se lo agradecí infinitas veces.
-Salgo ya hacia allí… cuidadla, por favor –les pedí, casi rogué. Luego colgué.
-¿Qué pasa? –preguntaron Joe y Nick, casi a la vez. Sintiendo unas ganas tremendas de ponerme a llorar, decidí que tenía que ser fuerte, al menos de momento.
-Anne está en el hospital –murmuré. Hice ademán de levantarme –tengo que ir a estar con ella.
Faith levantó la cabeza, mirándome extrañada.
-Kevin, ¿adónde vas? –preguntó desde su asiento.
-Lo siento, tengo que irme –contesté, secamente.
-Espera –dijo Nick, levantándose también.
-No te puedes ir solo –añadió Joe, haciendo lo mismo que el pequeño -, vamos contigo.
-¿Estáis locos? –preguntó Faith, escandalizada desde su asiento -¡la gala está a punto de empezar!
Al parecer, la gente estaba demasiado ocupada en sus propios asuntos, porque no nos prestaban demasiada atención. Di gracias por ello.
-¿A quién le importa esta estúpida gala? –murmuró Nick, sin mirarla.
-A ti y a mí, Nicholas –dijo ella, agarrándole por el brazo, intentando que se volviera a sentar a su lado –tenemos que hacer esto por la película, ¿recuerdas?
-Faith, la novia de mi hermano está en el hospital, en coma –espetó Nick, fríamente.
-¿Ah, sí? –murmuró Faith, algo sorprendida –bueno, Kev… tú si quieres puedes irte. Pero Nick, ¿no pretenderás dejarme plantada, verdad?
Kate observaba la escena, demasiado intimidada como para hablar. Sin embargo, pareció armarse de valor.
-Bueno... verás Faith, yo creo que no pasa nada si se van… -empezó a balbucear. Todos nos quedamos mirándola, mientras que Faith parecía echar humo –son hermanos, es normal que quieran estar juntos…
-¿Y a ti quién te ha dicho que hablaras, ratoncillo? –espetó Faith, altanera. Kate se quedó muda al instante, con la cabeza gacha. Luego, Faith se volvió hacia nosotros –tenéis que quedaros. Son órdenes de arriba.
Por "arriba" se refería a Disney. Mi paciencia, que antes creía que era infinita, empezó a agotarse. Sin embargo, me contuve.
-Sentaos –dijo, casi como una orden. Nicholas tomó aire, profundamente, tratando de calmarse, mientras que Joe la miraba como si se hubiera vuelto loca.
-¿Quién eres tú para mandarme? ¿Acaso te crees la jodida reina de los mares? –preguntó Joseph, completamente enfadado. La situación se estaba poniendo peliaguda.
-Nicholas, ¿vas a dejar que tu hermano me hable así? –preguntó Faith, helada por la respuesta del mayor, que la miraba con una mezcla de asco y rabia en la cara. Nunca había visto a Joseph así.
-En realidad, Faith, me da exactamente igual cómo te hable –contestó fríamente Nick. La cara de ella fue como si le hubieran dado una bofetada –vámonos.
Kate se había quedado de piedra, alternando la mirada entre su heroína Faith y nosotros. Sin embargo, cuando pasé por su lado, me cogió de la mano, deteniéndome.
-Suerte, Kevin –murmuró, sinceramente –espero que todo salga bien.
Sonreí, dándole las gracias. Al fin y al cabo, por lo menos ella tenía sentido de la humanidad. ¿Qué le había pasado a esa pequeña chica de pueblo, sonriente y amable con todo el mundo? Faith había cambiado mucho, y demasiado rápido. Suspiré, echando a andar detrás de Nick, que seguía a Joe, que encabezaba la fila.
***
-NARRA APRIL-
Odiaba la atmósfera de hospital, la odiaba con todas mis fuerzas. Por suerte, a Annette le habían dado una habitación muy pronto, con sólo una camilla para ella, sin tener que compartirla con nadie. Los médicos no habían dejado de entrar durante la anterior hora, haciéndole pequeñas pruebas, comprobando los papeles que colgaban de su cama, intentando descubrir algo nuevo… sin éxito.
Liz y yo conseguimos dos sillones, más o menos cómodos, en los que recostarnos, con la mirada perdida en algún punto de la habitación, sin hablar o movernos, dándole vueltas aún a lo sucedido en la gala. No podía quitarme de la cabeza la escena del beso entre Nick y Faith, se había incrustado en mi retina y era como si se negara a desaparecer. De vez en cuando, Liz dejaba escapar un suspiro, conteniendo las lágrimas. Ni siquiera nos había dado tiempo a cambiarnos, así que íbamos aún con los vestidos de fiesta, pero con menos glamour: el maquillaje corrido por haber llorado, el pelo deshecho por las prisas…
De pronto, escuchamos un pequeño revuelo en el pasillo, seguido de una voz enérgica, obligando al murmullo que se callara.
-¿Qué hacen aquí? –exclamó una voz fuera, emocionada. Nosotras intercambiamos una mirada, extrañadas. Los susurros seguían, excitados.
-¡Haced el favor de callaros! –mandó una voz, que supuse sería la enfermera jefe -¡esto es un hospital, no una sala de conciertos!
¿Sala de conciertos? Liz y yo dimos un salto, comprendiendo de repente. Sólo una cosa podía provocar ese escándalo… o mejor dicho, tres cosas. Justo en ese instante, Kevin, Joe y Nick entraron en la habitación, por ese orden. El mayor estaba completamente serio, con una expresión que creí no haberle visto nunca. Liz y yo nos levantamos, acercándonos a la cama en la que Annette estaba tendida.
-Chicas, gracias por estar aquí –dijo Kev, sin mirarnos. Tenía la vista clavada en Anne, inmóvil y con los ojos cerrados. No me atrevía a mirar a Nick a la cara, o quizá no me apetecía demasiado, así que traté de acercarme a Kev.
-No te preocupes, Kevin –le dije.
-Nos quedaremos aquí todo el tiempo que haga falta –añadió Liz, apoyándome. Tampoco ella parecía querer mirar a Joe, porque trataba de evitarlo a toda costa.
-Gracias –repitió el mayor -¿Qué han dicho los médicos? ¿Van a poder hacer algo más?
-De momento sólo nos queda esperar a ver cómo va evolucionando. Dicen que puede despertarse hoy, el mes que viene, o dentro de un año. No lo saben, sólo depende de ella.
Kevin acarició la mano de Anne, posada sobre la cama, como muerta. Y, así era, en parte.
-No debería haberla dejado ir en su coche –murmuró Kev, rompiendo a llorar. No podía verlo así, se me hacía imposible, me rompía el corazón –debería haber enviado a alguien a que la recogiera…
-No podías hacer nada, Kev –se apresuró Liz, a su lado, apoyando su mano en su hombro. Joe y Nick se acercaron también, provocando que ella se separara rápidamente.
-Ya sabes lo testaruda que es –me negaba a hablar en pasado. Al fin y al cabo, no estaba muerta –habría insistido en ir en su propio coche.
Kevin se mantuvo callado, acariciando la frente de Anne, apartándole el pelo de la cara. Le habían quitado todo rastro de maquillaje del rostro, magullado por el impacto, y aún sin el brillo de sus ojos verdes seguía siendo guapísima.
-¿Os importa dejarnos solos? –preguntó Kevin, casi en un susurro. Todos asentimos, saliendo de allí lo más rápido posible.
En cuanto pisamos el pasillo, pude ver un montón de cabezas asomadas desde las puertas de las habitaciones, mirando a Nick y a Joe, que aún no habían dicho una sola palabra. Liz y yo salimos las primeras, dándonos apoyo mutuo. Detrás, vinieron Joe y Nick.
-Nick, Joe, ¿por qué estáis aquí? –preguntó una chica, curiosa.
-Asuntos personales –contestó secamente Nick. Luego bajaron la cabeza, poniéndose a nuestro lado.
-Galletita –oí murmurar a Joseph. Ella giró la cabeza, mirándome a mí en vez de a él –Galletita, sé que estás enfadada… pero mírame por lo menos.
-April, tengo un poco de hambre. ¿Vamos a la cafetería? –me dijo ella, ignorándole. Asentí, deseando salir lo antes posible de allí. Sin embargo, Nick me cogió fuertemente del brazo, impidiéndome que la siguiera.
-Tú no vas a ningún sitio hasta que nosotros dos hablemos –murmuró, firme. Por primera vez, me giré a mirarle a los ojos. Parecía suplicante, pero a la vez decidido.
-¿Hablar? –pregunté –creía que se te daba mejor besar a otras chicas.
Me deshice de su agarre, mirándole desafiante. De repente, el pasillo se había quedado desierto, quizá porque las curiosas estaban intimidadas por la enfermera jefe, que había amenazado con echarlas a todas del hospital si armaban escándalo. Joe y Liz nos miraban a nosotros, preocupados.
-April, déjame que te lo explique –murmuró Nicholas. Tomé aire, tratando de calmarme; de lo contrario, iba a ponerme a gritar y llorar, todo al mismo tiempo.
-Está bien –le dije –explícame porqué me pides que vaya contigo a un sitio para luego llegar y encontrarte besando a tu ex novia, diciendo que habéis "reconectado". Explícame porqué me haces crearme ilusiones, asegurándome que "soy la única" para luego ir y ver que todo era mentira. Explícamelo, porque no lo entiendo, de verdad.
Empecé a llorar, silenciosamente. Liz apoyó su mano sobre mi hombro, intentando tranquilizarme. Nick se quedó parado, mirándome serio.
-Galletita, vámonos –murmuró Joe, dirigiéndose a Liz.
-No, Joseph. No quiero ir contigo –contestó ella. Yo tomé aire, de nuevo.
-Liz, ves a la cafetería si quieres… luego iré –le dije.
-¿Estás segura? –preguntó. Yo asentí.
Mientras Liz echaba a andar hacia el ascensor, Joe suspiró profundamente y salió detrás de ella. Nick y yo nos quedamos solos en el pasillo.
-Aquí no podemos hablar –dijo Nick, tratando de pasar su brazo alrededor de mi cintura. Yo me aparté –vamos por lo menos a un sitio más tranquilo… y privado.
Manteniéndome a tres pasos de distancia de él, andamos en dirección contraria, durante un rato dando vueltas.
-¿Sabes adónde vamos? –pregunté, cuando empezó a subir escaleras.
-A la azotea –contestó él. Resignada, le seguí. Era la única forma de acabar de una vez con todo.
***
-NARRA LIZ-
Sabía que April no quería hablar con Nick, y sabía que no debía dejarla a solas con él, pero la mirada de Nicholas y la voz de ella cuando me pidió que fuera a la cafetería, me convencieron. Quizá si lo hablaban… negué con la cabeza, entrando en el ascensor. Nick había herido a April, y no le iba a ser tan fácil arreglarlo.
Cuando la puerta del ascensor se empezaba a cerrar, un brazo perfectamente musculado se interpuso, impidiéndolo, consiguiendo colarse dentro en el último segundo. Joe.
-¿Qué haces? –pregunté, alarmada –podrías haberte hecho daño.
-Nada puede hacerme más daño que el que me has hecho tú –murmuró, poniéndose frente a mí. El ascensor empezó a bajar.
-¿Daño yo a ti? –pregunté, atónita -¿y qué hay del que me has hecho tú? ¿Eso no importa?
Ahora resultaba que yo le había hecho daño a él. ¿Cómo de gracioso era eso? Joseph se giró pulsando un botón, haciendo que el ascensor se parara en seco, entre dos pisos.
-¡Joe! –exclamé, aterrorizada. Odiaba los ascensores y tenía pánico a quedarme encerrada en uno.
-Es la única forma de que me escuches –dijo él. ¿Se había vuelto loco?
-Vuelve a apretar el botón. Haz que esto se mueva –le exigí –Joe, me empieza a costar respirar.
-Galletita tonta –dijo él, acercándose a mí. Traté de apartarme, pero él era demasiado fuerte y sus brazos ya me rodeaban, firmes –cálmate, yo estoy aquí.
Sin poder evitarlo, empecé a llorar sobre su hombro. Lloraba de rabia, de impotencia, de tristeza, de miedo. Todo eso junto. Joe no me soltó en todo el rato, susurrándome al oído para que me calmara, diciendo que él estaba conmigo, que mejor que lo soltara todo para luego poder hablar tranquilamente. Y quizá tenía razón… lloré por todo, por haberle visto cogido de la mano de aquella chica, por haberle oído decir que estaba teniendo una relación muy especial con ella, por Annette, por Kevin… y también por April y Nick. Nuestro cuento de hadas hecho pedazos.
Le abracé con fuerza, como si así pudiera hacer que nunca se separara de mí, que no se fuera nunca más, que borrara todo lo que había pasado y que las cosas volvieran a ser normales entre nosotros. Después de todo lo que habíamos compartido, se me hacía demasiado doloroso.
-¿Estás mejor? –preguntó al cabo de un rato, deshaciendo su abrazo para mirarme a los ojos. Yo asentí con la cabeza, más tranquila. Tenía razón con eso de soltarlo todo -¿me vas a explicar ya porqué tú y April os habéis ido de la gala?
-Era como si no debiéramos estar allí, como si sobráramos –murmuré, recordando la escena.
-¿Crees que sobras en un sitio en el que estoy yo? –preguntó, apartándome el pelo de la cara con ternura.
-Claro que sí –exclamé –y más cuando vas acompañado de una chica rubia con vestido corto.
-Kate –aclaró él. Yo asentí con la cabeza. Exacto: Kate.
-Os deseo toda la suerte del mundo –espeté, duramente, sin mirarle a la cara.
-¿Qué? –preguntó Joe, extrañado.
-Sólo digo que quizá deberías haber aclarado tus sentimientos antes de prometerme nada. Hacéis muy buena pareja.
-Liz, ¿no pensarás en serio que…? –le miré, fría -¿es eso lo que piensas de mi, que voy por ahí mintiendo a las chicas, diciéndoles que las quiero y luego salgo con otras?
-No es lo que pienso –contesté –, es lo que he visto.
Joe me dirigió otra mirada, como si esperara ver algo en mi cara que le diera una señal o algo parecido. No pareció encontrar lo que buscaba, así que asintió débilmente con la cabeza, girándose para volver a apretar el botón, poniendo en marcha el ascensor de nuevo.
-Si eso es lo que opinas de mi, creo que no deberías verme más –dijo él, arreglándose la chaqueta, de espaldas.
-Está bien –contesté.
Al parecer se había extendido el rumor de que los Jonas Brothers estaban en ese hospital, porque al salir del ascensor en la planta baja, pude ver a un montón de chicas agrupadas a las puertas, sin poder entrar debido a la seguridad. Cuando vieron a Joe, empezaron a gritar como locas, señalándole y llamándole. Sin echar la mirada hacia atrás, hacia mí, Joe salió con paso firme del ascensor, levantando la mano, saludándolas. Luego, dio unos pasos más hacia la cafetería del hospital, que por suerte para él, era privada. Yo no pude hacer mucho más que quedarme en el ascensor parada, de pie, mientras las puertas se volvían a cerrar, esta vez para dejarme a mí dentro. Completamente sola.
***
-NARRA APRIL-
Subir a la azotea era la peor idea en siglos. Ya era de noche y hacía mucho frío allí arriba, pero eso no parecía importarle a Nicholas: allí estábamos solos. Cerré la puerta tras de mí, una vez que los dos salimos. No había demasiada luz, sólo la que reflejaban los carteles luminosos de alrededor del edificio, ya que el cielo estaba cubierto por nubes bastantes gruesas. Una ráfaga de aire helado me hizo estremecer. Al fin y al cabo, aún llevaba mi vestido de fiesta. Nick se dio cuenta, y se apresuró a quitarse la chaqueta, pasándomela por los hombros.
Odié y amé ese gesto, todo a la vez. Lo odié porque la chaqueta olía a él, conservaba su calor corporal, me recordó sus abrazos, cómo me sentía cuando estaba entre sus fuertes brazos. La seguridad que había sentido, la emoción, los acelerones de mis latidos del corazón… todo. Y lo amé por las mismas razones. Todo eso me impedía estar enfadada con él.
-¿Estás bien? –preguntó Nick, mirándome preocupado –sé que hace frío, pero es el único sitio tranquilo en este maldito edificio.
-No importa –espeté, fríamente –, estoy bien.
Él se acercó, sujetándome por los brazos, mirándome a la cara.
-¿Me cuentas ya por qué te has ido? –preguntó.
-¿Por dónde empiezo, por la reconexión o por el beso? –espeté duramente. Él suspiró.
-¿Lo has visto todo?
-¿Habrías preferido que no lo hubiera visto? –pregunté. Él sacudió la cabeza.
-No es lo que parece, April.
-¡Qué típico, Nick! –dije, apartándome de él –pero, ¿sabes qué es lo que más me ha dolido? Que me has visto, me has visto allí parada detrás de todos los fotógrafos y no has hecho nada para venir a explicármelo, a intentar que me quedara. Te has ido como un perrito faldero detrás de ella.
Ni siquiera podía pronunciar su nombre. Dolía demasiado.
-April, yo no he elegido ir con ella –contestó, con la cabeza gacha –son cosas del negocio.
-¿El negocio? –pregunté sorprendida -¿estás obligado a liarte con ella?
Había dado justamente en el clavo: Nick tenía que "salir" con Faith para dar publicidad a la película.
-Es lo que te estaba intentando explicar –dijo él, volviendo a aproximarse a mí.
-¿Y no podías explicármelo antes? –pregunté, desconcertada.
-No… sabía cómo te lo ibas a tomar –murmuró él. Luego, me cogió de la barbilla, obligándome a mirarle a la cara –April, tengo que hacer ciertas cosas por mi carrera, por nuestra carrera.
-¿Y qué pasa con Kevin? A él no le han puesto pareja falsa –espeté. -¿Por qué a Joe y a ti sí?
-No lo sé –se encogió de hombros –. Mira, puedo aparentar que me gusta una persona si me lo piden, pero es eso: aparentar. No es real.
-Pero la has besado –murmuré yo.
-También besé a Matt, y eso no significó nada –contestó. Me mordí el labio, pensativa –no beso a nadie como te beso a ti.
Levanté la ceja, incrédula. Él soltó un suspiro, exasperado. Luego, se lanzó a mis labios, besándome de repente, abrazándome. Yo no pude resistirme, así que me dejé llevar… sólo un momento. Tras unos segundos, abrí los ojos, dándome cuenta de lo que estaba pasando. Puse mi mano sobre su pecho, apartándolo. Él me miró, preocupado.
-No estoy segura de querer compartirte con nadie –murmuré. Él suspiró.
-No puedes pedirme que elija entre mi carrera y tú –dijo, con voz desvalida –no sé… si podría decidirme.
Traté de contener las lágrimas, de alguna manera, mordiéndome los labios hasta que doliera, apretando los puños… cualquier cosa con tal de que no me viera llorar.
-No hace falta que decidas tú. Lo haré yo –dije, tratando parecer decidida. Él me miró, con miedo. Luego sacudió la cabeza.
-No lo hagas –me pidió –no sé qué voy a hacer sin ti.
Me acarició la cara, con ternura. Se topó con una de mis lágrimas, que se habían hartado de quedarse paradas. A pesar de estar oscuro, por primera vez noté que sus ojos estaban húmedos, pero no estaba segura de si estaba llorando. Nunca le había visto hacerlo. Sonreí amargamente.
-¿Sin mi? –pregunté –harás lo mismo que hacías antes de conocerme. Sólo que ahora también irás a Europa. ¿Cuándo os vais?
-Dentro de dos semanas –murmuró él, bajando la cabeza –puede que antes.
Nos quedamos los dos callados, sin valor para decir nada más. Yo me quité su chaqueta, devolviéndosela. Nick la cogió con pesar, sin mirarme. Suspiré, dándole un beso en la mejilla antes de dar media vuelta hacia las escaleras, dejándole allí arriba sólo.
Mientras bajaba, rompí a llorar silenciosamente, saboreando el gusto salado de una lágrima. Una lágrima que no era mía.
no os perdáis el epílogo! (click en siguiente!)
