Ensayos
Por lazer-angel
Segunda Parte
Quinto y sexto año
Nota: Harry Potter no me pertenece.
La abuela Rose es la mujer mas dulce que he conocido en toda mi vida, a pesar de que no ser la mas llamativa. Ella es de hecho bajita y un poquito enmaderada. Su opaco cabello marrón, veteado de gris, me decía que pertenecía a una época antigua, pero su chispeante personalidad me decía que pertenecía a otra mas joven. La primera vez que vi a la profesora Umbridge, quería gritar: ¡Abuela! Que bueno que no lo hice, o si no me hubiese ganado una de sus horripilantes detenciones.
Me di cuenta rápidamente que Umbridge no era para nada como la Abuela Rose. La desagradable mujer parecía tener también prejuicios hacia mí. No era nada cómodo tener a una oficial del Ministerio, uno que otro profesor, y todos los Slytherin planeando como desvanecerte.
Otro elemento, que al parecer, tenía algo contra mi, era la Suma Inquisidora. Ellos parecían sentir cierta sádica satisfacción al momento de molestar a los alumnos, especialmente a Harry, Ron y a mi. Siendo quienes éramos, no nos dejamos aplastar y torturar como marionetas, y por eso creamos el Ejército de Dumbledore y nos pusimos en acción, para enfrentarlos ahora, con nuestra propia sádica satisfacción.
Aunque lo que si era extraño, era ver a Malfoy tan empecinado en molestarnos. Hace ya tiempo que me había dado cuenta que, cuando nos encontrábamos en la biblioteca el era una persona totalmente diferente. Cada vez que teníamos esos raros encuentros, el se comportaba de manera casi amigable. Sin embargo, cuando no nos encontrábamos en nuestra propia 'Atmósfera alternativa' por llamarlo de alguna manera, el me trataba con una mera y fría indiferencia, a pesar de que después de cada pelea, el parecía calmarse un poco.
Lo que sea. Malfoy no era más que otro episodio de nuestras vidas que superaríamos. No me podría haber imaginado en ese entonces, lo importante que sería.
En ese tiempo, sin embargo, Malfoy no hacía otra cosa que ignorarme. Durante todo el año, me aferré a mi escudo metafórico, lista para cualquier ataque malicioso, pero ni uno llegó desgraciadamente; se podía decir que estaba sorprendida. Cada vez que entraba a la biblioteca, esperaba ver su rubia cabecita salir de alguna estantería, listo para torturarme; pero todo era en vano.
Solo una vez lo confronte en la biblioteca, y ni siquiera en ese momento; las puntas que nos mandábamos eran inútiles en su cometido.
Habían pasado unos días después del show que armaron Fred y George en su último día de clases. Los profesores (específicamente Umbridge y Filch) todavía estaban tratando de quitar el Lago Artificial que habían dejado los gemelos en el corredor del quinto piso; el colegio era un caos. Los niños de todas partes habían tomado su iniciativa y ahora trataban de hacerle la vida picadillo a la Directora. Había decidido tomarme un viaje a la Biblioteca, para huir del caos y el bullicio que había en la sala común de Gryffindor donde todavía se comentaba el gran escape de los gemelos Weasley.
Solo había tocado mi pergamino con la punta de la pluma, cuando escuché el mismo sonido sarcástico que he estado escuchando los últimos cinco años de mi vida.
"Sangre sucia."
"Hurón."
"Que creativa."
"Puedo decir lo mismo de ti."
El se burló por lo bajo. "¿Cómo es que siempre te encuentro en la biblioteca? ¿Nunca piensas en ir a otro lugar, tener contacto humano?"
"Por mucho que adore romper las normas para que puedas descontar cincuenta puntos de Gryffindor, tengo mejores cosas que hacer."
"¿No me digas?"
"¿Qué quieres Malfoy? ¿Quitarme otros diez puntos por que soy una Sangre sucia?"
"Esa es una excelente idea. Diez puntos de Gryffindor por ser una sabelotodo insufrible y tener mala sangre."
Lo fulminé con la mirada. Tal vez el muy imbécil no se iba a comportar tan amigable como creía.
"Jodete."
El arqueó una ceja y la esquina de su boca también siguió esta forma. Ese desgraciado. Si no fuese por sus reglas de calma y compostura, en este momento estuviera saltando de un lado para otro, aplaudiendo por haber obtenido tan cruda y tosca respuesta de mi parte, cosa que pocas veces dejo que pase a no ser que mi humor esté inusualmente volátil. Eso parecía pasar cada vez que el estaba cerca.
"Nunca pensé que tuvieras un léxico tan sucio, Granger."
"Ve y encuentra a alguien que le importe. No estoy de humor para esto."
"Oh, pero los otros no son tan divertidos de provocar como tú."
Quería ponerme de pie y cachetearlo; lo que fuera para quitarle esa sonrisita estúpida de la cara. "¿Por qué no vas a buscar a una de las chicas que siempre están detrás de ti?"
Su sonrisa se transformó en una más arrogante. "¿Te refieres a las Slytherin que cumplen mi capricho y voluntad? Esas solo vienen de noche." Me dio una sonrisa seductora. "¿Te gustaría probar?"
Me dije a mi misa que lo más probable era que me quitara cien puntos si le quitaba la nariz con un hechizo. "No, gracias. No me gustaría ser una Slutherin*."
El bufó con desdeño. "Inteligente."
Aproveché la oportunidad para volver a mi ensayo.
El hechizo Cambia Color (cuyo conjuro es 'convocumbra' seguido por el nombre del color del objeto al cual se desea cambiar, en Latín), es conocido por su uso cómico, como por ejemplo-
Me detuve y alcé la cabeza para encontrarme con sus ojos grises viéndome fijamente.
Era horrible.
"¿Es que acaso tengo tinta en la cara, o es que estás ciego y no te das cuenta que estás observando a una Sangre sucia?"
"Si no fruncieras el ceño todo el tiempo, podrías llegar a verte atractiva, Granger."
Sabiamente decidí no responder, además de que no tenía con que.
"¿Es el primer cumplido que te dan? No puedo decir que me sorprenda."
"A menos yo no me doy cumplidos a mi misma, mejor, yo no encanto mi espejo para que me de cumplidos."
El ignoró mi comentario. "Tiene que ser una belleza natural, viendo como no pasas todo el tiempo usando esas pinturas que se echan las chicas. ¿Qué haces en tu tiempo libre, Granger?"
"Leer. Escribir. Imaginar diferentes escenarios donde te llevo al lago y dejo que el calamar gigante te arrastre hacia las profundidades."
Me dio una sonrisa inmensa que me recordó al gato de Cheshire. No era nada confortante. "¿En serio? Pensaba que planeabas la muerte de Umbridge y Filch."
Hice una pausa antes de responder. Había algo sospechoso en su tono de voz. "Podría ser."
Inclinándose, colocó la barbilla en una de sus manos tamborileando los dedos contra su boca. "Sabes, me estoy cansando de Umbridge. Siempre quiere estar mandándonos. Y además, se rehúsa a darnos dinero por lo de la Suma Inquisidora," dijo, arrugando la nariz y frunciendo el ceño.
"Ya tienes suficiente dinero por ti solo Malfoy. No seas codicioso."
"Eso no importa. La mujer me fastidia, y estoy empezando a detestarla."
"Únete al club." Volví a fijar mi atención en el pergamino, no sin antes captar algo extraño en su mirada.
"Si pudiera," remarcó casualmente.
Mi pluma se paralizó justo antes de tocar el pergamino una vez más. ¿Es que…? ¿Acaso el…?
Oh, ese desgraciado. Ese tramposo, manipulador, psicópata, maligno, confabulador, desgraciado. Estaba tratando de engañarme (no muy hábilmente) para que le diera información sobre el Ejército de Dumbledore. Bueno si quería información, información le iba a dar.
"Bueno, que mal que no hay uno. Yo con gusto lo crearía," dije cuidadosamente. "No, tengo cosas mas importantes que hacer que estar planeando algo contra Umbridge."
"No me digas que estás en algún tipo de misión secreta, Granger."
Le sonreí abiertamente. "Claro que no. Ese tipo de misiones necesitan viajes a través del océano. El único viaje que yo hago es el de ir y venir desde el castillo hasta el Bosque Prohibido" para dramatizar la cosa, puse la mano en mi boca, sorprendida "Oh no. No le puedes decir a nadie de esto, Malfoy."
Se inclinó hacia atrás sonriendo con arrogancia. "Oh, pero, Granger, si tienes comunicación ilegal con Dumbledore, me temo, que voy a tener que reportarte al Ministerio."
Me levanté para agarrarle la mano, pero al último minuto me contuve ya que probablemente, se sacudiría para quitarse todos lo gérmenes, siendo yo una Sangre sucia. Así que en vez de eso, junté las manos y lo miré, suplicante. "Malfoy, yo no estoy teniendo comunicación con Dumbledore. Solo le estoy construyendo un arma en lo profundo del bosque, para después usarla contra el Ministerio."
Su emoción ya no podía ser contenida. Claro, eso fue hasta que se dio cuenta del sarcasmo en mi voz.
Su sonrisa arrogante fue reemplazada por una mirada desdeñosa. "Te crees graciosísima, Granger."
"Me gusta pensar que lo soy." Y con eso, volví a centra mi atención en el pergamino. Dejando salir un largo suspiro, me incliné y busqué en el bolso mi borrador azul. No era tan brillante como a un principio, se veía tan derrotado como yo.
"Déjame decirte que tarde o temprano encontraré a tu grupito, y créeme no será algo lindo."
Le di una mirada decidida. "No creo que eso vaya a pasar."
Que equivocada estaba.
Sin embargo, ninguno de nosotros lo sabía en ese momento, así que Malfoy, simplemente se paró, puso los ojos en blanco, y bufó con arrogancia. Después se volteó para salir, haciendo que su capa flotara con efecto dramático. Solo consiguió derribar una pila de libros, y un segundo después la Señora Pince se había materializado con una mirada severa y palabras de regaño.
Mis labios no pudieron evitar formar una sonrisa, mi forma de agradecerle a la señora Pince el haber estado ahí, a diferencia de los últimos dos años. Esta vez, mi sonrisa se ensanchó al ver el pergamino, y eso que había usado el borrador muy poco.
El hechizo Cambia Color (cuyo conjuro es 'convocumbra' seguido por el nombre del color del objeto al cual se desea cambiar, en Latín), es conocido por su uso cómico, como por ejemplo el de alterar la vestimenta de una bruja repugnante y horrible, llamada Umbridge.
Mientras se cerraban las puertas de la biblioteca el rubio esperaba que la castaña tomara consejo en lo que a la Directora se refería, ya que no había mentido al decir que la mujer lo estaba empezando a fastidiar.
Unos días después, un grito reverberó en las paredes de Hogwarts. Los estudiantes habían salido, para ver que ocurría. Risitas y murmuro se podían escuchar en la multitud mientras una muy furiosa Directora caminaba por el Hall, su cabello una mezcla de rosado brillante y verde limón. Se rumora que Colin Creevey hizo una fortuna vendiendo sus fotos de Umbridge.
xXx
El año siguiente…
Merlín, apenas puedo hablar de ese año sin que las lágrimas se me salgan o sin explotar el objeto mas cercano. Fue un shock para todos, bueno, excepto para Harry, cuando nos dimos cuenta de la traición de Malfoy. Por alguna extraña razón, sentí un estirón en el pecho al escuchar las noticias. Tal vez, me lastimaba ver a uno de mis compañeros pasar por tanto estrés. Tal vez, me había acostumbrado a nuestros encuentros.
Había realizado un bueno número de ensayos ese año, y cada vez, esperaba escuchar su simulado saludo, la típica interrupción que me distraía del trabajo, pero ninguna de esas veces el apareció, y me sentí decepcionada cada una de las veces.
Fue el tres de Junio cuando por fin ocurrió. Estaba en la biblioteca, trabajando en otro ensayo. No había escrito nada importante, solo parte del encabezado, que leía:
Hemone Gangr
3 de Mayo—
Había estado un poco distraída ese día. Todo tenía que ver con el día anterior. Harry, Ron y yo, habíamos estado, y los chicos habían tenido una discusión acerca de tatuajes, cuando de repente, la conversación se había desviado al tema de Eileen Prince.
Prince. El nombre me dejaba un sabor amargo en la boca. Los hechizos, sus consecuencias, la mente retorcida del autor; todo eso tenía algo siniestro y enfermo. No me gustó el hecho de que Harry casi mata a Draco Malfoy con uno de los hechizo del libro.
Pero eso me distrae de mi punto. Me había sentado en la mesa de siempre, la cual era mía desde primer año, completamente distraída, cuando de repente, sentí una presencia detrás de mí. Había entrado tan silenciosamente, que casi no lo veo.
"Hola," me saludó tranquilamente.
Me volteé despacio, pestañeando tres veces, para asegurarme que de verdad fuera él. Su usual brillante y cuidado cabello, ahora estaba desordenado y parecía no tener vida. Su ya de por si pálida piel, se veía ahora aún mas pálida. Sus ojos, generalmente furiosos y altaneros, ahora tenían cierto matiz de derrota, parecida a la de mi ya difunto Abuelo Jack. Se veía tan frágil y flaco, que me pregunte si había estado comiendo, por lo menos los últimos treinta días. Mi preocupación por su salud me recordaron las cosas que Harry y Ron me habían dicho, sus sospechas, así que le pregunte que pasaba.
El solamente negó con la cabeza y volteó a ver a sus manos. Finalmente, atrapó mi mirada, y agucé mis oídos para escuchar sus penas audible suspiro. "Lo siento. Por lo que va a pasar."
Anonadada, abrí la boca para responderle, pero el solo negó con la cabeza una vez mas. Eso hizo que mi indignación subiera. Odiaba que las personas me interrumpieran antes de saber lo que iba a decir, y así se lo dije.
Su boca se alzó un poco, el fantasma de una sonrisa. Esto me alarmó aún más.
"Malfoy…"
"Granger…" me respondió de manera sarcástica, pero el toque ya había perdido su efecto.
"Es en serio. Se que no hemos sido los mejores amigos…" el bufó al escuchar esto, y yo lo miré enojada. "Pero, si hay algo de lo que necesites hablar, aquí estoy yo para escucharte."
"Gracias por la oferta, pero no creo que pueda soportar tu basura psicológica en este momento, Granger."
Yo parpadee enojada, empezando a sentir la ola de calor que inundaba mis mejillas, cosa que siempre pasaba cada vez que me molestaba por algo. En este caso era Malfoy. ¿Por qué siempre tenía que ser Malfoy?
"Malfoy," le dije, irritada, "se que estás pasando por una situación difícil en estos momentos, pero eso no te da el derecho de actuar de manera tan irrespetuosa, especialmente cuando estoy tratando de ayudarte."
El se encontró con mi furiosa mirada. "No necesito tu ayuda."
El siempre sabía como hacerme enojar. "¿Entonces por que demonios vienes para acá luciendo como si tuvieras un gran lío encima? Algo así parece esperar ayuda ¿no lo crees?"
Encogiéndose de hombros, volteó a ver a una de las estanterías. "Tal vez necesitaba darle una última oportunidad a nuestra tradición."
Bufé. "¿Tradición? ¿Y que ganamos con eso? Al parecer lo único que yo consigo es estropear mis ensayos."
El alzó una ceja. "¿No me digas? Que extraño. Que coincidencia que cada vez que aparezco de alguna manera, tus ensayos parecen desviarse de su objetivo principal."
"Que coincidencia, si. Ahora dime, Malfoy ¿Por qué vienes aquí cada año? ¿Es que te da satisfacción el atormentarme?"
El miró pensativo a la pila de libros que tenía en la mesa. "De hecho, si. Al parecer tu eres la única persona en este circo de colegio a la par de un combate verbal."
Me le quede viendo intensamente. "A pesar de sentirme halagada al saber que piensas de esa manera sobre mi intelecto, no veo el propósito de estas. Ve a pelear contigo mismo en el espejo; sería lo mismo."
"Bien, Granger. ¿Quieres un propósito? Dame tu un propósito por el cual yo pueda estar aquí."
Considere su respuesta por unos cuantos segundos. "¿Responderías algo que te pregunte?"
"Depende de la pregunta," dijo, con ironía.
"¿Eres tu el que está detrás de lo que está pasando este año?"
Sus ojos se oscurecieron, y se quedó callado por unos momentos. "Hay algunas cosas que no deberían decirse," respondió, al final. "La ignorancia es una bendición ¿no es así?"
"No si lastiman a otras personas," repliqué, dejando mi pluma a un lado, mi ensayo olvidado.
"Tu no sabes nada, Granger."
"Y pensar que hace solo segundos alababas mi carácter. No soy tan tonta como tus secuaces, a los que tú llamas amigos. Se que estas planeando algo, y no se que es. Lo que sea, tienes que parar; trabajar para Voldemort no deja nada bueno. No eres mas que otro peón en su juego para dominarnos."
El se sobresalto al escuchar el nombre. "No digas su nombre. El castiga a aquellos que lo pronuncian sin el debido respeto."
"Deja de ser tan cobarde." Le tomé el brazo y lo miré intensamente. Volteó a ver su brazo izquierdo sorprendido y de repente sentí un cosquilleo, dándome cuenta de que podía estar sosteniendo la Marca Tenebrosa.
Sus ojos se clavaron en los míos, y de un tirón se libero de mi agarre. "Tu no sabes nada," me susurró molesto. "No me llames cobarde cuando no tienes ni la mas mínima idea de lo que esta pasando. Podrás saberlo todo acerca de Encantamientos, Transfiguración y Pociones, pero no tienes ni idea de lo que pasa en la vida real ¿no? En la vida real, vives o mueres. Una vez que eliges un lado, estás atrapado, sin importar el costo. La lealtad es lo que te mantiene vivo, y si llegaras a vacilar al momento de tomar una decisión, antes que puedas pestañear te echan el Avada Kedavra. Despiértate a oler las rosas, Granger, y te darás cuenta que mas de una tiene espinas en el tallo. Esta es la realidad, no otra de tus fantasías donde todo es perfecto y las cosas salen tal como las quieres."
Por primera vez en mi vida, me encontraba sin palabras.
El continuó, "Me han dado una tarea, y tengo que cumplirla. Ve y dile a Potter. Eso no hará ninguna diferencia. Ya no es mi vida la que está en riesgo, y tengo que pensar en la única persona que a demostrado aunque sea un atisbo de preocupación por mi." Sus ojos ya habían perdido su fuego y ahora solo mostraban ansiedad y miedo. "Por favor, Hermione. Solo tengo que decirte que lo siento. Siento todo lo que he hecho. Fui un estúpido, un necio y un ignorante con los demás. Nunca pensé que mi vida cambiaria de la manera en que lo hizo y ahora estoy pagando todos mis errores. Lo siento."
El lo repitió una y otra vez, haciendo eco en mis oídos hasta que finalmente salí de mi estupor. Mi mano se levantó y cruzó su cara de un golpe, interrumpiéndolo. Se detuvo y se volvió hacia mí poco a poco, desconcertado.
"No te atrevas," le dije con los dientes apretado, "a asumir que no se como es la vida real. Por si no te has dado cuenta, he pasado por situaciones realmente difíciles estos últimos cinco años. Luché con un troll, he llevado a mi mejor amigo hacia la muerte innumerable veces, fui petrificada tratando de salvar el colegio, volví en el tiempo para salvar a un hombre inocente corriendo el riesgo de dañar la línea del tiempo, ayudé a Harry a ganar el juego mas peligroso del mundo, peleé contra Mortífagos armados, entre los que estaba tu propio padre, y vi al padrino de mi mejor amigo morir, Malfoy. Lo vi morir. Puedo ver a los malditos Thestrals, arrastrar los carruajes desde el tren."
Apenas pude darme cuenta de que si no bajaba la voz, podía venir Madame Pince a echarnos.
"¿Y tu crees que yo no?" Me miró fijamente con los ojos apagados "¿Sabes a cuentas personas vi ser asesinadas y torturadas este pasado verano?"
"Yo no voy a jugar contigo Malfoy a ver quien ha visto mas personas morir. Ya es suficientemente malo tener dieciséis años y estar atrapados en esta guerra horrible, como para colmo tener que compartir historias de horror."
"Entones deberías entenderme. En este jodido mundo, solo hay una persona que ha estado conmigo, Granger, y ahora el Señor Oscuro me amenaza con matarla si no le cumplo. Mi madre ya ha sido señalada por los pecados de mi padre, y lo odio. Ella lo hace ver tan difícil, que no tiene fe en mi."
Lo miré con incredulidad "¿Estás haciendo todo esto solo por que tu querida mamita no tiene fe en ti?"
Sus ojos se volvieron duros, y su voz subió tan bien. "Mi madre," dijo, fríamente, "esta a punto de morir ¿Y tu crees que todo esto es para probarle algo?"
Al instante me arrepentí de mis palabras. "Malfoy-"
"Si hay algo que va a salir de todo esto, Granger," el interpuso, "es mi palabra de que haré todo lo que este en mi manos para que mi madre viva y muera vieja, segura y feliz, así yo no esté con ella. Ella no ha hecho nada malo, solo casarse con la familia correcta en un mal momento y no le dejare morir por mi culpa o por la de mi padre."
Un tenso silencio envolvió el aire, y mi mirada volvió de nuevo al pergamino. No estaba segura de que decir, y tenía un poco de miedo que si decía algo equivocado, la pagaría conmigo. No sería algo bueno que en su lista de fechorías colocaran la destrucción de propiedad, claro, si no es que ya lo había cometido.
La dura realidad me golpeó; que tal vez un compañero, del cual yo sabía que era Mortífago y que pronto estaría asesinando a gente inocente. El simple hecho de que Malfoy podía continuar con sus amenazas en contra de Harry o de Ron hizo que se me helara la sangre.
"Mira, Granger," dijo de manera brusca y abatida, "yo no vine buscando un terapeuta. No hay nada que puedas hacer para ayudarme ¿entendido?"
"Eso es lo que tu crees, Malfoy." Suspiré con cansancio. "Pero tu y yo, somos mas parecidos, de lo que nos gustaría pensar. Tenemos la misma mentalidad. No puedo cambiar tu decisión, pero puedo decirte que siempre habrá una puerta abierta. Mientras ayudemos a mas personas, mas rápido pasará todo esto."
El me miró seriamente "Si alguna vez eso llega ese momento, espero que sepas mantener tu parte del trato."
Tranquilidad impregnó el aire una vez más, y me quedé viendo el libro abierto, tratando de recordar acerca de que era mi ensayo. Por el rabillo del ojo, lo vi levantarse de su asiento.
"Escribiste mal tu nombre y es Junio," me dijo tranquilamente. Se volvió rápidamente y salió de la biblioteca.
Cuando mis ojos volvieron al pergamino, vi que en vez de las típicas palabras escritas con mi letra después de cada "reunión", había un mensaje escrito con fina y pulcra letra.
Estoy muy arrepentido de los acontecimientos que pronto tendrán lugar. Encuentra en tu corazón el perdón.
Además de que mi nombre y la fecha habían sido corregidos. Fruncí el ceño y recogí el papel, leyendo el mensaje una y otra vez. Esto no podía significar nada bueno…
Y así fue. El día siguiente, el infierno se desató. Harry vino hacia nosotros y nos lanzó el Felix Felicis, diciendo lo que nos esperaba. Mortífagos podían ser escuchados en los corredores de Hogwarts, lanzando hechizos a los estudiantes y profesores. Todos seguimos a Snape hasta la Torre de Astronomía pero fuimos atacados por más Mortífagos.
Estaba a punto de lanzar un maleficio, cuando sentí como alguien me empujaba hacia una habitación. Alce mi brazo para lanzarle un hechizo a mi atacante, pero el atrapó mi muñeca antes de yo pudiera hacer algo. Escuché un murmuro como, "Recuerda lo que escribí, Granger." Y después se había ido.
Miré aturdida al lugar donde el había estado, dándome cuenta que había sido él el que había dejado entrar a los Mortífagos, y el, el que había causado todo este pandemonium. Y pensar que solo un día atrás, yo le había pedido que dejara a los Mortífagos…
Tres días después fue el funeral de Dumbledore. A mitad de la ceremonia, me di cuenta que Malfoy había confirmado que había sido el, el que de hecho, había estropeado mis ensayos.
*Slutherin: Slut es en ingles, zorra o prosituta. Si lo combinas con el 'therin' suena como slytherin.
