Ensayos
Por lazer-angel
Tercera Parte
Disclaimer: Harry Potter no me pertenece.
El decir que mi último año en Hogwarts fue incomodo es como decir que los escregutos que estudiamos en cuarto año eran amables.
Un repaso podría ser útil. Era la noche de solsticio de verano, antes de nuestro séptimo año. Todos habíamos estado discutiendo en la cocina del Numero Doce de Grimauld Place…
xXx
"Claro que no. Estos tres no tienen permitido quedarse en esta casa," gruñó Ojoloco por tercera vez.
Harry se levantó y coloco los puños fuertemente sobre la mesa "¿Y por qué no?"
"Podrás pensar que lo puedes hacer todo, Potter, pero todavía eres un niño."
"Estoy a punto de alcanzar los diecisiete, ya casi soy un adulto," peleó Harry, "así que dejen de tratarme como un niño, por que ningún niño pasa por las cosas que yo he pasado."
"Harry-" intervino Lupin, tratando de razonar con él, pero fue interrumpido por otro de los gruñidos de Ojoloco.
"Has salido con suerte cada una de las veces, ¿pero hasta cuenda crees que vas a contar con la misma suerte? No dejare que mueras por un hechizo lanzado al azar o por caer en el regazo de algún Mortífago."
Los labios del chico se contrajeron en una fina línea. "Bueno pero ellos no pueden matarme ¿no te acuerdas? La profecía dice que uno de nosotros tiene que matar al otro ¿no? Entonces estoy a salvo de los Mortífagos."
Ojoloco se irguió completamente mirando a Harry peligrosamente "¿Oh?¿ Pero no crees que ellos trataran de utilizar todo tipo de hechizos para inmovilizarte y torturarte, y luego llevarte a Tu-sabes-quién, que aprovechará la oportunidad para arrancarte los intestinos y comérselos en el almuerzo?"
Ron y yo nos miramos el uno al otro y nos estremecimos ante tal descripción.
"Vamos, Harry," intervino Tonks. "Te necesitamos demasiado como para perderte. Chicos como ustedes no tienen lugar en esta guerra. Serás el primero en ser atacado y el más fácil en ser eliminado."
Harry siguió discutiendo, sin hacer caso a lo que le acababan de decir.
"¡Pero al menos tengo una oportunidad! No soy ningún idiota que va a ir a caer a los brazo de Volde-"
"NO," le rugió Ojoloco a Harry. "DIGAS SU NOMBRE, MUCHACHO."
"¿Y por qué no?" contestó Harry. "Yo no le tengo miedo a ese cobarde y mucho menos a su nombre."
"Esto solo demuestra lo insolente que eres," dijo el Auror "¿Tu no entiendes que no se puede mencionar? Han colocado un tabú en su nombre, para así poder rastrearnos si llegamos a utilizarlo. Ya es bastante difícil salir de este basurero sin llamar la atención como para ahora tener una bandada de Mortífagos en nuestra puerta o en nuestro plato."
"¿Oh? Pero a quién le importa, nosotros somos los únicos que cono-"
Knock Knock Knock
Todos nos quedamos quietos, mientras el ojo mágico de Ojoloco volaba hacia la puerta.
Harry, sorprendido momentáneamente, tartamudeó, "Yo-yo no he dicho su nombre todavía."
"¿De veras crees que si fueran Mortífagos se molestarían en tocar?" gruñó Ojoloco. "Es el chico Malfoy."
Inmediatamente, una varita apareció en la mano de todos los que nos encontrábamos ahí, apuntando directamente a la puerta.
"No tiene nada con él, ni siquiera su varita. Se ve lo suficientemente vulnerable, pero no confío en este chico hasta dónde puedo ver y eso es decir bastante. Si no se explica en los primeros treinta segundos, atúrdanlo."
Desde mi punto de vista periférico pude observar a Ron animarse ante tal perspectiva, y tuve que reprimir un regaño.
Con un movimiento de muñeca, la puerta se abrió, y ahí estaba Malfoy, empapado de pies a cabeza por la lluvia torrencial que caía allá afuera. Después de un momento, abrió la boca para hablar.
"Yo-", comenzó, dudando. Se volteó hacia mí y me miró con los ojos muy abiertos y llenos de ansiedad. Después de que yo le diera una pequeña inclinación con la cabeza, el continuó "Yo-yo sé algunas cosas que les podrían ser de utilidad."
Silencio.
"Malfoy-Draco," dijo Lupin, lentamente, rompiendo el silencio que nos había tomado a todos después de su declaración "Debes entender que, aunque vengas con buenas intenciones, no podemos confiar o creer en ti."
"Déjenlo pasar." Sorprendidos, todos nos volteamos a ver al retrato del ala este. Otro retrato de Dumbledore había sido comisionado para estar en el Numero Doce, Grimmauld Place, pero la mayor parte del tiempo se la pasaba en su retrato de Hogwarts, pendiente del colegio. Era raro verlo aquí.
"Disculpe, ¿Qué?" preguntó la Profesora McGonagall, el desconcierto plasmado claramente en su rostro.
"Déjenlo pasar, y permítanle contarles su historia antes de juzgarlo." Dumbledore observó a Malfoy a través de sus lentes de media luna. "Si no me equivoco, esto quiere decir que Severus ha muerto ¿no es así?"
Despacio, nuestras miradas volvieron a Malfoy, quien todavía se encontraba en el porche; las gotas de lluvia caían de sus pestañas cada vez que pestañeaba. Sin decir nada, afirmó con la cabeza.
"Déjenlo pasar," repitió Dumbledore. Fue la Señora Weasley quien hizo el primer movimiento, saliendo de la cocina con una toalla larga y afelpada.
"Pasa querido, y toma asiento."
Esto nos sacó del estupor en el que estábamos, y la casa se llenó otra vez de actividad. Una vez tomado asiento y después de secarse, todos se sentaron y Malfoy comenzó a contar su historia.
"El se dio cuenta. El Profesor Snape podría haber sido muy bueno en Oclumencia, pero yo no. Todavía estaba un poco perturbado por los acontecimientos de esa noche, y el Señor Oscuro me atacó. No pude usar mis defensas lo suficientemente rápido, y el atacó mi mente. Hubo algunas cosas que Snape dijo durante nuestras conversaciones, y el Señor Oscuro se dio cuenta de ellas. Los últimos quince días han sido de incesante tortura para el Profesor Snape y para mí. Snape ideó un plan para que yo pudiera escapar y me dijo que viniera a este lugar, ya que él era el guardián de la casa."
Ah, de esa forma pudo encontrar el camino hasta aquí.
"Snape sabía que no lo lograría, así que se sacrificó para que yo pudiera escapar. No se lo mucho que pueda ofrecer, pero estaba lo suficientemente bien informado para ser útil." Nerviosamente, volteó a ver hacia la puerta.
"¿Hay alguna posibilidad de que alguien pueda haberte seguido?" preguntó Ojoloco.
Malfoy negó con la cabeza. "Snape me dijo que rompiera mi varita el segundo después de Aparecerme, para que así no pudieran detectar ningún tipo de magia que pudiera haber realizado en los últimos cinco minutos."
Ah, eso explicaba por qué no tenía varita.
El resto de la noche pasó de la misma manera, con un duro interrogatorio, unas gotas de Veritaserum de vez en cuando, y algunas memorias revisadas en un viejo Pensadero. Ya casi estaba amaneciendo cuando acabaron. Los chicos Weasley ya se habían quedado dormidos, desparramados en el sofá, y Lupin se veían incluso más pálido de lo que es normal para un Hombre lobo. Hasta los gruñidos de Ojoloco habían dejado de ser groseros.
Malfoy se instaló en el viejo cuarto de Sirius, a partir de la inesperada sugerencia de Harry. La única persona que no estaba de acuerdo era la señora Weasley, ya que todavía no había limpiado el cuarto de Sirius y decía que Malfoy podía morir por inhalar tal cantidad de polvo.
El se me acercó mientras subía y me detuvo. "Gracias," dijo, en voz baja.
"¿Por qué?"
"Por mantener tu palabra."
"¿Acerca de qué?"
"Por siempre tener la puerta abierta. Bueno, la puerta no estaba abierta, pero Ojoloco la abrió con su varita." Me dio una sonrisa apagada.
Traté de reprimir mi sorpresa por su cordial, y casi amigable trato. "Ojoloco es una persona muy amable una vez que llegas a conocerlo." Ladeé mi cabeza a un lado, mirándolo detenidamente. "¿Entonces te quedarás con nosotros?"
El se me quedó mirando fijamente. "Prometo que haré lo que esté en mi poder para quedarme hasta el final."
"Esa es una respuesta bastante vaga, especialmente de alguien que dice querer ganarse nuestra confianza."
"Es una respuesta sincera."
"Malfoy."
"Granger."
"Estoy hablando en serio."
"Yo también."
Le fruncí el ceño. "Debes de estar consciente del peso que ahora reposa sobre tus hombros. Si llegas a traicionarnos, o si eres un muy buen mentiroso, el mundo será todo caos y miseria. Tu-sabes-quién no tiene una lógica o una mente estable como para poder ver las consecuencias de su dominio sobre el mundo."
"Sé lo que hago, Granger. Ten un poco de fe." Y con eso, se volteó para dirigirse a las escaleras, dejándome algo preocupada por sus palabras.
xXx
Durante el verano, los miembros de la Orden aceptaron a Malfoy, de manera civil y casi amigable. Ni Malfoy ni yo discutíamos sobre nuestros encuentros pasados, pero casi siempre venían a la mente, cada vez que nos tropezábamos en alguna parte de la casa para conversar. Pude descubrir que era un conversador cínico, vigorizante y algo obstinado; probablemente fue Malfoy el que me ayudó a conservar mi salud mental durante las largas y tediosas horas que pasamos en esa casa aburrida y apretujada.
Tal vez fue por mi cercanía a Malfoy que me tomé tan mal las noticias, aunque claro los demás tampoco las recibieron muy bien que digamos.
xXx
La puerta se abrió de repente, chocando con la pared y despertando a Walburga Black, incitando su mantra de "SUCIOS TRAIDORES A LA SANGRE" y "SANGRE SUCIAS DESPRECIABLES" ensuciando, las ya de por si negras alfombras de la casa. Después de maldecir y cerrar las cortinas sobre el retrato, Ojoloco pasó a la cocina, donde los demás miembros de la Orden todavía se encontraban.
"Ni estaba dispuesto a cooperar, ni entrenado, ni calificado, muchacho…"
"¿Qué ocurre?" Los ojos de Harry, casi danzando detrás de sus anteojos.
La mirada de Ojoloco se concentró en Shacklebolt, y Kinsgley negó con la cabeza. "Ahora no muchacho, ahora no." Nos echó de la cocina, cerrando la puerta con un golpe seco.
Los tres nos quedamos viendo, sorprendidos, hasta que Ron sacó un Oído Extendible de un de sus bolsillos.
"Sabía que era buena idea guardar uno de estos." Antes de que pudiera añadir algo más, le arrebaté el oído de su mano, y lo coloqué en la puerta, haciéndoles señas a los chicos -los cuales seguían peleando sobre lo injusto de la situación- para que hicieran silencio.
"…el chico Malfoy…se fue sin siquiera…nos desobedeció…no podía esperar…demasiado tarde…"
"…confiar en él?...dejar información…un desastre…"
"…engaño?...después de todo…Mortífago…"
Me eché hacia atrás, sorprendida. Harry y Ron se lanzaron hacía el Oído Extensible, luchando por el pequeño objeto, mientras me retiraba. No es que me sorprendiera, pero de seguro no esperaba eso. Después del mes que había pasado con Malfoy, de verdad pensaba que había cambiado. Había visto algo en el, algo que nadie mas había visto, y me gustaba. Supongo que algunas cosas son demasiado buenas para ser verdad.
xXx
La confrontación final sucedió, irónicamente, el día del cumpleaños de Harry. La noche anterior, habíamos descubierto y destruido el quito Horrocrux, la diadema de Rowena Ravenclaw. Harry había estado ansioso en conseguir el sexto y séptimo Horrocrux, el cual creía que era el mismísimo Voldemort. Con las esperanzas de conseguir pistas sobre el objeto, decidimos ir hacia el Valle de Godric, la noche de su cumpleaños, solos.
Qué decisión tan estúpida y ridícula.
El segundo en el que aparecimos en la vieja casa de Harry, sentí como algo me recorría la espalda, y después nos encontramos rodeados de figuras en largas y negras capas. Mortífagos, por supuesto.
Traté de Aparecerme, pero sentí como la magia en el lugar no me permitía hacerlo, y por las miradas en las caras de Ron y Harry, ellos se habían dado cuenta de lo mismo. Estábamos atrapados. Metí la mano dentro de mi abrigo, presionando el Galeón que estaba en mi bolsillo, el cual alertaba a los otros miembros de la Orden que estaba en serio peligro, pero ya para cuando llegaran ya estaríamos muertos o secuestrados.
"Bueno, bueno, si no es nuestro trío favorito." Una fría voz habló, y casi de inmediato reconocieron a Lucius Malfoy. Este hecho solo reducía las posibilidades de salir del lugar con vida.
"Púdrete, Malfoy," gruñó Harry.
"Modales, muchacho, ¿o es que te los debo enseñar?"
"Púdrase, Señor Malfoy."
Los ojos de Malfoy relucieron como si estuvieran en llamas. "Crucio."
Ron envolvió mi mano con la suya, deteniéndome de sacar mi varita y maldecir a Lucius Malfoy. Cerré los ojos, tratando de ahogar los gritos de agonía provenientes de Harry. Sabía que si abría mis ojos, lo perdería todo, y ese no era el momento adecuado para un colapso mental.
"Malfoy."
La voz chillona y para nada familiar resonó en el aire, y mis ojos se abrieron de repente. Nunca había escuchado esa voz en mi vida, pero por la cantidad de maldad contenida en esa sola palabra supe que solo podía pertenecer a una sola persona. Inmediatamente los gritos cesaron mientras Lucius cortaba abruptamente la maldición y se arrodillaba a una figura vestida negro, incluso más que el resto, si eso podía ser posible.
"Me disculpo, mi Señor."
Quería bufar ante la ironía de ver Lucius Malfoy arrodillado dejando que su preciosa y cara capa tocara la tierra y el barro de donde, el se jactaba, provenía mi linaje. Otra vez, la idea era salir vivos de esta situación, no provocar a los otros.
"El era mío. No podías tocarlo."
Un silencio tenebroso se expandió en el aire. Casi podía oír el temor en la voz de Malfoy mientras replicaba, "Pe-perdóneme, mi Señor. Solamente quería debilitarlo para usted."
"Olvidas, Malfoy; que el perdón es una debilidad. Crucio." Mi cuerpo se tensó al escuchar las siguientes palabras de Voldemort, quien hablaba en el mismo tono peligroso y suave, mientras Malfoy se retorcía de dolor. "¿Debilitarlo? ¿Es acaso un juguete? ¿No piensas acaso en lo que habría pasado si se te pasaba la mano? Tiene que estar consciente para mí. No tenias derecho a meterte con lo que es mío."
Con un movimiento de muñeca, la maldición terminó, y los gritos de Lucius se convirtieron en sollozos. "Ahora, Potter. Este es el último encuentro que tendremos; lo juro por mi alma." El hizo una pausa y se echó a reír, un sonido incomodo viniendo desde nuestros adversarios. "O por lo menos, lo juro por una de mis almas."
Harry se limpió la sangre que caía de su labio. "Si, por que no tendré que pensar en tu patética existencia después que patee tu cuerpo frío y muerto. ¿Y sabes qué? Esta vez, será por algo bueno." Metió la mano en su capa y sacó la fría y brillante diadema de Ravenclaw y lanzó a los pies de Voldemort. Sus ojos se abrieron por la sorpresa por unos instantes, para después cambiar la sorpresa por la ira.
"¿Pero no has encontrado los últimos dos, verdad? Ni tu pequeña Sangresucia podrá ayudarte a encontrarlos. Yo, sin embargo, tengo mi propio informante, quien sabe donde los estarás buscando. Tengo la suerte de tenerlo, ya que me dijo donde podría encontrarte esta noche. Creo que lo recompensare con el placer de matar a tus patéticos compañeros mientras tu observas." Su labio se curvó en una terrible sonrisa. "Malfoy."
El rubio en el suelo se retorció mientras hablaba. "¿S-si, mi Señor?"
Los ojos de Voldemort relampaguearon con desdén al ver el cuerpo en el piso. "Tú no, estúpido. Tu hijo."
Pude escuchar el gruñido de Ron mientras yo hundía mis uñas en la palma de su mano. No. No él.
"Draco Malfoy."
No.
No.
Silencio.
"¿Me buscan?" desde el oscuro y largo cielo, una figura montada en una escoba descendió, flotando despreocupadamente encima de nuestras cabezas. De repente, unos cincuenta rayos azules y rojos fueron disparados sobre nuestras cabezas. Estaba a punto de reaccionar con mi propio set de hechizos cuando vi que los hechizos que habían lanzado antes eran para los Mortífagos. Ah, la Orden por fin se había decidido a aparecer y salvar nuestros traseros. Los demás Mortífagos ya habían sacado sus varitas lanzando sus propias maldiciones. Por el rabillo del ojo, pude ver a Harry mirando a Draco en forma vengativa, apuntando su varita hacia el rubio, dispuesto a mucho más que lanzarle un arcoíris.
"¡Harry, no!" me lancé hacia Harry haciendo que los dos rodáramos por el suelo, lanzando un chorro de luz purpura hacia un Mortífago, el cual gritó de dolor mientras el hechizo lo lanzaba unos cuantos metros en el aire.
"¿Qué haces, Hermione?" me siseó Harry, furioso.
Esquive otro hechizo que venía hacia nosotros. "No lo lastimes. No es nuestro enemigo."
"Si, pero tampoco es nuestro aliado ¿verdad?"
Harry intentó incorporarse y yo lo volví a empujar, esquivando un chorro de luz azul. "Pero no lo lastimes. No al menos hasta saber por quien está peleando." Ante la mirada dudosa de Harry, añadí, "¿Por favor?"
Lo sentí tensarse a mi lado. "Bien." Después de dejarlo ir, me levanté y me di cuenta que la Orden se había revelado y que la batalla se empezaba a poner peligrosa. Creí ver una mata de pelo rojo entre unas piernas, pero pronto desapareció de mi vista, y no pude ver mejor.
Mientras la pelea continuaba, recuerdo un punto en el que Draco apareció de la nada con Nagini flotando en una esfera transparente. Las maldiciones se detuvieron de repente, todos prestando atención a lo que iba a suceder. Un líquido escarlata se comenzó a concentrar en la esfera, la serpiente retorciéndose, y causando que líneas rojas se esparcieran por el globo. Se escuchó un llanto de angustia y todos nos volteamos a ver a Vodemort, quien se encontraba arrodillado y con una mano en su pecho.
"¿Cómo se siente, Riddle, morir? Debe ser un dolor mucho peor al de dividir tu alma en siete, ¿no es así? Todo se trata de sacrificio." Sus ojos grises voltearon a ver a Harry pero rápidamente regresaron a la serpiente, donde aparentemente el sexto Horrocrux conoció su final.
Entonces, una cantidad de energía tremenda salió del cuerpo de Voldemort, lanzando a todo mundo al suelo. Con un brillo maniático en sus ojos, se levantó del suelo en dirección al caído Draco Malfoy.
"Eres un idiota, igual que tu padre."
"No soy," ladró Malfoy, "como mi padre." Le lanzó una maldición a Voldemort, pero fue fácilmente esquivada, cayendo al suelo y dejando el pasto chamuscado.
"Eso no importa. El tendrá el mismo final que tu, por ser un completo imbécil."
Malfoy escupió la sangre que le caía del labio hacia un lado. "Entonces tu nos seguirás, viendo como somos de parecidos."
"Avada Kedavra."
"¡No!" La frase que creí había salido de mi boca, salió fue de la de Harry, quien se interpuso entre la maldición y Malfoy al último segundo, tomando el impacto de la misma.
Por un momento, solo hubo silencio. Luego, una erupción de chillidos y gemidos. Me lancé al suelo, al lado de Harry, meneándolo por los hombros.
No…
Mis ojos se humedecieron mientras meneaba su frío y muerto cuerpo, entonces sentí unos brazos arropar los míos.
"Déjalo ir."
Obedecí, incluso sabiendo que no debía hacerlo. Sentí esos brazos guiarme, y a través de mi borrosa visión, pude ver que algo negro se acercaba a Harry.
Lo que pasó después es como un borrón para mí. Por un momento, Harry había sido lanzado al aire, como si fuera algún tipo de retorcido trofeo, al siguiente había desaparecido. La multitud de Mortífagos paró por un instante, viendo para los lados, confundidos y molestos. Luego, una voz gritó "¡Avada Kedavra!".
Y eso fue.
Sorpresa, furia e incredulidad, todas estaban marcadas en la cara de Voldemort al caer. Después de un momento, un coro de hechizos salió de aquellos que todavía estaban sorprendidos pero fueron los suficientemente rápidos para evitar que los Mortífagos huyeran. Harry salió de donde se había estado escondiendo, totalmente corpóreo y vivo.
El nos contó después que Voldemort había creado un octavo Horrocrux inconscientemente, al tratar de matarlo cuando estaba pequeño, y como una parte del alma de Voldemort había caído en Harry, la Maldición Asesina había rebotado, y que al sacrificarse, el se había ganado una oportunidad de volver, esta vez sin el pedazo de alma de Voldemort en el. Y, por supuesto, el Horrocrux que había estado en su cuerpo, había sido destruido.
Cuando le preguntamos cómo era que sabía todo eso, nos dijo una tontería acerca de un encuentro con Dumbledore en King Cross. Todos asumimos que probablemente había sufrido algún daño cerebral mientras estaba 'muerto'. Malfoy, por otra parte, había asentido con la cabeza todo el tiempo, como si supiera algo.
Malfoy. Ese desgraciado, traidor y manipulador. Después de aclarar todo y cuando ya todo había empezado a calmarse, Malfoy se encontró con que no era nadie para mí. ¿Por qué? De hecho, no tengo una razón válida, pero no me iba a poner a razonar conmigo misma por eso. No, me dije que él nos había traicionado, aunque fuera para bien. Le había abierto la puerta (bueno, no, eso lo había hecho Ojoloco, pero ese no es el punto), lo había dejado entrar (otra vez, fue Ojoloco, pero ustedes me entienden), y me había hecho su amiga (eso sí lo hice. Más o menos.) ¿Y qué hizo él en cambio? Correr hacia los Mortifagos sin decirnos nada e idear su propio plan.
Es verdad, los Mortífagos se habían estado escondiendo en Hogwarts, y Draco los había engañado para ir a conversar con el retrato de Dumbledore, el cual lo había ayudado en la parte final del plan.
Pero eso no cambiaba el hecho de que Malfoy había irrespetado la…cosita que teníamos. Fuese lo que fuese, el había tomado la confianza que le habíamos dado, que yo le di, y la había usado a su antojo. Aunque todo salió bien al final, eso no cambia el hecho de que podría haber salido todo muy mal solo por el hecho de no decirle a nadie.
Sinceramente, todo era porque había dado por sentado que había algo entre nosotros. Después de todo, seguía siendo una adolescente común y corriente, con hormonas comunes y corrientes.
Al parecer todo el mundo lo había aceptado y perdonado, y todo se había vuelto civil y tranquilo, llegando a algo parecido a la amistad con algunos miembros de la Orden. Todos menos yo, por supuesto. Asumiendo que había estado emocionalmente dolida, no hay cosa igual que la furia de una mujer emocionalmente dolida ¿verdad? Me negué a hablar con él y evité cualquier tipo de contacto visual durante todo el verano. Pensé que al volver a Hogwarts, podría evitarlo más fácilmente ya que me habían nombrado Premio Anual. Por supuesto, el destino nunca es bueno ¿y quién mas si no Malfoy terminó siendo el otro Premio Anual?
Podría haber discutido, pero la verdad era que el puesto se lo habían asignado a Malfoy más por su seguridad que como premio. Hogwarts conservó la tradición de las cuatro casas, obviamente sin aprender la lección de que Slytherin podría tener personajes bastante curiosos, y si Malfoy hubiese retornado a los dormitorios de Slytherin, su seguridad podría haber estado en riesgo, ya que algunos hijos de Mortífagos volverían ese año.
Ese no es el punto. El punto es, que me encontraba atrapada en una misión muy difícil. Trataba de ignorarlo a toda costa, y me encontré a mi misma evadiendo la biblioteca. Cada vez que me asignaban un ensayo, me encerraba en mi cuarto, tratando de terminar el ensayo lo más rápido posible para evitar cualquier…incidente. Todo el disfrute que obtenía haciendo mis ensayos se veían opacados por mis memorias. Era al cruel, el hecho de que cada pluma y cada pergamino me recordara alguno de nuestros encuentros. Si, no había duda. Aborrecía los ensayos.
Y aun así, el no se daba por vencido. Ignoré cada intento de conversación con él, incluso cuando empezó a enviarme flores, chocolates y una muy incómoda y pública disculpa por haber traicionado mi confianza durante la cena. Podría parecer cruel, negarle el perdón ante tales intentos de disculpas tan patéticos, pero yo no iba a hacer lo que los demás esperaban solo por hacerlo.
Últimamente, habíamos alcanzado el límite causado por tanta tensión entre ambos.
Me encontraba en la sala privada de los premios anuales trabajando en un ensayo de estudios muggles sobre religión. Específicamente sobre el perdón y como era este percibido por otras religiones. ¿Irónico, no?
La puerta de entrada se abrió y el otro Premio Anual entró a la sala. Rápidamente, tomé todas mis cosas para irme a mi cuarto. Antes de que pudiera dar un paso, una mano agarró mi brazo, haciendo que mis libros, mi pergamino y mi pluma cayeran al suelo.
"Te ves azorada," remarcó el. "¿Apurada por hacer algo?"
"Alejándome de ti," contesté.
"¿Algo importante?"
"Alejándome de ti."
El lanzó un suspiro. "¿Podemos hablar, Granger?"
"Tengo un ensayo que escribir, Malfoy. Conversar con un ex-mortífago no es una de mis prioridades en este momento, gracias."
"¿Al menos me puedes decir algo? Escribe tu ensayo, haz lo que quiera, pero ayúdame en esto."
Le eché un vistazo a mi cuarto, donde mi cobardía residía, pero la mirada suplicante de Malfoy me hizo suspirar, y volver al sofá, donde recogí todas mis cosas y tomando mi pluma comencé a escribir el ensayo.
El perdón…
No. Sonaba demasiado cliché para la introducción.
En todo el mundo, hay solo una virtud que se destaca de las otras…
"Muy bien, Granger. Ya me he disculpado mil veces. Al menos. ¿Cuál es la razón por la cual no hablas conmigo?"
"Estoy hablando contigo. ¿Qué más quieres?"
No, todavía era una introducción terrible.
Muggle, hechicero, bruja o ser no humano; no importa que seas o que fueras, siempre y cuando…
No, no…
"¿Por qué eres así? Podíamos tener una conversación antes de esto. Las recuerdo por que las disfrutaba. ¿Qué cambió desde entonces?"
"¿Hablaba en serio? "¿Te refieres a algo aparte de tu traición? ¿Ese pequeño plan del cual no le contaste a nadie? ¡Muchas persona pudieron haber muerto por tu culpa, menos mal que fuimos los suficientemente afortunados!"
El negó con la cabeza. "No es eso. Todo el mundo olvidó eso. No estás molesta por eso."
"Si lo estoy."
"No, no lo estas."
"Que si."
"Que no."
"Que si."
El dio un suspiro exasperado, rodando lo ojos. "Por Merlín, Granger, ¿me podrías decir cuál es tu bendito problema?"
"Mira, Malfoy. No quiero hablar de esto. ¿Podrías dejarme en paz?" Dije volviendo a mi ensayo- a mi ahora modificado ensayo.
El perdón es una virtud que solo poseen los hechiceros y brujas más valientes.
Lo fulminé con la mirada.
El contestó alzando una ceja.
Mis ojos se fruncieron aun más.
El lazó una mano como modo de rendición. "Bien, si quieres que te deje sola-"
"Oh, que perceptivo eres ¿no?"
"-solo ayúdame. Responde la pregunta."
"Ay por Dios. Creó que ser un Mortífago malvado te ha afectado. ¿Has tenido algún problema de audición últimamente?" le contesté, molesta. "Lar-gate."
El me miró por un buen rato. "¿Sabes qué? Olvídalo, Granger. Nunca vas a cambiar." Y se levantó dispuesto a salir.
Ey, ey, ey. ¿Qué?
"¿Disculpa?"
"Dije que lo olvidaras, Granger. Olvídalo." El menó la mano en forma desdeñosa y se volteó. Oh no, no lo hizo. Puedes insultarme todo lo que quieras pero no actúes como si fueras mejor que yo.
"Bien." Esperaba que lo calmado de mi voz opacara lo molesta que me sentía. "¿Quieres saber cuál es mi problema? Eres tú. Tu, y toda la humillación y rabia que me hiciste sentir." Me levanté de la mesa, y caminé hacia él. "Te odio, Malfoy. Te odio tanto que no podrías ni siquiera imaginar cuanto te odio, ¿entonces por qué no dejas de molestarme y me dejas en paz?"
El parecía un poco sorprendido por mis palabras. "Yo-"
"Y ya que hablamos de esto, puedes llevarte todas tus flores, todos tus chocolates y toda la basura que está ocupando mi cuarto, porque ya no tengo donde ponerlos, y no se queman cuando trato de-"
Fui rudamente interrumpida cuando el presionó sus labios contra los míos.
Después de romper el beso, lo miré, sorprendida. "¿Qué fue eso?"
"Algo para callarte."
"Oh, imprudente tu-"
Todo aquello que iba a decirle se me olvidó, cuando el comenzó otra vez a usar su técnica conmigo. Ay, si que sabe besar.
Yo lo empujé. "¿Podrías parar?"
"Siempre y cuando dejes de ignorarme y me des una oportunidad."
"Bien." Un momento, ¿qué? "No, claro que no."
Rápidamente dirigí mi mirada hacia el escritorio donde mi lógica residía, no sin antes ver el retazo de una sonrisa arrogante curvar sus labios. Imbécil estúpido, con sus estúpidas ropas de diseñador y sus estúpidos zapatos italianos y su estúpido cabello rubio y sus estúpidos ojos grises, y era un estúpido por ser tan guapo.
"¿Entonces, a Hogsmade este sábado?"
Estúpido hechizo. Suspiré. No estaba mal el rendirse de vez en cuando ¿verdad?
"Con una condición."
"¿Cuál?"
"Me debes siete rollos de pergamino. Uno por cada año en el que saboteaste mis ensayos."
Su respuesta fue una risa y otro beso.
Tal vez los ensayos no eran tan malos después de todo.
N/T: Y así llegamos al capítulo final :) Gracias a lazer-angel por dejarme traducir Essays, a Tina por revisar todo. Fue un placer traducir para ustedes. Espero que les haya gustado la historia como me gustó a mí cuando la leí por primera vez. ¿Desean dejarle un mensaje a la autora? ¡Háganlo! Que yo me encargaré de traducirles sus hermosos mensajes :D
Un beso y nos vemos pronto :D
