Capitulo 9: La pelea más intensa que nunca
– ¿Qué ha pasado? – preguntaron todos
– Muy sencillo, Yamcha y yo hemos aprendido a controlar la fusión completamente, decidiendo hasta el momento propicio para des-fusionarnos.
– ¡Qué rabia! No les he dado por una maldita fusión.
Célula había descuidado a Raditz que le lanzó una técnica conocida como Destrozo del Sábado, que logró dañar seriamente a Célula. Pero este se regeneró y siguió peleando.
La pelea estaba muy reñida hasta que Célula le disparó un makankosanpo. En ese momento, Raditz se quedó sin habla y paralizado por el ya mencionado TERROR a dicha técnica. De no ser porque Tiencha se había vuelto a fusionar y disparó un Kikoho, no se habría podido hacer nada por evitar que Célula lo absorbiese.
– ¡Esto ya es demasiado! Maldito entrometido.
Célula volvió a intentar cargar contra Tiencha, que volvió a des-fusionarse en el momento adecuado para que Raditz tuviese la pelea un poco más a su favor.
La pelea siguió muy reñida pero cada vez que Célula iba ganando, Tiencha intervenía para darle la ventaja a Raditz y, cuando el monstruo-androide cargaba contra él o le lanzaba una ráfaga de energía, Tiencha se des-fusionaba y evitaba el ataque mientras que Raditz aprovechaba esa distracción para conseguir inclinar la balanza de nuevo a su favor.
Dos horas más tarde, todo el mundo estaba muy cansado y Goku y Gohan decidieron entrar en escena. Empezaron dándole una semilla senzu a Vegeta y a Trunks y siguieron con Piccolo. Vegeta murmuro que tenía que hacerse más fuerte y partió rumbo a la sala del tiempo con Trunks siguiéndole de cerca. Mientras que Piccolo prefirió quedarse a ver qué pasaba.
A continuación Goku y Gohan se unieron a la pelea, solo para evitar que Célula matara a Tiencha, al que también le dieron otra semilla senzu. Raditz suspiró y dijo:
– ¿Una ayudita, hermano?
– Raditz pidiendo ayuda – se burló Célula – desde luego no es algo que se ve todos los días.
– Pero, Raditz, ¿desde cuándo necesitas nuestra ayuda?
– Por favor, hermano, sé que he obrado mal en el pasado pero ahora quiero redimirme. Acepta mi perdón, por favor te lo pido – le contestó Raditz, arrodillándose.
– Bueno, vale, pero si nos traicionas lo pagarás muy caro.
– ¡Basta de charla! Sigamos combatiendo – les espetó Célula
La batalla pronto se desequilibró del lado de los saiyans que mostraban un enorme poder, capaz incluso de rivalizar contra Célula. Ante eso el monstruo-androide abrió su cola y de ella salieron cuatro, no espera, cinco, cinco versiones de Célula en miniatura. Un cansado Raditz hacía lo que podía contra dos de esos bicharracos mientras Gohan le ayudaba cuando podía dejar de lado a sus… a sus… bueno, llamémosles Célula Jrs.
Goku era el que lo tenía más difícil: tenía que luchar contra Célula y contra otro Célula Jr. Peleaba con ganas pero el instinto asesino del pequeñajo y los devastadores golpes de su padre hicieron que necesitara tomarse otra semilla senzu. Momento que aprovechó Célula para robarle la bolsita, comerse una semilla y destruir el resto. La única que sobrevivió era la que Goku se tomó antes de que Célula destruyese la bolsa.
La pelea estaba resultando ser muy dura pero combinando los ataques de Gohan y Raditz lograron destruir a un Célula Jr. y a partir de ahí todo fue sobre ruedas; Los Célula Jrs. Iban cayendo como moscas y pronto solo quedó el verdadero Célula en pie, el único combatiente que no estaba cansado ya que se había guardado otra semilla para después.
Era la hora del segundo round. En ese momento, 16 con un brazo roto y sus circuitos estallando se adhirió a la espalda de Célula y lo "abrazó" para después empezar a canalizar mucha energía dentro de sí mismo.
– ¡Alto! – gritó 16 – tengo una bomba en mi interior y voy a estallar junto con Célula.
En ese mismo instante se oyó a Raditz gritar:
– No, 16, no podrás, el Doctor Gero te extrajo la bomba hace mucho.
– Eso explicaría por qué no se activa. Pero eso significa que… ¡Oh, No! Célula me va a matar.
– Suelta, 16, quítate de encima – dijo Célula al tiempo que hizo explotar su ki.
16 cayó y cayó hasta que Célula se terminó de quitar el polvo y le lanzó una ráfaga de ki, a la cual solo sobrevivió su cabeza que fue a parar justo enfrente de Gohan. El androide le rogó que protegiera la naturaleza, a las personas y a los seres vivos en general. Cuando iba a acabar de hablar, fue aplastado por un pisotón de Célula.
– Bueno, ya hay menos basura en el planeta – dijo y se puso a reír maquiavélicamente.
Gohan en ese momento solo sintió furia, una enorme cantidad de furia, una furia incontrolable. Furia hacia Célula, el androide que había dañado gravemente a sus amigos y familia y ahora no solo había absorbido a dos androides para volverse increíblemente poderoso y únicamente con fines egoístas, sino que encima había matado a un androide que jamás hizo nada malo. Un androide que amaba la naturaleza, un androide noble y fuerte que había muerto a sus pies.
Gohan chilló ante la enorme cantidad de energía que se apoderó de su cuerpo. La tierra se partió en dos, cráteres se formaron y un niño de once años había aparecido, con el cabello totalmente erizado… y dorado.
Todos se sobresaltaron ante la enorme energía que fluía de Gohan, todos menos Goku, que ya se esperaba algo por el estilo. Incluso Célula cesó su escena de risa malvada.
– Te destruiré, Célula – dijo el joven del cabello dorado – pagarás todo el daño que has causado a mi familia y amigos y a toda la tierra en general. Puedes darte por muerto.
