Capitulo 15: La destrucción del monstruo
– No, no puede ser. Maldición, Raditz, ¿por qué no me diste tu energía? Si me la hubieras dado quizás hubiésemos podido destruir a Broly.
– Me… menos mal… si… sigo vi… ¡vivo!
– ¿Qué? ¿Por qué no se ha muerto Broly? ¿Se deberá a que aumentó su energía? – se preguntaron todos.
– Gohan, siento no haberte dado mi energía – le calmó Raditz telepáticamente – pero no es necesaria. Hace tiempo que inventé una técnica que sirve para matar a enemigos ya muy debilitados. La intenté usar con Kakarotto pero tú me lo impediste, ¿recuerdas? Creo, creo que puede ser suficiente para acabar con Broly.
– Sí, lo recuerdo, fue uno de los momentos de mi infancia que nunca olvidaré. Espero que sea suficiente.
Raditz voló hasta donde estaba Broly y vio que la herida del puñetazo era verdaderamente profunda. – Bien – pensó – solo tengo que acabar de abrir la herida. Cargó electricidad en la mano y atravesó a Broly con ella.
Broly sabía que era su fin, lo había sabido desde que vio al hijo del que una vez lo intentó matar con una cantidad enorme de electricidad en la mano. Y cuando su corazón dejó de latir, su último pensamiento fue: – ¿por qué tuve que inventar el juego de estrujar cabezas? Gohan y Raditz me han vencido por eso. – Entonces, sorprendentemente no dejó este mundo, si no que su corazón volvió a latir, y cogió la cápsula de asalto de su padre para vengarse, vengarse de Gohan, de Raditz y del resto de luchadores que había enfrentado ese día. Pero, eso sí, sin el juego de estrujar cabezas.
Raditz llevó a Gohan de vuelta a la nave de Paragus, sin saber que Broly había sobrevivido. Por consiguiente, dejó a Gohan cuidadosamente en el suelo y, tanto Broly como Raditz arrancaron sus naves.
Las dos naves fueron desde el Nuevo Planeta Vegeta en direcciones opuestas, evitando así el cometa, que pronto arrasó el planeta.
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Al llegar a la Tierra, Yamcha preguntó:
– Raditz, hay algo que no me ha terminado de cuadrar, ¿cómo se supone que sabías que estábamos en el Nuevo Planeta Vegeta? ¿y por qué te llevaste esa cápsula de asalto con cámara de gravedad?
– Bueno, veréis, yo quería hacer un viaje por el espacio para hacerme mucho más fuerte, así que le pedí a Bulma que me modificase el chip que impedía que me aumentase el poder y también le pedí una nave con una gravedad de hasta 1500 veces la de la Tierra, para entrenarme. Pero, en un momento dado, me llamó Kaiosama y me contó que estabais allí, así que pasé a decir hola. Un día después me encontré peleando contra el súper saiyan legendario y matándolo.
Pero ahora mismo tengo un mensaje importante para Gohan y Chichi – Gohan y Chichi se acercaron – Kakarotto dice que está bien, que está en mitad de un torneo de artes marciales que se celebra en el otro mundo y que aún no le han eliminado. Es más, quien gane tendrá el honor de ser entrenado por el Gran Kaiosama (el jefe de Kaiosama y sus compañeros del oeste y del sur y su compañera del este).
– Papá está ganando. Bueno, en parte se veía venir. ¿Por cierto, por qué ronda van?
– Van por los octavos de final, dice que su próximo oponente es una especie de pez llamado Arqua, y que los competidores más fuertes aparte de él son un gigantón llamado Olibu de la galaxia del norte y un alienígena parecido a Piccolo de la galaxia del oeste.
– ¿Y son tan fuertes como él?
– Probablemente sí, en estado base, en súper saiyan ya veremos.
– Bien, eso quiere decir que mi Goku no solo es el segundo hombre más fuerte del mundo, después de Gohan, sino que encima también gane el campeonato del otro mundo. Ay mi Goku, ¡qué suerte que sea mi marido!
– Maldita sea, Kakarotto se está haciendo más fuerte y yo estoy aquí parado, Bulma, nos vamos, tengo que entrenar – dijo Vegeta mientras salía volando hacia la Corporación Cápsula y sus avanzados sistemas de gravedad.
– Bueno, creo que ya es hora de irme. Si Kakarotto y encima Vegeta se hacen más fuertes, yo también debería hacerme más fuerte.
Raditz partió hacia algún lugar en el espacio donde la gravedad fuera alta o hubiesen oponentes muy fuertes. Decidió ir al planeta Kanassan, el último planeta conocido que su padre, Bardock, por el que sentía una gran admiración, había invadido. A mitad del camino hacia dicho planeta, mientras entrenaba a una gravedad de 700 veces la de la Tierra, Kaiosama le habló telepáticamente de nuevo.
– Oye, Raditz, ¿te importaría ayudar a los Namekianos? Creo que Cooler les está atacando. ¿Y podrías pasarte luego por el Planeta Pirata? Va de camino a la Tierra y sus habitantes son muy poderosos. A su líder ya lo encerramos los Kaiosamas pero gracias a tu hermano y a mi muerte, se ha podido liberar junto a sus cuatro compinches.
– De acuerdo, Kaiosama, primero Namek y luego el Planeta Pirata, ¿no?
– Así es. Confío en ti. Suerte.
Raditz decidió entonces cambiar de rumbo e ir directo al Planeta Namek mientras continuaba su entrenamiento. Cuando le tocaba 800 veces la gravedad de la Tierra, llegó a Namek y vio una especie de nave espacial metálica con tentáculos que parecía estar chupándole la energía al planeta. Y cuando se acercó más vio a muchos namekianos atados con esposas, siendo conducidos al interior de la nave por unos pequeños robots extraños. Y también a un namekiano más fuerte que los demás destruyendo a un robotito y luego a tres más, solo para ser dejado inconsciente por una andanada de Coolers metálicos. ¿Qué rayos pasaba allí?
