Capitulo 22: Las copias de Freezer, Cooler, Turles y Lord Slug
– Eh, ¿quién les ha dejado entrar?
– Digamos que nos hemos auto-invitado.
El soldado robótico murió de un golpe y el extraño trío cruzó hacia donde creían que estaba el dormitorio principal. Lamentablemente, fueron a parar a la terraza en vez de al dormitorio.
– Parece que el amo tenía razón, caísteis en la trampa de lleno.
– ¿Freezer? ¿Pero tú no estabas muerto? – preguntó Raditz.
– No, no estábamos muertos, todos sobrevivimos.
– ¿Qué quieres decir con "todos"?
– Ah, cierto, no os los he presentado aún – dijo el arcosiano o demonio del frío – Turles, Slug, Cooler, venid.
– ¿Cooler? Pero si yo a ti te maté – dijo un Raditz boquiabierto – espera, ¿es ese Turles? Primo, ven aquí, no te dejes engañar por Freezer.
– ¿Slug? El último súper namekiano… ¿está frente a mí? – exclamó un Flouk muy sorprendido.
– Je, je, veo que os hemos sorprendido, pero la pelea ha de comenzar – dijo Freezer.
Raditz peleó contra Turles y Flouk contra Slug. Zangya lo tenía mucho más difícil, tenía que pelear contra los dos tiranos arcosianos intergalácticos.
Raditz intentaba con todas sus fuerzas convencer a Turles de que parara pero este no le escuchaba. El androide, al comprender que no le escucharía, decidió acabar con su propio primo. Pero, al lanzarle un destrozo del sábado y matarlo, se convirtió en humo grisáceo y el humo volvió a formar el cuerpo de Turles.
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Flouk, por su parte, luchaba valientemente contra el primer súper namekiano. Ambos namekianos peleaban con técnicas parecidas, como el rayo desde los ojos. Aunque en el aspecto de las técnicas, Flouk era ligeramente más fuerte que Slug, con técnicas como el disco destructor, el kamehameha o la bola de energía. Gracias a un fuerte kamehameha, acabó con Slug, que también se convirtió en humo y se regeneró.
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La ex pirata, transformada al 100%, tenía un duro combate contra ambos demonios del frío, Freezer al 100% y Cooler en su forma final. Sorprendentemente, logró vencer a Freezer con una técnica llamada Blaster disparador, que consiste en formar una bola de energía concentrada en la mano y después lanzársela al oponente. Ahora, cuando creía que solo quedaba Cooler, Freezer se volvió a formar a partir de una especie de humo negro.
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– ¿Cómo se les puede matar? – se preguntaron los tres guerreros portadores de la justicia.
Volvieron a intentar pelear contra ellos pero, por alguna extraña razón, a Flouk y a Zangya les costaba cada vez más vencerles. Raditz decidió ayudar a Zangya con Cooler. Para Zangya eso supuso un alivio pero no para Raditz, quien tenía que vérselas con dos personas.
Al poco tiempo, tanto Flouk como Zangya estaban recibiendo golpes fuertemente. Ambos cayeron al suelo, derrotados. Ahora Raditz se las tenía que ver con los cuatro guerreros. Aunque a Freezer se le escapó una pista:
– ¿Cómo es que el Gas Destron no afecta a este saiyan?
– ¿Gas qué? Bueno, al menos creo que se cómo os regeneráis.
Inspeccionó la zona para intentar encontrar algo de donde pudiese proceder hasta que encontró cuatro pequeñas máquinas que emitían un extraño gas, el mismo del que Turles, Slug y Freezer se habían regenerado.
Destruyó una máquina y mató a Cooler. Entonces observó, incrédulo como una especie de silueta morada salió del cuerpo del ex gobernante intergaláctico y se alejó hacia un punto azul en la lejanía. Dicho punto se volvió negro cuando el humo entró en él.
Procedió a destruir el resto pero Slug y Turles cogieron uno de sus brazos cada uno mientras Freezer disparó un fuerte rayo de la muerte hacia su corazón, el cual atravesó ligeramente su resistente cuerpo metálico, causándole un enorme dolor.
– No me caía demasiado bien mi hermano, pero nunca debiste destruirlo – estalló un Freezer lleno de furia.
A continuación, tanto Turles como Slug le pegaron un codazo en cada mejilla simultáneamente a Raditz, causándole un aullido de dolor. Un instante después, Freezer le estaba estrangulando el cuello con su cola. Raditz estaba quedándose sin aire, cuando, de repente, Turles le soltó el brazo: – es mi primo y no quiero que mi primo muera.
Raditz aprovechó y golpeó con toda su fuerza a un Freezer que se volvió a regenerar a partir del polvo.
Freezer empezó a murmurar algo como – sucio traidor – y gritó fuertemente hacia el cielo: – amo, vuelve a controlarle, sí no nos será imposible vencer.
Turles chilló y se llevó las manos a la cabeza, su cara cambiando a una expresión más malvada y negro sombreándole los ojos de forma pérfida. Los tres guerreros fantasmales restantes se abalanzaron sobre Raditz cuando, de repente, el cuerpo de Turles se empezó a desvanecer. Un aura morada aún más grande que la de Cooler salió de su cuerpo.
– Oops, me equivoqué de máquina – dijo una Zangya extrañamente curada. Al lado suyo, Flouk se terminaba de regenerar.
– Pero, ¿cómo lo habéis hecho? – quiso saber Raditz.
– La verdad – comenzó el namekiano – es que usé una de mis habilidades namekianas para sanar el cuerpo de Zangya y después me regeneré entero y… ¡CUIDADO!
Raditz se giró justo a tiempo para ver una pierna blanca con tonos violetas estamparse en su cara. Justo después, Slug lo agarraba por detrás y Freezer movía una mano hacia su cara. De su mano sobresalió un dedo que portaba un resplandor violeta en la punta.
– ¡Alto! – exclamó el arcosiano – si os moveis, le mato.
Tanto Zangya como Flouk esperaron quietos un segundo e inmediatamente después, dos explosiones ocurrieron, ambos enemigos desaparecieron y otras dos nubes moradas salieron y llenaron otros dos puntos azules en la lejanía, volviéndolos negros.
Raditz les dio las gracias muchas veces seguidas y, acto seguido, se dirigieron al lugar donde el humo llenaba los puntos azulados distantes. Mientras se acercaban, vieron que era una especie de construcción, y que esas esferas eran tan grandes como una cabeza humana.
Los tres guerreros se sobresaltaron cuando las puertas de la construcción se abrieron, revelando que era un laboratorio. Tanques llenos de líquidos extraños, muchos aparatos electrónicos y una máquina humanoide pintada en rojo al fondo era lo único observable en el laboratorio, aparte de un científico que levitaba en el aire y tenía aspecto de haber vivido muchos años.
