Capitulo 18: La pirata guapa y el saiyan atractivo (y la pelea contra los compinches)
– Eh, Raditz, no seas tan impaciente por llegar al planeta, que si no nunca te pillaré – gritó Flouk.
– De acuerdo, bajaré un poco el ritmo – le contestó Raditz, mientras se paraba para esperar a Flouk, que llegó unos instantes después.
Desde ahí volaron fuera de la nave, hasta que pisaron el Planeta Pirata. Al minuto de caminar por esa calle y entrar a comprar un poco de víveres, fueron sorprendidos por cuatro guerreros azules, uno pequeño con un turbante lila en la cabeza, uno llamado Bido, que era, con diferencia el más guapo de los chicos, uno parecido a un miembro de una tribu indígena americana, ¡qué hasta llevaba lanza! y una chica con el pelo largo y pelirrojo, muy guapa según Raditz, a quién Cupido disparó al instante.
De repente a Raditz se le ocurrió un nombre para ellos. Después de ver la peli de los cuatro fantásticos, y ver que los integrantes de esta banda misteriosa encajaban en género con los de la peli decidió llamarles los cuatro… los cuatro… ¡los cuatro fantoches!
Para Bido, Bujin y Kogu, ellos eran muy feos, pero para Zangya, el de la piel medio anaranjada, medio rosa resultaba muy atractivo y fuerte, es decir, el tipo ideal para ella. Aunque no quería hacerle daño, sabía que Bojack la mataría si no cumplía sus órdenes.
La pelea empezó enseguida. Primero Bido intentó sacar a Raditz de su embobamiento con la guapa pelirroja de un fuerte puñetazo. Después, el pequeñajo y Bido luchaban contra Raditz mientras su amada luchaba contra Flouk y el indio andaba por ahí ayudando en lo que podía, medio despertando a Raditz ocasionalmente o reduciendo al namekiano cuando tomaba la delantera. Cuando Flouk se dividió en cuatro, vio que su lugar estaba con la chica, luchando contra el namekiano. Mientras, Raditz no peleaba muy en serio, ya que miraba a la guapa pelirroja todo el rato y se pasaba la vida recibiendo duros golpes de Bido y el otro pequeñajo, que apenas le hacían nada. Pero él seguía mirando a su amada, mientras en su cabeza sonaba una música de amor, y alrededor de su bella amada todo eran pétalos de rosa.
Cuando Bido y el pequeñajo, llamado Bujin, dispararon un fuerte ataque conjunto y sacaron a Raditz por enésima vez de sus fantasías eróticas para que pelease con ellos. Raditz, ahora visiblemente enfadado, comenzó con un fuerte puñetazo a Bujin y una patada devastadora a Bido.
Entonces, los cuatro fantoches decidieron transformarse al 100%. Su piel se volvió verdosa y los músculos de todos los chicos aumentaron de tamaño. A la chica eso no le pasó, sus músculos se quedaron tal y como estaban, incluso, según Raditz, estaba mucho más guapa. Bujin y Bido lograron sacarle del trance de nuevo, esta vez provocándole un ligero daño.
La pelea con Raditz comenzó oficialmente. Bido y Bujin combinaron dos ráfagas de energía pero Raditz la desvió con un manotazo y contraatacó con varios golpes seguidos, dejándolos a ambos con muchos rasguños y magulladuras.
– Bueno, esta es la fuerza que uso para entrenar con Flouk… ese debilucho…
– ¡De-debilucho! – gritaron ambos al mismo tiempo.
– Exacto, debilucho, solo aguanta una gravedad de 300 veces la de la Tierra.
– Pe-pero eso es muchísimo, nosotros aguantamos eso… ¡al 100%!
– DEBILUCHOS – grito Raditz al tiempo que le explotaba una ráfaga de energía a cada uno en la cara para después ponerse detrás de ellos y lanzarles un uppercut a la barbilla. Luego prosiguió con un codazo en la nuca que les mandó hacia el suelo. El indio vio esto y dejó a la guapa chica, Zangya, con Flouk y se dispuso a golpear a Raditz gritando:
– ¡No les hagas daño!
Intentó perforar a Raditz con su lanza pero esta se rompió al contacto con el cuerpo metálico del androide. Raditz, a continuación, decidió golpearle muy fuertemente en la cabeza.
– No, Kogu, es demasiado peligroso – gritó Bido
Demasiado tarde para Kogu. Raditz ya lo había vaporizado con una ráfaga de energía. Después, apareció detrás de la muchacha y le preguntó tímidamente:
– Oye, ¿tú quieres tener una cita conmigo?
La única contestación que recibió fue una bofetada fortísima de parte de Zangya – ¡¿Cómo te atreves?! ¡¿Primero matas a mi compañero y ahora me pides una cita?! Venga, chicos, usemos nuestra técnica especial.
– Eso está hecho – le respaldaron Bido y Bujin al tiempo que de sus dedos salían unos hilos apenas visibles que envolvieron a Raditz. Los de Zangya envolvieron a Flouk, que se había vuelto a unir en uno para soportar mejor el dolor.
Ambos intentaron liberarse pero, por alguna extraña razón no podían. Estaban empezando a perder la… la cons…cien… De repente todo se veía oscuro.
°º¤ø,¸¸,ø°°º¤ø,¸
Cuando despertaron, estaban en una gran sala, con los tres fantoches restantes inclinándose ante una especie de tipejo como ellos pero visiblemente más grande y fuerte… ¡y vestido de pirata! Por eso lo del Planeta Pirata.
– Ah, veo que mis nuevos esclavos han despertado. ¿Qué tal? Yo soy Bojack, el pirata intergaláctico más temido del universo y estos son mis subordinados, Bido, Bujin y Zangya. Vosotros matasteis al otro, a Kogu.
– ¿Qué quieres hacer con nosotros? – preguntó Raditz
– Bueno, primero os voy a encerrar en una celda, y luego, cuando estéis debilitados por el hambre, os asesinaré, jajaja, así nadie se me opondrá.
– ¿Y tú crees que con eso te ganarás el respeto de tus esclavos?
– ¿A qué te refieres?
– Pues a que si nos asesinas debilitados, serás considerado únicamente como un cobarde, por no querer matarnos con todo nuestro poder.
– Ah… ya veo, entonces todos los esclavos me consideran un cobarde, ¿eh?
– Exactamente, Bo-jack – pronunció el nombre del pirata como si de veneno se tratase.
– Vale, les convenceré de lo contrario… ¡derrotándote aquí mismo! ¡Bujin, Bido, Zangya, soltadlos!
