Nota: este capítulo no va sobre la historia principal, sino que simplemente quería escribirlo para que hiciese como una especie de especial navideño ya que me temo que no voy a poder publicar mas por navidad.
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Capitulo 20: La final del torneo del otro mundo
– La final del torneo del otro mundo será disputada entre Paikuhan, de la galaxia del oeste y Goku, de la galaxia del norte.
– ¡Goku! ¡Ya te toca! ¡Deja ya de comer!
– Pudon kiusuma, yu vui (Perdón, Kaiosama, ya voy) – dijo este con la boca llena de sushi.
– Se ruega al participante Goku que acuda al ring.
– ¡Ya voy! – resopló el saiyan mientras se acaba de comer el pavo.
Goku llegó al ring y la batalla comenzó. Goku cargó contra Paikuhan. Paikuhan sufrió una combinación muy potente de golpes. Cuando Goku paró, Paikuhan esbozó una sonrisa, revelando que los golpes del saiyan no le habían afectado en absoluto. Paikuhan a continuación golpeó devastadoramente a Goku en la cara. Dos ráfagas de ki salieron de las manos del habitante de la galaxia del oeste pero Goku las esquivó y acabaron dando al ring. Luego ambos combatientes desaparecieron para golpear a su contrincante pero ambos fallaron. Nuevas ráfagas de ki impactaron en el ring cuando Goku las esquivó. Paikuhan, seguidamente, tuvo que esquivar otra ráfaga de ki para luego disparar una igual. Tanto Goku como Paikuhan se sorprendieron cuando las ráfagas de energía volvieron hacia ellos. Ambos volaron hacia el otro pero, a solo un metro de distancia, volaron hacia arriba y las ráfagas de energía chocaron, produciendo destellos cegadores que dejaron al público incapaz de ver nada.
– Peleas bien, chico, me dejas atónito con tu habilidad.
– Je, tú tampoco te quedas atrás – replicó Goku
– Así es. Pero que conste que esto lo voy a ganar yo – dijo Paikuhan al tiempo que se quitaba la ropa pesada.
– Me recuerdas a un amigo mío llamado Piccolo que también se quita la ropa pesada para combatir y que además era de color verde, como tú – recordó Goku al tiempo que se transformaba en súper saiyan – pero yo tampoco estaba peleando en serio.
La verdadera pelea comenzó. Primero Paikuhan atacó a Goku, que se vio rápidamente superado. Luego el habitante de la galaxia del oeste decidió girar en círculos muy rápidamente. Goku se quedó atrapado dentro de esa especie de tornado, recibiendo golpes de un Paikuhan que no veía. Goku no podía acertarle con sus ataques y el daño de los golpes de Paikuhan ya era muy grande.
– ¿Qué te parece mi técnica? ¿Verdad que ya sientes la desesperación?
– Ughh – murmuró Goku, siendo golpeado por todos lados, rebotando como una bola en un juego de pinball – no puedo, no puedo dejarme ganar… pero, ¿cómo narices gano?... Ah, ya sé.
Goku de repente dejó de girar dentro del tornado. Hizo explotar su energía desconcentrando a Paikuhan y rompiendo el tornado.
– ¡Súper kaioken! – gritó Goku al tiempo que los poderes del súper saiyan controlado se duplicaban y su aura se volvía rojiza.
En este estado, Goku lanzó un puñetazo demoledor, devastador y destructor hacia Paikuhan, el cual acabó estrellado contra un planeta habiendo recibido graves daños y habiéndoselos causado al planeta. El uso del súper kaioken también cansó mucho a Goku. Acto seguido, Paikuhan golpeó a Goku pero, justo cuando iba a salir del ring, Goku esquivó el golpe.
Ante esto, Paikuhan no tuvo más remedio que usar su mejor técnica, precedida de unos movimientos muy raros: – ¡Relámpago mortal!
Un Goku desprevenido no tuvo tiempo de esquivar ese chorro de fuego intenso. Los cuatro kaiosamas fueron calcinados por el ataque, mientras que Goku aún tenía energía para protegerse contra un segundo relámpago mortal. Goku ahora estaba visiblemente sudoroso y debilitado. Los kaiosamas, entretanto, discutían sobre quien iba a ganar, bueno, discutían los del norte y el oeste, los otros dos no tenían nada que ver con la apuesta previa al torneo.
A continuación, Goku y Paikuhan volaron alto y empezaron a intercambiarse puñetazos y patadas velozmente. Luego prosiguieron lanzando ráfagas de energía el uno al otro, las cuales chocaron causando otros múltiples destellos cegadores. El potente impacto mando volando a ambos competidores hacia arriba. Ambos usaron el techo para apoyarse y ambos cargaron así contra el otro. Puñetazos y patadas volvieron a ser intercambiadas entre los luchadores.
Inmediatamente después, Goku lanzó un kamehameha que Paikuhan lanzó hacia un lado con su mano. A continuación, mientras Goku maldecía su suerte, Paikuhan le golpeó fuertemente la nuca, provocando que se estrellase contra el ring. Paikuhan procedió a lanzar otro devastador relámpago mortal. Goku observaba su destino cuando se le ocurrió un punto débil de dicha técnica.
Justo cuando Paikuhan lanzaba el ataque, Goku se tele-transportó detrás de él y, aprovechando que estaba indefenso, lanzó un kamehameha con toda su energía restante. Paikuhan cayó fuera del ring. La pelea había terminado. Goku era el ganador del torneo del otro mundo y recibiría el honor de ser entrenado por el Gran Kaiosama.
Kaiosama del norte (el kaiosama de Goku) estaba feliz por su victoria en la apuesta y la de su discípulo en el ring. Mientras que su homólogo del oeste estaba muy triste ya que había perdido su planeta para siempre. Aunque el Gran Kaiosama tuvo un mensaje que anunciar:
– Debido a que ambos participantes tocaron el techo en la pelea, ambos son descalificados. Tocar el techo de este estadio está prohibido según las reglas de este torneo.
– Que regla tan interesante y tan justa – dijo un Kaiosama del Oeste muy contento e ilusionado de no tener que perder su planeta.
– No es justo. Goku había ganado la pelea y yo había ganado el planeta del oeste.
Cuando por fin ambos Kaiosamas se terminaron de pelear, aunque mas bien fueron separados por los finalistas del torneo, y dieron la apuesta por finiquitada, ambos participantes se fueron a entrenar a los planetas de sus respectivos Kaiosamas.
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Mucho tiempo después, cuando Goku entrenaba con Kaiosama, en su planeta, con pesas de cuarenta kilos en todo su cuerpo, Baba le comentó que había un torneo de artes marciales en la Tierra. El entusiasmo del saiyan fue tal que Kaiosama accedió a dejarle salir del otro mundo en tal especial ocasión, aunque solo por un día.
