Bueno, no he visto por ahora ningún review por lo que no sé si está gustando o no. Igualmente yo voy a seguir actualizando por que esto es más por satisfacción personal que por otra cosa. Ante la duda, por si hay alguien hay, ¡espero que te guste! No me gusta subir los caps tan cortos pero si me alargo mucho pierdo completamente el hilo por eso he hecho hoy en compensación muchas actualizaciones, realmente opino que deberían ir todos junto como un solo cap. Sin más que añadir. ¡Disfrutad!

Estaba pensando tan detenidamente en la posibilidad de un amor obsesivo que se llevo una mano al pecho del susto que le había dado al escuchar el timbre de la puerta, bajó rápido y abrió.

-¿Sí?, ¿qué quieren?

-Somos agentes de policia, venimos a hablar con la señorita Hyuga Hinata.

-Esa soy yo, ¿desean pasar?

-Por favor...

-¿Quieren algo para tomar? ¿Café, té, galletas...? - Pregunto amable a los 2 policías que entraban tras ella en casa, agradecía que su padre estuviera fuera por trabajo, no quería ni imaginar lo que diría si viera a los patrulleros en su casa.

-Es un poco tarde para un café, gracias igualmente.

-Ponganse cómodos.- Dijo señalando al sofá.

La estancia no era muy grande, ella vivía en lo que venía a ser un chalet pequeñito y con muchas zonas por reconstruir, el salón, con a penas 60 metros cuadrador estaba decorado con sólo un cuadro pequeñito de quien fue su madre cuando tenía su misma edad. Eran iguales, un reflejo de la otra. Por desgracía el destino es cruel y la había dejado a cargo de una persona incapaz de volver a sentir cariño después de que le quitaran la mitad de su alma. En el centro de la habitación había una pequeña mesa de caoba con un sofá simple pero cómodo a cada lado. Enfrente una televisión, que si bien tenía ya mucho años seguía funcionando perfectamente. Estaba todo muy limpio y ordenado pues con tanto espacio vacío se hacía más fácil la limpieza.

-Sabes por qué estamos aquí, ¿cierto?

-P-por lo que sucedió anoche, yo realmente no he podido sacarme nada de eso de la cabeza, fue muy... hab-había mucha s-sangre y-y...

-Está bien, tranquilícese. Como única testigo necesitamos que nos cuente los hecho, no vamos a presionarla a nada, tiene nuestro completo apoyo. Esperamos coopere con nosotros.

-E-está bien. ¿Comienzo desde el principio?

-Sí, por favor, intente ser lo más clara y detallista posible.

-Está bien...

Relató con fingidos temblores los hechos y posteriormente enseñó el cuadro que había pintado diciendo creer poder ayudar con ello. Realmente el cuadro mostraba casi a la perfección lo único que pudo ver del asesino. Lo que más llamó la atención fue su ojo, por el cual cruzaba verticalmente una larga cicatriz.

Los agentes se despidieron con un "muchas gracias por todo y no se preocupe, no creo que tengamos que volver a robarle algo de tiempo".

Por alguna razón ella empezaba a entender el palpitar descontrolado en su pecho cada vez que veía las ebras rubias. Él no se solía separar de ella y para cuando quiso darse cuenta ya era parte importante en su vida.

Hinata ya no se ponía tan nerviosa ni roja con su cercanía, y era más consciente de lo que quería de él. Ella se agarraba las manos sobre su busto y pestañeaba rápido para desplegar la nebulosa que se formaba en su entorno. Volvió a ser mala y descubrió que le gustaba cuando el rubio le creía todas y cada una de las cosas que su viperina lengua soltaba. Le gustaba mentirle, por que era vilmente placentero. Le gustaban los momentos en que dejaba al resto de lado sólo para compartir unos silenciosos minutos juntos.

Y luego descubrió que con eso no era suficiente y quería tenerlo bajo su absoluto control, cual marioneta.

Por que ella era manipuladora, mentirosa, envidiosa y terriblemente bella. Pero Naruto no sabe que ella es tan tóxica, porque está deslumbrado por su hermosura.

Ninguno hizo nada, pero el tiempo fue poniendo cada cosa en su sitio.

Quizás todo hubiese ido mejor si no se les hubiera ocurrido ir a dar un paseo al parque en pleno invierno con el frío que hacía, quizás si Hinata no se hubiese puesto ese bonito vestido lila y pintado los labios de carmín hubiese sido más fácil controlarse. Aunque si Naruto no fuese tan impulsivo y quisiera calentar las piernas de la joven que temblaban asomandose por el vestido nada hubiera pasado. Ese beso tan torpe y ansiado podría haberse evitado al igual que la posesividad que despertaba en ella.

Pero Hinata era mala y sabía como manipular. Se podría añadir también que Naruto era algo torpe e idiota por lo que dudosamente se daría cuenta de las intenciones de la translúcida. Su piel le llamaba y el en respuesta solía repartir pequeños besitos por los hombros, casi no haciendo presión con sus labios por si la rompía.

Todo estaba "bien", en "su sitio" podría decirse, pero conforme llegaba la primavera la ropa empezaba a sobrar y las marcas eran más difíciles de ocultar. Porque a penas veía a su padre, pero cada vez era más brusco y más odio despertaba en ella.

Al principio el rubio no supo que eran, pero cuando Hinata se negó a ir al parque a dar una vuelta con él, supo que definitivamente algo estaba mal. Tocó a la puerta y la fantasma con manos temblorosas le abrió. A pesar del maquillaje pudo identificar en seguida el gran moratón que se extendía por todo su ojo izquierdo. El rubio con mucha ansiedad, rabia y odio a su padre empezó a besar las heridas una a una, como queríendo curarlas con los pequeños besitos llenos de amor que le daba. Pero claro, unas marcas eran más visibles que otras, al igual que unas necesitaban más atención que otras por lo que pronto la ropa fue resbalando ligeramente por el sofá. Pronto las manos no se conformaban con estar quietas y buscaban inquietas que más tocar, las caricias seguían llenas de amor y el placer de la compañía que el otro le proporcionaba se hizo más intenso.

Ella se convirtió en una droga para él, una con muchas propiedades afrodisíacas y adictivas. No se hizo raro despertar juntos las mañanas de los domingos por pequeñas caricias toscas e íntimas y pequeños besitos por toda la cara.

Se cree que lo peor que hizo Naruto después de empezar una relación sería con Hinata fue presentarle a sus antiguos amigos del instituto al que antes acudía. A pesar de llevar 2 años sin ir a la misma clase, si quiera mismo instituto habían seguído todos en contacto, incluso más unidos que nunca. Por lo que Hinata arrugaba un poco la nariz cuando veía que ella no era acariciada por él por estar ocupado pasándole el brazo amistosamente por los hombros a Kiba. O intentando huir de la abalancha de puñetazos que la pelirrosa solía dirijirle. Pero no nos olvidemos de que ella era muy buena actriz y sobretodo tenía muchas cosas malas susurrándole al oído con las que podría entretenerse un poco.

Por hoy no actualizaré nada más (supongo). Gracias por leer a quien haya llegado hasta aquí.