Capitulo 21: La muerte del pirata y la cita
Bojack decidió usar su último recurso para hacer frente a Raditz: – Zangya, Bujin, usad los hilos psíquicos contra este miserable que ha decidido oponerse a nuestro futuro imperio.
– Pero, señor, ¿no era esa la razón por la que ha matado a Bido? – preguntó Bujin.
– Sí, pero ahora veo que tenía razón, debí haberle hecho caso.
Bujin y Zangya se mostraron reticentes a hacerlo, pero acataron la orden cuando vieron una onda de energía formándose en la palma de la mano de Bojack. Al momento, Raditz estaba envuelto en hilos.
Flouk, al ver como su amigo, maestro y compañero de viaje sufría, juntó sus fuerzas restantes, lanzó un disco destructor y partió en dos la cuerda… ¡y hasta la cabeza de Bujin!
Los hilos psíquicos se rompieron y Zangya no podía inmovilizar a Raditz sola. Bojack, al ver que no serviría para nada entonces, decidió atacarla por la espalda (a unos 10 metros de distancia) con un fuerte ráfaga de energía para distraer a Raditz.
– ¡Alto Bojack! – Raditz interceptó la ráfaga de energía – Atacas por la espalda… y encima a una bella mujer como esta. Lo tuyo no es cobardía, es lo siguiente.
– Encima no he matado a Zangya, esa %&# $%& – maldijo en su idioma natal el cobarde de Bojack (lo del idioma natal es lo del %&# $%&) – no importa, aún puedo matar a Raditz… ¡destrucción galáctica! – añadió al tiempo que extendía las manos hacia los lados, acumulando energía para luego colocar las manos hacia adelante, lanzando una ráfaga de energía azulada.
– Dos podemos jugar a ese juego – dijo Raditz, mientras cargaba con las puntas de los dedos un… – ¡doble domingo!
Ambas ráfagas de ki chocaron en el aire, provocando un choque de poderes casi tan brutal como el de Célula y Gohan. El duelo estaba muy igualado. Bojack le puso un poco más de fuerza a su destrucción galáctica. Aunque Raditz no quería darse por vencido, sabía que no podría hacer nada contra tan poderoso ataque.
Justo cuando Raditz estaba a pocos metros de distancia de la destrucción galáctica, Zangya ató a Bojack con sus hilos psíquicos. – Esta es por llamarme %&# $%&. – se giró hacia Raditz. – ¡Dalo todo, mi guapo guerrero saiyan!
Raditz estaba asombrado y más enamorado que nunca, pero se concentró y puso toda su energía restante en el doble domingo que acabó con Bojack de una vez por todas. Raditz y Zangya se acercaron, tenían mucho de qué hablar. Flouk les cortó antes de que pudieran hacer nada:
– Esto, ejem, no quisiera ser aguafiestas pero… eh… creo recordar que… ¡ME ESTOY MURIENDO! ¡LLAMAD A UN MÉDICO!
– Bueno, hay un curandero local por aquí – recordó Zangya – él te podrá curar.
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Cuando Flouk fue curado, Raditz y Zangya retomaron su "conversación"
– Eres… preciosa y… y me has salvado la vida. Zangya, te amo con locura.
– Desde el principio yo te amaba también, lo que pasa es que me cegué por las amenazas de Bojack y casi mato a tu amigo. Además, tú también me has salvado la vida.
– Yo también maté a los tuyos – le recordó el saiyan.
– Sí, pero ellos eran malvados y, además, como queríamos destruiros, fue en defensa propia. Por cierto, ¿recuerdas la propuesta de la cita?
– Sí
– ¿Aún sigue en pie?
– Sí, claro, cuando quieras – dijo un Raditz momentáneamente emocionado.
– Excelente. Oye, Raditz, una pregunta, ¿cuándo es la cita?
– Si te parece bien, podrías venirte con nosotros y tendríamos una cita allí, cerca de la nave, escogerías tú el momento y…
– Me has convencido.
– ¡Toma!
– Oye, tortolitos, ya estoy de vuelta – intervino Flouk – de vuelta y recuperado al 100%.
– Eso es fantástico, amigo. Oye, ¿tú sabías que Zangya y yo vamos a tener una cita?
– ¿En serio? ¿Dónde?
– En la nave espacial de Raditz– dijo Zangya.
– ¿Y tenéis un camarero para esta velada romántica?
– La verdad es que no. Aunque ahora que lo pienso… tú podrías valer – reflexionó Raditz en voz alta.
– No, no, no y no y por si aún no os ha quedado claro, no.
– Venga, Flouk, colega, que te enseñé varias técnicas potentes.
– Me da igual.
– Venga, que mi futuro novio, y espero que marido, te entrenó hasta que fuiste mucho más fuerte que antes.
– ¡He dicho que no!.
– Seguro que al final lo harás – dijo un Raditz muy confiado.
– ¡He dicho que no! Jamás me verás vestido de camarero
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Cuatro horas más tarde, Flouk estaba vestido con un esmoquin y una pajarita, justo como un camarero. Y hasta había desbloqueado el poder de Zangya, el cual ahora superaba al de Bojack.
Cuando iban por el segundo plato, rumbo al planeta Kanassan para entrenar, se chocaron accidentalmente con un planeta muy extraño y lleno de oscuridad. Tuvieron que interrumpir la velada para explorar dicho planeta, el cual no aparecía en los sensores de la nave.
En ese planeta todo era oscuridad, oscuridad perpetua. Era una oscuridad absoluta, sin el menor atisbo de luz. Todos se colocaron un casco-linterna y se quedaron estupefactos al no ver a nadie por la calle.
– ¿Es qué no hay nada de vida en este planeta? – quiso saber Zangya – ¿entonces por qué no lo captaban nuestros avanzados sensores? Si hubiese vida inteligente aún se podría predecir que habían ocultado el planeta pero si no pues... Maldita sea, no se me ocurre otra opción.
– Yo tampoco lo sé – admitió Raditz – yo soy más de pelear y derrotar enemigos.
– ¿Por qué no lo preguntamos en aquel castillo de allí? – sugirió Flouk.
Todos se dirigieron hacia el enorme castillo, esperando encontrar respuestas.
