CAPITULO 3- EL REINO

Entonces, se escuchó una explosión a lo lejos y los tres, sin pensarlo dos veces, partieron hacia el lugar que simulaba un ocaso.

Los tres sayajines se mantuvieron estáticos admirando el fuego que consumía los edificios, aquello que restaba de la ciudad del oeste, tal parecía que la civilización misma era consumida por ese fuego que hacia arder los restos del concreto de una manera hipnotizante. El mundo parecía acabarse, por primera vez una sensación de impotencia y abandono les embargo del todo. No encontraban el ki de sus padres y no entendían la razón de porque desaparecieron tan repentinamente.

No tenían nada que hacer ahí no podían hacer nada por apagar la destrucción, no podían hacer nada si no sabían el origen del caos.

Se fueron de aquel lugar, detrás de ellos se escuchaban los gritos de auxilio, de pánico, el mundo era caótico, En cuestión de horas, todo aquello que representaba a la humanidad se desvaneció dejando tras de si escombros carbonizados, el olor a humo y la niebla se esparcieron hacia todos lados,

Gohan propuso volver a la corporación, mas Trunks y Goten no sabían si querían regresar tan pronto. Ahí sus madres llenas de dudas y angustia les preguntarían de inmediato si sabían algo sobre sus padres, si sabían que era lo que estaba pasando…y ellos no tenían el valor para contestarles que no tenían más conocimiento de lo que ocurría que el de ellas, más no podían evitarlo por mucho tiempo, en algún momento u otro tenían que regresar y era mejor hacerlo pronto, antes de que su familia se preocupara también por ellos. Gohan les convenció finalmente de que era inútil evadirlo, no era fácil saber que el hecho de no tener noticias de sus padres seria un gran pesar para todos; pero al menos eso era mejor que dejarlas pensando que ellos también desaparecieron sin dejar rastro.

El reloj marcaba más de la media noche, sin mal no estaban sus cálculos en ese momento tenía que ser de noche, Trunks, cruzado de brazos imitando inadvertidamente la usual postura de su padre buscaba su ki sin embargo, para su desesperación aquello se hacia una empresa inútil.

Por lo menos ya no escuchaban los agudos gritos de pánico que minaban los restos de la ciudad por la tarde, ahora se dejaba oír un murmullo apagado de gente vagando buscando a alguien o hablando con alguien, todos tenían a una persona a quien buscar. Los hermanos Son lograron conciliar el sueño en la sala, su madre a duras penas logro cerrar los ojos, por horas él permaneció al lado de su hermanita pidiéndole que se calmara que su padre estaba bien y que pronto regresaría "No lo sabes" le dijo la pequeña Bra mientras con el dorso de su mano se limpiaba las lagrimas "No lo sabes, no tienes idea de lo que pasa" y sus palabras le helaron el alma, se preguntó que tan evidente era su nerviosismo para que una niña pequeña cayera en la cuenta de que nada estaba bien como quería hacerle creer. Costó trabajo; pero logro hacerla dormir, quien ahora no podía dormir era él y era probable que esa noche no pudiera hacerlo. Dentro de la corporación reinaba el silencio y afuera de ella la densa penumbra que cubría al mundo y una calma que le hastiaba ¿Dónde se habían ido aquellos monstruos que aparecieron repentinamente? ¿Volverían? ¿Quién les hizo aparecer y quien les hizo desaparecer?

Le volvía loco no saber a que se estaban enfrentado y si ese enemigo oculto tenía algo que ver con la desaparición de Gokú y su padre. Sin duda aquel nuevo enemigo era un abyecto cobarde, esa era la única razón para no dar la cara o quizá simple y sencillamente no los consideraba como unos adversarios lo necesariamente fuertes como para enfrentarlos, tal vez ya tenia lo que quería y eso era su padre y el señor Gokú; pero ¿Qué tan poderoso era si logro hacer desaparecer los kis de los guerreros más fuertes del mundo? Simplemente no le dejaba conciliar el sueño.

-Trunks- escuchó la voz lejana de su padre, se levanto de inmediato de la cama, camino por los pasillos buscándole; pero nada encontró- Trunks -escuchó de nuevo en la cocina, camino estrepitosamente hacia ella para no encontrar nada.

Se quedo de pie frente a la mesa, su mente desesperada comenzaba a engañarlo, escuchaba a su padre aun cuando sabía que él no estaba ahí, no podía sentir señal alguna de su ki; pero lo escuchaba tan claramente como si en realidad se hallara en la casa.

Se llevo una mano a los ojos, la electricidad de toda la casa comenzaba a parpadear, de inmediato pensó que la planta eléctrica de emergencia estaba fallando,

Justo en ese momento vio la negra silueta de su padre fuera de la cocina

-Trunks, apaga las luces- su voz era más fría de lo usual, vacía, decía las palabras como si no comprendiera su significado. Era aquello un títere de su padre, lo miro detenidamente sin mover un musculo, su instinto le sugirió no hacerlo y estaba dispuesto a hacerle caso.

Sin quererlo su mirada se cruzo con los ojos de aquel. Había un vacio en la cuenca de sus ojos, un negro vacio hacia la nada, como si se tratara de una ventana al más profundo de los abismos, una gota de sudor frio recorrió su frente y un nudo se formó en su estomago. Aquel ser sin ningún tipo de ki no era bueno, aun sin sentir su presencia lo sabía, era algo más allá en el ambiente, posiblemente cosa de su sexto sentido o como quisiera que le llamasen.

-Apaga la luz- insistió, la sangre del saiyajin se hizo de hielo, gruesas gotas de hielo pasaban por sus venas. Armándose de valor, el joven Brief camino un par de pasos hacia él que se hacia pasar por su padre; aquel ni siquiera retrocedió, sin temor de que Trunks detectara en él un color verdoso en su piel, los ojos vacios de todo, la ausencia de respiración.

Con solo una mirada, Trunks se percató que aquel ser, en efecto, no era su padre si no una copia bizarra que a duras penas se le acercaba

-¿Qué es lo que quieres?

-Apaga las luces- contesto con la fría voz que distinguía al príncipe de los saiyajins.

-¿Quién eres tú?

-Soy tu padre- contesto aquel clon apócrifo

-No eres mi padre, lo se con tan solo verte… ¿acaso tú tienes a mi padre? ¿Dónde esta? ¿Cómo lograste capturarlo?

-Yo soy tu padre

-¡Mentira!- grito harto el saiyajin- tú no eres mi padre, eres tan solo una copia de él…te exijo me digas donde lo tienes y que es lo que quieres- las luces parpadearon cerca de cuatro veces, el aire se hizo gélido, el aire tomó un olor a sangre seca. En cuestión de segundos las paredes se llenaron de arterias sangrantes que explotaron a los pocos minutos dejando un reguero de putrefacta sangre por todo el pasillo, mas Trunks no se inmuto, su padre le había enseñado que antes que cualquier otra cosa, para un guerrero estaba su enemigo y nada más.

Las luces se apagaron durante un segundo y repentinamente encendieron de nuevo, aquel ser o lo que fuera se había marchado. Un silencio zumbante reino en la cocina. Su corazón latía tan fuerte que le daba la impresión de que retumbaba por todo el mundo, un aire gélido le cubrió y el sueño finalmente le venció.

Afuera todo estaba oscuro, llovía, el agua helada de la lluvia torrencial se encargó de extinguir el fuego restante de la destrucción de las ciudades, la única emisora de radio que en todo el mundo continuaba al aire, anuncio que cada ciudad del mundo sufrió daños devastadores y que nadie daba razón sobre el eclipse que a esas alturas apuntaba a que seria perpetuo.

Desde un lado de la sala, Goten miraba a su absorto amigo quedarse sentando en el medio de la completa desolación. Su angustia era contagiosa, él también comenzaba a sentirse desesperado ¿Qué le sucedió a Trunks? Su semblante devastado hablaba de una pena profunda que había pasado entre el día de ayer y las primeras horas de hoy.

En el medio de penumbras y el frio, Goten tan solo le vio desde lejos. En otras circunstancias no hubiese dudado en acercarse a preguntar que era lo que pasaba; pero ahora era diferente, no era prudente acercarse en un momento así.

Inesperadamente, Trunks, salió de su mutismo, se levantó de inmediato y caminó hacia la salida de la casa. Goten le siguió sin pensarlo veces

-¿A dónde vas?

-Aun no lo se- Trunks caminó por las calles de la desolada cuidad del oeste siendo acompañado por Goten, la oscuridad era tan densa que las pocas luces que se conservaban en la ciudad a penas y podían alumbrar y, a lo lejos, los gritos lastimeros de hombres y mujeres que de un momento a otro vieron sus vidas reducidas a la nada.

Sin importar tan miserable paisaje continuó su camino, únicamente se detuvo al contemplar el cadáver hecho trizas de un niño pequeño. Goten retiró la mirada de inmediato, aquella escena le daba demasiada rabia como para verla y cruzarse de brazos sin hacer nada.

Trunks, quien se detuvo unos instantes, retomo con desesperación su marcha

-Estoy cerca- farfulló para si mismo

-¿De que?- preguntó Goten esperando ansioso una respuesta que no obtuvo del joven Brief

A las afueras de la ciudad, donde la escasa luz no llegaba en lo absoluto, ambos saiyajins se vieron obligados a convertirse en súper saiyajines para iluminar aquellas penumbras, Goten buscaba desesperadamente un figura, un ruido, cualquier cosa que le revelara porque estaba ahí en primera instancia; pero nada ocurría, la posibilidad de irse a la corporación comenzaba a tornarse en una buena opción; sin embargo aquello se vio olvidado cuando vio una figura conocida alumbrada parcialmente por los destellos de luz de su propio ki,

Al principio no lo distinguió del todo; pero finalmente se dio cuenta de quien se trataba. Incrédulo dio un par de pasos hacia atrás,

Tenia su ropa azul de batalla, el cinto de tela blanco, la cabeza gacha, las manos ensangrentadas… ¿acaso ese era su padre? Goten le miro detenidamente sin saber que decir…porque en el fondo sabía que quien estaba en frente suyo no era su padre, si no que se trataba de un ser apócrifo de su padre, una copia idéntica pero que nunca podría ser igual.

-¿Por qué viniste hasta él?- pregunto Goten en busca de explicaciones- ¿Quién es este hombre?

-No lo se, Goten…fue una especie de llamado, algo me decía que tenia que venir hasta aquí…algo que no podía rebatir, por unos minutos trate de hacerle frente, pero al final terminó venciéndome y le hice caso a lo que me guió hasta aquí- Goten dio nuevamente unos pasos al frente, se acercó a aquel ser, le miro con todo detalle

-Dime quien eres- exigió Goten con recia voz- tú no eres mi padre, no creas que puedes engañarme, conozco bien el ki de mi padre ¿Por qué te tomaste la libertad de imitarlo?..¡Respóndeme!.... ¿quien eres tú?- y en el cielo se escuchó un estruendo como si el cielo temblara y se partiese en miles de pedazos, los gritos de pánico no se hicieron esperar; el mundo se inundo de un solo grito de terror y angustia, ¿este era el fin de los tiempos profetizado miles de veces durante toda la historia de la humanidad?- ¡Dime quien eres!- gritó desesperado al no tener respuesta alguna de aquel ser.

-…Goten… soy tu padre…

-Calla, no eres mi padre, te lo he dicho no puedes engañarme… ¡Dime quien eres y lo que buscas!

-Apaga la luz- su voz se hizo profunda como si proviniera por debajo de las entrañas de la tierra

-¿Por qué quieres que apaguen las luces?- preguntó Trunks más sereno que Goten

-…Es la única forma en la que reino conquistara la tierra

-¿Cuál reino?- preguntó interesado el hijo del príncipe de los saiyajins

-Nuestro reino- harto de todo aquello, Goten lanzó sin pensar un Kame hame ha; pero aquel ser no sufrió daño alguno – la tierra quedara en tinieblas y su mundo será nuestro- y en ese momento su cuerpo se hizo del mismo humo para desvanecerse en instantes…