Capitulo 7- El oso hormiguero
Un día antes…
Había escuchado los gritos de un niño, bajo desesperadamente las escaleras y solo encontró cenizas al lado de un hermano con la mirada extraviada que no buscaba explicación para lo que acababa de presenciar, le vio; pero nada dijo, Bra sin más se retiro de la sala recordando aquella mirada extraviada de su hermano mayor, estaba segura, de alguna forma que esa mirada era la que normalmente Trunks tenía; pero la escondía debajo de ese odio hacia la vida y el resentimiento a las tinieblas. Al fin y al cabo tenia tanto miedo y desconcierto como cualquiera de ellos.
Se encerró en su habitación, pensó en su madre, era la mujer más hermosa e inteligente que existía y aquello era incuestionable, se acurruco en la almohada mientras un par de lágrimas surcaban sus mejillas
-¿Por qué lloras?- preguntó Pan mientras se subía a la cama
-Por nada- respondió la pequeña Brief limpiándose las lágrimas y fingiendo que nada había pasado
-No te creo-le dijo Pan con una mirada curiosa
-No me interesa- le esgrimo Bra mientras se sentaba en su cama- además ya te he dicho que detesto que entres a mi cuarto sin avisar, es de mala educación
-Lo siento- dijo la niña torciendo la boca, pensando que había causado el desagrado de su mejor y única amiga en ese oscuro mundo, tomo un oso de felpa y se aferró a él como si se tratara de la vida misma- quería contarte lo que escuche…a tu hermano hablando con mi padre y mi tío, sobre un niño que se quemo y se hizo cenizas en ese mismo instante, dicen que el enemigo entro en él, se posesiono como los demonios…creo que algo así era
-Si, es precisamente como estas pensando- reafirmo Bra recordando los libros sobre ángeles y demonios que había leído hace un par de años victima del aburrimiento, del no saber que hacer en un mundo donde nada podía hacerse y donde pocas cosas causaban tanto placer como para lograr la distracción de su realidad
-¿y que más escuchaste?- preguntó Bra motivada por la expectativa
-Dijeron algo de una señal de radio que se repite pidiendo auxilio una y otra vez, parece que planean ir a verla en la mañana, papá no quiere que nadie vaya, dice que es muy peligroso- Nada dijo al respecto, parecía no interearle en lo absoluto, se levanto de la cama y tomó entre sus manos la cajita de música que su madre le regalara en su cumpleaños que a su vez su abuela le regalara a su madre en su cumpleaños, la abrió dejando tocar una suave melodía que acompañaba el baile sencillo de una pequeña bailarina de ballet reproducida con sumo detalle
-Quizá…quizá valga la pena… ¿no lo crees Pan?- la niña no pudo responder se encontraba embelesada mirando la primorosa corografía de la bailarina dejo a un lado al oso de felpa y se levantó de inmediato de la cama para verla de cerca
-¿Es el recuerdo de tu madre?...ojala mamá me hubiera dado uno así
-Al menos aun la tienes contigo
Era ya de noche según los cálculos de Gohan a los cuales casi todos se confiaban a excepción de Trunks que casi siempre buscaba hacer sus propios cálculos, no confiaba en nadie mas que en él mismo; pero la pequeña Bra prefería confiar en los cálculos de Gohan a pesar de los juramentos que su hermano le hizo en los días posteriores a la muerte de su madre no sentía algún vinculo con él mas allá de la filiación que no pudo escoger, su hermano se hermetizo a si mismo separando al mundo entre él y una puerta gruesa de acero, en un cuarto igual de hermético que jamás compartía con nadie pensando solo Kami sabía en que cosas y que a Bra hacia mucho tiempo habían dejado de importarle, por Pan supo que se iría y ni siquiera le había informado de ello, tampoco le interesaba tampoco pensó en buscarlo, la pequeña Bra había heredaro el terco orgullo de su padre. Milk le aconsejó hablar con él, despedirse apropiadamente como lo haría una hermana, pero la niña se negó por completo alego que si a él no le interesaba despedirse a ella tampoco, aquel era un conflicto entre hermanos del cual los Son prefirieron permanecer aparte.
Bra se recostó en la cama, pensaba en ese hermano suyo que sus padres le habían dejado, pensó que si fuera ella la mayor no actuaria así con su hermano menor, sería un modelo digno a seguir, un faro en medio de esa oscuridad, una roca fuerte sobre la que todo se rompería protegiendo a los suyos. Ya no era aquel hermano divertido que solía alzarla sobre su espalda e ir a buscar a su escuela para que ella dijera con orgullo que aquel era su hermano mayor, ahora lo decía con pesar, con un cierto rencor guardado en corazón. Las luces de la corporación jamás se apagaban, a pesar de que cada cuarto podía apagarlas independientemente, jamás se hacia porque era bien sabido que podría atraer a todo tipo de seres de la oscuridad pidiendo que se apagaran las luces de la corporación en su totalidad, mas esa noche Bra ignoro aquello que era respetado por todos aquellos que habitaban la casa del sol naciente. Esa noche Bra Brief apago las luces y se quedo dormida, su experiencia jamás seria olvidada.
Serian cerca de las 2 de la mañana cuando la melodía de la cajita de música que su madre le había regalado comenzó a sonar, el ruido comenzó a penas audible y después llego a intensificarse tanto que logro despertar a Bra. Absorta fue testigo de cómo la caja de música se abrió por si sola para mostrar a la bailarina de ballet moviéndose de un lado a otro según el compas de la música le dictaba, le miro desde su cama; pero la curiosidad le obligo a levantarse y averiguar lo que sucedía o que era aquello que había abierto la caja de música. Únicamente se quedo de pie frente a la caja de música escuchando la suave melodía y el fino danzar de la bailarina, hasta que súbitamente la caja fue cerrada tan misteriosamente como fue abierta, un trago amargo paso por su garganta, quizá todo aquello no fue mas que un sueño o el comienzo de una pesadilla. Regreso a la cama y cerro los ojos, pero los volvió a abrir de inmediato cuando sintió una presencia junto a su cama, no pudo creer lo que veía frente a si
-un oso hormiguero- le vio en sus cuatro patas, mirándola con ojos amenazantes, un calosfrió recorrió su espalda, quedo paralizada, debió hacer caso, dejar las luces encendidas como lo había hecho por 5 años, pero esa noche tuvo que cometer el error estúpido de apagarlas, todo por desafiar a su hermano mayor quizá con esa acción lograría llamar su atención.
Se decía a si misma que era una tonta mientras sentía ese sudor frio recorrer su frente, el oso hormiguero, probablemente, fruto de una hora muerta la miraba desafiante con sus ojos penetrantes que parecían escudriñar por completo su mente. Absorta le sostenía la mirada, no se percató que de aquella impresión su boca quedo entreabierta, ni del sudor frio era perceptible en su frente, que desprendía terror por todos los poros de su cuerpo; si su padre estuviera ahí en ese momento seguramente la hubiese reprendió por tal señal de debilidad, una saiyajin no podía actuar de esa forma; pero ese terror fue tan natural como el respirar,
El oso hormiguero camino alrededor de su cama, sus pasos parecían pesados como si una tonelada de metal cayera al piso uno tras otro, continuo observándolo sin perderse un solo paso, finalmente se detuvo al otro extremo de la casa, Bra no perdió atención de la cola erizada y su pelaje café.
-¿Me temes Bra?
No supo que responder la niña pensó inmediatamente que no, pero su cuerpo demostraba todo lo contrario
-No- dijo finalmente, fue en aquel momento cuando se percató de que el oso hormiguero no decía las palabras directamente, si no que parecía hablarle dentro de su cerebro, nadie mas que ella las escuchaba
-No debes temer a decir que me temes…no te hare daño
-¿Quién eres?...o ¿Qué es lo que eres?
-Que te parece que soy? Un oso hormiguero…
-Lo osos hormigueros comunes no hablan ni se aparecen en medio de la noche dentro de una habitación- esgrimo la niña- además los mamíferos como varios años que debieron extinguirse, con la ausencia de la luz del sol…
-Es cierto, no soy un oso hormiguero común- ahogo una risa como si todo aquel interrogatorio le divirtiera- no soy un animal en lo absoluto, he tomado esta forma para que no tengas temor de mi, mi verdadero ser podría horrorizarte demasiado
-Nunca me han gustado los osos hormigueros- hizo Bra su observación
-Pero tampoco te han disgustado, te son indiferentes- aquello era cierto, la joven saiyajin comenzaba a disipar su temor inicial, se levanto de inmediato y quiso acercarse al oso hormiguero a pesar de que aun tenia sus reservas
-¿Qué sucede?- pregunto el oso hormiguero al ver a la niña acercarse y detenerse súbitamente, pero no obtuvo respuesta- si hubiese entrado aquí con otras intenciones estarías muerta desde hace mucho
-¿Quién eres realmente?
-Vengo del reino- dijo finalmente- no quiero que me consideres tu enemigo; pero tampoco tu amigo, quiero que tengas reservas contra mi- la chiquilla se extraño ante tales palabras, aquello le hizo generar aun mas dudas de las que tenia ¿Qué clase de ser le decía que no confiara en él?- Puedo hacerte un favor y un dia podrás devolvérmelo, en la medida de mis posibilidades…como los deseos de las esferas del dragón…
-¿Cómo sabes tú de eso?
-Porque lo se y eso es todo lo que debe de bastarte por ahora…dime niña… ¿Qué tienes tu contra ese hermano tuyo?
-Nada- respondió instintivamente mientras desviaba la mirada tratando de dejarse así misma en evidencia el oso hormiguero lanzo una risotada
-Los humanos no son tan simples como hacen creer…sus emociones son severamente complejas…yo se lo que sientes respecto a tu hermano, simplemente crees que te ha fallado y eso es todo…¿me equivoco?- negó con la cabeza, era increíble lo suspicaz que ese ser era- pero a pesar de ello estas preocupada por él, porque después de todo es lo único que te quede en este mundo…veamos, puedo cumplirte un deseo y a cambio me darás uno cuando yo así te lo solicite…dime niña que es lo que deseas…
Bra solo puedo pensar en una cosa, fue inevitable, aun cuando no quisiera o pensarlo, aquel deseo se escapo de su mente y voló raudo hacia el oso hormiguero
-la protección hacia ese hermano tuyo- dijo aquel ser mientras observaba a la niña con su penetrante mirada- la protección que pides se le concederá- Bra le miro atónita, sin saber que argumentar, sin tener nada que decir a favor o en contra de ese deseo, se dejo caer en su cama mientras se cruzaba de brazos y miraba al oso hormiguero caminar hacia le ventana de su habitación- ese es tu deseo pequeña saiyajin, yo te lo he concedido, un dia regresare y te pediré algo a cambio y tú tendrás que dármelo.
Le vio salir por la ventana de la habitación, corrió de inmediato para no perderlo de vista, sin embargo cuando quiso buscarle por el jardín de la ya extinta corporación no se encontró con nada más que tinieblas. Un escalofrió recorrió su espalda y le hizo sentir que caía en un vacio infinito
-¿Qué es lo que he hecho?- pronuncio con una voz apagada mientras retrocedía y posaba su mano derecha sobre su brazo izquierdo-¿Qué es lo que he hecho? Se dijo así misma pensando que aquello no podía ser bueno, que no le daba un buen presentimiento, que temía por su vida, por la de su hermano, por la de los Son, pensó en aquel deseo que no pudo contener a pesar de que quiso ahogarlo en lo más profundo de su interior. Quizá lo había hecho, pero la mirada de aquel oso hormiguero que parecía mirar hasta en lo más recóndito del corazón fue capaz de reconocer un deseo que saltaba a la luz aun por mucho que se ocultara, aun en medio de la tinieblas
-Madre- dijo Bra en una plegaria- cuídale…cuídanos a todos, deséalo tu también- se dejo caer en la cama y no se percato de cuanto había dormido. En aquella época no era posible saber exactamente cuanto se dormía, siempre al despetar la misma imagen era percibida por la vista, la luz de la casa del sol naciente en el medio de la oscuridad, los gritos de absoluto terror.
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En su alma perturbada, en el corazón destrozado y en su mente que en ocasiones llegaba a nublarse por aquellas tinieblas que gobernaban el mundo, Trunks no se percató de que su hermana ni siquiera había ido a despedirlo, la distancia que los separaba continuaba haciéndose más y más amplia hasta llegar a la completa falta de interés. En ocasiones el saiyajin se reprochaba esa separación, después de haber prometido que la protegería ya que era su única familia, pero esas ocasiones comenzaban a hacerse igual de espaciadas,
Para ese momento, Trunks solo podía pensar en lo que le esperaba en la estación de radio.
Caminaban en el medio de la oscuridad, en un mundo donde los pocos sobrevivientes permanecían ocultos y expectantes, donde todo aquello que conformo la civilización humana comenzaba a derrumbarse por completo entre los restos concreto y hormigón, entre el frio absoluto, la oscuridad y la desolación continuaban en su camino a una estación de radio donde ni siquiera estaban seguros de que era lo que encontrarían.
-¿Qué crees que encontraras ahí?- pregunto una voz en el medio de la oscuridad- ¿Por qué tan ansiosos de ir a la estación de radio?- Trunks de inmediato se sintió furioso, reconocía la voz, la reconocería en cualquier parte, la llevaría eternamente hasta el final de sus días
-¿Qué sucede?- le pregunto retante mientras los hermanos Son le observaban a la expectativa- ¿tienes miedo de podamos derrotar lo que encontremos ahí?
-¿miedo?...jamás he sentido ese sentimiento, Trunks…es muy probable que nunca lo haga, al contrario de ustedes simples seres vivientes, que han experimentado el miedo tan incontables veces que nadie puede saberlo realmente
-Es suficiente- interrumpió Gohan harto de aquella situación- ¿Por qué entonces nos interrumpes si no te importa que lleguemos ahí?
-Es un juego muy divertido- dijo la voz entre risas como si fuera la oscuridad misma la que hablara-no saben lo que encontraran ahí, sin embargo se aferran a esa esperanza…como los niños pequeños se aferran a sus madre…quiero verlos perder esa esperanza, apuesto que ese momento será increíble- su voz comenzaba a esparcirse entre el frio aire, la oscuridad parecía volverse más densa, lo supieron en ese instante, justo antes de aquel trémulo gruñido y el sonido de unos pasos desatinados sobre los escombros…una hora muerta comenzaba.
