Capitulo 9- El origen de su obstinación

Recientemente había estado en una de las batallas más fieras del universo, si no es que en realidad fue la batalla más grande que el universo había presenciado.

A duras penas escapó del planeta Namek, en lo que fue un autentico milagro. Llegó por accidente al planeta Yadorat donde fue atendido por sus habitantes e incluso le ofrecieron la posibilidad de aprender una de sus técnicas, la teletransportación, la cual practicó sin descanso, hasta perfeccionarla

-Entonces- dijo Gokú- no puedo usar esta técnica sin que tenga un ki de referencia

-No, señor Gokú, no puede

-Digamos que siento un ki, aunque yo no lo conozca y quiero ir hasta él…en un planeta distante

-Entonces- dijo el extraterrestre- es cuestión de localizar el ki e ir hasta él

-Podría probarlo- dijo Gokú con una sonrisa de oreja a oreja. El extraterrestre lo hizo también, estaba seguro que el saiyajin podría dominar esa técnica sin ningún problema.

-Primero deberá de centrarse en mi ki para que no tenga ningún problema en regresar- Gokú cerró los ojos, se concentró, identificó el ki del alien

-lo tengo- dijo con serenidad

-Bien, ahora concéntrese en un ki…cualquier ki, quizá encuentre uno lo suficientemente fuerte para llevarlo hasta su planeta y…- era tarde, el saiyajin había desaparecido.

Gokú llegó a un planeta con amplias praderas verdes, por mucho le recordaba a la tierra. A lo lejos escuchaba los golpes secos, los gritos, las injurias, rápido corrió hasta ahí y se encontró con una imagen mísera. Unos cuatro jóvenes que con saña golpeaban a otro, un chico de cabellos negros, alto que apenas lograba taparse el rostro con las manos mientras los demás le atacaban salvajemente.

-Basta- gritó el saiyajin mientras se aproximaba a aquella caótica escena- déjenlo- uno de ellos se interpuso entre él y la victima hablo en un lenguaje tan extraño que Gokú no lo pudo entender- No sé lo que dices, pero déjalo en paz- el joven quiso propinarle un golpe, pero rápidamente lo detuvo y le dio un puñetazo en el estomago, aprovechando su velocidad noqueó a los demás jóvenes que no representaron dificultad alguna- Vamos- le dijo al joven mientras le extendía la mano- no tengas miedo, solo te estoy extendiendo la mano, ya no te harán daño- el joven se quitó las manos del rostro, asombrado, como quien contempla a un héroe observó a Gokú- tranquilo, todo estará bien- finalmente el joven le dio la mano mientras el saiyajin le ayudaba a ponerse de pie- soy Son Gokú, vengo de la tierra, este planeta se le parece mucho- el joven se limitaba a mirarle absorto, con una expresión de incredulidad y miedo- no entiendes mi idioma ¿no es así? En fin debo de irme, cuídate mucho y te recomiendo que entrenes para hacerte fuerte y enfrentarlos… es verdad- se dijo mientras se llevaba una mano a la frente- no entiendes mi idioma…en fin…adiós amigo- desaprecio dejando al joven solo en el medio de sus inconscientes agresores

-Son Gokú…de la tierra- pronunció el joven con dificultad- Son Gokú de la tierra- dijo una y otras vez mientras se aproximaba a uno de los jóvenes que lo golpeaban -Son Gokú de la tierra- dijo sin dificultad alguna al tiempo que golpeaba salvajemente al joven hasta hacer surgir de la piel de su rostro borbotones de sangre y no conforme con ello golpeó hasta que deshizo el cráneo en cientos de espículas de hueso y su interior se derramaba en aquellos pastizales, dijo el nombre del saiyajin y su procedencia al tiempo que con sus propias manos hacia pedazos a sus agresores hasta pulverizarlos, dejándolos únicamente como una mancha en el pasto y luego la carne con espículas de hueso y sangre aun corriendo por sus manos –Son Gokú de la tierra- sus ojos brillaron con un fuego infernal del que muchos fueron testigos segundos antes de morir.

-Kaleb- dijo el anciano al mirar al joven con su sádica sonrisa mientras caminaba entre el rebaño de los animales que parecían ser ovejas

La tierra lucía oscura desde el espacio exterior, cualquiera podría confundirla con parte de la vasta materia oscura del universo. Un punto diminuto del que nadie se percataría. En eso pensaba Gohan mientras alzaba la vista al cielo tan negro como el futuro que les deparaba. Llevaban varios días caminando, y en todo ese tiempo, Trunks apenas les dirigió la palabra un par de veces, parecía absorto dentro de sí mismo, pensando en solo Kami sama sabía que cosas, si es que Kami sama tan siquiera continuaba con vida. Hacia el decimo día Trunks tomó la radio y la encendió, pocas veces desde el eclipse se le había visto con felicidad en los ojos

-Estamos cerca- dijo con un halo de esperanza

-¿cómo lo sabes?- pregunto Goten

-La señal es más fuerte, estamos cerca sin duda- miró hacia adelante a un horizonte sumido en las tinieblas, al fin después de tantos años viviendo en la incertidumbre, en el medio de la nada, Trunks tenía una esperanza.

-¿Por qué no volamos?- preguntó Goten al joven Brief mientras se estiraba- sería más rápido

-Por la misma razón que no lo hicimos antes, ni siquiera podemos ver hacia dónde vamos

-Convirtamos en super saiyajin- esgrimo Goten

-¿y perder energía?- rebatió Gohan- No, caminando es mejor…además ya estamos cerca

Ante las protestas de Goten, ambos saiyajin optaron por ignorarle, el silencio de nuevo se reformulo entre ellos hasta que la señal de radio se hacía más intensa a cada paso. Sin perder un instante del valioso tiempo, Trunks, se transformó en supersaiyajin; su propia energía dejaba ver los restos de una maltrecha estación de radio con una endeble antena que a duras penas lograba transmitir la señal que escuchaban

-Ha llegado el momento- dijo Trunks con seriedad, recordando el sueño que tuvo la noche antes de partir, en donde su madre le decía que de ir a aquella estación no podría contra lo que encontraría en ella; se negaba a creerlo, se decía a sí mismo que no era más que una tetra del mismo Kaleb para que su miedo le hiciera sucumbir, aunque una parte muy dentro de él temía lo que fuera que pudieran encontrarse.

Contuvo el aire unos instantes, trató de tranquilizarse, dio el primer paso seguido por él de sus compañeros. La mirada fiera dirigida hacia adelante, dispuesto a hacerle frente a lo que fuera que estuviera ahí dentro esperándolos, dieron el segundo paso, con la voluntad de hierro, dispuestos a combatir hasta con él último aliento de ser preciso. El joven Brief abrió la puerta, dejo salir un estremecedor rechinido que rompió con el reinante silencio, tan solo iluminados por el resplandor que emanaba de Trunks y su poder como súper saiyajin.

Los escombros de una sala de recepción les dieron la bienvenida, sabían lo que era por una pequeña mesa de centro de cristal que aun se conservaba en el medio de la sala inquietantemente intacta a pesar de que todo a su alrededor estaba destruido con papeles de revista en todas partes, trozos de alfombra verde y piezas de muebles destruidos. Inclusive tenía un florero con una rosa negra tan reluciente como si la acabaran de cortar. Trataron de no reparar en ello y continuaron avanzando.

¿Qué encontraría más allá? Motivado únicamente por la esperanza de encontrar algo, cualquier cosa que fuese distinto al mundo en el que había vivido desde que el sol se oculto para nunca más volver a salir.

Sentado en un rincón divisaron una figura, un hombre pequeño de ojos rasgados, piel cobriza, aspecto taimado, flaco, les miro con dificultad, su cabeza temblaba, todo el temblaba de forma involuntaria, susurró algo que ninguno de ellos pudo entender, parecía que quería levantarse pero no lograba

-¿Quién eres?- preguntó Goten con un halo de voz

-El demonio…nos observa- cerró los ojos y volteo el rostro dejando ver los músculos sangrantes de su cara, absorto, Gohan reconoció en el cuello desprovisto de piel una palpitante arteria carótida y las yugulares. No tenía la menor idea de cómo pudo obtener tanto daño en si mismo, pero estaba seguro que el dolor era inmenso.

-¿Cómo te hiciste esas heridas?- preguntó el mayor de los Son

-Kaleb- dijo el hombre maltrecho- el demo…el demonio, le he pedido ayuda, misericordia, pero no me ha contestado…es inmisericorde…es un monstruo

-¿eres parte del ejercito de Kaleb?- le cuestionó Trunks, aquel asintió- ¿Cuál es tu papel dentro de su ejército?

-Un soldado más, como cualquier otro…invadió mi planeta en el sistema Glises, y los sobrevivientes nos vimos obligados a ingresar a su ejército si es que queríamos conservar la vida, eso fue hace 10 años terrestres, nos ofreció la vida eterna, teníamos miedo a la muerte por eso aceptamos…pero nunca nos dijo que sobreviviríamos con las heridas que nos causo, no tenemos más poder que de ser sus esclavos, muchas veces no tenemos voluntad propia, es como un titiritero que nos mueve a su gusto…

-Tus heridas fueron hechas hace 10 años ¿es lo que nos has dicho?- asintió

-Pero ya no soporto este estado, no ser dueño de mi mismo, el dolor es infinito, solo soy fuerte porque él así lo necesita, vivo porque él lo necesita, pero fuera de eso soy un muerto vivo, por eso me encerré aquí pidiéndole piedad si es que acaso alguna vez existió la piedad en su corazón- y luego añadió- aunque lo dudo mucho

-¿Quién es él?- preguntó finalmente Trunks

-El demonio mismo- sentenció- vendió su alma al diablo por poder, eso es lo que dicen, pero ni siquiera él pudo contener tanta maldad. Nadie jamás ha visto su verdadera forma, a veces se presenta como un animal, a veces como un anciano, otras como tu peor temor…o como un joven de unos 20 años, dicen que esa es su verdadera forma…nadie lo sabe con seguridad…escarba en los adentros de tu corazón, busca tus peores temores y te aniquila a base de ellos, no te deja morir porque para él ese es un descanso, solamente te aniquila si le eres indiferente o si le has cansado…ustedes son su juguete novedoso, esta tierra un nuevo lugar de invasión, hacía mucho tiempo que estaba en busca de la tierra, el universo es tan inmenso que pensamos que pronto se daría por vencido, pero se encontró con su objetivo…por eso aun…-repentinamente calló, se llevo las manos al cuello, comprendió que había revelado demasiado, todo él ardía en fuego y se desintegraba lentamente entre alaridos de dolor, su cuerpo se deshacía dentro de humo y ceniza sus gritos desesperados comenzaban a extinguirse, lo último que Goten distinguió de ese desdichado ser era su temblorosa mano extendiéndose como si suplicara un auxilio imposible, pero que aun daba fe de su existencia, finalmente la desdichada creatura se deshizo en cenizas. Un frio abrasador les embargo, la oscuridad les rodeo, tan densa que incluso el destello de la transformación super saiyajin fase II no les permitía ver más allá que de su propiocepción y el ki, fue en ese momento que escucharon los lamentos de una mujer. Fue increíble para los hermanos Son, pero no así para Trunks cuando escucharon los lamentos de Bulma, pidiendo que se ocultaran de nuevo, que era por su propio bien, que lo que les aguardaba ahí no tenía que ser descubierto.

-No me importa- contestó Trunks colérico a sabiendas que se trataba de Kaleb jugando con su mente- se que no es real- de improviso la oscuridad ceso dejando paso a la imagen más perturbadora que se había visto en años

La madre del joven Brief yacía muerta con los brazos sujetos por cadenas a una pared y las cuencas donde deberían estar los ojos vacías en su totalidad, devoraras por serpientes negras que se retorcían sobre el cuello de la extinta mujer. Gohan y Goten no pudieron evitar mirar a Trunks, únicamente encontraron al joven con la mirada fría con el porte similar a su padre

-Entiéndelo de una buena vez, Kaleb…no me interesa, se que no es real, ella murió hace años y no fue de esta manera…Basta ya- exclamó el saiyajin lleno de ira, cansado de que usaran sus culpas y sus temores en contra suya, simplemente harto de todo lo que le rodeaba, únicamente sostenido al mundo por la esperanza de que de alguna forma todo volvería a ser igual, quizá era tonta y vacía, pero era lo único que le permitía permancer cuerdo en momentos tan desesperados y estaba seguro que al mundo entero le ocurría lo mismo, después de todo ¿Quién no se afianzaba a momentos desesperados a una esperanza por más remota que esta sea?

Aquella imagen desapareció, dejándolos de nuevo sumidos en la oscuridad, únicamente escuchaban sus respiraciones y el palpitar acelerado de su corazón.

-Te has vuelto un hombre de sentimientos impenetrables, Trunks- musitó una voz dentro de la oscuridad- a últimas fechas no importa cuánto trate de hacerte temer, de desesperarte, simplemente te rehúsas a aceptar las imágenes y los sentimientos que te mando en tu subconsciente, ni siquiera cuando hago que sean compartidos por tus amigos…me quitas la diversión…como se supone que les hace sentir mal…si han perdido la capacidad para hacerlo…es tiempo de que la tierra se una a mi reino

-¿Tu reino?- dijo Gohan retante- no…de ninguna forma, la tierra jamás se someterá a ti sin luchar

-Ustedes no tienen la capacidad de luchar, la han perdido hace mucho, de quererlo hace años pude haber acabado con ustedes, tan simple es la forma de hacerlo, si pude hacerlo con Vegeta y Gokú, con ustedes será muy fácil, los tres juntos no tienen la capacidad de superar a los saiyajines más fuertes del universo…después de mí- la ira corría por sus venas, los tres se llenaron de rabia al escuchar sus palabras en tono burlón

-¡No eres más que un cobarde!-gritó Trunks colérico- si tan valiente fueras ya hubieses aparecido ante nosotros sin tener que ocultarte en la oscuridad

A lo lejos se escuchaban las campanadas de un reloj, el aire se hizo más frio de .lo usual, los jóvenes estaban atentos a lo que fuera acontecer, tal parecía que el silencio sería la única respuesta de Kaleb, unos minutos después simplemente había desaparecido.

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-Ahora se en que podrás ayudarme, hijita- le dijo el oso hormiguero con ternura, se acerco a ella y poso su peluda pata sobre sus descubiertas rodillas, la niña le miro desconfiada, no sabía cuál sería el favor que el oso hormiguero le pediría, solo sabía que no sería fácil, un presentimiento le decía que arriesgaría la vida en ello pero que finalmente valdría la pena. Miro al animal, expectante de lo que este fuese a decir, pero su silencio continuaba prolongándose y ella ahí, sin saber que decía para romper la barrera del incomodo silencio, el oso hormiguero se quedo quieto, tal parecía que ni siquiera respiraba. Bra le observaba impaciente, moviendo las piernas una y otra vez como si así obtuviera más paciencia, pero era inútil- yo cause un desastre, yo cause este mal al universo…y lo más triste es que ahora, este mal no puedo remediarlo…quisiera regresar a mi tiempo y ocuparme de esta plaga, mas no puedo y me duele en mi alma que está condenada a sufrir en el infierno…si es que aun no estoy en él

-¿hiciste algo tan grave?

-Si…yo ampare al demonio mismo, le vi crecer, le alimente, le di abrigo y un hogar, no sabía lo que hacía, lo utilice para fines egoístas, hice cumplir una profecía y al final me salió contraproducente…bien dicen que al final el daño de tus armas puede volverse contra ti…pequeña, tú eres la única en esta tierra que puede confrontarlo, la que puede acabar con él, tan solo porque simplemente ni siquiera te contempla, no le interesa tu existencia…he protegido a tu hermano y a los suyos y a cambio te pido que destierres este mal del universo

-¿Y todo será como antes?

-No lo sé- contesto con franqueza- solo sé que harás un bien general que yo no fui capaz de hacer hace muchos años, lo que tú hagas y sus consecuencias ya son irrelevantes a esta tierra.

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-¿Qué es el reino?- preguntó Trunks a un soldado que tenía apresado bajo sus manos- ¡Dilo! ¡Te lo exijo!- Camino de regreso a la corporación se encontraron con una nueva hora muerta, pero esta vez, harto de eliminarlos como los alimañas que eran quiso tomar a uno como rehén, hacerlo hablar aunque fuese imposible, quería, tenía, debía hacerlo- ¡Dímelo!- Exigió una vez más con una voz tan potente que parecía que todo el mundo retumbaba con sus palabras

- No les dirá nada- contesto Kaleb a su lado, mirándolo con paciencia como un maestro a un alumno obstinado, ante los ojos expectantes de Gohan y Goten, el antiguo saiyajin paso a su lado sin siquiera percatarse de ellos.

-El reino- le dijo- es la oscuridad, es perder el planeta en la nada…mi reino es de oscuridad, caos, desesperanza, la confusión absoluta…muchos planetas se han perdido en mi reino y solo sus pusilánimes sobrevivientes se convierten en mi ejercito…yo solo quiero ver a todo destruido, siendo parte de mi vasto reino, el único ser viviente seré yo, planeo morir cuando todo se haya extinguido, porque la diversión también desaparecerá…aunque siempre he tenido una obsesión por la tierra, porque fue el primer planeta del cual era originario Gokú, el primer guerrero que valía la pena enfrentar en el burdo universo…