Capitulo 11- Mental
"¿Es de noche? ¿Es de día? las horas dejaron de tener sentido, el tiempo es realmente una invención de la humanidad, solo es una referencia. Dijo que vendría por mí, a llevarme, y no he hecho más que esperarlo, no sé lo que me depara, tengo miedo, tengo ansiedad, tengo tantos sentimientos encontrados que no sé como describirlos del todo."
Bra dio un fuerte suspiro, miraba por la ventana a ese mundo de oscuridad, de miedo y terror perpetuos, esperaba ansiosa la llegada del oso hormiguero para que todo acabara de una buena vez. Pensaba en su hermano, en Goten y Gohan, en las atrocidades por las cuales debían estar pasando, en el dolor que toda esa oscuridad había causado a la humanidad que estaba al borde de la extinción.
Debían estar de vuelta, porque según lo había dicho el oso hormiguero, los viajantes no encontraron lo que deseaban encontrar y ella era la última esperanza
-¿lista?- Apareció a su lado- es tiempo de irnos, Kaleb esta distraído ahora.
-¿Qué sucederá? ¿A dónde iremos?- el oso hormiguero mando una rápida mirada al cielo oscuro- ¿Qué hay ahí?
-Kaleb y la nave que obstruye el sol, ahora mi pequeña te dire que veras cosas que desearas no haberlas visto nunca, pero tú eres la única que puede contra él. la única que puede entender la verdad de cómo funcionan las cosas aquí.
Le pidió que cerrara los ojos, que respirara fuertemente, que se relajara.
-Ábrelos-la niña abrió los ojos y se en encontró en el medio de un oscuro y frio pasillo, miro por la ventana y no daba crédito a lo que venía.
-Esa esfera oscura, es la tierra
-¿Ya estamos en la nave?- el oso hormiguero asintió- pero…no me di cuenta…
-La magia trabaja de maneras misteriosas, pequeña, sígueme- y le siguió en medio de ese pasillo frio y oscuro, sin miedo, sin arrepentimientos, estaba cansada de la oscuridad, de vivir con ella y soportarla cada segundo, de vivir de recuerdos, de momentos felices que ahora parecían lejanos y fugaces, del hecho de que comenzaba a olvidar las voces de sus padres. No, no tenía idea de lo que le deparaba el futuro, ni tampoco de que la hacía tan especial para enfrentarlo, solo sabía que no quería continuar con esa vida tan miserable. Miraba al oso hormiguero, que la guiaba de un pasillo a otro como si de un laberinto se tratase, Bra únicamente podía confiar que todo aquello no fuera una trampa y que ella no se viera hundida en el medio de un chantaje, miro por una ventana encontrándose de nuevo con la imagen de la esfera oscura que parecía parte del vacío universo, al alzar la vista vio una especie de tragaluz y, por primera vez en muchos años, los rayos del sol, por un instante no reconoció lo que miraba hasta que por fin lo hizo, no le importo detenerse un minuto para contemplar aquella luz en todo su esplendor y dejarse envolver en su tibieza, como encontrar un viejo amigo al que creía desaparecido, era más que un rayo de sol, era quizá un rayo de esperanza. El oso hormiguero la sacó de ese breve pero hermoso instante, y continuaba conduciéndola por un sinfín de pasillos que ya había perdido la cuenta.
-Quiero que me conozcas- abrió una puerta y dejo salir un frio espectral, la niña incluso podía ver su aliento
-¿A qué te refieres?- preguntó con un halo de temor en su voz- Te conozco
-No, solo ves una imagen que yo escogí para proyectarme en tu mente y ser real, escogí un ser que te fuera indiferente en todo sentido, pero del que conocieras muy poco para sentir algún temor…mi verdadero ser…o lo que resta de él yace detrás de esa cortina oscura que ves ahí, adelante pequeña princesa
La niña dio unos pasos a la expectativa de lo que fuera a ocurrir, sintió un nudo trabado en la garganta, sentía que le asfixiaba y en cualquier momento rompería en llanto, se dio cuenta de que la sensación aumentaba y que lo que sea que se encontraba tras la cortina era terrible, posó una mano en ella, su respiración se agitaba más y más sin que pudiera hacer algo para controlarse, su miedo brotaba por los poros de su piel, sin más recordó quien era y de que raza provenía, hizo a un lado la negra cortina y no dio crédito a sus ojos.
Jamás olvidaría aquella visión, en un principio creyó que se trataba de una pesadilla, pero se dio cuenta de que todo aquello era real, no importaba cuanto deseara que no fuera así. Ante ella se extendía la figura moribunda de un anciano de ojos grises que carecían de expresión, se hallaba en harapos, sucio, con la barba rala y el pelo enredado, gris, largo, sus brazos se hallaban extendidos y su boca se encontraba entreabierta mostrando un negro vacio, su piel parecía grisácea como si llevara años sin tener contacto con el agua. La niña se hincó para mirar mejor aquel desdichado ser, pero tal parecía que ni siquiera percibía su presencia. Estaba vivo, miraba su pecho expandirse y desinflarse sin dificultad.
-Este soy yo- entonces la niña lo comprendió todo, aquel oso hormiguero, aquel ser que le dijo que solo ella podía acabar con Kaleb debía tener razón, porque nadie más que él le conocía mejor, el oso hormiguero era el mismo padre adoptivo del saiyajin, se trataba de Augustus Galo
-Galo- dijo la niña en un susurro- tú eres Galo
-Sí, lo soy, Augustus Galo, el padre de Kaleb…el hombre cuya sed de venganza terminó por acabarlo…si fuera por mí, hace mucho tiempo que me hubiera muerto, pero Kaleb no lo permite, quiere que vea lo que le dije que un día fuera posible…que todo el universo fuera suyo
-¿Puedes entonces controlar la forma en la que te veo?...a pesar de que estas ahí
-Así es
-Yo veo lo que tú quieres mostrarme
-No, tú ves aquello que conoces y tú le llamas de esa forma…eres tú quien me da esta identidad…pero este que tú ves tendido ahí, soy yo, mi verdadera forma, la mente ve lo que desee…ahora tienes que ver el origen del reino, el hijo del caos…el demonio…
Comenzarón a caminar y se dio cuenta que, mientras lo hacían, el oso hormiguero dejaba de verse como tal y poco a poco tomaba una forma humana vestida con una túnica blanca, se detuvo y el también lo hizo y vio frente a si a un hombre de mediana edad quien la miraba expectante de lo que fuera a hacer.
-¿Qué sucede, princesa? ¿Por qué te has detenido?
-E…Eres un humano- se miro a sí mismo, extendió las manos, en verdad había recobrado su forma
-La mente…es poderosa, tu mente tiene un potencial máximo
Caminaban sin rumbo, ninguno de los tres se dirigía la palabra, Trunks sentía que su corazón se aceleraba y una furia recorría todo su ser, no entendía la razón de aquellas sensaciones, la inquietud se apoderaba de él y el aire se hacía espeso, su respiración se hizo ruda, fue inevitable que sus compañeros de viaje se dieran cuenta, el saiyajin estaba furioso. Hacía mucho tiempo que no le veían así, ni siquiera pareció inmutarse cuando Kaleb desapareció ante sus ojos, apenas unos minutos atrás, el joven príncipe comenzaba a estremecerse por la ira
-Trunks- susurró Goten- ¿Qué sucede?...Trunks- pero no respondió, el hombre se limitaba a hablar a sí mismo y emitir gruñidos, sus ojos se volvieron inexpresivos
-Bra…Bra esta…con él… ¡Desgraciado! ¡Mi hermana no tiene nada que ver en esto!- salió disparado raudo a aquella nave que obstruía el sol
-¡Trunks! ¡Espera!- gritó Gohan, ambos hermanos volaron a toda velocidad tras el enardecido príncipe.
.
.
.
-Vienen hacía aquí- la niña y el hombre voltearon, un niño en una túnica azul rodeada por un cinto amarillo y una corona de guirnalda sobre su cabeza estaba tras ellos, el hombre dio unos pasos atrás, sabía muy bien quien era aquel niño de mirada traviesa y cabellos revueltos, aquel era Kaleb tal y como era a sus escasos siete años de vida- Padre- le llamo enternecido mientras se acercaba a abrazarlo, Galo alzo los brazos evitando tocarlo, su respiración se agitó, el miedo lo inundaba, sus ojos brincaban de un lugar a otro tratando de tranquilizarse en la medida de lo posible-Padre ¿acaso quieres desaparecerme?…¿Qué daño te hecho yo? Soy tu hijo
-Basta Kaleb, esto demasiado- el niño le abrazó aun más
-Padre, por favor, soy lo que quería que fuera, eso y más
-Eres un monstruo, Kaleb, un verdadero monstruo, has destruido mundos enteros, acabado con gente inocente, te has bañado en la sangre de hombres, mujeres y niños y te ha parecido poco, has extendido las garras de tu maldad no satisfaciéndote con nuestro planeta, quieres devastar el universo entero
-Kaleb- le llamó la niña sin pensar hipnotizada por el poder que emanaba su presencia, el saiyajin le dirigió una mirada con sus furiosos ojos que repentinamente tomaron un azul eléctrico que parecía destrozar su alma.
Sus ojos se llenaron de lágrimas, mientras que aquel niño se deshacía en humo y parecía penetrar en el cuerpo de Galo. Exhalo un aliento gélido
-Lo sabe, sabe que estas aquí, debemos apresurarnos
-¿Por qué padre? ¿Por qué quieres matarme? Hice lo que me pediste, actué según tu educación, me vengue de tus enemigos y construí un reino para mí- lo decía con ternura, inspirando la más profunda lastima, Bra le miraba desde lejos sin atreverse a cruzar los ojos con aquel ser.
-Kaleb, no uses esa forma
-¡Padre! ¡PADRE!- era golpeado con furia por Agustus Galo, se escuchaba el crujir de los huesos, el chapoteo de la sangre, los alaridos de un niño que gritaba de dolor y repentinamente todo ceso, Bra estupefacta miraba como el destrozado cuerpo del niño se desvanecía en un humo rojo oscuro
-Lee mi mente, entra en mi mente…sabe que la edad que más guardo en mi corazón es cuando era un infante, un niño que me seguía y me interrogaba por el mundo sobre cómo funcionaban las cosas y su razón de ser.
-¿Qué significa esto?- preguntó la saiyajin aterrorizada
-Ven conocerás la verdadera forma del destructor de mundos.
