Capitulo 12- La torre

-El reino llegara a su fin- le dijo mientras miraba hacia el frente y la niña también- porque es lo natural, es necesario- Bra se preguntaba como una niña, como ella podría eliminar al monstruo que logro capturar a su padre y a Gokú. Frente a ellos se elevaba un trono de hierro, lleno de puntas de acero y sentado en el, un decrepito ser tan acabado que apenas se distinguía sus rasgos, sus ojos estaban cerrados y no tenía nada de cabello, solo una lánguida y rala cola lo delataba como un saiyajin, no tenia músculos, su piel se hallaba pegada al hueso, si alguna vez la miseria tuvo alguna imagen, quizá, aquella que Bra observaba era la más apropiada, vestía una especie de falda negra descolorida y sus costillas parecían que sobresaldrían en cualquier momento de su piel, como si las cuentas de un rosario estuviera en el medio de su pecho- Este es el autentico Kaleb Galo…el monstruoso saiyajin, el demonio mismo- observando con más detenimiento, Bra se dio cuenta de de su boca salía un tubo negro delgado que parecía alimentarlo de alguna forma y sus brazos tenían líneas venosas negras

-Acércate- dijo una voz infantil- no temas- el niño estaba de nuevo justo al lado de ellos contemplando su cuerpo también con una sonrisa inocente y los ojos llenos de furia. Soy yo el que mantiene todo, el que da vida a los esbirros, el que alimenta la nave que ha eclipsado a su sol, soy yo de quien proviene toda esa energía y toda esa energía ha consumido mi ser…el oráculo me lo dijo desde un principio…ella me dijo todo lo que sucedería

-¿Ella?- preguntó Augustus sorprendido

-Si- contesto el niño- ella, quien tiene el poder de tomar el universo y hacerlo pedazos, reconstruirlo y destruirlo. Me otorgó el poder, la fuerza, la voluntad, me lo dio todo para acabar con este universo, pero también me dijo que cuando encontrara a Gokú, sería el final de esta historia…

-¿Qué es ella?- preguntó Bra

-Es quien tiene el poder de acabarte, ella te dio el poder de enfrentarte a mí, es el oráculo, todo el tiempo ella ha sabido que sucederá…se escucha ya la torre del reloj ¿No lo escuchan?

-No- esgrimo Augustus

-Es lo de menos…ha llegado tu tiempo, padre…tu momento para descansar- el pequeño se acercó con pasos ligeros al maltrecho cuerpo de Augustus Galo- es así como el oráculo lo designó desde que nos conocimos…ella dijo que yo te mataría-se puso de rodillas y con la mano izquierda apretó su tráquea cortándole el paso de aire

-¡Basta!- gritó Bra- ¡Es suficiente, déjalo!- escuchó el crujir de la tráquea y un golpe secó en el piso, Augustus había caído muerto

-No llores por él pequeña niña, estoy seguro que te dijo todo lo que había pasado con su vida…ahora somos tú y yo

Trunks sangraba de ambas manos, sus nudillos estaban llenos de astillas y la piel hecha jirones, había entrado a la nave por la fuerza al igual que los hermanos Son, pero lo que vio una vez dentro fue algo que jamás hubiera esperado, su madre estaba ahí, vestida de blanco, tan joven como la recordaba cuando apenas era un niño, sin embargo por primera vez no sintió que aquello fuera una visión, sin tener conciencia de ello, lloraba, estaba completamente seguro de aquella mujer era su madre.

-Mamá

-…hijo, hemos visto lo que hemos querido

-¿Dónde has estado? ¿Dónde está mi padre?

-Hemos estado aquí todo el tiempo

-Es imposible- intervino Gohan- no puedo creerlo

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-Has matado al hombre que te trató como a un hijo

-En efecto, Bra, pero no olvides que también, me crió para convertirme en un arma de venganza, sus fines fueron egoístas y estas sus consecuencias…las supo y las aceptó… ahora ¿Debemos hablar o enfrentarnos a un duelo hasta que uno de los dos muera? No existen las desventajas, ahora estoy de tu edad…o prefieres tan solo esperar tu muerte aquí hasta que llegue el fin del reino…la última opción es que yo elimine…tu existencia- las manos de Kaleb brillaban de un fulgor azul, rápidamente dirigió una mirada al autentico Kaleb- Bra Brief, hija del príncipe Vegeta…siempre me he preguntado porque se sigue llamando príncipe, sin que tenga un planeta para gobernar…tú y yo tenemos un par de cosas en común

-¿Qué tenemos en común?- pregunto la niña mientras observaba como las manos del niño se hacían cada vez más brillantes

-Somos hijos de prominentes miembros de la realeza de Vegeta, quizá teníamos un destino distinto a este…además nadie pensaba que pasaría algo interesante con nosotros, nadie lo pensaba de mi cuando me dejaron en una nave para mi salvación…y ciertamente no lo pensé de ti, una niña de la que nadie esperaba nada, ahora está aquí enfrentándome- repentinamente, aquella energía lanzada hacia la niña con celeridad, chocó contra ella y lleno el cuarto de un fulgor azul. El niño le dirigía una mirada siniestra, satisfactoría, sonreía seguro de si mismo de haber eliminado a su enemiga; pero su rostro cambio repentinamente, la sonrisa satisfactoria se fue borrando de su rostro, se dio cuenta entonces que la niña tenía en su mano aquel fulgor azul y cada vez más la hacía más pequeña en su mano derecha hasta desaparecerla. Se miraba tan sorprendido como él, de repente, Bra formó de nuevo aquel fulgor azul, lo comprendía

-Veo lo que quiero ver…hemos visto lo que queremos ver todo el tiempo, te dimos poder…tú no estás ahí- y miró fijamente al ser decrepito sentado en el trono- estas ahí, ese niño no existe- el pequeño desapareció y aquel ser abrió los ojos negros, profundos en la vacuidad de su alma, le miro y con una voz de ultratumba comenzó a hablar

-¿Y que con eso? solo yo tengo ese poder, tu no puedes igualarlo y tu mundo esta arruinado, se unirá a la destrucción de otros mundos, solo deben entregarse a la oscuridad

-Me rehusó

-¿Quién eres tú para rehusarte? No eres nadie, solo una chiquilla insolente, quizá te hayas dado cuenta de cómo funciona la maquinaria de la torre y del reino, pero no significa nada, su fin esta cerca.

-Sigues sentado ahí, conectado a esos cables que te dan vida…No puedes dañarme, ni puedes dañar a nadie, a menos que ellos así lo quieran, porque todo es mental

-¿Crees que no puedo levantarme? Soy el destructor y devorador de mundos, he destruidos a cientos de planetas con vida y trillones de vidas, se me ha dado ese poder desde la torre, desde donde el oráculo reside, en este universo yo soy el ganador y dirijo el reino al final de su existencia- con un crujido de sus huesos, Kaleb se levantó dejando ver sus múltiples conexiones que tenía en la espalda y le ataban a su trono. Bra retrocedió a penas unos pasos, no le temia en lo absoluto, sin importar lo que fuera a pasar, sabía que tenía la ventaja sin importar lo amenazante que Kaleb se mostrara.

Movió la mano en forma circular, de alrededor comenzarón a surgir un sinfín de sombras que rodeaban a la niña

-Esto no es nada- el tubo que existía en la boca de kaleb se desprendió, todos aquellos cables que le invadían la espalda se desprendieron uno a uno, la niña solo le observaba sin decir palabra alguna. Las sombras comenzaron a hacerse amenazantes, estremecedoras, rugían y gritaban avanzando en círculos tomando una forma humana, luego monstruosa, para después fusionarse formando un muro de tinieblas, la niña formo en la mano derecha aquel fulgor azul y con una sonrisa victoriosa dibujada en su rostro la mando hacía aquel muro destruyéndola en pedazos como si de un cristal se tratase- Esto no me asusta Kaleb- aquel extendió una mano y con una ráfaga de aire frio la envió al suelo, avanzó un par de pasos hacia ella dejando ver las vertebras que conforman su cola apenas unidas por musculo sangrantes, la movía de un lado a otro como un animal furioso, Bra se incorporó sin la menor muestra de dolor, extendió los brazos y lanzo una ráfaga de energía azul eléctrica que traspaso a Kaleb, aquel ni siquiera se inmuto, solamente la miraba rabioso, era verdad que no se esperaba nada de ella, que jamás la tuvo en consideración; pero en la práctica se había convertido en un enemigo muy poderoso, aquella también era su historia.

Nuevamente las sombras comenzaron a formarse, pero Bra las despedazaba con solo extender sus manos hacia ellas. Kaleb comenzaba a hartarse, le miraba con atención, teniendo en cuenta que aquella chiquilla era un enemigo poderoso, bajo la mirada y extendió los brazos, una ráfaga de energía se desplazo rápidamente hasta la princesa, mas ella la tomó entre sus manos y la regreso de nuevo a su creador tirándole en el suelo de un solo golpe

-La torre…está comenzando, el sonido de su campana- y repentinamente, lo que en un principio creyó una alucinación o palabrerías de su enemigo, se hizo tangible ¡podía escuchar las campanadas! desesperada escudriño con la mirada sin hallar nada. Kaleb se incorporó, una sonrisa maliciosa se dibujo en su rostro decrepito

-Hemos entrado- Bra se dio cuenta que el trono se transformaba poco a poco en una lúgubre maquinaria, y un péndulo comenzaba e formarse pieza por pieza, la niña se percató de un ser que observaba todo flotando a unos cuantos centímetros por encima de la maquina, era impresionante, alto, flaco, vestido en una túnica azul oscura, no podía dilucidar su rostro pero de la capucha asomaba un fino y delgado hocico…repentinamente una presencia espeluznante se erigió a tras ella, volteo de inmediato, un gigante envuelto en una túnica azul también, rasgada por casi todas partes y de esas rasgaduras emergía sangre que flotaba a su alrededor, lo que sucedió a continuación fue algo que la pequeña no daba crédito.

Entre los brazos del gigante aparecía pieza por pieza el cuerpo de un hombre de mediana estatura, los pies quedaban a la altura de las rodillas del gigante ensangrentado, sus brazos caían lánguidos y sin fuerza, el rostro fue lo último en aparecer…era su padre, las gotas flotantes de sangre lo rodeaban. El príncipe se encontraba desfallecido, al voltear hacia el otro ser se dio cuenta que flotando en una especie de capsula dorada se encontraba el padre de Gohan y Goten, inconsciente también.

-Bienvenida a la torre, pequeña saiyajin- dijo Kaleb

-¿Quiénes son ellos?

-Han sido versiones distintas y derrotadas de este universo, tu universo ha tenido tantas versiones, como estrellas existen en el cielo- cayó en la cuenta de que no se encontraban más en la nave- estas en la torre, la maquinaria que produjo tu universo

La maquinaria se tornaba plateada, dorada, de bronce, cambiaba de color en cuestión de segundos…repentinamente Trunks hizo aparición, pero no era aquel hermano que Bra conocía, su mirada era tan confusa como la suya y parecía no darse cuenta de que ellos estaban ahí, solo se enfocaba en ese enemigo titánico cuya sangre flotaba hacia el techo, en cuestión de segundos Pan hizo su aparición, pero no era la pequeña niña que conocía; muy por el contrario, esta era una adolescente de mirada fría y que también solo se enfocaba en aquel ser con cabeza canina y cuerpo humano quien a su vez miraba a su rival con desprecio y con el más absoluto odio

-¿No pueden vernos?

-…No, estas son versiones que han pasado y que en este momento suceden o sucederán, estas en ese lugar en el que el tiempo se ve en todas direcciones, en donde los hechos pueden retrocederse, destruirlos y reformalos a tu gana…de quererlo podría evitar que nacieras, que Trunks llegara a la adolescencia o que incluso tu padre pisara la tierra

La saiyajin miraba con atención el combate que se libraba entre Trunks y aquel ser, entre Pan y el otro ser, sucedía a su lado y al mismo tiempo a distancia de ella, como si fuera una espectadora que saldría ilesa a pesar de la cercanía…repentinamente una vibración comenzó en toda la torre se dio cuenta de que Pan había arrojado a su enemigo por una de las ventanas y que Trunks había lanzando una enorme esfera de energía que había transformado en pedazos a su contrincante para luego desaparecer los dos.

-La torre es el origen y el fin, el alfa y el omega, la entrada a todos los universos y ese secreto me fue revelado únicamente a mí, entre todos, porque evidentemente un día yo saldría victorioso

-No…creo que simplemente tuviste suerte- se asomó a una de las ventanas y observó un vacio completamente oscuro, Kaleb extendió una de sus manos en dirección a la niña

-La suerte no existe, yo soy real- lanzó una poderosa esfera de energía que la niña detuvo sin problemas, sonrió victoriosa mientras se deshacía en sus manos

-He comprendido a la perfección el mecanismo de esta torre y la escuchó ahora, todo está aquí- se señaló la cabeza- no existe la suerte tienes razón pero existe un destino, el tuyo era conocer este universo para presentármelo y conocer sus secretos para destruirte, fuiste tú el autor de tu propia destrucción

-¡Mientes!-furioso arrojó una esfera negra de energía, pero la niña la detuvo sin un solo movimiento, se quedo rodando sobre si misma a unos escasos centímetros de Bra, lo suficientemente lejos como para no dañarla

-Por mis padres- y arrojó la esfera en contra de Kaleb, aquel la miro fijamente sin perder detalle porque tal parecía que se hacía gigantesca conforme se acercaba más y más, se escudo detrás de sus brazos aunque no le sirvió en absoluto, la esfera se lo había tragado sin dejar huella alguna, se hacía más grande a una velocidad increíble en el medio de un silencio exasperante, cubría cada vez más espacio y justo cuando estaba a punto de llegar a Bra, aquella lo detuvó de nuevo a unos cuantos centímetros de ella para luego desaparecerlo sin dejar rastro.

Miró de lejos a su contrincante, yacía boca arriba en el piso, paralizado, pero Bra podía percibir que aun estaba vivo, de su cola esquelética y rala tan solo quedaba un tercio, de su rostro atemorizante restaba la mitad, la otra había desaparecido sin dejar rastro al igual que la mitad de su pecho sin embargo se incorporó sin gran dificultad

-Vaya, vaya…la pequeña niña ha sacado las garras…no te servirá de nada, conozco la torre y su mecanismo, yo lo se todo sobre ella, no puedes dañarme.

La niña únicamente extendió las manos

-¿Quién diría que el gran devorador de mundos sería derrotado por una pequeña niña saiyajin?

-Nadie…

-Así es…nadie- y arrojó una bola de fuego que salió repentinamente de sus manos haciendo añicos a Kaleb sin dejar ni siquiera las cenizas. Cayó de rodillas, incrédula ante lo que miraba, ella…una niña había logrado lo imposible…ella. Al voltear no vio más a su padre ni a Gokú; habían desaparecido, se levantó de inmediato y corrió hacia donde habían estado; pero no encontraba rastro alguno. Miró a la ventana de la torre y observó que flotaba en un vacio, algo le decía que si saltaba moriría sin siquiera llegar al piso, se sentó y abrazó sus piernas, en ese momento se sentía sola, desamparada, no sabía que sucedería con ella ni que le deparaba el futuro.

De repente una mano borrosa se extendió hacia ella

-Levante, Bra, lo has hecho bien- una voz femenina que le inspiraba cierta confianza se hallaba frente a ella, era alta, borrosa, no podía distinguirla bien del todo- vamos- la niña le dio la mano, y sintió una calidez que nunca antes había sentido y que no sentiría después.

-¿Quién eres?

-El oráculo- respondió sin más

-¿Y que pasara ahora?

-Lo que tú quieras, eres quien manda en la torre en este momento- la niña se detuvo a pensar, aquello carecía de lógica, de quererlo podría ser cualquier cosa, algo le decía que podría hacer lo que quisiera, pero ella solo pensaba en una cosa en particular

-Quiero que Kaleb nunca haya llegado a este mundo

-Y así será

-Pero- interrumpió la niña llena de dudas- quiero saber que es esto, ¿Qué es este lugar?

-La torre…un símbolo, una idea en la mente de alguien más a quien tú probablemente jamás conozcas, esa es la torre.

-¿Por qué Kaleb la conocía?

-Hace muchos años, cuando Kaleb destruyó el planeta que lo albergó descubrió el hogar del oráculo, esa no era más que una puerta de contacto, fue la forma en yo le conocí, en efecto le dije que todo lo que su padre le había dicho se haría realidad, intencionalmente le hable sobre los otros universos, los sin fines de realidades en los que Gokú era superior a todo; hambriento de poder me preguntó si existía un universo donde podría ser el rey, le dije que sí y que este mismo, lo demás fue obra de su imaginación, por si mismo descubrió la verdadera maquinaría y los límites de la torre…

-Todo es mental

-Todo es mental- confirmó la visión borrosa- en mi mundo existen un sinfín de versiones de tu universo, nacen desde una mente…una torre como esta, yo soy la dueña de esta torre y de aquí hay varios universos…esas, pequeña Bra, son las versiones que existierón, en un universo tu hermano peleó contra el Dios de los saiyajins y en otro la pequeña Pan contra un ser futurista que buscaba experimentar con todo lo vivo

-¿Juegan con mi mundo?

-Algo parecido, tu universo es tu universo, no es el mismo del Dios de los Saiyajins o del ser del futuro de Pan, son similares pero infinitamente distintos, solo en esta torre se ha formulado y desechado tantas versiones que no podrías creerlo; pero aquí, es donde habrá una diferencia- caminaron lentamente hasta la maquinaria de la torre que para ese entonces ya tenia un color dorado

-Al conocer la maquinaría puedes moverla a tu antojo…aquí, por primera vez en una versión de tu universo, tu harás tu destino, nunca antes había sucedido y nunca más volverá a pasar

-¿Todo será igual?

-Todo será como tú lo desees

-¿Qué tengo que hacer?

-Todo es mental, concéntrate vendrá a ti, cierra los ojos…piensa en tu mundo antes del eclipse…en ese último día de escuela, olvídate de la casa del sol naciente, que tu mente la destruya…la haga pedazos, reconstrúyela…-Bra lo hacía, todo retrocedía, la casa del sol naciente se destruía para ser convertida en la corporación capsula, las tinieblas se retiraban poco a poco dejando ver un cielo azul, despejado, sin ninguna nube a su alrededor, los pájaros cantaban, la gente reía, hablaban entre ellos simplemente vivían sus vidas, y ella observa todo desde la ventana de la torre, unos segundos después o unas horas después, había perdido por completo la noción del tiempo sentía el ki de su padre entrenando en la cámara de gravedad, vio a su abuela preparando uno de sus acostumbrados postres, a su hermano arreglándose la corbata y desajustándosela después…su mundo había regresado.

Pero ella aun seguía en la torre y la figura borrosa a su lado dejo de emitir palabras, más parecía una sombra que le acompañaba

-Quiero estar ahí- dijo en un susurro

-Lo estarás

-¿Y qué sucederá con todo lo que yo deje? Mi hermano, los Son

-Ese mundo pequeña ya no existe- en su lugar existe este mundo que creaste, igual a como solía ser, no hay más realidad, que este mundo…no pequeña, Kaleb no regresara, no existe más…aquí construiste lo que quisiste…abre la puerta

-Oráculo- dijo la niña- ¿Usaras la maquinaria de la torre de nuevo?

-Aun no lo sé….ahora pequeña, abre la puerta, ve- Bra así lo hizo y se dio cuenta de que se encontraba en su escuela, en la puerta de su salón, aquella fue la sensación más rara de todas, miraba hacia atrás y veía la figura borrosa del oráculo, hacia adelante observaba su vida tal cual la vio por última vez

Dio un paso hacia adelante, sin mirar atrás, la puerta se cerró de un portazo

-¿Dónde estabas?- preguntó una de las niñas

-No lo creerías…

Bra Brief, fue la única que recordaba todos aquellos sucesos, el eclipse, el estado de pánico, al oso hormiguero y por supuesto a Kaleb, fue la única que también comprendió que la maquinaria de la torre no era solo de un oráculo, un dios o lo que fuera, una maquinaria como aquella existía en todos, en cada uno, con el pasar de los años comprendió que las palabras "Todo es mental" eran el sentido de la vida, porque la mente era la mirada al mundo, comprendió que no solo los oráculos pueden escribir destinos, rehacerlos y deshacerlos a su gusto, sino cada uno era dueño de su propio destino, al menos eso lo vivió durante los años de la casa del sol naciente.