Un Hogar vacío
Por Balthezarian
Traducción: Mya Fanfiction
N.A: Sí, esta historia se enfocará básicamente en la familia Briefs. Lo estará en breve y créanme cuando les digo que todavía nos falta mucho camino por recorrer. Solo necesito un poco más de fondo en el cual trabajar antes de pensar que de verdad podemos llegar a ese punto. Espero que valga la pena al final. Gracias por sus maravillosos y útiles comentarios.
N.T: Aprovecho la NA para saludar y dar las gracias a Schala por el beteo.
Capítulo 03
Gohan se movió con incomodidad en su asiento, gruñendo mientras se quejaba de dolor. —Maldición, estas sillas no son confortables —murmuró intentando enderezar su columna.
—Estoy totalmente de acuerdo —dijo una voz femenina desde atrás.
El híbrido se dio la vuelta, ignorando el dolor en su espalda. —¿Mamá? —preguntó en voz alta.
La mujer de cabello oscuro asintió con una ligera sonrisa. —Buenos días, Bello Durmiente —respondió soltando una risilla.
Gohan se fregó los ojos para terminar de quitarse el sueño. —¿A qué hora llegaste?
—Hace unas tres horas y media —respondió dando la vuelta para sentarse frente a su hijo—. Estabas completamente dormido y ha sido un día tan duro para ti que pensé que podía servirte la siesta.
—Tres horas y media… —susurró el adolescente—. ¿Entonces Bulma tiene unas siete horas de haber salido de cirugía?
—No lo sé, cariño —respondió Chi-Chi suavemente, poniendo una mano en el hombro de su hijo mayor—. Vine a ver cómo estabas, no sé a qué hora salió Bulma. Todo lo que sé es que ya se encontraba en su habitación cuando llegué.
Gohan parpadeó un par de veces. —¿Cómo lo supiste? —preguntó—. Me refiero a lo de Bulma. ¿Cómo supiste que ella estaba aquí?
Chi-Chi una vez más le medio sonrió a su hijo. —Hay un nuevo invento que es maravilloso, Gohan, se llama teléfono. Ve, con él una persona en una ubicación puede mandar una señal o hacerle una «llamada» a otra en…
Gohan rió interrumpiendo el sarcasmo de su madre. —Ya está bien, lo entendí. Alguien te llamó.
—Fue Krillin —aclaró ella—. Y siento que me haya tomado tanto tiempo llegar a verte. Cuando él llamó, se oía muy estresado. Me contó lo que sabía de la situación de Bulma, que no era mucho y desde luego no eran buenas noticias, después me dijo que tu padre estaba… teniendo ciertos problemas…
El adolescente nuevamente se enderezó en la silla. —¿Mi papá? —preguntó—. ¿Qué problemas? No creo recordar que los tuviese antes. En serio, no lo he visto molestarse de verdad desde, no sé, Namek, e incluso aquella vez parecía hacerlo de a ratos.
Su madre asintió tristemente. —Bueno, él nunca ha pasado por esto —señaló.
—¡Yo tampoco! —protestó Gohan poniéndose de pie. No sabía por qué, pero de repente sintió la necesidad de defenderse y de buscar pena a la vez. No sabía por qué su padre tenía permitido venirse abajo mientras que él, su hijo, tenía que asegurarse de que los demás no lo hicieran.
Chi-Chi, muy calmada, volvió a sentar a su hijo en la silla. —Sé que esto es muy difícil para ti, Gohan —comenzó pacientemente—. Ya has hecho demasiado y si no fuese por ti y tu gran inteligencia, Bulma quizá no estaría aquí. Es una carga muy grande para ti y lo has resistido muy bien. Sin embargo —continuó—, tú eres muy diferente a tu padre.
Gohan, aún sintiéndose perturbado, pero lo suficientemente calmado como para quedarse en su lugar, solo asintió ante la declaración de su madre.
—Tu padre es un hombre interesante —siguió—. Como dijiste antes, nunca ha tenido un problema real y eso se debe a que nunca ha estado en una situación que termine con un final infeliz. Todo, todo, en la vida de tu padre acaba bien o de una manera que considera aceptable. Jamás ha estado en un escenario como este. Tú sí, y esa es la razón por la cual estás lidiando con todo esto mucho mejor que él.
—¿A qué te refieres? —preguntó el adolescente, con las manos cruzadas en su regazo.
Chi-Chi suspiró, desviando la mirada. —Tú y yo… hemos pasado por esto otras veces —comenzó—. Hemos estado en esta posición donde sabemos que alguien que queremos podría morir y que no hay nada que podamos hacer sino esperar el desenlace. Cuando eras pequeño y tu tío te secuestró, todo lo que podías hacer era esperar a que papá te salvara o muriera en el intento.
»Lo mismo pasó con Namek. Se le pidió al dragón que te trasladara y tu padre escogió quedarse para pelear. Sabías que podía terminar muerto y todo lo que podías hacer era sentarte, esperar y rezar para que regresara a salvo.
Gohan asimiló las palabras de su madre, dándose cuenta de que eran verdad.
—Incluso yo lo he hecho más veces que ustedes dos —remarcó, todavía evitando la mirada de su hijo—, cuando ese monstruo verde…
—Piccoro —corrigió Gohan.
—… Como se llame. Cuando él te separó de mí, y todo lo que pude hacer fue esperar y orar por todo un año, pensé que iba a morir de dolor. —Bajó su voz a un susurro—. Tú eras mi bebé, Gohan, y ni siquiera sabía si estabas vivo.
El adolescente no pudo siquiera comenzar a articular palabras. No tenía idea de lo que su familia había estado pasando por años. De hecho, se metió de lleno en su entrenamiento y estudios para asegurarse de nunca tener tiempo para mortificarse por ello. Su pequeña familia se había separado y reunido tantas veces que ya había perdido la cuenta. Y ni siquiera podía recordar haber pensado por lo que su madre había pasado.
Chi-Chi se sentó en la silla próxima a la de su hijo. —Pero tu padre nunca ha hecho esto —dijo—. Ha tenido un preaviso con todos a los que ha visto morir. La mayoría de ellos lo hacía en batalla y para alguien como él eso no es necesariamente malo. Sí, él preferiría que sus amigos siguieran con vida, pero cuando alguien se marcha a una pelea de vida o muerte, hay una pequeña parte de ti que siempre está preparada para que gane la muerte.
»Y también necesitamos tomar en consideración que él nunca ha conocido a nadie morir de algo como esto —señaló—. Siempre ha sido con un puño, una descarga de energía o algo así. Siempre ha sido en batalla. Nunca en un accidente. Y como normalmente es así y él acostumbra a cargar esas semillas, al menos ha sido capaz de echar una mano.
Gohan miró a su madre, finalmente comenzando a sentir en las mejillas las lágrimas que estuvo conteniendo todo el día. —Nunca ha tenido que sentarse a esperar —concluyó—. Solo a esperar.
Chi-Chi asintió. —Exactamente. Por eso llamaste pidiendo ayuda, vendaste heridas y de alguna manera evitaste que Vegeta enloqueciera de ira en este hospital…
—De hecho, eso lo ha hecho por su cuenta —señaló Gohan—. Ha estado inquietantemente tranquilo durante todo esto.
Su madre asintió nuevamente. —Su nivel de estrés quizá esté por el techo —pensó en voz alta—. Por eso le pedí a Krillin que se quedaran todos en su casa.
Gohan arqueó una ceja ante esa declaración. —¿A todos? —preguntó—. ¿Quiénes son «todos»?
Chi-Chi, de cierto modo, encogió un hombro ante la pregunta. —Bueno, él, Dieciocho y Marron, obvio, ya que es donde viven. Roshi, tu padre, tu hermano y el pobrecito de Trunks también, todos han estado deprimidos en algún grado. Ten Shin Han y Chaoz están meditando en algún lugar. Y Yamcha…
El joven sintió una repentina punzada en el corazón. Ni siquiera había considerado al jugador de béisbol con la cicatriz. No era un secreto que Yamcha no había olvidado a Bulma y que si Vegeta no hubiese sido tan infinitamente poderoso comparado con él y no tuviese semejante historial de violencia, se habría esforzado más por ella, y podría haber ganado.
—¿Cómo lo está sobrellevando? —preguntó Gohan con un tono de voz extremadamente serio.
Chi-Chi sacudió la cabeza —No muy bien —admitió—. Está literalmente arrancándose el pelo y lo que dice no tiene mucho sentido.
Gohan sintió miedo, siseó ligeramente. —¿Crees que sea buena idea que esté tan cerca de Trunks? No me parece. Esos dos…
—Trunks está dormido —le aseguró Chi-Chi a su hijo mayor—. Y Yamcha lo estará dentro de poco, si no lo está ya.
—¿Dieciocho les dio algo de su «jugo para meditar»? —preguntó Gohan con una sonrisa.
—Claro que lo hizo —respondió Chi-Chi serena—. Ya casi no le queda. Le tomó una cantidad razonable noquear a los niños y necesitó casi todo lo que tenía para hacer lo mismo con tu padre.
Gohan solo sacudió la cabeza. —Por primera vez entiendo por qué Bulma hizo a Dieciocho la guardiana de esa fórmula. Pensé que había enloquecido cuando lo hizo. —Rió para sí mismo—. Digo, la mera idea de hacer un sedante lo suficientemente fuerte como para abatir a nuestros guerreros más poderosos… parecía algo que nunca íbamos a necesitar. Y por los últimos cinco años había estado en lo correcto.
La madre se quitó el moño y sacudió la cabeza, pasándose los dedos por el pelo. —Era exactamente lo que tenía en mente cuando lo hizo —dijo calmada, ahora batiéndolo—. Este era uno de sus temores.
El adolescente también asintió, ya sabiéndolo. —Cierto —concedió—. Pero de alguna manera, creo que su intención era sedar a Vegeta, no a todos en el planeta.
—Lo sé —coincidió Chi-Chi—. Siempre ha estado algo preocupada porque algo le pasara y que él perdiera la razón.
Hace cinco años, Bulma se había asegurado de que Krillin tuviese en sus manos lo que ella llamaba «El Plan B de la Tierra». El príncipe tenía un mal carácter que era legendario y era más que propenso a ponerse muy violento cuando se estresaba. La científica había admitido hacía unos años que uno de sus grandes temores era que algo le pasara a ella o a Trunks y que Vegeta se derrumbara tanto emocionalmente que terminara volviendo a ser el de antes. Así que, solo para minimizar riesgos, había creado un líquido que podía dejar inconsciente incluso al más poderoso de los Saiyajin. Con honestidad le había dicho a su esposo que su amigo tenía algo, solo por si acaso.
Pero no le mencionó que Gohan y Chi-Chi también tenían sus propios kits.
Ninguno de los dos había pensado en la ironía antes de ese momento. El simple hecho de que cuando Bulma se encontrase en una posición tan delicada y su desenlace pareciese tan desalentador, Vegeta sería el único que no necesitaría ser sedado, era casi increíble.
—¿Entonces, cómo están los demás? —preguntó Gohan, estirando su cuerpo adolorido. Aun cuando tenía dieciocho, parecía que estaba pasando por otro estirón.
Chi-Chi se medio encogió. —Para ser honesta, al único al que le estaba prestando atención era a tu padre. Él estaba… —La madre se tomó un momentos para escoger las palabras—. No me había dado cuenta de lo adicto que era a ser, bueno, útil. Aun cuando estaba parcialmente sedado, intentó regresar aquí. Me tomó horas lograr que se quedara quieto. Esa es parte de la razón por la que tardé tanto en llegar. Bueno, eso y volar por ocho horas para llegar a casa de Krillin y después seis y media para acá.
Gohan soltó una risilla. —No me lo tomes a mal, mamá, pero estás tomando esto sorprendentemente bien.
—¡Oh, dices que exagero todo! —dijo la madre con molestia fingida.
—Sí —replicó Gohan simplemente.
Chi-Chi golpeó jugando a su hijo en el hombro. —Sabes, si me hubiesen enseñado a volar, podría haber sido más útil en este momento.
—Bueno, creo que tal vez debimos haberte enseñado —concedió Gohan—. Pero no estoy seguro de lo útil que podrías haber sido. Mi papá y Trunks igual estarían nerviosos, Krillin y Dieciocho todavía estarían intentando mantener todo bajo control, aún seguiría aquí asegurándome de que todo esté bien y tampoco es que en este momento podamos acercarnos mucho a Bulma.
Chi-Chi suspiró, sacudiendo la cabeza. —¿Sabes? —dijo pensando en voz alta—. Nunca me ha gustado ese hombre.
Gohan arqueó una ceja, preguntándose en silencio a quién se refería ella.
—Vegeta —aclaró—. Siempre pensé que era un imbécil que no merecía otra oportunidad y sería eternamente el monstruo que era cuando llegó.
—¿No opinas lo mismo de Piccoro? —preguntó el muchacho, no estaba muy seguro de a dónde se dirigía la conversación.
Chi-Chi asintió con vacilación. —Bueno, sí, pero al mismo tiempo, no lo hago. Siempre le he tenido, y tendré, resentimiento. Sé que ha salvado tu vida, te ha apoyado como un amigo y ha sido bueno por años, pero sigue siendo el que se llevó a mi bebé. Ninguna madre perdona eso. Sin embargo, porque sé lo cercanos que son, puedo al menos estar más cómoda con su presencia. No completamente, pero algo.
La madre pausó por un momento antes de proseguir. —Con Vegeta, por otro lado, nunca me he sentido ni siquiera un poco cómoda. Siempre me ha parecido una amenaza. Y antes de que interrumpas, ya sé que él «no es el mismo», como tú y tu padre adoran señalar.
—Mientras lo admitas —dijo Gohan en voz baja.
Chi-Chi dio un suave resoplido. —Ustedes dos tienen esa naturaleza excesivamente indulgente y te juro que va a ser mi muerte. —Sacudió ligeramente la cabeza mientras intentaba retomar el tema—. Vegeta siempre ha sido grosero, agresivo, irrespetuoso y repulsivamente arrogante. Nunca les ha demostrado afecto a Bulma o Trunks. Al menos no frente a mí. Por mucho tiempo he pensado que está con ella por conveniencia.
Rió por lo bajo un segundo. —Ha estado aquí, en un lugar que ambos sabemos le desagrada, en un planeta que no soporta, sentado y confinado en una habitación cuidándola. Se ha mantenido bajo control a pesar de todo lo que ha pasado y es obvio que lo está haciendo por ella. Tan horrible como pueda sonar es en momentos como estos cuando vemos quiénes somos y a quiénes queremos en realidad.
Gohan le sonrió a su madre. —¿Quieres decir que finalmente reconoces que Vegeta es una buena persona?
—No nos dejemos llevar. —Rió entre dientes—. Dije que de verdad se preocupa por su familia. Todavía pienso que es un completo imbécil, pero al menos tiene corazón y hay sentimientos en él. —Chi-Chi le pasó los dedos por el pelo a su hijo—. Ahora, sé que has estado aquí todo un día y que te ves un poco tonto llevando ese pantalón de entrenamiento manchado de sangre con la camiseta de un traje quirúrgico. Te empaqué una muda de ropa y hay suficiente comida en la tercera cápsula como para apaciguar al más voraz apetito de Saiyajin.
—¡Yahoo! —aclamó Gohan, dando un salto—. ¡Eres la mejor madre del mundo!
La mujer rió y le entregó el estuche de cápsulas a su primogénito. —Te has ganado más que un descanso, Gohan. Cámbiate, come y sal de aquí por un rato. Te llamaré si hay alguna novedad.
Gohan le arqueó una ceja a su madre. —¿Estás segura? Digo, ¿Y si Vegeta finalmente tiene un colapso…?
—Traje la nube voladora, estaré bien —interrumpió—. ¡Ahora sal de aquí, Son Gohan y tómate un respiro de todo esto!
El adolescente sonrió y salió en dirección al pasillo. Se detuvo cuando su madre lo llamó. —¿Sí? —preguntó volteándose para mirarla.
Chi-Chi sonrió ligeramente, permaneciendo en su sitio. —Estoy muy, muy orgullosa de ti.
Gohan le regresó la sonrisa antes de desaparecer por el corredor. Tomó una ruta larga, se detuvo frente a la puerta de la habitación de Bulma y tocó con mucha sutileza. —¿Puedo entrar? —preguntó, su voz se oyó apenas más alto que un susurro.
Cuando no escuchó respuesta, abrió la puerta gentilmente.
Casi lloró ante lo que vio.
