Un Hogar Vacío

Por Balthezarian

Traducción: Mya Fanfiction

N. A.: Gracias por sus hermosos reviews. Mentiría si les dijera que no me gustan, ¿pero qué les puedo decir? Me agrada saber que ustedes leen y disfrutan esto. Las críticas constructivas también son bienvenidas; si no me señalan los errores, nunca mejoraré.

Capítulo 07:


—Está despertando —repitió el adolescente, su voz era baja pero emocionada—. ¡Está despertando!

—¿Qué hacemos? —preguntó Chi-Chi.

—Iré por el doctor —dijo Gohan, sonriendo de oreja a oreja mientras salía de la habitación.

Krillin, Gokú y Chi-Chi rodearon la cama, sonriendo con anticipación mientras veían a la heredera revolverse. Lentamente, los ojos azules y radiantes de Bulma se abrieron.

—¡Oh, gracias a dios, está despierta! —exclamó Chi-Chi, juntando las manos. Se reclinó directamente sobre la heredera, sonriendo con intensidad—. ¡Oh, cariño, estás bien! ¡De verdad estás bien!

Bulma parpadeó, intentando enfocar la vista. Podía oír con claridad y facilidad la voz entusiasta, aunque chillona, de Chi-Chi. Sin, embargo, la mujer de cabello oscuro parecía más una forma borrosa para ella. Intentó hablar, pero se dio cuenta de que no podía.

La heredera comenzó a entrar en pánico. Rápidamente notó que tampoco podía moverse y sintió como si algo estuviese obstruyendo su cavidad oral. Presa del terror, comenzó a retorcerse, intentando estirar los brazos para agarrar lo que fuera que estuviese bloqueando su boca.

—¡Hey, Bulma! —dijo Gokú en voz baja, empujando suavemente a su amiga hacia la cama—. ¡Tienes que calmarte!

Cuando Bulma miró a sus amigos frenéticamente, Chi-Chi le sonrió con tristeza. —Estás intubada, cariño. No puedes hablar por ahora.

Los ojos de Bulma se ampliaron en sorpresa. ¿Estaba intubada? ¿Por qué tenía un tubo en la garganta? Fue en ese momento que se dio cuenta de que estaba en una poco iluminada habitación de hospital.

Su mirada aterrada fue sustituida por una de confusión. Comenzó a golpetear su mano derecha contra la cama. Sus amigos notaron el movimiento, pero no estaban seguros de qué hacer. La heredera puso los ojos en blanco. Movió los dedos para que pulgar, índice y medio se juntaran además de mover su muñeca con fluidez.

—¡Oh! —gritó Chi-Chi, buscando en su cartera—. ¡Quiere algo con qué escribir! —La joven madre sacó un bolígrafo y un bloc de notas—. Aquí tienes, cariño —dijo, colocando con gentileza el bolígrafo en la mano de la heredera.

Bulma intentó agarrar el bolígrafo, pero luchaba para sujetar el objeto delgado. intentó una y otra vez sujetarlo bien, pero no importaba cuánto lo hiciera, no podía.

Chi-Chi le sonrió con empatía a la mujer. De repente, sus ojos se iluminaron y soltó el bolígrafo. —¡Espera aquí! —exclamó, saliendo a toda velocidad de la habitación.

«Claro, porque corro un gran riesgo de escapar en este momento», pensó Bulma, volteando los ojos.

La mujer más joven apareció nuevamente unos segundos después, presumiendo una pequeña pizarra y un marcador. —Me traje todo el bolso escolar de Goten —manifestó, colocando el objeto sobre la cama—. ¡Casi olvido que lo hago practicar las matemáticas con esto! —Chi-Chi tomó el notablemente más grueso marcador y se lo puso a Bulma en la mano.

Ella logró sujetarlo entre sus dedos y, temblorosamente, escribió «CÓMO?».

—Tuviste un accidente automovilístico —dijo en voz baja Krillin—. Uno muy grave. Pero no te preocupes, Bulma, ¡las semillas del ermitaño germinarán en un par de semanas y luego quedarás como nueva!

Bulma sacudió la cabeza ligeramente, abatida por la falta de movilidad que tenía. «NO» escribió «CÓMO SALIMOS DE NAMEK?».

—¿De Namek? —preguntó Gokú parpadeando sorprendido—. Bulma, Namek pasó hace muchos años.

Entonces Gohan regresó, prácticamente arrastrando al doctor de Bulma por la espalda. —¡Lo encontré! —dijo, metiendo al galeno en la habitación.

Bulma estaba absolutamente confundida. Escribió en la pizarra, señalando lo que quería aclarar, antes de hacerlo «QUIÉN?».

—Al Dr. Oberman —explicó Gohan en voz baja—. Va a hacer tu médico principal mientras estés aquí.

«NO» escribió «QUIÉN ERES?».

Gohan le arqueó una ceja a la mujer. —¿Yo? Bulma, soy yo, Gohan —dijo con gentileza. La mujer se sorprendió y comenzó a temblar, luego a sacudirse violentamente. Los ojos se le voltearon.

—¿Qué pasa? —preguntó Gokú, evidentemente atemorizado.

—Está convulsionando —respondió el doctor calmado, metiéndose entre su paciente y amigos. Inyectó algo en su IV. Mientras llamaba por ayuda, miró a la familia fugazmente—. Va a estar bien —les aseguró—, pero voy a pedirles que se retiren. Ahora.

Los cuatro amigos salieron en silencio de la habitación, luchando por apartar la mirada del cuerpo tembloroso de su amiga. Se quedaron en el pasillo, viendo callados cómo las enfermeras y otros médicos salían y entraban corriendo del cuarto. Después de veinte minutos, se sentaron en la sala de espera. Ninguno de ellos habló mientras los minutos se convertían en horas, hasta que finalmente, el Dr. Oberman salió con una mirada seria. Todos se levantaron precipitadamente y corrieron hacia él, preguntando cómo estaba su amiga.

—La señora Briefs va a estar bien —aseguró—. Sin embargo, parece que no puede recordar. Técnicamente, está categorizado como Trauma provocado por pérdida de la memoria, pero temo que en este momento no puedo ser más preciso. La causa puede ser el estrés emocional del accidente o el daño físico recibido en la cabeza cuando se golpeó con el volante, todavía está por verse.

—¿Tiene amnesia? —preguntó Gohan preocupado.

El doctor asintió. —Sus últimos recuerdos parecen estar relacionados con algo llamado Namek —continuó—. Como no sabemos qué es, tenía la esperanza de que pudieran ayudarme. ¿Saben a qué se refiere? ¿Cuántos años han pasado desde eso?

Los cuatros tuvieron que pararse a pensar un momento. —Es un lugar al que fuimos —respondió Gohan finalmente—, hace unos once o doce años.

De nuevo, el médico asintió solemnemente. —Ya veo. —Hizo un gesto hacia los asientos pidiéndoles que lo siguieran. Cuando todos se situaron, el galeno se quitó los lentes y comenzó a limpiarlos con su camisa.

»Hay buenas y malas noticias —dijo negándose a mirarlos—. La buena noticia es que, con mucho esfuerzo y la terapia adecuada, será capaz de recuperarse físicamente por completo. Su oído no fue afectado y aunque su visión está un poco borrosa en este momento, tenemos muchas razones para creer que va a estar bien en cuestión de días. Y la mayor parte de su memoria a largo plazo, por lo que podemos determinar, se mantiene intacta.

—Excepto los últimos doce años —señaló Krillin con algo más que un indicio de sarcasmo en la voz.

El Dr. Oberman volvió a ponerse los lentes y finalmente miró al grupo. —Con un trauma provocado por la amnesia, particularmente a este nivel, descubrir algo que el individuo encuentra seriamente fuera de lugar, una reacción física, como la que presenciaron, puede ocurrir. —Se giró para mirar al adolescente cuidadosamente—. Apuesto a que hace doce años eras un niño. Verte convertido en un hombre debió ser un shock para ella.

—Sé que fue por mi causa —susurró Gokú, poniendo una mano en el hombro de su hijo y dándole un apretón.

Gohan le sonrió débilmente a su progenitor y colocó una mano sobre la de él.

El doctor miró al padre y al hijo confundido, pero sabía que tenía que continuar. —El punto es que, cualquier cosa que la señora Briefs vea seriamente fuera de lugar podría, cómo puedo explicarlo… —Se mordió el labio y siguió mirando a Chi-Chi—. Ella necesita que le presenten lentamente todo lo que ha pasado en los últimos años. Sabe que ha perdido la memoria de manera parcial. Ese shock le ocasionó el último ataque. Sin embargo, al haberse comunicado con ella, lo ha aceptado. —El Dr. Oberman siguió mirando fijamente a Chi-Chi. No estaba seguro del porqué, pero siempre era más fácil hablar esta clase de tópicos con mujeres que con hombres.

»Doce años es mucho tiempo —continuó el médico—. Lo que necesito que hagan es una lista de todo lo que ha pasado en ese período. Luego requiero que le informen al resto de su familia y amigos que necesitan evitar esos tópicos, al menos hasta que ella haya avanzado en su terapia. Más adelante, podremos decirle todo, pero para ser franco, podría tomar años. Hasta nuevo aviso, me temo que está a riesgo de una caída física severa, incluido paro cardíaco. ¿Me entienden?

Chi-Chi asintió, buscando nuevamente el papel y el bolígrafo que había sacado antes. —Sí, por supuesto —dijo en voz baja—. Gracias, doctor. ¿Hay algo más que debamos saber?

El Dr. Oberman sacudió la cabeza. —Los mantendré informados —les aseguró poniéndose de pie—. Cuando terminen con esto, les recomiendo que se tomen un descanso. Se lo han ganado.

Cuando se retiró, Chi-Chi removió la tapa del bolígrafo. —Okay, sucesos que hubiesen impactado a Bulma hace doce años —dijo, escribiendo lo mismo en la parte superior de la hoja—. Comencemos desde el principio.

—Está calva —dijo Krillin. Cuando los otros lo miraron, él agitó las manos defensivamente—. ¡Hey, es Bulma de quien hablamos! ¿Qué es lo primero que va a pensar esa mujer?

—Su cabello —admitió Chi-Chi escribiéndolo—. Pero creo que esa es inevitable. Va a ver un espejo en algún momento y notará la diferencia entre ahora y cuando le llegaba al hombro cuando estaba en Namek.

Krillin se encogió de hombros—. Creo que ayudaría —dijo en voz baja.

—Seguro que sí —Chi-Chi respondió suavemente, sonriéndole al hombre más pequeño—. Okay, ¿qué más?

—Es presidenta de la compañía —añadió Gohan—. Hace doce años, era sólo la vicepresidenta. Por eso tuvo el tiempo suficiente para ir al viaje.

Krillin levantó la cabeza. —¡Oh! ¡Su habitación es diferente! ¡Tenemos que cambiarla a como estaba antes!

Chi-Chi alzó la vista del bloc de notas. —¿Cómo diferente? —preguntó.

—Solía tener varios tonos de rosa —respondió Krillin—. Tenía cortinas, cubrecama y un tocador de ese color…, era una habitación muy femenina. Lo recuerdo porque ella me mandó como cinco veces allá para buscar porquerías que quería llevar a Namek. Cada vez que entraba, todo lo que podía pensar era «Dios, hay demasiado rosa».

—Presumo que su habitación ya no se ve así —preguntó la mujer.

Gohan se levantó y se puso repentinamente pálido. —Oh, Dios, no…

Los otros tres voltearon a verlo. —¿Qué pasa, cariño? —preguntó Chi-Chi.

El adolescente comenzó a llorar. —Vegeta —susurró—. Hace doce años, lo único que ella sentía por él era temor. La habitación fue redecorada hace diez, cuando él se mudó con ella.

—Dios mío —susurró Gokú—. No puede significar lo que creo…

Krillin escondió el rostro entre sus manos. —No, no, no, no…

Gohan asintió, ahogando el llanto. —Tenemos que remover cualquier evidencia de su nueva familia —susurró, llorando suavemente—. Tenemos que sacar a Vegeta, y a Trunks, de su mundo.


El Dr. Briefs colgó el teléfono soltando un suspiro de cansancio. No sabía cuál llamada habría sido peor: la que le informaba que ella estaba muerta o esta que acababa de recibir.

Separar a su familia iba a ser lo peor que haría en su vida.

El buen doctor subió las escaleras hasta la habitación de invitados donde estaba su yerno. Dio tres pasos antes de detenerse y miró al hombre inconsciente frente a él. —Oh, mi muchacho, ¿cómo hemos llegado a esto? —susurró, se acercó a la cama y se sentó, viendo al Saiyajin dormido—. Has llegado tan lejos —continuó el científico—. Recuerdo perfectamente cómo eras cuando mi Bulma te trajo a casa. Eras salvaje e impredecible. No me malentiendas, hijo, aun así disfrutábamos tu peculiar presencia en aquel entonces.

El hombre entrado en años rió para sí. —Desde luego que tuviste que pasar por mucho en aquel entonces, hijo —continuó riendo—. Eras tempestuoso y gritón y más que una fuerza a tener en cuenta. Pero también mi querida Bulma lo era. —Otra risa se oyó en la habitación—. Recuerdo la primera vez que los vi juntos así como si nada. Ella acababa de darle los toques finales a esa primera cámara de gravedad que usabas.

—Ah, estaba tan orgullosa de ese artefacto. Y nunca lo escondió. Siempre ha sido así y lo sabes. Por cada invención que terminaba, quería un montón de elogios. No me malinterpretes, generalmente se los ganaba, pero era como una adicción para ella. Todo lo que hacía esa niña le sirvió para recibir más y más adoración. Y luego llegaste tú. Pude notar que estabas impresionado, pero nunca la elogiaste verbalmente. Luego ella intentó sacártelos a la fuerza y tú te opusiste más. —El científico rió sonoramente ante el recuerdo—. Ninguno de los dos lograba algo en todo el día. Sólo discutían y discutían. Y para cuando se iban echando chispas, yo ya había notado que algo especial estaba pasando.

Sacudió la cabeza, rascando a su gatito tras la oreja. —Ustedes fueron buenos el uno para el otro —dijo—. Maduraron mucho sin dejar de lado quienes eran. Personalmente, pienso que ustedes tienen tanto espíritu de lucha que no serían felices con nadie más. Necesitan de alguien que les dé pelea, y que les pueda contraatacar. han estado teniendo esta lucha intelectual por más de una década.

El Dr. Briefs suspiró mientras seguía rascando al gatito. —Esto no te lo vas a tomar bien, ¿cierto, muchacho? —le preguntó al hombre inconsciente. Se puso de pie y sacudió la cabeza otra vez—. Empacaré tus cosas —dijo en voz baja, colocándole un sensor a Vegeta en la muñeca—. Esto me informará cuando comiences a despertar. Sólo puedo esperar que escuches en calma cuando te enteres.

Con tristeza, el doctor caminó hacia la puerta. Se detuvo un momento y miró por última vez al hombre dormido.

—Lo siento tanto, hijo.


Dieciocho colgó el teléfono sin emoción alguna en el rostro. —Era Krillin —reportó neutralmente, dirigiéndose a la única persona en la habitación.

—¡¿Y?! —demandó Yamcha, listo para arrancarse el cabello—. ¿Pasó algo? ¿Está bien? ¿Va a salir de esta? ¿Está viva? ¡¿Qué pasó, Dieciocho, qué?!

La rubia le dio una mirada fulminante al hombre con la cicatriz. —¿Te vas a calmar o necesito someterte también? —amenazó tranquilo.

Yamcha guardó silencio y tomó asiento en una silla de la cocina, cruzando las manos sobre su regazo. No quería arriesgarse a hacer algo que lograra que le ocultaran información sobre Bulma.

Dieciocho movió la cabeza en señal afirmativa. Sabiendo que el hombre al menos estaba algo controlado, continuó. —Bulma despertó —dijo con sangre fría—. Apenas está consciente y no puede hablar por ahora porque su garganta está áspera por el tubo que tenía, pero ha recuperado el sentido y se espera que una de esas benditas semillas madure lo suficiente para sanar sus heridas.

Los ojos del humano se iluminaron. Abrió la boca para decir algo, pero fue detenido y guardó silencio nuevamente cuando recibió una mirada de la rubia. En silencio, le indicó que deseaba que ella continuara.

—Parece que tiene amnesia —dijo la mujer—. No pérdida total de la memoria, pero suficiente para bloquear los últimos doce años. Aparentemente, lo último que recuerda es haber estado en Namek y se supone que no debemos contarle nada de lo que ha pasado en ese lapso de tiempo. Si ella deliberadamente pregunta algo, entonces debería tomar la respuesta bien, mientras no sea muy impactante. Pero se supone que no deberíamos suministrarle ninguna información por cuenta propia.

El ex bandido bajó la cabeza ligeramente mientras intentaba hacer cálculos. —¿Desde Namek? —preguntó—. ¿Eso fue hace como quince años?

—Doce —reportó la rubia mientras volteaba los ojos—. Maldición, eres un ignorante. Deberías saberlo mejor que yo. —Sacó una silla para ella y se sentó antes de continuar con desinterés—. Eso significa, genio, que si ella pregunta, puedes responderle que ustedes terminaron, dado que eso apenas sería novedad para ella. Pero no puedes decirle que Vegeta y ella están juntos.

Yamcha levantó la cabeza. Sus ojos se ampliaron. —Ella no sabe que…

—Ni siquiera lo pienses —espetó Dieciocho, su voz se oía amenazante—. Es verdad que ella no recuerda estar con Vegeta. También es verdad que no se le puede decir nada de su relación con él porque sería demasiado impactante para ella. Pero antes de que comiences a celebrar y pensar que los dioses están dándote otra oportunidad con ella, necesitas pensar en esto: ellos son una familia, Yamcha.

—Apenas lo son —resopló Yamcha.

Dieciocho cerró los ojos e intentó respirar para relajarse antes de continuar. —Mira, yo detesto a Vegeta tanto como tú. Es un imbécil. Pero ni siquiera yo le desearía esto.

Cuando Yamcha susurró un «Yo sí» por lo bajo, Dieciocho arremetió contra él pasando por encima de la mesa y dándole un puñetazo en la mandíbula.

—¡¿Qué demonios te pasa, Dieciocho?! —gritó Yamcha, sujetándose la barbilla y escupiendo sangre.

La rubia se acercó al humano, lo sujetó por el cuello de la camisa y lo pegó de la pared. —Escúchame, hijo de perra —habló con sangre fría—, si quieres reconocerlo o no, Bulma, Vegeta y Trunks, son una familia. Lo han sido por años. Ahora, yo no sé los pormenores de lo que tú y Bulma pasaron cuando estaban juntos. No sé si ella te engañó o tú la engañaste a ella, o si terminaron en buenos términos. No sé si se enamoró locamente de Vegeta, o si fue por lujuria o aburrimiento…, demonios, lo que imagino es que pudo ser un revolcón por venganza que se salió de las manos. Pero esto es lo que sí sé: cuando el sol salga mañana, y esos tres niños se despierten, tendré que decirle a uno de nueve años que ya no le puede decir «mamá» a su madre, que sus padres ya no están juntos y que ya no tiene un hogar. Así que si piensas que tu penosa demostración de cómo terminó tu relación con ella va a importarme, estás sumamente equivocado.

Despacio, Dieciocho soltó su camisa. —Ya tienes la información, Yamcha —dijo con tono indiferente—. Regresa a tu casa. Ahora.

Yamcha se acarició la barbilla otra vez, mirando al androide. Cuando llegó a la puerta se detuvo.

—Lo siento —dijo en voz baja—. Tuve un momento de debilidad cuando pensé…, lo que pensé. Yo… sólo quiero que sepas que nunca haría nada para empeorar la situación. Nunca intentaría seducir a Bulma así. Tiene una familia que la quiere y mi incapacidad para dejar atrás el pasado no me da derecho a separarlos.

Dieciocho se dio la vuelta para mirarlo, asintiéndole una sola vez con la cabeza, antes de dirigirse a la sala.

Yamcha salió en silencio de la casa, se elevó hacia el cielo e intentó procesar todo lo que había pasado.

Nada iba a volver a ser como antes.


N.T.: Otro capítulo listo. ¡Nuevamente te agradezco el beteo -y el review- Schala! y por supuesto, a todos los que leen esta traducción. Recuerden que el mérito es para la genial Balthezarian.

08/06/2013