Disclaimer: Los personajes de crepúsculo son propiedad de Stephanie Mayer, yo solo escribo la historia y juego con ellos.


Vuelta a... ¿Casa?

¡Mierda! ¿Por qué debía yo estar ahí?

Sabía que la acogida en Forks no iba a ser hermosa, imaginaba que no iba a ser día de ensueño, pero diablos ¿Debía llover a cántaros justo el día de mi llegada? Sí, por supuesto, yo y mi karma no podíamos llegar en uno de los pocos días soleados, o al menos cuando no lloviera.

No, claro que no, era obvio que tratándose de mi suerte, iba a llegar el día que mas llovía en el año.

¿Por qué rayos estoy aquí y no me quede en Phoenix bajo un hermoso sol?

Ah, ya, cierto. Por que mi querida madre así lo desea.

Y obviamente, si ella dice, Isabella, nos vamos a Forks por que te odio y quiero arruinarte la vida, vamos a ir a Forks a arruinarme la vida.

Bueno, en realidad no me había dicho exactamente eso, pero Forks, más Isabella Swan, daba, desastre, aunque nadie quisiera entenderlo.

- Bella, tengo una magnifica sorpresa que darte- Anunció Renée, mi madre, en cuanto entré a la casa. Gruñí por lo bajo, odiaba que continuara llamándome Bella, como cuando era pequeña, pero ella parecía no comprenderlo- ¡Volvemos a Forks!

Sí, ya lo decía yo, Renée me odiaba, hacía casi 5 años que nos habíamos mudado de Forks, y ella ahora decidía regresar. Una locura.

¿Y por qué mierda no me había puesto unas botas de lluvia en vez de mis sandalias de verano?

Claro, por que fui idiota y no me di cuenta que en Forks, con sandalias, me empaparía, y no solo eso, también cogería un resfriado.

Con lo que odiaba yo estar enferma.

Lo sé, a nadie le gusta estar enfermo, pero yo lo aborrecía mas de lo que podría llegar a hacerlo cualquiera.

No soportaba que me tuvieran que cuidar como a una niña pequeña.

Desde los 13 me manejaba sola, y odiaba tener que depender de alguien. Me hacía sentir tan inútil.

- Vamos Bella, ¡No es para tanto!- Exclamó mi madre mientras yo bajaba del taxi que nos había llevado a nuestra casa.

Nuestra antigua casa.

Me quedé observando detenidamente la casa frente a la que estaba parada.

Había pasado tanto tiempo, y aún así recordaba perfectamente lo sucedido aquí.

¿Soportaría vivir dos años mas en esta casa sin transtornarme?

- ¿Te duele?- preguntó burlón el muchacho

- No - Levanté la vista para ver a...

- Bella, ¡Bella!, ¡Ya!, despierta querida que estamos apuradas, ayúdame a bajar las maletas- Miré a mi madre, y luego de unos segundos en los que tarde en volver al presente, me dirigí al coche para bajar nuestras maletas.

Aunque no la necesitáramos, habíamos traído toda nuestra ropa de verano, salvo las prendas mas nuevas, que las habíamos vendido, para gastar el dinero ganado en ropa de invierno.

Habíamos gastado mas de la mitad de nuestros ahorros en ropa, aunque Renée no necesitaba tanto, pues en los últimos diez años no había cambiado mucho su apariencia, y la ropa que le quedaba de cuando había vivido antes en Forks.

Yo, en cambio, no mantenía ropa de aquella época, y es que claro, cuando nos fuimos de aquí yo tenía 12 y ahora tenía casi 17 años, obviamente, la ropa que usaba 5 años antes ya no me quedaba.

Seguí hacía la casa. Todo seguía igual.

Las paredes de la cocina seguían pintadas de un amarillo chillón - obra de mi madre, quien cuando recién se había casado con mi padre, las había pintado de ese color para lograr un efecto soleado. Cosa en la que falló estrepitosamente, las cuatro sillas que rodeaban la mesa seguían en su lugar, las cuatro distintas, la heladera estaba decorada por fotos mías desde el jardín, hasta los 11, una mas ridícula que la otra, todo seguía igual...

Apoyé mis maletas en el suelo y observe los detalles que marcaban la diferencia. Arriba de todas las cosas había una capa de polvo, que oscurecía todo y le daba un aspecto desolador.

- Es tan... extraño estar aquí después de... de tanto tiempo- susurré mientras miraba la sala-

- Lo sé- contestó Renée con el mismo tono de voz- Pero nos vamos a acostumbrar, el pasado es pasado- anunció ya mas sonriente- Ahora sube a tu habitación, la semana pasada le pedí a la mamá de Ángela si podía pasar por la casa y sacar un poco el polvo de las habitaciones así no teníamos que hacerlo en cuanto llegáramos- sonreí por inercia, Ángela era mi mejor amiga cuando vivía en Forks, y hacía años que no la veía. La mamá siempre había sido muy buena, y también era la mejor amiga de mi madre, seguro lo había hecho encantada con tal de volver a ver a Renée-

- Que bueno- dije sinceramente, con mi mamá era con la única persona que podía ser yo misma, aunque tampoco lograba abrirme del todo a ella- bien, voy a subir a dejar las cosas- anuncié tomando las maletas y yendo hacía la escalera.

Una vez estuve dentro de la habitación, cerré la puerta para no tener que hablar con mi madre. Aunque ella era la única persona a la que quería sinceramente, no me gustaba estar demasiado tiempo en su compañía. Nunca había sido muy buena socializando con la gente y se me daba peor desde hacía algunos años.

Me acerqué a la ventana, a través de la cuel se veía caer la lluvia estrepitosamente, desdibujando las cosas que había afuera, imaginando el día que tendría mañana.

Volvería al instituto, cuando ya hacia casi cuatro meses que habían empezado las clases (N/A: la verdad no tengo idea en que fecha empiezan las clases en otros países, así que pongo la fecha en la que inician en mi país, un poco mas adelantada), sería "la nueva" para quienes no me conocieran, y Bella para quienes ya lo hacían.

No me extrañaría encontrar a Mike y a Jessica en pareja, esos dos eran tal para cual, los dos un poco tontos y un poco pesados, pero sobre todo, bastante entrometidos.

También me encontraría a la hueca de Lauren, a quien no me apetecía para nada ver. Eric y Tyler, quienes con suerte habrían encontrado novia- suerte para mí, aún no olvido como me perseguían cuando era pequeña- estarían también allí.

Y Ángela, la única persona que no me molestaría ver.

Me dejé caer en mi cama pensando en todo lo que había pasado en los últimos dos años.

Sabía que Renée estaba bastante desilusionada con mi comportamiento. Era obvio que no le gustaba para nada verme llegar a casa a las 5 de la mañana completamente borracha, ni le alegraban demasiado nuestras discusiones, que terminaban conmigo escapándome por la ventana, y que tampoco le alegraban las citaciones de la directora del colegio por mis peleas constantes con unas chicas de otro curso que amaban hacerme la vida imposible. Pero no podía ser de otra forma, no confiaba en la gente. La únicas personas en las que había confiado, excepto mi mamá y mi mejor amiga de mi infancia, me había decepcionado o me habían abandonado.

Mi padre se había ido, y jamás volvería, aunque lo deseara con toda mi alma, era imposible hacerlo volver y lo sabía.

Jacob, mi novio en Arizona, me había engañado con una de mis 'amigas', diciéndome que era poca cosa para él.

Lauren y Jessica se habían confabulado en mi contra cuando estabamos en primero de la preparatoria, diciéndoles a todos que yo era una "perra roba-novios" por que Tyler y Mike se me habían lanzado en una fiesta.

Tyler y Mike, por su parte, habían demostrado ser unos jodidos pervertidos cuando, también en primero, me habían encerrado en el baño y habían querido propasarse.

Nadie valía la pena, las personas eran falsas y manipuladoras. Y quienes no eran así, eran ingenuas y no valían nada.

Me desperté al sentir el ruido interminable del despertador. Se sentía muy lejano, y hasta que abrí los ojos, no me di cuenta que era el de mi madre y no el mío el que sonaba.

Me había quedado dormida sin siquiera cambiarme, mucho menos había puesto el despertador.

Me levanté lentamente, con un dolor de espalda bastante fuerte. Debía de haber dormido torcida, algo normal si pensábamos que me había dormido con la ropa puesta y meterme en la cama.

Abrí una de las maletas que había apoyado junto a la puerta de la habitación, y tome un jean gris, una camiseta blanca, y un suéter negro, apoyándolos en la cama.

Salí de mi habitación y me adentré en el baño, conociendo a mi madre y su rutina, ella se había bañado la noche anterior, para a la mañana tener mas tiempo para descansar.

Entré en la ducha y deje que el agua caliente aflojara mis músculos y calentar, mi piel, la cual no me había dado cuenta que estaba totalmente fría.

Me lavé el cabello con el champú de fresas que había dejado Renée la noche anterior en la ducha.

Cuando terminé de ducharme, tomé una de las toallas que había colgadas junto a la ducha y la envolví al rededor de mi cuerpo, dejando la otra para enroscarla en mi cabeza.

Una vez ya en mi habitación, y lejos del calor que desprendía el vapor de la ducha, tomé la ropa que había separado tiempo antes.

Estaba sirviéndome cereales en un tazón, cuando mi madre bajo las escaleras ya vestida, peinada y maquillada.

Hoy comenzaba a trabajar en el Banco Central de Forks, trabajo que tenía antes de abandonar Forks, y el que le habían ofrecido hacía dos meses, cuando la mujer que trabajaba en su puesto tuvo un accidente y quedó imposibilitada físicamente para el trabajo.

Cualquiera pensaría que en una ciudad tan pequeña como Forks, ganaría mucho menos de lo que ganaba en Phoenix, pero no.

Le habían ofrecido el 30% mas de lo que ganaba en Arizona para convencerla de volver, y eso no era poco, en verdad, habían mejorado mucho nuestra situación económica, que tan poco era tan mala.

En Phoenix, yo tenia un trabajo de medio tiempo, para poder comprarme mis cosas sin depender de Renée, y ahora, ella me había conseguido un empleo en la tienda de artículos deportivos de los Newton. Si, los padres de Mike. Un asco.

- Buenos días Bella- dijo mi madre entrando en la cocina, con aire alegre, aunque sabía que ella odiaba el clima de Forks, también sabía que extrañaba a sus amistades aquí- Tengo una excelente noticia para ti- la miré arqueando las cejas- Si, esta si te va a gustar- admitió- Ayer me llamó Phill y me dijo que como por el trabajo voy a tener que hacer algunos viajes, me suministraban un auto para mi- exclamó contenta- lo que significa..., que cuando traigan nuestro viejo auto de Phoenix, será solo para tu sola, ya no tendremos que compartirlo- anuncio.

No lo podía creer. Desde hacía mucho tiempo quería tener un auto para mi, pero me resignaba con compartirlo con mi madre.

Habíamos ahorrado por mas de 3 años para comprarlo, y cuando lo hicimos, elegimos uno que fuera moderno y que pudiera resistir, antes que comprar uno viejo que durara poco.

- Creo que es la mejor noticia que me dan desde... desde que recuerdo- comenté feliz, y mi madre frunció el ceño-

- En dos días llega el auto desde Phoenix, y a mi me dan el mío dentro de una semana, por lo que estos días vas a tener que ir caminando al colegio- dijo, haciendo caso omiso a mi declaración anterior-

- Bien- sonreí, eso era mucho mejor que tener que ir caminando siempre, o tener que ir con tu mamá al colegio- Hablando de irse, ya que tengo que caminar un poco, me voy yendo- tomé mi morral en el que guardaba todas mis pertenencias, y luego de colocarme mi chaqueta, me lo colgué al hombro- Adiós Renée- me despedí dirigiéndome hacia la puerta-

- Adiós Bella, y no me digas Renée, para ti soy mamá- se quejó, aunque no tuve tiempo para replicar, ya que cuando terminó de decir esas palabras yo ya había salido de la casa.

Miré el cielo y me sorprendí al ver que no llovía a cántaros. Esa quizás era una buena señal... O quizá no.

Luego de caminar por mas de veinte minutos llegue al edificio en el que tendría clases. Estaba, como casi todo lo demás en el pueblo, junto a la carretera.

No me di cuenta que se trataba del instituto hasta que leí el cartel que anunciaba que aquel era el Instituto de Forks.

Era muy distinto a Phoenix. Al principio me costo ver el edificio, o mas bien los edificios (había tres), ya que muchos árboles y arbustos de espesa vegetación los tapaban en gran parte.

Me encaminé hacia el primer edificio, el cual era bastante pequeño, y se notaba que era simplemente una oficina.

Detrás de un mostrador alargado que dividía la sala en dos, se sentaba una señora de pelo rojizo y de edad avanzada, que leía con aire soñador, una novela.

Carraspeé y esperé a que reaccionara para hablarle.

- Soy Isabella Swan, mi madre me inscribió hace poco, vengo a buscar mis horarios y los papeles que deban entregarme- dije con la misma voz fría con la que le hablaba a todo el mundo menos a mi madre. La mujer levantó la vista de su libro y me miró a través de sus lentes, evaluándome.

- Si, bien, espera un momento- Respondió con el mismo tono de voz cortante que había utilizado yo de antemano. No esperaba menos, siempre era así. Y después de todos, no se si podía culparlos. Trataba de convencerme de que no era su culpa. Trataba de decirme a mi misma que si yo trataba mejor a la gente, ellos harían lo mismo conmigo, pero no lo lograba.

El desprecio que sentía hacía las personas desconocidas para mi, era mas fuerte que yo, y aunque tratara de evitarlo, no podía.

- Ten, aquí tienes tus horarios y un mapa de la escuela para guiarte- me entregó lo papeles. Como si yo necesitara un mapa. Mis padres se había recibido en esta escuela, y yo misma había asistido a ese lugar por una año y medio. Sabía perfectamente guiarme por ella.

Salí de la oficina en cuanto pude, liberándome de la mirada evaluadora de la mujer y saliendo al frío exterior.

Caminé hacia el edificio número tres, sin mirar a ningún lado, con miedo de cruzarme con algún conocido. Era obvio que la gente ya sabría de mi llegada, después de todo la mamá de Ángela se había enterado, y eso significaba que Ángela también lo sabría. Lo que quería decir que Jessica y Lauren ya estarían al tanto, y eso era igual a colgar una pancarta en el medio de la calle principal anunciando mi llegada.

Entré en el edificio rápidamente, con la mala suerte de chocarme a alguien en el camino.

- Lo siento, yo... ¡Bella!- exclamó el pesado de Mike sonriente-

- Newton- Contesté con desprecio, recordando todo lo que me había hecho

- Uy, ¿De mal humor? Claro, debe ser agotadora la mudanza- dijo pasando un brazo sobre mis hombros- A que me extrañaste mucho ¿No que sí?-

- No Mike, no te extrañe en lo absoluto. Y te lo pido, has el favor de sacar tu brazo de encima mío y no volver a tocarme- pedí despectivamente, como si pudiese contagiarme un virus con solo tocarlo. Y es que si hablamos de Mike, todo es posible.-

- ¿No te alegras de verme pequeña Bellita?- preguntó en tono inocente-

- No Mike, estaba mejor sin ti. Y no me llames, Bella o 'Bellita'. Mi nombre es Isabella- comenté con desdén.

- Bien, como tu quieras, nos vemos luego Bells. Ese no me pediste que no lo usara- sonrío burlón, y se marchó, dejándome enfurecida en mi lugar.

¿Quien se creía, para después de tanto tiempo, venir a comportarse como un amigo de toda la vida? ¿Y luego encima se hacía el superior a mi? Si ese chico tenía menos luces que Jessica Standley borracha. Y eso era mucho.

Cuando logre calmarme lo suficiente como para poder abrir mis manos, que estaban cerradas en puños, miré mi horario.

Historia con Jefferson.

Me dirigí al aula con parsimonia. Aún faltaban diez minutos para que comenzara la hora.

Había ojos curiosos por doquier. A donde quiera que mirase, había alguien observándome con curiosidad. Como si fuera lo mas maravilloso del mundo ¿Es que la gente no podía simplemente centrarse en sus asuntos y dejar de prestar tanta atención a cosas que no le concernían?

No era como si yo fuera una hermosa modelo para que me miraran así. Solo era una alumna nueva. Podía entender que fuera raro por que ya estaba muy adelantadas las clases, pero tampoco era para tanto.

Las primeras dos horas pasaron lentamente. Odiaba historia. Era tan agobiante. Pero lo peor llego cuando entré a la clase de trigonometría.

Primero, llegue dos minutos tarde, por lo que el profesor Varner me miró reprobatoriamente. Luego, me hizo presentarme frente a toda la clase, lo que logro que los pocos que no se habían dado cuenta de mi existencia, ahora lo hicieran.

Y lo que mas me molestó de todo, fue mi compañera de banco.

- ¡Bells!- chilló Jessica con hipocresía- No sabes cuanto te he extrañado, se que no terminamos en muy buenas condiciones antes, pero creo que vamos a volver a ser muy buenas amigas de ahora en adelante- exclamó feliz- ¿No lo crees?- la miré con escepticismo, alzando una ceja, gesto del que ella no fue consciente por lo que prosiguió- Hoy te sientas con nosotros en el almuerzo. Cuando Ángela nos contó que volvías nos pusimos muy contentas. Bueno, Lauren no tanto, pero tu sabes como es ella, es mala con todos-

Siguió parloteando toda la hora, y las dos siguientes de español también. Había preferido seguirle la corriente. Sería mas fácil eso que golpearla justo en la nariz. De esa forma, solo conseguiría que llamaran a Renée para hablarle sobre mi, y eso solo me traería problemas, algo que estaba tratando de evitar.

Luego de soportar durante toda la hora de español los parloteos de Jessica, cuando sonó el timbre, nos dirigimos a la puerta, donde me encontré con Ángela, quien me saludó alegremente.

- Bella, no sabes cuanto te he extrañado- dijo sinceramente, y luego me abrazó. No me molesté por el apodo, estaba acostumbrada a que ella me llamara así después de haber sido mejores amigas por mas de diez años-

- Yo también- respondí por primera vez en el día, y fue totalmente cierto. Tiempo después de nuestra partida hacia Phoenix, extrañaba las constantes charlas con mi amiga, aunque mas tarde me acostumbré a estar sola y a guardarme mis sentimientos para mi, volviéndome en una persona bastante ermitaña en ese tema.

- Bien, vamos que me muero de hambre- exclamó Jessica con su voz chillona. ahora que lo decía, yo también tenía hambre.

Luego de elegir la comida que comeríamos, acompañe a las chicas a su mesa, donde estaba prácticamente segura que me encontraría con...

- Mike, Eric, Tyler, Lauren, Ben, espero que se acuerden de Bella, la invitamos a sentarse con nosotros como en los viejos tiempos- anunció Ángela cuando llegamos a su mesa-

- Como olvidarla- Murmuró Lauren con voz venenosa y yo sonreí -

- Si, es cierto, por lo general soy inolvidable- comenté con voz inocente, haciendo que Ben, Ángela, Eric, Tyler y Ángela, quienes no habían comprendido la burla en mi voz rieran, en cambio, Lauren y Mike, quienes lo habían captado, me miraron ferozmente-

- Si, ya me crucé con ella hoy- contestó Mike mirándome fijamente- ¿Estabas un poco gruñona no?- preguntó sonriendo también con burla-

- Un poco, es que debes comprender la mudanza fue agotadora- contesté citando sus palabras y destilando veneno en mi voz, lo mismo que había pasado cuando Lauren había hablado segundos antes-

Luego de mirarnos fijamente por unos segundo, Jessica, Ángela y yo, descorrimos unas sillas para sentarnos y apoyamos nuestras bandejas de comida en la mesa.

Estaba por tomar la botella de refresco para destaparla cuando sentí una mirada clavada en mi.

Levanté la vista y me encontré con un par de obres verdes, que estaba fijas en mi y sin ningún brillo en su mirada.


N/A: Bien, acá estoy con el primer capítulo. lo escribí bastante rápido.

Ayer subí el prefacio y hoy ya tengo el primer capítulo, ¿no creen que merezco un review por esto?

Espero que les haya gustado la historia, la parte del Instituto de este capítulo me hace acordar bastante al primer día de Bella en la historia original, solo que bueno, ella no era tan amarga jaja.

El próximo no se va a parecer, y va a ser el primer encuentro de Bella con los Cullen.

Alice, y Edward.

Espero que les guste el capítulo, aunque no es nada demasiado importante, muestra bastante de lo que opina Bella de la gente (esta bastante decepcionada), su relación con su madre, y con sus ex amigos.

En el capítulo siguiente se va a saber mas sobre ella. Por que como en una parte comente, no es solo tratar mal a la gente su faceta rebelde. Ella cuenta que ha vuelto borracha a su casa, y es algo usual en ella salir, sin importar que su madre le de o no el permiso (cosa que no es tan rara, pero no está bueno si después de eso terminas llegando totalmente borracha a tu casa, y mas si solo tenes 16 años)

No tengo mucho mas que decir.

Un Beso.

Roo-ParamoreTJR.