Un Hogar Vacío

Por Balthezarian

Traducción: Mya Fanfiction

N. A.: ¡Gracias, a todos, por el apoyo!

Para aclarar, Bulma es incapaz (momentáneamente) de hablar, su comunicación tiene que ser escrita. Escogí las comillas españolas y mayúsculas porque pensé que sería, bueno, vamos a decir que me pareció que estaría bien.

N.T.: la carencia de símbolos de exclamación e interrogación de apertura en los diálogos de Bulma es arbitraria, así que no me riñan ^^.

Capítulo 08:


Bulma gruñó suavemente cuando despertó. Su visión aún estaba algo borrosa y le tomó un momento recordar dónde se encontraba y qué había pasado, pero después de un bostezo profundo se relajó. Volteó a la derecha y sus ojos se ampliaron cuando hizo contacto visual con Krillin.

Abrió la boca para hablar, pero de inmediato comenzó a toser. —¡Hey, Bulma! —le advirtió Krillin mientras se acercaba rápidamente—. ¡Cálmate! Apenas hace unas horas que te desentubaron y el doctor nos dijo que tu garganta iba a quedar muy áspera, ¡no podrás hablar por unos días! Pero no te preocupes, Chi-Chi dejó la pizarra. Dime qué necesitas.

Cuando la tos cedió, Bulma tomó el marcador sobre la mesa a su lado. «TIENES CABELLO!»

Krillin parpadeó sorprendido, leyendo las palabras una y otra vez antes de finalmente estallar en carcajadas. —Sí —rió entre dientes—, me lo dejé crecer hace unos años. No me veo tan rudo como antes, pero qué importa.

Bulma le sonrió. «SE VE BIEN. A LAS MUJERES DEBE GUSTARLE»

El guerrero pequeño rió y se rascó la nuca. —Bueno, al menos a una le gusta. —Pausó por un momento, considerando algo—, de hecho, ¡a dos!

La heredera lo miró con curiosidad mientras borraba la pizarra. No era una tarea sencilla, dado que sólo uno de sus brazos tenía verdadera movilidad, pero aún en su maltrecho estado no quería tener que depender de alguien por algo tan simple. «DOS MUJERES?»

Krillin se puso rojo. —¡No, no como lo imaginas! —se defendió—. ¡Mi Familia! ¡Ellas son mi familia!

La expresión de Bulma cambió ligeramente. Sabía que Krillin no tenía hermanos y que tampoco conocía a sus padres. Eso no le dejaba muchas opciones sobre qué familiares podrían ser. «TE CASASTE?»

El ex monje parpadeó nuevamente sorprendido. —Wow, no pensé que lo comprenderías tan rápido. Al parecer siempre pensaste que el mero concepto de que tuviese novia era demasiado improbable para ser verdad, mucho más tener una esposa, pero sí, estoy casado.

La científica le sonrió tiernamente a su viejo amigo. «HIJOS?»

—Una —dijo con una sonrisa—, tiene cinco años y es tan hermosa como su madre.

«FOTOS?»

Krillin asintió entusiasmado mientras buscaba en su billetera. —¡Sí, tengo docenas! —exclamó mientras la abría y una tira de fotos se desplegaba hacia abajo—. ¡Esta es mi niña!

Lentamente, los dos pasaron foto tras foto de una adorable niña rubia. Era una pequeña de múltiples intereses. Había fotos de ella jugando en la arena, ataviada con ropa de adulto mientras jugaba a vestirse como uno, revisando una pila de libros, mezclando masa para galletas parada sobre un taburete para alcanzar la mesa, peinándole el pelo a sus muñecas, disfrazada de mariposa, bailando con un tutú, driblando un balón de futbol, gateando, intentando atrapar palomitas de maíz con la boca, viendo TV y al parecer ganando un juego de damas contra un niño muy familiar.

Cuando llegaron a esa última foto, Bulma entrecerró los ojos mientras escribía en la pizarra. «POR QUÉ GOKÚ ES UN NIÑO?»

Krillin no estaba seguro de lo que ella estaba hablando y tuvo que echarle una segunda mirada a las fotos. —Oh, ese no es Gokú —aclaró—, Ese es Goten.

Los ojos de Bulma se iluminaron. «TUVO OTRO HIJO!» razonó con una sonrisa.

—¡Sí! —respondió Krillin con los ojos igual de iluminados. Wow, ¡esto es fantástico! ¡Está entendiendo todo con suma facilidad y lo está tomando bien, tanto que puede que no nos dé mayor problema!—.Goten tiene ocho años ahora. Es casi un clon de Gokú. Me refiero a que todos pueden notar que lucen prácticamente idénticos, ¡pero también se comportan de la misma manera! Ambos tienen ese espíritu inocente. Son tan amables con todo el mundo y comen como aspiradoras. Sí, Gohan come tanto como ellos, pero la mayoría de la comida entra a su boca, no sobre ella. Incluso, cuando juega con alguien, no siempre lo entiende y termina perdiendo las primeras partidas de todo. Siempre es un buen perdedor.

Bulma le sonrió a su amigo. «PARECE UN BUEN NIÑO»

—Lo es —respondió Krillin.

Los dos permanecieron callados por un momento antes de que Bulma decidiera hacer otras preguntas. «¿POR QUÉ ESTÁS TÚ CONMIGO?»

El ex monje le sonrió con dulzura. —Queríamos asegurarnos de que al menos uno de nosotros estuviese contigo cuando despertaras de tu siesta. Pasaste por mucho los últimos días y pensamos que estaría muy mal si no tenías a un buen amigo cerca para acompañarte. Digo, sí, claro, los doctores y enfermeras están aquí para cuidarte; técnicamente, pero ellos no pueden burlarse de ti como la vez que por accidente le mostraste tus partes a Roshi porque no sabías que Gokú te había quitado las pantaletas, ¿así que quién mejor que nosotros?

Bulma rió entre dientes, pero eso la hizo toser un poco. Después de que tuvo un momento para calmarse, no pudo evitar preguntar. «TE TOCÓ EL PRIMER TURNO?»

Krillin sólo asintió mientras plegaba las fotos para meterlas de nuevo en la billetera. —Sí, los otros pasaron mucho tiempo cuidándote mientras estabas inconsciente y yo estaba en la casa con los niños. Gokú y su familia regresaron a su casa para tomar un descanso y mi esposa está encargándose de los pequeños alborotadores, así que aquí me tienes, ¡Me tocó la parte divertida!

La heredera le sonrió a su amigo. «SOY LO MÁXIMO, ¿VERDAD?»

—Sí, lo eres —acordó Krillin—. En serio lo eres.

Bulma se estiró un poco antes de sacar a colación un tema que había estado en su mente desde que se dio cuenta de dónde estaba. «YAMCHA ESTÁ VIVO?»

Krillin sintió que comenzó a sudarle la nuca. Tuvo muchas horas para pensar acerca de lo que Bulma probablemente podría y no recordar, y mucho de ese tiempo lo había ocupado en pensar qué diría cuando ella sacara a colación al ex que no sabía que lo era. —Sí —dijo despacio—, deseamos que volviera a la vida poco después de regresar de Namek.

Los ojos de la mujer lastimada se iluminaron. «DÓNDE ESTÁ?»

—La última vez que lo vi, estaba en mi sala teniendo un ataque de nervios porque tú no estabas bien —respondió con honestidad.

Maldición, ¡¿por qué dije eso?! pensó. Pude haberle dicho que estaba preocupado por ella como el resto de nosotros. ¿Por qué demonios le dije que se puso histérico porque estaba demasiado mortificado por ella? ¡Aargh!¡Lo eché a perder todo! ¡Ahora va a preguntarme si sigue con él!

Justo como lo había predicho, la siguiente pregunta de Bulma fue: «ESTAMOS JUNTOS?»

Cuando Krillin no respondió de inmediato, la mujer sonrió tristemente. «CALCULO 50/50 DE PROBABILIDAD QUE NO. ROMPÍAMOS TODO EL TIEMPO»

—¡Oh, gracias a dios! —dijo Krillin agradecido, echándose el cabello para adelante—. Estaba tan preocupado por tener que decírtelo y que tú… no lo tomaras bien. —De nuevo, sus ojos se ampliaron mientras hacía señas con las manos defensivamente—. ¡No que no puedas manejar la situación! Es sólo que, bueno, nadie se toma bien la noticia de una ruptura y las historias de ustedes decían que tenían batallas épicas cada vez que pasaba y… estoy diciendo chorradas y de verdad necesito aprender cuándo callar.

Bulma le sonrió otra vez. «RELÁJATE» escribió. «YA ME HABÍA DADO CUENTA» sus párpados comenzaron a hacerse pesados y el marcador cayó de su mano. Intentó decir algo más, pero se sentía tan débil para hacer un verdadero esfuerzo. Sus párpados se abrieron y cerraron por un momento antes de cerrarse por completo. En un instante, la heredera estaba profundamente dormida otra vez.

Krillin asintió ligeramente mientras apretaba las manos. —Vale, está bien, creo que, considerándolo todo, no salió mal. —Se encorvó en la silla y suspiró—. Por ahora todo está bien.


Gohan se sentó en la cama y miró las estrellas en el cielo nocturno. Sabía que necesitaba un buen descanso, pero simplemente no podía relajarse lo suficiente para dormir más que unos minutos. Sabía que la vida de todos estaba a punto de cambiar radicalmente, y todo lo malo que podía pasar se repetía en su cabeza una y otra vez. Aun cuando él era uno de los más jóvenes del grupo, sabía que muchos de los problemas terminarían siendo su responsabilidad.

¿De verdad seremos capaces de ocultarle su vida? Se preguntó. ¿Cómo podemos asegurar que a ninguno de nosotros se nos escapará algo? ¿Cómo podemos asegurar que alguien ajeno al grupo no le dirá nada? Va a ir a reuniones empresariales con gente que sabe que tiene un hijo. ¿Cómo asegurar que no le contarán nada al respecto? Oh, demonios, ¿qué vamos a hacer con Trunks y Vegeta? ¿Cómo van a lidiar con esto? Van a tener que mudarse de la Corporación Cápsula. Van a tener que comenzar nuevas vidas. ¿Cómo vamos a explicarle que Vegeta tiene un hijo, pero que ninguno de nosotros puede decirle nada acerca de la madre? ¿Cómo vamos a evitar que Trunks haga algo irracional y vaya corriendo hacia su madre? Demonios, ¡Goten es el más imprudente del grupo y no sabe guardar un secreto! ¿Cómo lo callamos?

El adolescente suspiró y bajó la cabeza, apoyándose en la ventana. —¿Qué rayos vamos a hacer? —susurró. La ventana se sentía fría en su frente y disfrutó la sensación. Era sólo un leve consuelo para él, pero por el momento, cualquier consuelo era más que bienvenido—. Tengo que dormir un poco —se dijo colocando una mano en la ventana—. Si pudiese dormir un par de horas, quizá podría pensar con claridad.

Gruñó suavemente mientras se separaba de la ventana. —Duerme, duerme, duerme —repitió, esperando que, si lo decía varias veces, en realidad pasaría. El adolescente se tumbó en la cama, cayendo como un peso muerto y rebotando un par de veces por el impacto—. Duerme —se ordenó mientras se cerraba los ojos—. ¡Maldita sea, Gohan, duerme! —siseó. Se tapó los ojos con el brazo mientras se gruñía—. No puedes pensar bien si estás carente de sueño y han pasado días desde que descansaste como debe ser. ¡Así que olvídate de todo y duerme!

—Decirte lo que quieres no te va a ayudar.

Gohan se levantó rápidamente de su cama con una esfera de energía en la mano, aunque se disipó igual de rápido. —Por dios, Mamá, ¡me mataste del susto!

—No es cierto —argumentó Chi-Chi mientras terminaba de entrar a la habitación—. Si te hubiese matado del susto, entonces no podrías decírmelo, ¿cierto?

El adolescente se secó el sudor del entrecejo mientras se tiraba nuevamente en su cama, apoyando la cabeza en la pared. —Sabes, para ser una mujer cuya reputación y patrones conocidos de comportamiento sugiere que es propensa a la histeria y a la exageración, acabas de tomar mi reacción con demasiada tranquilidad.

Su madre se encogió de hombros y se sentó en el borde de la cama. —Lo dije antes, pero no recuerdo si estabas presente cuando lo hice. Toda esta situación me ha abierto los ojos. No sabemos lo que va a pasarnos. No sabemos cuándo podemos perder lo que más queremos. Mientras esperaba en el hospital por noticias de Bulma, tuve tiempo más que suficiente para pensar en la vida. Sé que grito y lloro por lo más mínimo. Es como siempre he tratado todo, desde que era una niña.

Se echó hacia atrás, apoyando también la cabeza en la pared al lado de su hijo mayor. —Siempre he estado preocupada por lo que nos depare el futuro, y eso lo sabes. Me preocupo por si tendremos suficiente dinero para pagar las cuentas. Por si voy a tener suficiente comida para alimentar a tres Saiyajin. Por lo que pudiera pasarte a ti o a tu hermano si, como tu padre, no aprenden un verdadero oficio. Me preocupo por si tendré o no suficiente dinero ahorrado para pagarte la licenciatura. Por si tendré o no nietos mientras soy lo suficientemente joven para disfrutarlos. Por el acoso de los niños de la escuela. Por si seré capaz de enseñarle a Goten lo suficiente como para que alcance el éxito. Pero sobre todo, estoy preocupada por el bienestar de mis hijos.

Chi-Chi estiró una mano y cubrió la mejilla de su hijo. —Sin embargo, hacerlo no arregla nada. Todo por lo que siempre lo he estado no mejoró por la preocupación. Fue resuelto con el trabajo. Del duro, algunas veces, pero igual trabajo. Y mientras más pienso en ello, más me doy cuenta de que hacerlo no sólo no ayuda, si no que los entorpece y no los resuelve, los empeora.

Gohan le sonrió a su madre. —¿Es hora de la lección de la vida?

—Siempre es hora de la lección de la vida —respondió Chi-Chi calmada—, aunque algunas son mejores que otras. El punto es que perdí innumerables horas de mi vida por sólo mirar a la distancia, preocupándome por el futuro. Así que si te encuentro otra vez perdiendo lo poco que te queda de infancia por cometer errores, estarás castigado por una semana. ¿Me entiendes?

Gohan rió entre dientes y sacudió la cabeza. —Bien, ya te entiendo, mamá. Intentaré no preocuparme tanto.

—Ya veo que lo haces —dijo ella, levantándose de la cama y poniéndose de pie—. ¿Oh, y Gohan?

—¿Sí?

—Si vuelves a cargar una esfera de energía para usarla en mi contra, estarás castigado por dos.


El Dr. Briefs metió la última cápsula dentro del contenedor. Le había tomado unas cuantas horas y algo de ayuda, pero había logrado reunir hasta la última prueba de la existencia de Vegeta en la Corporación Cápsula. Estaba triste por tener que hacerlo, pero sabía que era necesario.

Estuvo mucho más renuente con las cosas de su nieto. La habitación de Trunks se veía igual al día del accidente, pero el buen doctor no había tenido mucha prisa por limpiarla. Todas las fotos, papeles y proyectos del niño habían sido retirados de las otras habitaciones de la casa, y no había razón para que Bulma se aventurara a entrar a lo que, hasta donde ella sabía, era simplemente otra habitación de invitados.

Sacar las cosas del pequeño iba a ser lo más difícil que haría en su vida. Por nueve años, ese niño había sido la vida de su hogar. El anciano no estaba del todo seguro de lo que iba a pasar sin que él corriera por los pasillos haciendo mil preguntas al día, pero sabía que no sería ni de lejos agradable. Y ni siquiera quería comenzar a pensar cómo iba a tomarlo él.

El reloj del Dr. Briefs hizo un pequeño ruido. —Maldición —susurró y salió corriendo de la habitación. Subió las escaleras hasta la de invitados donde se encontraba su yerno—. Oh, esto no va a terminar bien…

El nivel de energía de Vegeta estaba ascendiendo y sus párpados abriéndose y cerrándose. Sus ojos se abrieron y se sentó de golpe con cara de pánico. —¿Bulma? —preguntó, mirando a su alrededor.

—Vegeta, necesitas escucharme —comenzó a explicar el doctor con calma—. Bulma todavía está en el hos…

Hasta ahí pudo llegar el pobre anciano antes de que el esposo de su hija desapareciera envuelto en un resplandor dorado.


16/06/2013