Disclaimer: Los personajes de crepúsculo son propiedad de Stephanie Mayer, yo solo escribo la historia y juego con ellos.
I'm surprised it got so far (Me sorprende haber llegado tan lejos)
Things aren't the way they were before (Las cosas no son como eran antes)
You wouldn't even recognize me anymore (Ya no me reconocerías)
Not that you knew me back then(Y no es que antes me conocieras)
In The End - Linkin Park
Unidos por Accidente
Levanté la vista y me encontré con un par de obres verdes, que estaba fijas en mi y sin ningún brillo en su mirada.
El chico me miraba fijamente. Sus ojos, inexpresivos, y de un hermoso color esmeralda, estaban clavados en mi como los de todos los demás en ese lugar. Pero era él el único que me intrigaba. Su rostro, tan inexpresivo me intrigaba, y a la vez lo sentía totalmente familiar.
Me inquietaba que no despegara sus ojos de mí, por lo que le mantuve la mirada, con expresión fría, hasta que desvío la mirada hacía su comida.
Cuando sus ojos me liberaron, me permití examinarlo con la mirada.
Estaba sentado en una mesa a unos metros de mi, por lo que lo podía ver claramente. Sus facciones eran perfectas, y a la vez me infundían una sensación que no conocía.
Un calor se extendió por mi cuerpo al observarlo ahí sentado.
Su cabello, de un extraño color bronce, estaba despeinado pero a la vez perfecto. Su mandíbula, cuadrada, estaba tensa, y sus labios formaban una recta línea.
Sus brazos eran musculosos, pero a la vez era delgado. Llevaba puesta una cazadora control blanco y una remera azul marino.
Desvié mis ojos a sus costados y vi que estaba sentado en companía de otras cuatro personas.
Dos chicas, las dos hermosas, conversaban animadamente, y otros dos chicos, también muy guapos como el primero, las miraban cariñosamente.
La primer chica, muy delgada y pequeñita, tenía el cabello negro azabache y muy corto. Sus facciones, pequeñitas le daban un aire angelical y dulce. Pero viéndola hablar, notaba que era muy extrovertida y nada angelical.
La segunda, con una melena rubia, tenía un cuerpo por el que cualquiera pagaría, y con solo mirarla, sentía que mi ego bajaba a -10. Miraba a la otra chica con gesto maternal, divertida por lo que fuese que le estuviera diciendo.
Los chicos que tenían al lado eran totalmente la antítesis uno del otro. Uno era muy flaco y de pelo rubio, igual que el de la segunda chica. Era demasiado alto y miraba cariñosamente a la niña con aspecto de duende.
El otro, era muy musculoso, con aspecto de competidos de lucha libre, y tenía el pelo negro oscuro. Este reía a carcajadas, y a pesar de su aspecto amedrentador, lucia como un niño pequeño cuando reía, ya que se le marcaban dos pequeños hoyuelos en las mejillas.
Los cuatro parecían muy normales, pese a su acompañante, de aspecto frío y calculador.
- ¿Y por que volvieron Bella?- preguntó Lauren, mirando a Bella con una ceja alzada y gesto altanero-
- Por que teníamos ganas Lauren, por esa simple razón- respondí suavemente, pero aún así manteniendo el tono usual-
Termine de abrir la botella de bebida, la cual me había quedado a medio abrir en la mano. Tomé un sorbo y la volví a apoyar en la mesa. Luego cogí una barra de cereal que había en mi bandeja y comencé a comer, sin prestar atención a lo que sucedía a mí alrededor.
Cuando sonó el timbre, me levanté de mi lugar sin decirle nada a nadie, igual que hacía siempre en mi instituto en Phoenix, y luego de tirar mi comida, me dirigí a mi siguiente clase, biología.
Estuve caminando 5 minutos, y cuando llegué, justo estaba entrando el profesor. Me acerqué y me presenté, igual que había hecho con los otros profesores.
- Bien, siéntate con cullen, es el único asiento libre- me indicó con un gesto de la mano mi lugar.
Seguí el curso de su mirada y me sorprendí.
La chica de cabello negro, quien había estado sentada junto al chico enigmático durante el almuerzo, daba botas en su lugar, sonriendo con felicidad.
- Hola, soy Alice- anunció con alegría cuando me senté-
- Isabella- informé con tono aburrido ante la alegría de la chica, quien no lo notó y siguió sonriendo-
- Es un placer, todo el mundo habla de ti- comentó
- Lo sé, parece que la gente no tiene cosas interesantes en sus vidas- contesté recordando toda la gente que me había estado mirando en el almuerzo-
- Debes entenderlo, es un pueblo pequeño, nunca hay nadie nuevo, y un día llega una hermosa morena, eso los descolocó- explicó- Que no te sorprenda si comienzan a seguirte como perros falderos-
- Ojalá que no- respondí, con un poco mas de interés en la chica que tenía sentada a mi lado, no parecía tonta como había creído, pero tampoco mala- Les conviene no hacerlo- sentencié
- Entonces vas a tener que patear algunos traseros, por que lo van a hacer- dijo señalando a dos muchachos sentados un poco mas allá de nosotras, que me miraban fijamente con una sonrisa odiosa en su rostro. Los miré con desprecio, perturbándolos. Giré la cabeza y sonreí con satisfacción- Eso no te va a servir de mucho- anunció la chica con aspecto de duende- Créeme, mi hermano lo hace todo el tiempo, pero no le sirve de nada, Lauren Mallory sigue persiguiéndolo hasta el baño-
- Pobre de él- contesté sin mucho interés cuando el profesor comenzó la clase, en verdad me daba igual si a su hermano lo perseguía una chica, aunque me daba un poco de lastima si la chica era Lauren Mallory.
Como en Phoenix había estado en un curso avanzado, ya sabía bien el tema que estaban empezando ese día, Mitosis. A pesar de eso, presté atención a la clase, ya que siempre me había interesado bastante la materia, luego de literatura, era mi preferida.
Cuando el timbre sonó, comencé a guardar mis cosas.
- Bien, nos vemos luego Bella- se despidió Alice-
- No me... nada, olvídalo- sentencié cuando levanté la vista y vi la mirada extrañada de Alice-
- Lo que tu digas, suerte- y sin mas se marchó de la clase, a la vez que yo me ponía de pie para dirigirme a mi última clase, y asignatura mas odiada, educación física.
Estaba saliendo del vestuario, con mi uniforme de gimnasia puesto, cuando de nuevo sentí que alguien me miraba. Levanté la vista y ahí estaba otra vez, el chico de ojos verdes me miraba fijamente.
Lo observe unos segundos y levante una ceja, de forma inquisitiva. El chico negó con la cabeza y se dio vuelta. Bien, si la gente creía que yo era rara, era por que aún no lo conocían a él.
No le di importancia al asunto y seguí caminando, hacia el centro del gimnasio, donde algunos de sus compañeros ya se estaban reuniendo y charlaban alegremente.
Una hora y media después, con el cabello húmedo por la ducha que me había dado después de la clase, me dirigía hacía la puerta del edificio, para irme a mi casa.
- ¿Ya te vas?- preguntó una voz a mis espaldas-
- Si Mike, por lo general, la gente se va cuando terminan las clases- contesté con poca paciencia-
- ¿No quieres acompañarme a casa?- inquirió mirándome de arriba a bajo, y enfureciéndome-
- En tus sueños Newton, antes de irme a tu casa, prefiero tirarme de un acantilado- contesté secamente. Escuché una risa a mi costado, y vi al chico gigante, el que se sentaba con Alice en la cafetería, riéndose de Mike, quien se estaba sonrojado- Ahora, si me lo permites, me largo de aquí, no es mi lugar favorito en el mundo- finalicé de mal humor, atravesando la puerta sin esperar respuesta.
Cuando salí al exterior, un viento helado me golpeo, y pude ver que el suelo del aparcamiento estaba empapado, lo que significaba que había estado lloviendo.
Me descolgué el morral del hombre, y me coloqué la chaqueta que llevaba en la mano. Cuando terminé, volví a colgarme la mochila y continúe caminando, ya que me había detenido.
Ya estaba caminando junto a la carretera, cuando un ruido sordo me asustó. Me detuve y me di vuelta, aunque no tuve mucho tiempo para ver mucho, ya que segundos después me encontraba tendida en el suelo, y con un dolor muy fuerte y punzante en la pierna.
Trate de levantarme, pero la cabeza comenzó a darme vueltas, estaba mareada y no entendía nada ¿Qué había pasado?
Segundos después, escuché el ruido de una puerta cerrarse y de unos pasos presurosos que se acercaban.
- ¿Te encuentras bien?- preguntó una voz masculina, devolviéndome a la tierra-
- ¿Y tu que crees?- pregunté ferozmente llevándome una mano a la cabeza. Ahora comprendía mejor. no sabía como, pero estaba segura que un auto me había empujado, y seguramente, ese era el idiota que lo conducía- No es mi mejor día ¿Sabes?-
- Edward, ¿Que fue lo que pasó?- chilló otra voz, y volví a sentir el ruido de una puerta al cerrarse, aunque esta vez era mas de una persona la que se acercaba- ¿Cómo perdiste así el control del coche?- preguntó nuevamente la muchacha, indignada-
- El suelo esta mojado Rosalie, por si no lo habías notado, aparte eso no es importante ahora, llama una ambulancia, no podemos llevarla nosotros, es mejor si no la movemos- contestó el chico que me había atropellado
- Bella, ¿Bella, estás bien?- preguntó una voz que me sonó conocida-
- ¿La conoces Alice?- preguntó el muchacho, sin dejarme responder-
- Si, tengo biología con ella, pero bueno, ¿Estás bien?- preguntó nuevamente
- Me duele bastante la pierna, y también la cabeza- respondí, ya no tan dura, después de todo, y por muy raro que fuese, la chica me caía bien-
- ¡Diablos!, mi hermano Emmett ya llamó a la ambulancia, no creo que tarden mucho, el hospital no queda muy lejos- y luego se dirigió al chico que me había atropellado- No lo entiendo Edward, eres un conductor magnifico, por muy mojado que estuviese el suelo, es muy raro que te haya pasado esto- exclamó-
- Bien, estaba un poco... distraído- respondió el chico en voz baja-
- ¿Distraído dices? Por dios Edward, esa distracción podría haberle costado la vida a Bella, ¡No puedes simplemente distraerte!- exclamó enfadada-
- No eres mi madre para sermonearme Alice, solo mi hermana ¿Cuando lo vas a entender?- gritó el chico en respuesta-
- A mamá tampoco la dejas sermonearte, y papá cree que hablando tranquilamente vas a comprender, si no lo hace mamá, y no lo hace papá, entonces seré yo la que te ponga en tu sitio- chilló aún mas enojada la chica-
- Por favor, ¿Pueden dejar de gritar? Por si no lo notaron me duele la cabeza- dije de mala forma, abriendo los ojos-
- Discúlpalos- contestó la otra chica- Dejen de comportarse como niños, no es momento para pelear- los reprendió.
Cuando conseguí enfocar la vista, pude ver a las personas a mi al rededor. Junto a mí, sentada, estaba la chica de pelo rubio mirándome con preocupación. Un poco más allá de ella, Alice se encontraba parada y de brazos cruzados con cara de enfado, y a su lado, mirándome fijamente, estaba el chico de ojos verdes.
- ¿Fuiste tú?- pregunté
- Si- respondió, manteniendo su rostro inexpresivo, aunque se lo notaba un poco nervioso, ya que movía el pie con impaciencia.
A los lejos, la sirena de la ambulancia se comenzó a escuchar. Cada vez se acercaba más, ya que oía el ruido cada vez mas fuerte, acentuando mi dolor de cabeza.
Cuando me acostaron en la camilla, mire al enfermero de pelo castaño y le hable.
- ¿Pueden apagar la sirena? No creo que vaya a morirme dentro de la ambulancia, y además, no debe haber mucho transito en este lugar como para tener que ponerla- Cada vez me dolía mas la cabeza, y el incesante ruido no hacía mas que empeorarlo-
El hombre no respondió, pero dos minutos después, cuando ya estaba dentro del vehículo, el ruido se detuvo, y lo agradecí profundamente.
El chico de ojos verdes, Edward si no me equivocaba, se subió a su auto y siguió a la ambulancia, mientras que la chica rubia, fue conmigo, ya que Alice tenía que llevar a su otro hermano y a su novio a sus respectivos hogares.
- ¿Cómo te sientes?- preguntó con dulzura. Parecía una buena chica, y por segunda vez en el día, igual que me pasó con Alice, pense que era una persona simpática-
- Me sigue doliendo la pierna, pero el dolor de cabeza esta menguando- contesté.
No entendía que me pasaba. Hacía tiempo que no tenía un amigo de verdad. Si bien en Phoenix tenía compañeros de salidas, ninguno de ellos me caía verdaderamente bien. Era muy extraño que en el mismo día, en el mismo lugar, y luego de años de no tener amigos verdaderos, hubiesen dos chicas que me cayeran bien.
Estuve absorta en mis pensamientos hasta que llegamos al hospital. No era muy grande, pero se lo veía extremadamente limpio.
Era usual en mi ir al hospital a menudo, siempre terminaba cayéndome de algún lugar y torciéndome un tobillo, pero esto era demasiado, era mi segundo día en Forks, y ya me estaban hospitalizando.
Me condujeron en la camilla hasta una sala, dividida en sectores por cortinas, donde habían un par de personas acostadas. Mi frustración estaba llegando al máximo, si había lago que odiaba mas que al los hospitales, era la atención que brindaban.
Luego de una ardua revisión, el doctor Cullen, quien sorprendentemente era el padre de Alice y el chico que me había atropellado, anunció que podía irme a casa. Eso si, ahora volvía con un yeso en la pierna derecha, que iba desde la rodilla hasta la punta de los dedos del pie, una muleta que me serviría de apoyo y un gran dolor de cabeza, a causa mas del mal humor, que del golpe.
Ya que era el primer día de trabajo de Renee, y que el doctor Cullen le había asegurado que yo estaría bien, y de prometerle que su hijo, el bendito Edward Cullen, me llevaría sana y salva a mi casa, ahora estaba encerrada dentro de un flamante volvo plateado, y junto a un extraño que acababa de arruinarme un par de meses.
- Lo lamento mucho- se disculpó, cuando yo íbamos a diez minutos de camino-
- Que suerte, al menos no soy la única, pero estoy segura que yo lo lamento mas- respondí de mal humor, señalando mi pierna-
- En serio, no fue mi intención, simplemente perdí el control del auto- se excusó, y yo me enfurecí. No quería que me pidiera perdón, quería que volviera el tiempo atrás y no me atropellara!-
- Si no quieres que yo pierda el control, mejor cállate- le gruñí, y el chico me miró ofuscado-
- Te recuerdo que estás en mi auto- contestó el, también de mal carácter-
- Y yo te recuerdo que estoy en tu auto por que me atropellaste y me rompiste una pierna, era lo mínimo que podías hacer- exclamé sin creérmelo, ¿Encima de todo tenía el tupé de responderme?
- Ya te pedí perdón- dijo el muchacho, sin perder su tono de voz enfadado-
- Eso no cambia nada, ahora, como tengo la pierna rota, ya no podré conducir cuando me traigan mi auto, por lo que tendré que ir y volver caminando de todos lados y con esta cosa maldita- señalé nuevamente el yeso de mi pierna- Así que, lamento mucho informarte, que con que me pidas perdón no vas a ayudarme en nada-
No contestó, y por un lado me alegré, prefería no hablar con aquel extraño muchacho. ¿Por qué hoy por la mañana me miraba así? Además, ¿Cuanta mala suerte podía tener una persona como para ser atropellada en su primer día de instituto?
En el fondo, yo sabía que solo pertenecía enojada con él por que era mas fácil.
Era mucho más fácil culpar a ese desconocido que culpar a mi madre, por haberme obligado a volver a Forks.
Era más fácil culparlo a él, en lugar de culpar a Mike Newton por haberme retenido en la puerta.
Y era aún mucho más fácil, culparlo a él que culparme a mi misma por haber estado en el lugar y en el momento equivocado, y por haberme detenido a mirar lo que ocurría, en lugar de correrme hacia un costado de la carretera.
Cuando llegamos a la puerta de mi casa no supe que decir, ¿Debería agradecerle? No, por supuesto que no, después de todo, era culpa de él que yo estuviera en su auto y con una pierna rota, no mía.
- Bien, eh... Nos vemos luego- me despedí abriendo la puerta de su hermoso auto, aunque en el fondo, deseaba no volver a verlo, no volver a mirar sus ojos-
- Si, supongo- murmuró, abrí la puerta y pensé en como me las ingeniaría para bajar y llegar a la casa sin caerme en el intento- ¿Necesitas ayuda?- preguntó el chico, dubitativo. ¡Al fin serviría de algo!
- Eso creo- contesté, maldiciendo mi suerte, solo yo con mi mala suerte, podría no solo romperme una pierna justo al día siguiente de mudarme, si no que también me la había roto un adonis de ojos verdes y peor carácter que el mío. Una verdadera alegría.
Edward salió del auto y lo rodeo hasta llegar a mi puerta, donde se asomó y me ofreció una mano que me sirviera de apoyo. Luego de poder salir del coche, me mantuve apoyada en él. Sacamos las muletas del asiento trasero del auto, y luego nos dirigimos a la casa.
Cuando llegamos a la puerta de entrada, me sostuve del marco de la puerta y me permití mirar a mi acompañante. Por muy mal carácter que tuviese, y aunque me callera muy mal, no podía negar que era perfecto.
Desde su cabello cobrizo, hasta sus ojos verdes, y desde su mandíbula cuadrada, hasta su nariz recta, todo de él era perfecto. Hipnotizada por un momento, no me di cuenta de la intensidad de su mirada, y cuando lo hice, caí en cuanto de que la mía era igual de intensa que la suya.
- Ahora si, adiós- susurré, metiendo las manos en mis bolsillos para encontrar las llaves-
- Eh.. si, eso, adiós- respondió, también en un volumen tan bajo como el mío, dándose vuelta lentamente, y yendo hasta su auto.
Luego de abrir la puerta, me quede observándolo unos segundos, hasta que su carro arrancó y se perdió de vista. Miré el horizonte distraídamente, cuando una brisa ligera me hizo darme cuenta que estaba parada en el umbral de mi casa, sin ningún propósito.
Estaba hecho, Edward Cullen iba a volverme loca.
N/A: ¡Chicas!
¿Cómo están? Yo por suerte bien, ¿Me extrañaron? Supongo que no, pero aún así acá les traigo el segundo capítulo de esta nueva historia.
Me gustaría que me comentaran que les va pareciendo la historia ¿Les gusta, la soportan, la detestan? Todo sirve, acepto criticas (constructivas desde ya), y si tienen cuenta en FF y quieren agregarme a Favoritos o Alertas, no me niego :)
Ya van viendo de que va la cosa. Pueden ver como es la personalidad de Bella, un poco amarga, bastante malhumorada, bueno, ustedes ya saben, es muy cerrada.
Supongo que habrán notado que pese a la frialdad de ella, fue distinta con Rosalie y Alice, ya que ellas le inspiraron confianza. Con Edward no va a ser así. Ya veremos como se lleva con Emmett y Jasper, aunque todos saben que nadie puede odiar al gran oso Emmett (Si me quieren regalar un oso Emmett, tampoco me niego).
Bien, quizá quedo un poco trucho el accidente de Bella, pero sepan entender, jamas me he roto ningún hueso (por suerte) y tampoco nunca me ha atropellado un auto (también me alegro de eso), por lo que esto no puede ser tan real, por eso no narré el accidente. Ustedes imagínenselo como puedan: El auto de Edward pierde el control, choca con Bella, se detiene justo a tiempo, Bella cae, y como el auto justo le dio con todo en la pierna, se le rompe. Malisimo si, pero es lo que hay.
No se que mas decirles, espero que no se desilusionen mucho con este capítulo, es lo que logre, ya que lo escribí a avanzadas horas de la madrugada el sábado (a las 4.30 de la mañana) y le estuve dando los últimos retoques en estos días.
Espero que aunque a partir del accidente, el capítulo no esta muy lindo, lo soporten y n me linchen xD.
Un beso grande para todas.
~ Roo-ParamoreTJR.
