Disclaimer: Los personajes de crepúsculo son propiedad de Stephanie Mayer, yo solo escribo la historia y juego con ellos.


Si lloras por haber perdido el sol, las lágrimas no te dejarán ver las estrellas.

Rabindranath Tagore (1861-1941)


Capítulo 3: Rabia

Me desperté con un dolor de cabeza terrible. ¿Es qué acaso me la estaban golpeando con un martillo?

Abrí los ojos lentamente, y miré a mi alrededor.

Estaba acostada en el sillón, con el cuello torcido, y mirando hacia el televisor.

No solo me dolía la cabeza, si no que el cuello también.

Me había quedado dormida viendo televisión luego de tomarme unos calmantes, mientras esperaba que Renée volviera del trabajo.

Miré mi reloj pulsera y vi que faltaba una hora todavía para que ella volviese.

Y me moría de hambre...

Me levanté con esfuerzo y tomé las muletas que había dejado junto al sofá.

Fui despacio hasta la cocina y abrí el refrigerador. Otra cosa que Renée le había pedido a la madre de Ángela. Que nos llenara la heladera. Obviamente le habíamos devuelto el dinero de las compras.

Busque algo que me gustara, y al no encontrar nada interesante, decidí hacer pastas.

No estaba de buen humor, por lo que cuando Renée llegó de su trabajo, mientras yo terminaba de cocinar, decidí no hablarle. Sabía que ella no tenía la culpa de mi mala suerte, pero en este momento, podría tratar mal a cualquier cosa que tuviese vida... Y a los objetos inanimados también.

- Bella, cariño ¿Cómo estás? ¿Te duele algo?- preguntó preocupada e histérica, lo que no ayudo a mi humor ni a mis nervios-

- Pues, la verdad no estoy pasando mi mejor momento, pero bueno, ¿Qué puedo decir? Siempre dije que mi mal karma un día me iba a matar, cada vez soy mas consciente de ello- contesté, con un tono antipático-

- Lo se, hija, se que no estás alegre, pero mira el lado positivo- apuntó-

- Seeh, ¿Y cual sería ese?- pregunté, no creyendo que hasta incluso en este momento mi madre fuera tan optimista-

- Podría haber sido peor, podría haber sucedido una tragedia- dijo a mis espaldas, mientras yo revolvía la salsa para las pastas-

- Oh si, se me olvidaba eso, podría haber muerto también... ¿Pero qué digo? Si ese hubiera sido el lado bueno, haber muerto- dije de mala gana. En ese momento, sentí la mano de Renée aferrarse a mi brazo, dándome vuelta bruscamente-

- Isabella Maree Swan, que jamás vuelva a escucharte decir eso, ¿Me oíste? Nunca vuelvas a decir algo así- dijo frozmente-

- Bien, tranquila, no te pongas dramática- me encogí de hombros y volví a mi tarea con la comida-

- Hablo la reina del drama- Oh-por-dios, odiaba cuando Renée se comportaba como si fuera una adolescente-

- ¡Yo no soy la reina del drama!- me queje, si ella se comportaba como una niña, ¡Entonces yo también lo haría!-

- ¿No? Y que fue eso de Ese hubiera sido el lado bueno, haber muerto- dijo, haciendo una mala imitación de mi voz, como si yo tuviera 5 años-

- No me hables- respondí, ya que no sabía que otra cosa decirle. Después de todo, era cierto, había sido un poco dramática, pero es que, ¡Mi vida apestaba!-

- Tu no me vas a decir lo que hago o dejo de hacer, ¿Te quedó claro? Soy tu madre, y me respetas- exclamó. Y aquí vamos de nuevo, Renée, empezando peleas por tonterías, y yo, enojándome de nada.

- ¡Entonces compórtate como si lo fueras!- le grité- No como si tuvieras mi misma edad, yo es la que tiene 16 aquí Renée, no tú-

- Ya sé que tu eres las de 16, no hace falta que me lo cuentes- chilló- Y trátame con respeto, no me digas Renée-

- ¿Y como carajos quieres que te llame?- mis ojos llameaban, ahora estaba de espaldas a la cocina, mirando a mi madre con furia- Ese es tu nombre, ¿Acaso quieres que te diga de otra forma?-

- Soy tu madre, no tu par, no puedes llamarme Renée como si fueses superior a mí, aquí la única con derecho a gritar soy yo- exclamó, también enojada-

- Te llamaré como yo quiera, ya soy bastante grande ¿No?- como pude, caminé hacia las escaleras, con la ayuda de las muletas- Y encargate tu de la comida, si no soy lo suficientemente grande como para llamarte por tu nombre,e tnocnes tampoco tengo por que cocinar- Y con toda la rabia que sentía, entré a mi cuarto y azoté la puerta.

¿Quien se creía? Ser mi madre no le daba derecho a decirme que hacer o que decir. Sabía que nos habíamos peleado por una verdadera estupidez, pero es que ella me sacaba de quicio.

¿Cómo podía enojarse por que la llamaba Renée y no mamá o algo así? Hacía mucho tiempo que le decía así, y siempre se quejaba, ¿Es que alguna vez iría a acostumbrarse?

Me rescosté en mi cama y miré el tech por lo que creo fueron horas, el hambre se me había ido totalemnte, y la rabia comenzaba a menguar. Aunque aún estaba enojada, ya no veía todo rojo, ni tenía ganas de tirar todo lo que había en mi camino. Era un progreso... ¿No?

Desperté con el maldito sonido de mis despertador. Luego de haber estado pensando sin hacer nada, la noche anterior, me había dormido sin ni siquiera comer.

Abrí los ojos pesadamente, no quería levantarme, quería meterme en un agujero y morir. O al menos dormir un años entero mas. Pero no, obviamente, como tenía que ir caminando al instituto, había tenido que despertarme una hora antes, ya que, con las muletas, me tardaría añares.

Me levante incorporé, con cuidado, ya que aún me dolía la pierna, y me senté en la cama. Me froté los ojos con las manos, y luego de bostezar un par de veces, me levanté.

Luego de una complicada ducha, me vestí con lo primero que encontré ( y que me fue cómodo) y me sostuve el pelo en una cola desordenada. Luego de terminar de prepararme, bajé lentamente las escaleras y tomé un desayuno rápido.

Cuando terminé de comer, me levanté y tome mi mochila, si quería llegar a tiempo a clases, debía salir ya mismo de la casa, y ya que estaba, no debería ver a Renée.

Cuando salí de la casa, me quedé paralizada en la puerta, viendo a un flamante volvo plateado, cuyo dueño me ponía demasiado nerviosa, estacionado en frente de mi casa. ¿Que hacía él aquí?

Me acerqué con pasos vacilantes, y cuando él se dio cuenta de mi presencia, salió del carro.

- ¿Qué haces aquí?- pregunté sin preámbulos y sin un dejo de educación.

- Hola, ¿Cómo estás? bien ¿Y tu? También- contestó con sarcasmo- Mi hermana, Alice, me obligo a venir, me dijo que si no te llevaba a la escuela "destruiría mi amado volvo o lo pintaría de fucsia"- finalizó, con una pobre imitación de la voz de Alice-

- Ya, supongo que debería darte las gracias- dije con poco animo, en verdad, no quería darle las gracias, pero por otro lado, mas allá que fuera por una amenaza, había venido a buscarme.

¿Pero qué dices Bella? me reprendió una voz en mi interior. A él no le cuesta nada pasar por tu casa, tiene coche, pero tu, por su culpa, tienes una pierna rota. No debes estar agradecida.

- Puede ser- contestó Edward, esperanzado, y con un brillo en sus ojos. Se sentía victorioso.

- Pues, por lo general, nunca hago lo que debo, así que ¿Nos vamos?- pregunté, sorprendiendo al chico. Él estaba seguro que le iba a agradecer. Que siguiera soñando-

- Bien, sube- indicó, con voz seca y de mala gana. El chico tenía carácter-

- Llegaremos bastante temprano- comenté, viendo mi reloj-

- Tenía que llegar a tu casa temprano, si llegaba a un horario para llegar puntuales, ya tu hubieras ido- lo miré, sabía que era así, era bastante obvio-

- Ya lo se, ¿Acaso piensas que tengo dos años? lo he notado- comenté con enfado-

- No Bella, solo era un comentario, lamente si ofendí tu inteligencia...- dijo- pero por algo será- murmuró por lo bajo, aunque de todas formas lo escuché-

- Escuché eso, idiota- chillé-

- Bien- sonrió tranquilamente, y yo lo miré con odio-

- ¿Solo eso vas a decir?- cuestioné, al borde de la histeria-

- ¿Acaso debo decir algo más?- preguntó tranquilamente-

- Si, cualquier cosa, pero no subestimar mi inteligencia- este chico no iba a lograr nada bueno en mi-

- ¿Y que quieres que haga? tu eres la que comienza tratándome mal- se defendió-

- ¡Es que estoy enfadada!- grité

- Eso ya lo noté, la pregunta es: ¿Por qué?- desvío sus ojos de la carretera, y me miró inquisitivamente-

- Por que sí, por que por tu culpa me rompí la pierna, y por que es mucho más fácil enojarme contigo que lamentarme de mis desdichas- le dije, como si fuera lo mas obvio del mundo-

- Si... Cualquiera puede enfadarse, eso es algo muy sencillo. - Comentó - Pero enfadarse con la persona adecuada, en el grado exacto, en el momento oportuno, con el propósito justo y del modo correcto, eso, ciertamente, no resulta tan sencillo.- lo miré con una ceja alzada-

- ¿Aristóteles?- pregunté asombrada-

- Tu tampoco debes subestimar mi inteligencia, Bella-

Me quedé callada, y estoy segura, con la boca abierta. Osea, no digo que sea tan raro que una persona conozca frases de filósofos como Aristóteles, pero si me sorprendía, que un niño mimado como Edward, que claramente tenía a toda la población femenina entre 13 y 45 años detrás de él, pudiese saber de memoria citas como aquella.

El resto del viaje pasó en silencio, no tenía ganas de discutir, y sabía que si hablaba con él, lo haría, por lo que permanecí callada, en mi asiento, mirando por la ventanilla. De todas formas, llegamos rápidamente, y en cuanto me bajé del auto, todas las miradas de los pocos alumnos que había, se centraron en mí por obvias razones:

1) Acababa de llegar con el tipo mas guapo de todo el instituto, y or lo poco que sabía de él, nunca le hacía caso a nadie.

2) Tenía una pierna enyesada.

3) Por mi cara, de seguro parecía que si abría la boca, escupiría fuego... Aunque eso no era algo tan anormal en mi.

Encontré a Mike Newton mirando alternativamente, mi pierna, mi rostro y a Edward.

Estúpido.

- Bien- miré a Edward, mientras salíamos del auto- Supongo que...- me miró alzando una ceja- Bien, bien... Gracias- susurré-

- Perdona, ¿Qué dijiste? No te escuché- dijo con una sonrisa burlona -

- Ya, no te pases Cullen, no volveré a decirlo. Jamás- sentencie, y como pude, con las muletas, me alejé de su coche, donde él seguía parado sonriendo victoriosamente-

Bufé audiblemente, mientras caminaba hacia una banca que había frente a uno e los edificios que constituían el instituto, y saqué mi Ipod de mi bolsillo delantero en mis pantalones, y conecté mis auriculares.

Stuck On You, de Paramore, comenzó a sonar, y yo cerré los ojos, concentrándome en la canción. Unos ojos color esmeralda aparecieron en mi mente. Una vez como el terciopelo, suave, y dulce, pero a la vez fría.

¿Por qué mierda estaba soñando despierta con Edward Cullen?

Abrí los ojos y saqué un cuaderno de mi mochila, junto a una lapicera. Siempre hacía esl cuando quería distraerme. Tomaba mi lapicera, y comenzaba a escribir en el cuaderno. O mas bien, a garabatear. Escribía mis iniciales, mi nombre, frases que me gustaban, nombre de canciones, de bandas, de todo un poco. Era una gran distracción. Al menos para mi.

Cuando el timbre sonó, anunciando que debíamos entrar a clase, guarde mis cosas en mi morral, mi me puse de pie como pude, lentamente comencé a caminar hacia el aula. Después de todo, si llegaba tarde a clases, tendría una buena excusa.

La clase de historia fui igual que la anterior, salvo dos excepciones. Uno: Noté que Edward Cullen se sentaba tres asientos detrás de mi. Si, compartíamos clase. Dos: El profesor me miró la pierna inquisitivamente, le explique, y seguí la clase como siempre... Dándome vuelta de vez en cuando.

Lo mismo pasó en trigonometría, cuando llegue al aula, el profesor me miró, alzando una ceja, y luego dirigió su vista a mi pierna enyesada. Lo miré no muy feliz, y con cara de, 'No pregunte', me senté en mi lugar como la clase anterior, junto a Jessica. Que alegría.

- Oh por dios Bella, ¿Qué te ha pasado?- preguntó horrorizada, mirando mi pierna-

- Tuve un accidente- dije tratando de ser paciente. Aunque no la soportaba, me daba un poco de pena. Era tan hueca, y las pocas personas que estaban con ellas era por conveniencia. Salvo Ángela. Y quizá sus padres... Quizás.

- Pero, ¿Estás bien? ¿Te duele? ¿Cómo paso? ¿Fuiste al médico?- me tiró todas sus preguntas de una, y yo la miré con cansancio. Era tan molesta.

- Estoy bien. Me duele un poco. No te importa como pasó. Y no, no fui al médico, yo sola me puse el yeso.- respondí con sarcasmo.

- ¿En serio?- preguntó asombrada, y yo la miré como si tuviera un ojo en la frente- ¿Cómo hiciste?- Oh-por-dios, no podía ser tan estúpida-

- Solo... bromeaba Jessica, por supuesto que fui al hospital- no lo podía creer. Está bien, yo decía que Jessica era hueca, pero esto no se le acercaba. Era realmente idiota.

- Oh, entiendo- dijo muy segura de si misma.

¿Acaso mientras no estuve paso algo, para volver a Jessica más estúpida, a Lauren mas zorra, y a Mike mas idiota?

Ya se lo preguntaría a Ángela.

Español, fue igual de aburrido que Trigonometría, y Jessica, se encargó de ponerme al tanto de todo lo que había pasado mientras yo no estuve. Y cuando digo todo, es TODO. Como por ejemplo, que Lauren había tenido algo con un profesor bastante joven de música, y por esa razón, lo habían echado, y a ella, suspendido

Me gustaba.

Me gustaba mucho. Ahora ella tenía fama de zorra frente a todos. Y es que solo se lo había tirado, y cuando los descubrieron trató de lavarse las manos, y decir que él la había obligado.

Perra.

Cuando salí del aula de español me encontré con una sorpresa. Alice, y Rosalie, la hermana duende y la cuñada de Edward, esperándome en la puerta.

- ¡Bella!- chilló una muy feliz Alice. Me dio un repentino abrazo que me sorprendió mucho. Me quede dura un segundo, no acostumbraba a abrazar a la gente- ¿Cómo estás? Lo siento tanto- lloriqueo al ver mi pierna-

- No te preocupes Alice, y gracias por lo del auto- dije agradecida. No tenía idea de donde sacaba tanta paz cuando estaba junto a estas dos chicas. Era raro.

- Es lo menos que podíamos hacer- comentó, y miró a Rosalie por lo que deduje que ella también había sido participe del chantaje a Edward-

- Bien... ¿Necesitaban algo?- pregunté, dudando que me vinieran a buscar solo para preguntarme pr mi pierna-

- Oh si- dijo Alice, dando algo por hecho- Hoy comes con nosotros- anunció-

- ¿Qué?- inquirí sorprendida-

- Que vas a comer con nosotros- me comentó Rose, como si fuera obvio-

- Lo están dando por sentado- comenté-

- Por supuesto- sonrió la duende-

- ¿Y no creen que yo podría negarme?- cuestioné

- Por dios Bella, tu odias tanto a Jessica, a Lauren, y a Newton como nosotras, con solo verte hablarles nos damos cuenta. Además - Rosalie sonrío orgullosa- Tengo que presentarte a mi novio y a mi hermano-

- Digo lo mismo- anuncio Alice

- No tengo otra opción, ¿Cierto?- pregunté, aunque era solo para molestarlas, en verdad prefería su mesa, aunque tuviese que soportar a Cullen, que la de los estúpidos de mis ex-amigos-

- Nop - negó la morena.

Yo sonreí, y asentí en señal de aceptación. ¿Quien podría negarle algo a Alice?

Cuando llegamos a la mesa donde se sentaban solo los Cullen y los Hale, según yo sabía ( y me sentía bastante halagada por ser a la primera que invitaran) miré a los tres chicos sentados allí.

Edward bufó por lo bajo, por lo que evité mirarlo demasiado.

Otro chico, por lo que yo sabía, llamado Emmett, reía audiblemente. Era muy grande, inmenso, enserio, los mas probable era que me llevase mas de medio metro de altura, y además, su contextura física era gigante. La mole era un fideo junto a él... Bueno, no tanto, pero estaban casi iguales. Tenía el pelo negro, muy corto, y se notaba que enrulado. Cuando sonreía, como en ese momento, se le marcaban dos hoyuelos en las mejillas, haciéndolo parecer tierno.

El tercer muchacho, rubio y de ojos azules, contaba algo alegremente, causando la risa del oso que tenía junto a él. Era alto y delgado, aunque con buen porte, y algo de músculos. No estaba mal.

Alice carraspeo, haciendo que los dos chicos la miraran. Y luego me miraron a mi.

- Bien, al fin conoceremos a la famosa Bella Swan- comentó el grandote, sonriendo simpáticamente.


N/A: Lamento muchiiiiisimo la tardanza, lo juro. Pero tuve unos días complicados, están cerrando el trimestre, y tenía que levantar algunas notas, por lo que, sumado a las clases de portugués (3 horas por semana), más gimnasia, mas el orden de la casa, y todo, no me dio tiempo a subir el capítulo.

Además, me entretuve escribiendo un one-shot, por el que las invito a pasar. Su nombre es The Only Exception. Si quieren dejar algún review, bienvenido sea.

Espero que les haya gustado el capítulo. Lo que le dice Edward a Bella en un momento, como habrán notado, ya que ella lo dice, es de Aristóteles. Amé esa frase, y no pude evitar ponerla, además, me recordó a esta Bella.

Se que dije que en este capítulo mostraría la relación, entre Jazz, Emm, y Bella, pero no quise alargarme.

En el próximo si va a estar, obviamente.

Ya se pudo ver un poco mas del mal carácter de Bella.

Ya ven como es Bella, tiene un carácter... cambiante. Aveces es muy buena con Renee, y aveces la trata muy mal. Aunque eso fue una pelea menor. Lo quería que notaran con esto (ya que las peleas grandes vienen mas adelante), es como Bella puede enojarse con cosas tan estúpidas, y su madre, seguirla. Tienen un temperamento algo... volátil. Además, ¿Quien no se ha peleado jamás con su madre de esa forma, a los gritos? Yo si, y mucho peor, pero a las dos horas nos olvidamos y ni lo mencionamos. Creo que la relación Bella/Renée me hace acordar un poco a la mía con mi mamá, en ella me inspiré, se llevan muy bien y son muy compañeras por momentos, y por otros, se llevan como perro y gato (aunque yo no me escapo de mi casa ni la trato mal por nada). Si, estoy plasmando un poco mi historia, no solol en esto, en otras cosas que mas adelante les cuento.

Si, Jessica es una hueca, y al principio no iba ser tan así, pero el otro día, releyendo un fic que me encanto y me hizo reír mucho, donde ella era una estúpida, se me ocurrió hacerla tonta. Espero que quede bien.

No tengo mas que decir salvo una palabra.

¡REVIEWS!

Un Beso.

~Roo-ParamoreTJR