Disclaimer: Los personajes de crepúsculo son propiedad de Stephanie Mayer, yo solo escribo la historia y juego con ellos.
El odio no disminuye con el odio.
El odio disminuye con el amor.
Buda.
Capítulo 5: Conociendo a la familia Cullen. Parte 2.
Cuando el ojiverde abrió la puerta de la casa, una hermosa mujer, con rostro en forma de corazón, ojos verdes al igual que Alice y Edward, y cabello color miel, se nos acerco, y luego de darle un gran abrazo a su hijo - por que supuse que era Esme, la madre de los mellizos y de Emmett- me sonrió afectuosamente.
- Tu debes ser Bella- adivinó, mientras me daba un abrazo. Ya notaba de quien había sacado Alice su calidez-
- La misma- contesté, pensando en el apodo que había utilizado, ¿Por qué, después de tanto tiempo, dejaba que volvieran a llamarme Bella?- Y usted debe ser la señora Cullen-
- Sí querida, pero llamame Esme, por favor- pidió, sonriendo dulcemente.
- Bien... Esme-
- Por favor, ven, siéntate. Debes estar cansada, y ese yeso seguramente no ayuda para nada- me ofreció asiento en un gran sillón color piel, y una vez me hube ubicado, me di tiempo para observar la casa.
Era amplia y cálida, decorada en colores dorados y blancos. Una gran escalera de madera barnizada daba lugar al segundo piso. Dos sofás más, aparte del cual acababa de utilizar yo, rodeaban una pequeña mesa ratona, y quedaban junto a una gran pantalla plana, ubicada en lo alto de una pared.
Al fondo del salón, se veía una puerta de roble entornada, y detrás de ella, un piano de cola negro y brillante, llamaba la atención.
Piano... Hacía tanto que no tocaba el piano.
- Tienen una muy linda casa- comenté al memento en que Alice y Emmett entraban en la casa, seguidos de Rosalie y Jasper-
- Cierto- contestó la duende- La decoró mi madre- la miré fijamente, y me reí por su intromisión-
- Es buena- contesté, olvidando que ella estaba presente-
- Gracias- respondió una muy feliz Esme- Y por cierto, quisiera disculparme por lo que te pasó. Aún no entiendo en que pensabas, Edward- lo miró reprobatoriamente y el bufó-
- Ya le pedí disculpas yo, no es necesario que lo hagas también tu. Y además, no importa en que pensaba, paso, y ya- Edward estaba enojado, y miraba no muy feliz a su madre-
- No me hables así Edward Cullen- y Esme tampoco se quedaba atrás-
- Te hablo como quiero, ya soy bastante como para que me digas que hacer- Sentí una sensación de déjà vu al verlo pelear con su madre. Solo que en lugar de Edward era yo la que discutía con mi madre, y no con Esme. Me aclaré la garganta incómodamente, me sentía fuera de lugar, allí, viendo a madre e hijo pelear.
- Lo siento, Bella. No se que me pasó, no suelo hacer estas cosas en público- se disculpó Esme, avergonzada, y con una mirada dulce. Y supe que era cierto. Hasta incluso, supuse que ni en privado solía pelear. Parecía una mujer muy tranquila.
- Bueno Belly-Bells, ahora que estás aquí, y ya conociste a mi madre, es hora de mostrarte lo mejor de toda la casa. ¡Mi habitación!- Chilló Alice, muy emocionada-
- Bien- murmuré, mientras ella me tomaba de la mano y me arrastraba escaleras arriba, seguidas por Rosalie, que reía suavemente de su amiga.
Era algo raro. Pero cada vez que pensaba en Rosalie, la imaginaba como la mamá del grupo. Siempre cuidando a Alice y Jasper. Y que decir de Emmett. Era raro, ella era como la madre, y el como un niño pequeño. Peor a la vez, hoy, cuando los vi juntos, vi que eran la pareja perfecta, más allá de lo infantil que podía resultar Emmett.
Sabía que Rosalie sería una madre perfecta.
Alice siguió arrastrándome por una pasillo lleno de puertas, hasta que legamos a la última. Pude notar que junto a la puerta había otro tramo de escaleras. La casa si que era grande.
Lentamente, abrió la última puerta, y me condujo dentro de la habitación.
Abrí la boca asombrada.
Era gigante. Y con gigante quiero decir, verdaderamente gigante.
Sería el triple de grande que mi habitación. Tenía las paredes pintadas de rosa chicle con detalles en violeta oscuro, y un gran ventanal que deba hacia un hermoso jardín. Bajo el ventanal, había un asiento color violeta, que salía de la pared.
La cama sería de dos plazas y media, adoselada, y con un edredón en color también violeta y con estrellas rosadas.
En la pared frente a la cama, había un gran tocador con todos los maquillajes que pudieras imaginar esparcidos en la mesa. Delineadores de todos colores, paletas de sombras para los ojos en distintos colores, rubores de distintos tonos, miles de esmaltes diferentes, pero todos de la misma marca - esos que salen carisimos y que secan en un segundo- rímeles de diferentes marcas, brillos labiales, barras de labios... En fin, un montón de cosas con las que cualquiera chica promedio sueña pero no puede tener.
Digamos que yo no soy la chica promedio...
Pero- y aunque nunca lo admita frente a mi madre. O ahora tampoco frente a Alice- me encantaba todo lo que era ropa y maquillajes. Salvo ir de compras.
Eso era harina de otro costal.
- Falta lo mejor- comentó la rubia, señalando una puerta que no había visto. Supuse que sería el armario.
Alice camino- o mas bien, danzó- hasta la puerta, y la abrio.
Dejando una imagen desorbitante frente a mi.
Eso era el paraíso cosmopolintan, pero en el cuarto de mi nueva amiga.
Camine lentamente dentro de la otra habitación- y es que no era un armario, ¡Era otra habitación!- aún sin creérmelo.
Ropa.
Mucha ropa.
De todos lo colores, estilos, tamaños, y épocas.
¡Y todo estaba dividido en secciones!
Todo estaba dividido en colores.
Y dentro de cada sección de colores, había otra sección mas pequeña que decía la época.
Sonreí cuando leí 60's, en la gama de los fucsias. Viendo vestidos con motas de todos los colores, y diseños bastante retro. Aunque también, en las secciones de otras épocas, se podía ver como habían adaptado esa moda a la actualidad.
También, dentro de las distintas secciones, estaba la parte de abrigos. Era magnifico lo organizada que era Alice.
Pero lo mejor de todo, y lo que mas me hacía acordar a Sex And The City, era la ultima estantería, al fondo del "guarda ropas".
En estantería gigante, llenas de zapatos, de todos los colores, altos, estilos. De TODO, y era magnifico.
Si había algo que me gustaba además de la música, y de leer, eran los zapatos. Algo que nadie sabía, y estaba segura que Alice y Rosalie se acababan de enterar, al ver como me había quedado boba mirando los zapatos.
- Parece que hemos encontrado el punto fuerte de Bella- comentó Alice, sonriendo- ¿Cuales te gustan más?- preguntó la enana, mirándome sonriente-
Miré todos los zapatos por un segundo, pero unas sandalias violetas llamaron mi atención.
- Esos- señalé las sandalias- ¿Por qué?- pregunté extrañada. ¿Por qué querría saber cuales me gustaban, si nunca los tendría?
- Por que ahora son tuyos- sonrió, y yo la miré sorprendida- Por cierto, buena elección-
- No- negué con la cabeza- No los puedo aceptar Alice, deben salir carisimos. Además, ¿Cómo sabes que no me quedaran chicos?- pregunté-
- Primero, se que no te quedaran chicos. Confía en mi. - aseguró- Segundo, van a ser tuyos, te los vas a quedar, y no puedes negarte-
- Cierto- estuvo de acuerdo Rose- Además, siempre hace eso cuando le muestra su armario a alguien- comentó- Bueno, en realidad, solo me lo mostró a mi. Pero la primera vez que entré, también me regalo algo.
- ¿Enserio?- pregunté, y las dos asintieron- ¿Y qué te regalo?- me pico la curiosidad.
- Una cartera que... Ni te imaginas. ¡Es magnifica! Algún día te la mostraré-
Luego de eso, de muchas insistencias de Alice para que aceptara, me probé las sandalias, y milagrosamente, me iban perfectas.
El resto del día la pasamos en la habitación de Alice charlando. Era increíble lo distinta que era junto a ellas dos.
Dejaba de ser la fría Isabella, por un rato, y volvía a ser la dulce Bella que era antes.
Y se sentía bien.
Confiar en la gente. Tener amigos verdaderos. Reírse.
Todo, se sentía muy bien.
Estuvimos mucho tiempo hablando de como se habían enamorado Alice y Jasper, y Emmett y Rosalie. Las dos historias eran hermosas, aunque un poco cursis, y totalmente diferentes.
Lo de Alice y Jasper había sido amor a primera vista. Habían pasado años enamorados el uno del otro sin confesárselo, y un día, por accidente, Alice le estaba hablando de sus sentimientos a Rosalie, cuando Jasper escucho. Sin importarle interrumpir una charla privada, Jasper entró a la habitación de su hermana, tomo a Alice en brazos, y le dio su primer beso.
Lo que pasó después es obvio, se declararon su amor y vivieron felices por... todo este tiempo.
Lo de Rosalie y Emmett, fue todo lo contrario.
E increible.
De pequeños, Emm y Rose se odiaban. No se podían ni ver. A pesar de todas las cosas que tenían en común, él se burlaba de Rose por saber de autos, y le decía que esas cosas no eran para mujeres. Obviamente, con lo orgullosa que es Rosalie - por que a pesar de ser buena y dulce, notaba también que era terca y orgullosa- lo odio desde el principio. Tiempo después, cuando ya tenían al rededor de los 8 años, Emmett le confesó a Rosalie, que cuando la molestaba era por no saber acercarse a ella ya que le gustaba mucho. Rose no le creyó, y hasta que no tuvo doce años, no se dio cuenta que lo que Emmett decía era verdad, y que ella también estaba enamorada de él.
Claro que para darse cuenta, tuvo que ver a Emmett besando a otra.
Típico.
- Pero si lo piensas bien, mi historia con Emmett podría repetirse- pensó Rose, después de contarme la historia. La miré sin entender por lo que añadió- Tu y Edward-
Comencé a reírme histéricamente, y luego contesté- Claro, Rose. Solo hay una leve diferencia- Me miró interrogante y continué- Ni Edward, ni yo tenemos 5 años, además, yo no lo odio por que sea machista, yo lo odio por que me atropello con su auto-
- Creo que tiene un punto- dijo Alice, asintiendo con la cabeza a lo que yo había dicho-
- Bien, yo solo decía- Comentó Rosalie-
Pasamos el resto del día hablando de temas de poca importancia, y vimos una película. Acabamos las tres acostadas en la cama de Alice llorando.
Solo así me permitía llorar. Viendo películas.
- ¡Era tan lindo!- chilló Alice, cuando se veía el recuerdo del esposo muerto de la protagonista-
- Y tan tierno, mira que dejarle todas esas cartas- susurró Rose, limpiándose las lágrimas-
- Tan pocos hombre así, y encima se mueren- sollocé yo, mientras veía a la mujer llorar recordando al hombre-
Cuando terminó la película, con los ojos rojos por haber llorado, y sonriendo por lo estúpidas que parecíamos bajamos a buscar algo para comer.
Una música suave llegó a mis oídos. Una música lenta y dulce, tocada por un piano, y un pianista magnifico, pero... No lo conocía.
Sabía mucho de música clásica, y de pianistas, pero esta melodía, tan dulce, era desconocida para mi.
- ¿Quien es?- pregunté a las chicas-
- Edward - contestó Alice sonriente- Es lo que mejor hace-
La miré perpleja, no podía creer que un ser tan... Edward, pudiese tocar así de bien el piano. Pero no podía decir nada.
- Wow- me limité a contestar, aun perpleja por la belleza de la obra que estaba tocando- ¿Y es suya?- cuestioné, refiriéndome a la música-
- Oh si, es la favorita de Esme. En realidad, esta inspirada en ella. La compuso hace mucho tiempo.
Miré los ojos de Alice, y pude ver nostalgia en ellos, como si hubiese perdido algo muy querido, e importante para ella.
- Vamos- señalé la cocina, y continuamos caminando, aunque mi mente estaba muy lejos de ese lugar.
El resto de la tarde, la pasamos en la habitación de Alice. Las chicas me habían pedido hacerme un makeover, o como yo lo llamaba, jugar a Barbie Bella.
Me pintaron las uñas de los pies y de las manos de un color rojo intenso, me maquillaron totalmente y me obligaron a probarme la ropa de Alice.
¿Para qué?
Para nada, ya que cuando terminaron de hacerlo. Me desmaquillaron , volví a ponerme mi ropa, y lo único que mantuve, fue el color de las uñas.
Totalmente innecesario.
Cuando estaba oscureciendo, Alice le pido a Edward que me llevase a mi casa, ya que Jasper y Rose se quedarían a dormir.
Ya en el auto, notaba a Edward mas taciturno de lo usual. Está bien, no lo conocía tanto, pero noto cuando a la gente le pasa algo, y a él, le pasaba algo definitivamente.
- ¿Edward?- pregunté
- ¿Qué quieres?- su respuesta brusca me sorprendió, el nunca me hablaba mal, solo cuando yo lo provocaba antes-
- Nada. Olvídalo.- le contesté de mala gana ¿Ahora que había hecho
- Dime- pidio con vos cansada-
- No Edward, déjalo-
- ¿Por qué tienes que ser siempre tan terca?- preguntó enojado-
- ¿Y por qué tu siempre tienes que ser tan idiota?- si quería enojarme, lo estaba logrando. Algo no muy difícil, cuando tienes un carácter tan fuerte.
- Será por que eres insoportable- contestó, desviando la mirada de la carretera-
- ¿Yo insoportable? ¿Y tu, que eres entonces? Por dios Edward, no me hagas reír, siempre con tu actitud superior, te crees mucho, y no eres nada- si el quería pelear, pues bien, lo iba a conseguir-
- Oh, mira quien habla, la chica que trata mal a todos sin ninguna razón, la desconfiada. ¿Crees que no me di cuenta como mirabas a Jasper hoy, lo que te costó hablar con él? Eres anormal Bella- lo miré con los ojos totalmente abiertos, era cierto, al principio me había costado entablar una conversación con Jasper, pero lo había logrado-
- ..- dije lenta y ferozmente - Me conoces hace dos días Edward, no puedes saber si soy anormal o no, así que no hables de lo que no sabes, por que te puede ir muy mal- cuando terminé de decir eso, me di cuenta que él ya había estacionado el coche y que mientras hablábamos, nos habíamos acercado-
- ¿En serio? ¿Y qué vas a hacerme?- lo tenías tan cerca, que podía sentir su aliento en mi cara, y su podía oler su perfume perfectamente. Tan masculino y... delicioso. En ese momento sentía muchas ganas de unir sus labios con los míos. Pero no entendía por qué. ¿Por qué besar a alguien a quien odias? Deje pasar la sensación, ya me preocuparía por eso después.
- No quieres saberlo- contesté mordazmente, acercándome un poco más, para luego alejarme.
Abrí la puerta rápidamente, y salí del auto totalmente abrumada. Cerré la puerta con más fuerza de la necesaria para hacerlo enojar y caminé hasta mi casa.
Cuando miré hacia atrás, el auto ya no estaba.
N/A: LO SIENTO! Si lo sé, cada capítulo lo comienzo igual, pero es que, se me pasa volando el tiempo.
El sábado pasado ya tenía el capítulo casi listo, me faltaba la ultima parte, pero tuve un accidente, y no pude terminarlo. Me queme con la estufa, pero mal, todavía me duele muchismo, y es que ya paso una semana.
Después de quemarme no pude concentrarme más en escribir por el ardor que tenía (¡Y es que encima me queme las dos piernas!) ahora estoy usando una crema, y todos los días tengo que desinfectarlo. Y cuando estoy de pie por mucho tiempo comienza a doler mucho. También después de caminar bastante.
Lo se, pensaran que soy una tonta, ¿Quién se quema las dos pantorrillas con la estufa? Parece que yo, y es que es una de esas estufas bajitas, con un metal que quema demasiado (en mi país les decimos estufas de dos velas) y bueno, haciendo una tontería me queme mal, ya se imaginan.
También estoy de mal humor por que hoy mi país se quedo fuera del mundial jugando contra Alemania, pero estoy orgullosa por que jugaron muy bien, y ganamos cuatro partidos de cinco, y por que nuestros jugadores fueron geniales y dejaron todo en la cancha.
Al menos llegamos a cuartos, y fuimos los mejores del grupo B. Eso me alegra un poco.
Felicito a las personas de Uruguay, les deseo suerte a las de Paraguay, y no se que más.
Creo que no tengo nada más para decir, espero que les guste el capi, a mi me gustó como quedo.
Se puede ver un poco más de Edward y Bella al final. Ya se nota algo de atracción entre ambos, aunque no quieran admitirlo. Tenemos a una Rose muy perceptiva. Y nada. Ojalá les guste.
Antes de irme, les pido un review. no importa si no tienen cuenta en la pagina, pueden dejar igual. Es que, con 5 capítulos, solo tengo 22, y bueno, nunca vienen mal los reviews, después de todo, mi mini-fic coffe shop, con 5 capítulos en total, tuvo casi 70 reviews. Así que, si son buenas, apreten el botoncito que dice, Review this chapter, y van a hacer muy feliz a su escritora aquí presente.
Un beso muy grande a todas.
~Roo-ParamoreTJR
