Disclaimer: Los personajes de crepúsculo son propiedad de Stephanie Mayer, yo solo escribo la historia y juego con ellos.


Hay un remedio para las culpas, reconocerlas.

Franz Grillparzer.


Capitulo 7: ¡Tú tienes la culpa!

- ¡Dios! ¿Puedes dejarme sola?- exclamé alterada, caminando bajo la lluvia, arrastrando las muletas-

- No, hasta que te subas al coche- indicó Edward, quien me seguía a paso de hombre con su volvo.

- No quiero subirme a tu estupido auto – contesté, mirándolo de reojo. Sentía unas enormes ganas de subirme al auto, pero mi dignidad no me lo permitía

- Por dios Isabella, deja de comportarte como una maldita chiquilla inmadura y súbete-

Lo miré con odio. ¿Así es cómo pretendía que yo subiera? ¿Insultándome? Estaba muy equivocado si pensaba que le haría caso, prefería de morir de tuberculosis, neumonía, o cualquier enfermedad relacionada.

Seguí caminando por otros diez minutos, haciendo oídos sordos a sus palabras, y luchando con mi pierna enyesada, hasta que vi como el coche seguía de largo. Se había cansado de seguirme.

Cada vez llovía mas, el camino hacia la casa se me hacia eterno. En momentos como esos maldecía mi terquedad. Si hubiera subido al coche, en ese momento ya estaría en casa, calentita en la ducha, pero no, tenia que ser tan malditamente orgullosa.

Pero en el momento en el que recordé como se había comportado en la enfermería, me di cuenta que tenia razón en estar enojada. El chico era un maldito infierno.

Flash-Back

Entre a la enfermería dejando atrás a Edward, y rogando por que no decidiera entrar el también. No era necesario, y mas bien me ponía nerviosa su presencia. ¿Acaso no se daba cuenta que no deseaba estar con él? ¿Por qué pensaba que no le había hablado en todo el día?

Tal como lo imagine, Cullen entro detrás mío, como si fuera mi guardaespaldas. Lo único que me hacia sentir bien de todo esto, era haber podido decirle lo que pensaba de él y de su auto.

En cuanto nos vio entrar, la enfermera se acerco y me miro la nariz. Claramente, el gesto que hizo, el dolor punzante que sentía, y la forma en la que sangraba, demostraba que no era muy linda vista en este momento.

Después de limpiarme con cuidado la herida, trató de ponerme hielo en la nariz . Y digo trató, por que Edward no hacia mas que distraerla, preguntándole cosas sobre su trabajo, y como había llegado a trabajar en el instituto.

Básicamente, parecía que quería distraerla para que hiciera mal su trabajo y yo estaba segura que era una venganza por haberlo dejado con la palabra en la boca minutos antes.

¿Y saben que era lo peor de todo? Que la enfermera – una señora regordeta que tendría alrededor de 50 años – le prestaba atención.

Edward estaba logrando su cometido, y eso me ponía de muy mal humor.

- No quisiera ser mal educada, pero mientras Cullen y usted hablan animadamente, yo tengo un dolor insoportable en la nariz- le dije, no con mucha educación, a la enfermera, que se había dado vuelta para mirar a Edward y me estaba apoyando el hielo en el pómulo.

-Oh, lo siento querida, no fue mi intención- me contesto la mujer, mirándome avergonzada, con las mejillas coloreadas.

- No, lo se muy bien, no fue su intención- remarque con mucho cuidado la palabra 'su' para que se entendiera que me había dado cuenta que Cullen lo estaba haciendo a propósito.

Fin Flash-Back

Seguía caminando a la vez que recordaba la hermosa actitud del chico Cullen. Había algo en él, su mirada, su forma de hablar, de mostrarse grosero ante todos, que me atraía peligrosamente.

No lo entendía. Lo odiaba, juro que lo odiaba. Pero a la vez, el solo hecho de que me mirara con sus profundos ojos verdes, me hacía temblar, me transportaba a algún lejano lugar en el que solo existíamos él y yo.

Levanté la mirada y lo supe. Estaba perdida.

Sí.

Todo gracias a mi maravilloso orgullo.

-Bien Bella, ya estás en esto. Solo concéntrate, creciste aquí, tienes que saber como llegar a casa. –

Por mas que tratara de ubicarme, no lo lograba. Lo único que veía eran árboles, y más árboles. ¿Acaso me había metido al maldito bosque sin darme cuenta? ¿Cómo podía haber llegado tan lejos sin notarlo?

Traté de tranquilizarme de nada me servía ponerme nerviosa. Además, no era mi culpa.

No. Claro que no. Todo era culpa de Cullen.

Él y su maldito encanto me habían llevado hasta allí, todo era su culpa.

Seguí caminando sin un rumbo fijo, tratando de llegar a algún sitio conocido. Pero cuando vi que llegaba al mismo punto que hacía una hora había pisado, me rendí.

Me senté con mucho cuidado en el tronco de un árbol caído, el cual actuaba como un banco para mí.

Tomé mi mochila, y rebusqué mi teléfono celular en el bolsillo externo.

Busqué ente los contactos alguien a quien llamar, que pudiera venir a buscarme rápidamente.

Renée. No, ella estaba en el trabajo, no podría salir ahora.

Edward. Definitivamente, no llamaría al chico Cullen para que cuando me viera me dijera 'te lo dije'.

Rosalie. Era una buena opción, ella tenía auto, y podría venir rápidamente… Si no fuera por que sabía que se había ido con Emmett a un Spa en Port Ángels.

Jasper. Aun no tenía la suficiente confianza con él para pedirle que viniera a buscarme. Yo no confiaba lo suficiente en el.

Alice… ¡Alice! Era perfecto, ella podría venir a buscarme sin problema.

Pulse el botón de llamadas, y esperé a que atendiera.

- Bellybells ¿A qué debo el honor de tu llamado?-

- Alice, necesito tu ayuda urgentemente- dije, con un poco de vergüenza

- ¿Te encuentras bien? ¿Qué pasó? ¿Estás en tu casa? Ya mismo voy para allí.- Su preocupación era notoria, y me sentía halagada de ser merecedora de ella.

- No Alice, no estoy en mi casa- contesté, lo mas calmadamente posible-

- Entonces ¿Dónde estás?- preguntó confusa

- Ese es el problema… No sé donde estoy- me ardían las mejillas al tener que decirle a la chica que no sabía donde estaba, después de haber vivido 12 años en este lugar-

- No te entiendo Bella ¿Cómo es que no sabes donde estás?- me pareció sentir una risotada de fondo. Traté de no pensar en el dueño de esa risa-

- Me perdí. Decidí caminar hasta casa y bueno… estaba con poco distraída-

- ¿Te perdiste? Oh, por dios Bella ¿Dónde tienes tu cabeza?-

- Lo siento Alice, ando un poco perdida luego del golpe que me dio tu hermano- seguía escuchando risas de fondo, algo que me exasperaba-

- Dime… ¡Ya cállate Edward! Esto es algo grave, no para que te estés riendo-gritó la morena a su hermano- Lo siento, te decía, dime como es el lugar en el que estás-

- Em… Solo veo árboles Alice, árboles, y mas árboles. Sin duda algúna, estoy en el medio del bosque- indiqué ofuscada-

- Dios Bella, dime algo mas- pidió impaciente-

- ¿Qué más puedo decirte? Estoy sentada sobre un árbol caído que actúa como asiento…- analicé el lugar en el que me encontraba- Y puedo sentir el ruido que hace el agua al correr cerca de aquí- todo lo que le dije, Alice se lo comunicó a Edward. Lo cierto era que hubiera sido más fácil llamarlo a él, pero entendía que sería mas fácil encontrarme si él venía con ella-

- Ok Bella, quédate donde estás, creo que Edward ya sabe donde encontrarte. Si está en lo cierto, en un rato estaremos por ahí-

No me fue necesario responderle, simplemente colgué después de que dijo eso.

Guardé mi celular en el bolsillo de mi chaqueta, es espere un rato que Alice y Edward llegaran.

En Forks oscurecía temprano, por lo que, tres cuartos de hora mas tarde, ya estaba poniéndose el sol.

Y Alice aún no llegaba.

Apoye la espalda sobre el tronco de un árbol que tenía atrás, y cerré los ojos.

Cuando los abrí, todo era distinto.

Estaba en un claro, lleno de flores lilas y blancas. Las copas de los árboles no me dejaban ver con exactitud el cielo, pero podía notar que este ya no era de un azul grisáceo, si no de un celeste muy claro.

Baje la cabeza y miré hacia delante. La vista me sorprendió.

No estaba sola, Edward se encontraba a mi lado.

Pero no era el mismo de siempre.

Sus ojos eran de un color dorado increíble, algo que jamás había visto.

Y su piel.

Su piel era extremadamente pálida. Mucho mas blanca y nívea que la mía.

Sin mediar palabra,. El chico se levantó y me extendió su mano.

Con desconfianza, se la acepte, y me puse de pie.

Y no solo era más blanca. Su piel ahora era fría y dura como una roca. Increíblemente fuerte.

Me dejé llevar por el tacto de su mano. Su mirada, en vez de ser antipática, y misteriosa como era de costumbre, esta vez, era torturada.

Cada vez nos acercábamos mas al haz de luz solar que se filtraba por entre las copas de los árboles. Y su expresión, era cada vez más torturada, lo que combinado con sus ojeras, le daban un aspecto deplorable, aunque a la vez, su belleza era mas extrema que la usual.

Lentamente soltó mi mano, y se poso en un lugar, donde la luz del sol le daba de pleno.

Sentí como el aire dejaba mis pulmones. La sedosa y blanca piel de Edward, se convirtió en un diamante.

Pequeños destellos brotaban de su pálida piel.

Lentamente me acerque, y toque la piel de su pecho que se encontraba al descubierto.

No podía dejar de mirar los destellos de luz que salían de su cuerpo.

- Bella-

Levante la cabeza para mirarlo. Pero no era él, el que decía mi nombre.

- Bella-

Moví la cabeza hacía los dos lados, buscando al dueño de aquella voz, que sentía tan lejana.

- ¡Bella, ya despiértate!-

Abrí los ojos sorprendida y me ubiqué en tiempo y espacio.

No estaba en ningún claro con Edward.

Seguía en el medio del bosque, y ya era de noche.

Miré a Alice, quien me observaba preocupada.

Uso metros atrás de ella, se encontraba Edward.

El Edward de siempre.

Con sus ojos verdes, y su piel blanca, pero no al extremo.

Opaca.

El chico me devolvió la mirada con hostilidad, pero pude notar, que detrás de ella, había un poco, muy poco, de preocupación.

- ¿Cómo estás?- pregunto Alice, mientras me ponía de pie-

- Cansada, adolorida, molesta, pero dentro de todo, bien- la miré a los ojos con agradecimiento- Gracias por venir Alice, en serio, no se que hubiera hecho sin ti-

- Está bien, a mi no me tomes en cuenta, al fin y al cabo, no existo- Edward acotó, y yo lo miré con rabia-

- ¿Perdón? ¿Pretendes que te agradezca? ¿Por qué? ¿Por atropellarme con tu auto? ¿O por golpearme con un balón en medio del rostro? O tal vez por que te encargaste de distraer a la enfermera para que hiciera mal su trabajo. No se qué esperas de mi Edward, pero para que sepas, el 75% de los hechos que acontecen en mi vida – o sea, casi todos los malos ratos- los provocas tú.

- Te equivocas Bella. Todo lo que acontece en tu vida, lo provocas tú. Con tu mal humor, tu hostilidad, siendo antipática y desagradecida. Sí, tal vez yo tengo la culpa de tu pierna rota, y sí, tal vez quise vengarme distrayendo a la enfermera. Pero yo no soy culpable de todo lo que te pasa, y mucho menos de que no tengas la suficiente cabeza como para caminar hacia tu casa sin perderte.—Alice miraba de un lado a otro, sin saber que hacer o que decir, mientras Edward y yo, nos mirábamos con odio.

¿Pueden ya, dejar de discutir por favor? Nadie tiene la culpa de nada, los accidentes ocurren, así de simple. Así que de una vez cállense y vamos al auto, quiero irme a casa- después de decir lo que quería decir, Alice comenzó a caminar hacia el auto.

Media hora después, nos encontrábamos en casa de los Cullen.

En el camino Alice había llamado a Renée, pendiéndole si me podía quedar a dormir en su casa. Obviamente, ella acepto con mucho gusto.

- Gracias por ir a buscar a buscarme Alice, en serio. Y siento lo de tu hermano, simplemente, tiene el don de sacarme de mis casillas con solo pronunciar dos palabras- le dije antes que bajara a buscar unas vasos de jugo-

- Tranquilla Bella, lo entiendo, así es el amor, a veces ciego-

Y sin más, salió de la habitación, dejándome perpleja.


Lo sé, lo sé. De seguro en este tiempo perdí miles de lectoras, que seguro deben haberse cansado de mi, y bueno, todo eso.

Estos últimos tres meses fueron muy malos para mi. No es por dramatizar ni nada de eso, pero en serio, creo que fueron los peores que tuve. Tanto que me lleve una materia por primera vez en mi vida. Deprimente.

Y bueno, cuando paso un mal momento, mi cerebro se obstruye, y no puedo escribir. Pero estaba con mucha nostalgia de FF, y decidí volver.

Ya estoy de vacaciones, y pasando un mejor momento. Así que, con mis energías renovadas, estoy de regreso.

No voy a especular el tiempo que tardaré en subir, por que la verdad, no lo se.

Gracias a las que esperaron y van a volver a leer, y a las que no, solo disculpas les pido.

Gracias también a las que me dejaron reviews.

Un beso grande a todas, muy feliz por estar de regreso, me despido.

~ Roo- ParamoreTJR