Disclaimer: Los personajes de crepúsculo son propiedad de Stephanie Mayer, yo solo escribo la historia y juego con ellos
El pudor es un sólido que sólo se disuelve en alcohol o en dinero.
Enrique Jardiel Poncela
Capítulo 8: Acercamiento
Me dejé caer en la cama con cansancio. Era viernes por la tarde, y estaba agotada.
La semana había pasado tranquila, las cosas iban – dentro de lo posible- bastante bien.
Edward y yo no nos dirigíamos la palabra, simplemente me traía y me llevaba del colegio, sin un hola, ni un adios de por medio.
Al principio no me importó, era como un trato mudo de muto acuerdo, ambos habíamos pactado no hablarnos, y yo estaba bien con eso.
Pero luego de tres días comenzaba a desesperarme, necesitaba oír su voz. En los almuerzos no hablaba, y si lo hacia, solo era con Jasper o Emmett, en los momentos que yo hablaba con las chicas.
Continuamente sentía que me observaba, pero cada vez que dirigía mi vista a él, simplemente apartaba su mirada.
Quería hablarle, me ponía nerviosa no escucharlo, y lo peor, era que no sabía por que.
No entendía esa extraña atracción que sentía por él.
El era guapo, si. Muy sexy.
Sus ojos verde esmeralda me hacían temblar de solo mirarme.
Pero esa atracción no podía ser más fuerte que la repulsión que sentía hacia él. No era lógico.
Si bien no sabía nada de él, me resultaba exasperante.
Era gruñón, maleducado, y malhumorado. Básicamente, igual a mi, pero en versión masculina.
Cosas que podía soportar en mi, pero no en otro.
Desde dos días antes, Rosalie y Alice se la pasaban insinuando cosas respecto a Edward.
Lo peor había sido cuando, el día anterior en la hora del almuerzo, habían insinuado que tenía a algún chico en la cabeza, y que por eso estaba tan distraída.
La reacción de Edward fue rara y abrupta. Apretó su puño tan fuertemente que los nudillos se le pusieron blanquecinos, y su boca se transformó en una recta línea apretada.
Con una mirada envenenada hacia las dos féminas, me levanté de la mesa, vacié mi bandeja de comida en el tacho más cercano, y me dirigí a la próxima clase que tenía.
Después de eso, Edward había estado mas alejado de lo usual.
Al principio, me asustó la idea de que se hubiera dado cuenta que el motivo de mi distracción, era única y específicamente él. Pero luego de meditarlo un tiempo, noté que era imposible.
Para él, yo lo detestaba, eso había demostrado, y no había forma de que él pensara lo contrario.
Ese día acababa de llegar de un exhaustivo día de compras con Alice y Rose.
Dos días antes, Emmett había propuesto que saliéramos esa noche, y todos – menos el amargado de Edward- habían aceptado felices. Luego de un par de insistencias de parte de Alice, el ojiverde había aceptado.,
Sabía que mi yeso sería una complicación si íbamos a bailar a un pub, pero de todas formas, podía sobrellevarlo.
Cuando dieron las 19, tomé una ducha rápida, sequé mi cabello, y luego de cambiarme y de haber puesto todo lo que usaría en una mochila, baje a la primer planta de mi casa, esperando que Alice llegara con su auto, para dirigirnos a su casa y arreglarnos allí.
Cuando sentí la bocina del auto, salí al patio delantero, y me detuve, mirando el precioso volvo plateado estacionado frente a la entrada de mi casa.
- ¿Y Alice?- pregunté a Edward, una vez entre al coche, olvidándome por un instante del pacto de silencio que teníamos-
- Su auto se descompuso, me pidió que viniera por ti- respondió secamente, y luego de un asentimiento de cabeza por mi parte, dimos por zanjado el tema.
Cuando llegamos a casa de los Cullen, un duendecillo – o bien podía ser una de mis mejores amigas- abrió la puerta del auto con entusiasmo, y tirando de mi brazo, me arrastró hacia la morada.
Con un poco más de cuidado, ya que no queríamos que me rompiera la otra pierna, subimos las escaleras, hacia su habitación.
Esa tarde habíamos – o mejor dicho, habían, Rose y Alice- comprado todo lo que nos pondríamos esa noche, ya que ellas no confiaban en mi buen juicio.
Dentro de la magnifica habitación de la pequeña demonio, se encontraba Rose, poniéndose una hermosa blusa roja con detalles negros.
Las chicas, para que no se notara tanto mi pierna en mal estado, me habían comprado unos jeans azul oscuro, bastante ajustados arriba, los cuales se iban ensanchando debajo de las rodillas.
En combinación, habían decidido que una remera de tirantes, negra con lunares blancos, iba perfecta con el ya mencionado pantalón.
- Esa blusa es realmente hermosa Rose- comente, calzándome el jean con cuidado-
- Cierto- respondió mirándose al espejo gigante que cubría una de las paredes de la habitación.
La chica llevaba puesta una pollera del mismo material de mi pantalón, pero en negra, adornada con un cinturón de tachas rojo y negro.
Cuando las tres estuvimos cambiadas- Alice se había puesto un pequeño vestido amarillo patito, el cual iba a la perfección con ella y con su auto- comenzó la pesadilla.
Ambas me sentaron en una silla a la fuerza, y mien tras Rose se encargaba de hacerme un lindo peinado, Alice se encargaba del maquillaje.
Luego de 15 minutos o más de tortura, las chicas dieron por terminado su trabajo, permitiéndome mirarme al espejo.
Mi cabello estaba totalmente rosado, bucles de diferentes largos caigan sobre mis hombros, aunque tenía algunos sostenidos con una hebilla en la parte trasera de mi cabeza.
El maquillaje era simple, pero perfecto. Sin necesidad de rubor –ya que, con las burlas permanentes de Emmett, mis mejillas estaban rojas permanentemente- Alice había puesto una gran cantidad de delineador y rimel en mis ojos, para así tener una mirada "más provocadora y felina" (palabras dichas por la duende) y un poco de lápiz de labios violeta en mi boca, haciéndome lucir como una chica oscura y femenina al mismo tiempo.
Ya que el yeso no llegaba mas abajo de mi tobillo, y no cubría mis pies, Alice me había hecho poner unos tacones negros de suela roja, muy bonitos y peligrosos.
Un sonoro y nada delicado golpe en la puerta nos dio a entender que los chicos ya estaban listos.
- Si no salen en 5 minutos voy a tirar la puerta abajo- avisó Emmett afuera de la habitación-
- Ya salimos, solo tenemos que terminar unos detalles- exclamó Alice, mientras retocaba su maquillaje, y Rose terminaba de peinarse.
Cuando estuvieron listas, las tres tomamos nuestros bolsos y salimos de la habitación.
Un fuerte silbido irrumpió en la sala de estar, cuando terminamos de bajar las escaleras.
- Están hermosas- dijo suavemente Jasper, acercándose a Alice y tomándola de la mano
- ¿Hermosas? Jasper, ellas no están hermosas, están sexys y… - no pudo terminar de hablar, ya que los labios de Rose lo habían acallado-
Luego de ese incomodo momento privado, todos comenzaron a discutir como iríamos al club Medianoche, el cual quedaba a casi una hora de la casa.
- Hagamos algo- propuso Alice- Jasper y yo vamos en su coche, ya que el mío no funciona, Emmett y Rose van en el Jeep, y Bella y Edward en el volvo-
Le dirigí una mirada furibunda a Alice, ella sabía lo que estaba haciendo, nada era casualidad.
Todos aceptaron gustosos, menos el cobrizo y yo, quienes no estábamos de acuerdo en permanecer una hora encerrados en su coche, sin hablarnos, ni mirarnos.
Sin esperar respuesta de nuestra parte, todos abandonaron la casa, y a nosotros no nos quedo otra opción que ir detrás de ellos.
Subí al auto, no sin antes hacerle un gesto amenazador a Alice, la cual lo vio, y solo se limitó a sonreír en respuesta.
Cuando Edward se subió al auto, espero a que los demás salieran de la casa, para seguirlos.
Nerviosamente prendí el estero del auto. Claro de Luna, de Debussy llegó a mis oídos.
- ¿Qué haces? – preguntó el chico, no muy amablemente-
- Yo… Yo solo… Lo siento, yo…- no sabía que me pasaba, estaba muy nerviosa y no podía articular una frase coherente. ¿Qué diablos me estaba pasando? Así no era Isabella Swan. Desde hacía mucho yo era una persona fuerte, que imponía temor en loos demás, y que no tenía problemas para hablar con nadie. ¿Qué rayos me sucedía ahora? ¿Acaso me estaba ablandando, hasta el punto de balbucear como una bebé al momento de hablar con un chico?
- Esta bien, déjalo así- respondió, sin ganas de discutir-
Después de 15 minutos de viaje, el silencio me estaba matando. No soportaba saber que Edward me odiaba. Me sentía como la pequeña de 12 años que había abandonado Forks años atrás- Sensible, tímida y miedosa.
- Edward yo…- el chico me dirigió una rápida mirada, antes de volver la vista al camino- ¿No podemos intentarlo?- al segundo que lo dije, me arrepentí ¿Acaso estaba tratando de hacer las paces con él?-
- ¿De qué hablas? –preguntó sin comprenderlo-
- No puedo seguir haciendo esto. Eres el hermano de mis amigos, y el cuñado de otros. Siempre estas ahí, no podemos evitarnos y yo… simplemente pienso que deberíamos tratar de llevarnos bien. Hacer un intento-
- No fui yo el que empezó esta relación de odio contigo- comentó, apretando sus manos al volante. Sin desviar su mirada de la carretera.
- Lo se, ¿Ok? Lo sé, y estoy tratando de cambiarlo- no se nada de ti, no tengo razones para odiarte… o sí, pero eso no importa ahora. Me cansé de pasar de ti, por que se que siempre vas a estar ahí, que siempre que me de vuelta, tu vas a estar junto a mis amigos, y es que ellos son tu familia. Entonces, no pido que seamos los mejores amigos, no pido que nos queramos, por que se que no va a pasar. Solo pido una buena relación, dejar de lado el odio e intentarlo.-
- Yo…- Edward me miró fijamente. Sos orbes verdes penetraron mis ojos, y antes de darme cuenta, su mano estaba tocando mi mejilla.- Está bien, podemos intentarlo- respondió, volviendo a arrancar el coche luego del semáforo en rojo, fijando otra vez su vista en el camino.
Cuando llegamos al pub, la fila para entrar era muy extensa. Si teníamos que esperar que todas esas personas entraran para poder pasar, no podíamos estar en cinco minutos dentro.
Salimos del coche, y nos acercamos a los demás, quienes habían llegado unos minutos antes.
Sin mediar palabra, Alice comenzó a caminar hacia la entrada del local, sin esperar a nadie.
Luego de mediar un par de palabras con el seguridad de la puerta, nos hicieron pasar al lugar, levantando quejas de la gente que estaba esperando quizás hacía más de una hora.
El sitio era grande. Había una gran pista de baile en el centro del lugar, a los costados varias mesas con sillones confortables a su alrededor. Unas escaleras llevaban al primer piso, el sector V.I.P del pub, donde algunas personas bailaban al compaz de la música, sin estar tan atestado como en la planta baja.
Subimos las escaleras, donde Emmett mostró su identificación antes de pasar. Todos lo seguimos tranquilamente, se notaba que eran clientes usuales aquí, y que tenían un lugar de privilegio.
Todos nos sentamos alrededor de una pequeña mesa, dejando nuestros bolsos sobre ella.
- Buenas noches, ¿Quieren alguna bebida?- preguntó el camarero que se acercó a servirnos. Tenía el pelo de un color negro oscuro, y los ojos azul claro-
- Si, tráenos dos shot de tequila, dos de vodka, un Bloody Mary y… ¿Tu que quieres Bella?- me preguntó Rose con una sonrisa-
- Que sean un par de cada uno- contesté, dando a entender que yo también quería un Bloody Mary-
- Bella… ¿Bella Swan?- preguntó el mesero asombrado. Fije mi vista en él, y traté de entender por que le sonaba tan raro mi nombre.
- ¡Oh por dios!- susurré bajito- ¡Seth!
Me puse de pie rápidamente y abrace al chico. Seth Clearwater había sido uno de mis mejores amigos cuando niña, y luego de la mudanza, había perdido contacto con él por completo. Lo único que sabía era que se había mudado a Londres luego de la muerte de su padre, Harry Clearwater, había fallecido-
- ¿Qué haces aquí?- pregunté extrañada, una vez que había soltado a mi antiguo amigo-
- Mi madre y yo regresamos el año pasado al país, pero decidimos no volver a Forks, nos traía malos recuerdos y… bueno, Seattle queda bastante cerca para hacer algunas visitas de vez en cuando. No podemos liberarnos nunca de los lugares lluviosos.- reí ante eso, bien sabía yo que Londres era un lugar de lluvias recurrentes- ¿Y tú? Podría preguntarte lo mismo-
- A Renée le ofrecieron su antiguo puesto de trabajo, y no pudo rechazarlo, es mucho mejor que el que tenía en Phoenix- sonreí recordando lo feliz que se había puesto al enterarse de que volveríamos a Forks, y lo enojada y rabiosa que estaba yo por la noticia-
Aún sentada en la mesa, Alice hizo sonar su garganta y llamo la atención de mi compañero y la mía. Me di vuelta y miré a mis amigos, los 5 tenían muecas expectantes en su rostro, esperando que les presentara a mi viejo amigo.
- Oh! Lo siento lo olvide. Chicos, él es Seth Clearwater, mi mejor amigo de la infancia- sonreí feliz. Siempre había extrañado a mi amigo, y ahora lo recuperaría. Las cosas iban dentro de todo, cada vez mejor- Seth, ellos son Emmett, Jasper, Rosalie, Alice, y Edward- fui señalando a medida que los nombraba.
- Un gusto conocerlos a todos- les sonrió mi amigo- el único que no le devolvió la sonrisa, fue Edward, quien tenía una mueca extraña en su rostro- Bueno Bells, lamento tener que dejarte, pero el trabajo me llama, no puedo distraerme. Nos vemos luego-
Sonreí feliz y le di un beso en la mejilla, antes de sentarme nuevamente junto a mis amigos.
- Es… simpático- dijo Emmett, sonriéndome
- ¿Simpático? ¿Simpático? Emmett, el no es simpático, el está bueno- chilló Rose, mirando caminar a Seth hacia otra mesa-
La verdad era que si estaba bueno. Cuando éramos chicos, nuestras madres siempre trataban de emparejarnos. Él era un niño muy lindo, su cabello totalmente negro hacía contraste con sus ojos azules, y su sonrisa totalmente blanca. Pero ahora… bueno, ahora era alto y musculoso, no en demasía. Tenía el físico de un hombre de 25 años, no uno de 18, pero su rostro seguía siendo dulce y hermoso.
Esperamos un rato, hasta que otra camarera distinta nos trajo nuestras bebidas. Cuando ya estábamos cansados de estar sentados sin hacer nada, nos dirigimos a la pisa, en el momento que pasaban la canción Pour Some Sugar On Me de Def Leppard.
El tiempo de pasó realmente rápido, cada vez que terminaba una bebida, Emmett se encargaba de ir a buscarme otra, como si fuera su meta alcoholizarme.
Y definitivamente, lo había conseguido.
- Hey - dijo Seth, acercándose a mi sonriente- mi turno ya ha terminado
- Quédate – le pedì, mientras me movía al son de la música-
- Yo…- trató de encontrar a mis amigos, pero cada uno estaba en su mundo. Rose y Emmett se divertían jugando al pool lejos nuestro. Alice y Jasper, por otro lado, estaban muy en su mundo, y Edward… Bueno, él no estaba a la vista.- No puedo Bella, tengo que llegar a mi casa antes de que se haga demasiado tarde. Pero ten, te dejo mi numero, y en cuanto puedas me llamas, así nos vemos. ¿Está bien? – preguntó, mirándome dulcemente, igual que hacia cuando éramos unos niños.
- Bien, estaremos en contacto entonces- dije con una sonrisa-
- Así será. Me alegra verte otra vez Bells, nunca me olvide de mi primer mejor amiga- me dio un abrazo rápido, y luego de que yo le diera un sonoro beso en la mejilla-
Comencé a caminar tambaleándome hasta la mesa. El alcohol me había afectado, y todo me daba vueltas.
Pero antes de que pudiera llegar a destinto, todo se pudo negro, y caí.
Hola! Bueno, subí lo antes que pude, espero que tengan en cuenta esto.
Gracias a las que siguen leyendo mi historia, sin importarles el tiempo que tarde.
Me gustaría pedirles que me dejen un review, en el capítulo anterior solo recibí 4, y bueno, eso me deprime un poco.
Sepan que aunque no tengan cuenta en FF pueden dejar uno igual, no es necesario estar registradas para hacerlo, y yo la verdad, lo apreciaría mucho.
Traté de hacer el capítulo un poco mas largo, espero les guste.
Un beso grande, y hasta la próxima.
Roo-ParamoreTJR~
