Un Hogar Vacío
Por: Balthezarian
Traducción: Mya Fanfiction
N.A: ¡Mil disculpas, mis adorados lectores! Me enfermé y no pude escribir para salvar mi vida. En serio, quería tipear «J» y le daba a la «Q». Estuve muy mal. Por el lado positivo, he descubierto que las fiebres altas son una maravillosa fuente creativa. Así que posiblemente habrá una plétora de actualizaciones las próximas semanas.
Y el apoyo ha sido… ¡Guao!... ¿les he comentado que son increíbles? ¡Bueno, lo son!
Capítulo 16
El grito de Bulma fue largo y agudo, se tambaleó al dar un paso atrás y casi perdió el equilibrio. Frenéticamente, le dio la vuelta a la esquina y se pegó a la pared en un débil intento de esconderse.
—Oh, maldición —murmuró Gohan y se acercó a la heredera asustada. El resto del grupo rápidamente la rodeó e intentaron calmarla al mismo tiempo. Para su infortunio, como todo aquel que nunca ha estado abrumado puede verificarlo, estar completamente rodeado sólo causa que el pánico se acreciente. Desesperada, Bulma intentó liberarse de la muchedumbre.
—¡Bulma! —gritó Gokú finalmente mientras la tomaba por los hombros—. ¡Está bien! ¡Cálmate!
A punto de hiperventilarse, Bulma estableció contacto visual con Gokú. —Él… él…él es…
—Uno de los nuestros —complementó Gohan calmado, colocando una mano gentil sobre su hombro—. Vegeta ahora está con nosotros, Bulma, y lo ha estado por más de una década.
Lentamente, Bulma recuperó el control sobre su respiración. Ya no se sentía tensa, pero al menos podía procesar información básica otra vez. —Vegeta… El Vegeta… que mató a Yamcha, Ten Shin Han, Chaoz, Piccoro e incluso a su propio compañero… el que golpeó salvajemente a Gohan y Krillin… el que rompió hasta el último hueso del cuerpo de Gokú, hasta casi dejarlo lisiado… el que nos persiguió por todo Namek… ¿Ese Vegeta…, está de nuestro lado?
Gokú suspiró aliviado y le sonrió a su más vieja amiga. —¡Oh, qué bueno, entendiste!
Ese solo comentario estuvo a punto de dejar atónita a la pobre científica. Volteándose para mirar a Gohan, preguntó en voz baja. —¿Queremos que esté de nuestro lado?
—Sí —confirmó Krillin—. En serio, Bulma, una vez que lo conoces, no es tan malo.
Aún sin creer lo que oía, Bulma se enfocó en su única amiga. —¿Chi-Chi?
La mujer más joven se mordió el labio antes de responder. —Bulma, siempre he pensado que es un hijo de puta y arrogante, pero también sé que nos apoya. Y Krillin tiene razón, él no es tan malo. —Ocasionalmente, añadió en su mente.
Inclinándose hacia un lado, Bulma volvió a asomarse desde la esquina. Allí estaba él, el Saiyajin que la había atormentado en sus pesadillas, parado tranquilamente en su jardín interior. Su rostro no parecía poseer emoción alguna. Aún parecía muy inverosímil que el monstruo que los había perseguido por todo el universo pudiese ser uno de ellos.
Pero entonces sus ojos se desplazaron abajo, y lentamente sintió como su odio se disipaba. Trunks, ese niñito dulce y tímido que había perdido a su madre, estaba parado con la espalda apoyada al príncipe Saiyajin. No había espacio alguno entre ellos y tenía la cabeza apoyada a la pierna del hombre. Y más que nada, vio la mano que descansaba en el hombro del niño.
—Trunks es el hijo de Vegeta… —susurró—. Vegeta tiene un hijo…
Krillin rió con nerviosismo. —Sí, a resumidas cuentas. —Echando un vistazo muy rápido, el ex monje intentó cambiar el tema—. Entonces, Chi-Chi, ¡por qué no nos cuentas por qué Gohan y Videl necesitan darte nietos!
—Esperen —espetó Bulma levantando la mano—. ¿Trunks es un Saiyajin puro?
—Oh, no, en absoluto —dijo Krillin con desinterés, intentando quitársela de encima—. Entonces, esos nietos que…
Bulma frunció el ceño. —¿Así que eso significa que él es mitad humano?
Krillin rotó la muñeca y echó un vistazo alrededor mientras intentaba esconder su ansiedad. —Sí, claro, si quieres ponerle una etiqueta al pobre niño, pero como estaba diciendo, si Gohan y Videl se casan, digamos que, mañana, entonces ellos podrían tener niños en…
—Así que —razonó la científica—, eso significa que Vegeta… y alguna mujer humana…
—¡Mamá, tengo hambre!
Todos los adultos se dieron la vuelta y vieron a Goten. En el caos que resultó del shock de Bulma, se habían olvidado de los dos niños ansiosos por comer.
—¡Oh, cariño, lo siento! —se disculpó Chi-Chi para luego acercarse a su hijo menor—. ¡Vamos a almorzar en este momento, muchachos!
—¡Ooh, la comida! —exclamó Gokú repentinamente iluminado—. ¡De hecho, se me había olvidado!
Yamcha rió a carcajadas. —¡Apunten eso amigos, se acaba de escribir la historia! ¡Son Gokú, el triturador de basura Saiyajin, había olvidado la comida!
—¡No presionen! —añadió Krillin—. ¡No pasará otra vez! —El hombre bajo agradeció en silencio a Dendé la distracción. Lo que sea que les ayudara a ganar tiempo para intentar poner en orden la situación era apreciada.
Mientras la mayoría del grupo migró hacia la comida, llevándose a Bulma con ellos, los dos príncipes se mantuvieron firmes. Ninguno de los dos parecía interesado en la comida. —Papá —susurró Trunks mientras los demás comenzaban a comer.
Vegeta no respondió de ninguna manera. Sólo se quedó allí, con los ojos clavados en la forma lejana de su mujer.
—Papá —dijo Trunks otra vez, un poco más alto—, me duele.
—¿Hn? —gruñó Vegeta todavía observando a Bulma.
—¡Me duele, Papá, me duele! —susurró el niño lo más alto que pudo.
Vegeta vio hacia abajo y se dio cuenta de a qué se refería su hijo. Cuando Bulma enloqueció, el agarre que tenía en el hombro del niño se fue haciendo más y más fuerte. Lo soltó rápidamente.
Trunks quiso masajearse el hombro dolorido, pero optó por mantener el estoicismo característico de su padre. No quiso mostrar señal alguna de debilidad. No en ese momento, no cuando otros podían verlo. Y definitivamente no cuando su padre podía verlo. No, era momento de ser fuerte.
—Restaura la circulación.
El principito volteó hacia arriba y miró evidentemente confundido a su padre. —¿Qué?
—El flujo sanguíneo en tu brazo fue interrumpido —replicó Vegeta con la voz sin emoción alguna—. Para minimizar cualquier efecto adverso, incluido agarrotamiento, puede ser usado por el enemigo.
—Y nunca debes permitir que el enemigo tenga cualquier forma de ventaja sobre ti si puede evitarse —terminó Trunks y de inmediato comenzó a masajearse los músculos doloridos—. Entiendo. —Mientras rotaba su articulación, le echó otro vistazo a su padre—. Entonces, no estuvo mal…
Vegeta fulminó con la mirada a su hijo. —Este no es el momento para hacer comentarios de sabelotodo, niño.
—No, de verdad—replicó Trunks con sinceridad, viendo hacia arriba—. De hecho estuvo mejor de lo que pensaba. Es decir, sí, Mamá gritó y perdió la compostura, pero todos los demás entraron rápido y la calmaron lo suficiente como para olvidarlo por ahora.
El Saiyajin puro consideró las palabras de su hijo por un momento. Ciertamente, cuando Bulma comenzó a ponerse histérica, cada una de las personas presentes se acercaron deprisa para asegurarle que él ya no era una amenaza.
Bueno, cara cortada se quedó callado, meditó, pero al menos no empeoró la situación…
Fue una sensación extraña la que lo inundó en ese momento. En todos los años que había pasado en ese planeta, siempre se había considerado un forastero. Con pocas excepciones, el resto del grupo lo trataba, por lo menos, con cautela. Ellos le tenían miedo, y de hecho, a él le gustaba de esa manera. Las únicas ocasiones en las que alguno de ellos dio un paso al frente e intentó ayudarlo fue cuando lo necesitaron por algún propósito.
Él sabía que no lo estaban haciendo por su causa. Sabía que lo hacían por su esposa e hijo. Sin embargo, saber que tenía gente que lo apoyaba de verdad… era una sensación rara.
—¿Hey, Papá? —preguntó Trunks en voz baja.
—¿Hn?
El principito se dio la vuelta y miró a su padre. —¿Y si mi mamá no recupera la memoria?
—Lo hará —respondió Vegeta calmado.
Trunks apenas pareció convencido. —¿Pero cómo lo sabes?
—Lo sé.
—Pero…
—Si no pasa, tenemos las esferas del dragón —chasqueó Vegeta—. Podemos desear que se restauren sus recuerdos, si es necesario.
Trunks no dijo nada más. Conocía ese tono de voz, y lo conocía muy bien. El tiempo para las preguntas se había terminado y cualquier intento extra de hacerlas no sería bien recibido. —Vamos a buscar algo de comida —dijo en voz baja.
Vegeta simplemente asintió en silencio. No quería pensar en lo que su hijo acababa de decir. Tenía que mantener la fe en que Bulma recuperaría la memoria, y que lo haría pronto. Si tenía que esperar a que las esferas del dragón se recargaran, iban a pasar cinco meses más para recuperar a su esposa. Y él no estaba seguro de poder estar otro mes sin ella.
Tenía la certeza de que no podría hacerlo por cinco meses.
—¿Así que Vegeta tiene un hijo mitad humano? —le preguntó Bulma bajito a Chi-Chi mientras recorrían el buffet juntas.
La madre más joven asintió. —Trunks tiene nueve años —aclaró ella—. Él y Goten han sido amigos desde el día que se conocieron. Están prácticamente unidos por la cintura.
La heredera sonrió con ternura. —¿Tan cercanos son, eh?
—Oh, ni te imaginas —dijo Chi-Chi entre risas—. Son tan cercanos, que a veces asusta.
Bulma rió. —¿Entonces por qué no me contaron nada de Trunks? ¡Lo que quiero decir es que pude haberlo matado del susto hace un momento!
Chi-Chi terminó de llenar su plato de comida y caminó hasta la mesa de picnic. —Cariño, has estado en condición crítica. No fue hasta anoche que fuimos capaces de tener una conversación real contigo sin tener temor de matarte. Ahora, viendo como tú, completamente sana, acabas de reaccionar al descubrir que Vegeta está aquí, ¿cómo crees que habrías lidiado con eso cuando estabas herida?
La heredera puso los ojos en blanco. —Okay, okay, me habría matado. —Llevándose una mini zanahoria a la boca, consideró lo que acababa de descubrir—. Bueno, ¿puedo saber cómo Vegeta fue capaz de procrear?
—Bueno, cuando una mamá y un papá se quieren mucho…
—¡Chi-Chi!
La mujer de cabello negro soltó una risilla. —Lo siento, no pude evitarlo. —Dedicándole un encogimiento de hombros relajado Chi-Chi le ofreció toda la verdad que pudo—. Ninguno de nosotros sabe exactamente lo que pasó. Trunks tenía algunos meses de edad cuando lo conocimos, y Vegeta apenas y tenía una relación en ese momento. Pero —señaló rápidamente—, por mucho que me desagrade ese hombre, debo admitir que cuida bien de su hijo.
Bulma asintió lentamente. Intentaba procesar la información. —Es tan difícil pensar en Vegeta como un padre soltero…
No eres la única, pensó Chi-Chi, luchando contra el impulso de hacer una mueca. A pesar de que nadie había interactuado con los príncipes desde el accidente, no era un secreto que ambos estaban abriéndose camino solos. Aunque, debía admitirlo, quizá tenía más que ver con el estrés de la situación. —¿Entonces, qué opinas de todos los pequeños? —preguntó intentando cambiar de tema.
Una sonrisa radiante iluminó el rostro de Bulma. Mientras las dos mujeres comenzaban a hablar ahora de lo adorables que eran los tres miembros del grupo, Gokú, sentado al otro lado de la habitación, arrugó el entrecejo.
—No estoy seguro de estar de acuerdo con esto —le dijo a Gohan en voz baja.
Gohan tomó un sorbo de su refresco y estratégicamente se ubicó entre el ángulo de su padre y Bulma. —Estará bien —le aseguró Gohan sereno.
Gokú volvió a poner mala cara. —No deberíamos mentirle así —insistió en voz baja.
—No le estamos mintiendo —señaló Krillin suavemente—. Sólo estamos ocultando algunos fragmentos de la historia. Por ahora.
El Saiyajin no pareció consolarse con eso. —Esconder información es tan malo como mentir —remarcó—. La estamos influenciando para que crea en algo que no es real. Eso es mentir, y no deberíamos hacerlo.
—Por ahora —señaló Krillin otra vez—. Gokú, tampoco me gusta hacer esto, pero con sólo ver a Vegeta se puso como loca. ¿Crees que en este momento pueda lidiar con el hecho de que ella fue quien se acostó con él?
Gokú se mordió la mejilla mientras consideraba eso. —Supongo que no —cedió finalmente—, pero todavía creo que no es una buena idea.
Los otros simplemente siguieron comiendo en silencio, optando por dejar hasta ahí la conversación. No había manera de hacer a Gokú cambiar de parecer, y ninguno de ellos estaba más cómodo con eso de lo que él estaba.
Nunca una comida durante una reunión había transcurrido tan silenciosamente.
Cuando la noche cayó, el grupo se movió para afuera. Aunque se había asegurado de interactuar con casi todos, Bulma se había quedado bastante cerca de Chi-Chi y Gohan durante el día. Se quedó con ellos en parte debido a la comodidad con ellos y en parte porque ellos parecían ser los dos únicos que de verdad sabían lo que estaba pasando. Krillin era más que agradable, pero constantemente cambiaba de tema. Gokú por fin había admitido que estuvo muerto por siete años, y por consiguiente no sabía mucho. Tuvo la inconfundible sensación de que ella y Yamcha no habían sido muy cercanos en los últimos años, porque él pareció tan inútil como su amigo Saiyajin a la hora de brindar información. Dieciocho todavía le parecía bastante espeluznante, y no importa cuántas veces sus amigos le aseguraran que él había cambiado, ella aún no confiaba en Vegeta.
—Guau, miren las estrellas —dijo Gohan suavemente mientras veía el cielo.
Bulma puso los ojos en blanco. —Primero que nada, apenas se puede ver las estrellas desde aquí y lo sabes. Segundo, algunos de mis últimos recuerdos son los dolorosos y abrumadores niveles de aburrimiento que alcancé en el viaje a Namek cuando eran lo único que se podía ver. —Ella parpadeó en señal de sorpresa ante su declaración—. ¿Siempre he sido así de desinteresada con todo, o es un nuevo rasgo de la personalidad que desarrollé?
—Siempre fuiste así —respondió Gohan.
—Oh, sí que lo fuiste —dijo Krillin riendo mientras le daba una palmada en la espalda.
—Se necesitaban cosas absurdas para impresionarte cuando eras más joven —añadió Chi-Chi.
Incluso Yamcha se unió. —De hecho, has aprendido a apreciar cosas en los últimos años —señaló—. Cosas que no te habrían interesado cuando eras más joven captan tu atención ahora… mmm, este… bueno, después de tanto tiempo, pero antes del accidente, pero te tomó mucho llegar a ese punto, pero no mucho en realidad, cuando piensas en ello, pero aún lo haces un poco, pero en realidad tú no, pero…
—Detente que estás perdiendo —dijo Krillin riendo a carcajadas para luego darle una palmada a su amigo en la espalda.
El grupo rió junto por primera vez en todo el día, y Bulma sintió que el corazón se le llenó de calidez. Era esa sensación de conexión, esa sensación de amor y amistad que había extrañado tanto las últimas semanas.
—Estoy tan feliz de que hiciéramos esto —dijo con un suspiro de satisfacción. Estaba parada cerca de los arboles más grandes del jardín, rodeada de sus amigos más viejos. Mirando sobre su hombro, vislumbró a Dieciocho distanciada del grupo con su hija en brazos—. ¿Dieciocho, quieres acompañarnos?
Una ligera sonrisa se formó en los labios de la rubia mientras se unía a los demás. Apenas le gustaba socializar con la «tropa», pero ella no rechazaría la invitación. No esa noche.
Mientras continuaba viendo sobre su hombro, los ojos de Bulma se desviaron hacia el príncipe y su hijo. Ella había estado evitándolo deliberadamente durante todo el día, pero si sus amigos insistían en que él estaba del lado de ellos, y si se quedaban cerca (por si acaso), ella intentaría ser civilizada. —¿Quieres venir? —lo invitó.
Vegeta la observó, su rostro no delató ninguna de las ideas que le pasaban por la mente. Con vehemencia, reprimió hasta la última pizca de esperanza de que ella en realidad recordara su relación, y se obligó a pensar que ella sólo intentaba ser cortés. El príncipe miró hacia abajo, al pasto, y ojeó al niño que dormía a sus pies. El pequeño de cabello lavanda había intentado mantenerse despierto, pero el sueño por fin había vencido al príncipe emocionalmente exhausto.
Trunks se había quedado dormido hacía sólo unos minutos, pero Vegeta decidió dejar que descansara un poco. Había pasado por mucho los últimos días, y el príncipe sintió un rarísimo ápice de compasión. Asintiendo, se arrodilló y tomó entre sus brazos y con mucho cuidado a su hijo antes de caminar hacia allá. Se sentía extraño para él acceder en silencio a su pedido, y se sentía casi hipócrita por «jugar a ser agradable», pero no se atrevió a exponer su comportamiento normal, no cuando ella evidentemente seguía temiéndole.
Bulma observó con asombro cómo el príncipe abrazaba a su hijo. Había oído cada tanto durante todo el día que él era un buen padre, pero era la primera vez que lo presenciaba en directo. —Guao —susurró.
Los otros miembros del grupo intercambiaron sonrisas cómplices, estaban parados donde ella no pudiese verlos.
Los ojos de la heredera se quedaron clavados en los del príncipe mientras él se acercaba. Por primera vez, no lo vio como un monstruo, un guerrero o un asesino. Por primera vez ante sus ojos, él sólo era un hombre. Un hombre que se cuidaba por sí mismo, uno que cuidaba a su hijo, uno al que no le gustaba sobresalir.
Bulma no supo por qué, pero pensar en él así le causó una extraña sensación de temor. Era casi como si las acciones de él estuviesen extremadamente mal. ¿Por qué pensar en una conducta tranquila y responsable de esa manera? No lo entendía, pero sentía un hueco de pena formándosele en el estómago. Ella no tenía conocimiento o evidencia de lo contrario, pero algo estaba mal.
Extremadamente mal.
—Mmm, discúlpenme —dijo rápidamente y corrió hacia la casa—. Yo, eh, tengo que ir al baño…
Cuando la vieron desaparecer, todas las sonrisas se convirtieron en frunces. —Creo que la fiesta acaba de terminar —le susurró Krillin a nadie en particular.
Desafortunadamente, tenía razón.
28/07/2013
