Un Hogar Vacío

Por: Balthezarian

Traducción: Mya Fanfiction

Lector Beta: Schala S

Capítulo 25

Nota: Si ya han leído este capítulo, vayan directo a mi nota al final.


Trunks gruñó cuando comenzó a revolverse entre las sábanas. Murmuraba incoherencias mientras arrugaba el entrecejo. Abrió los ojos lentamente. —¿Dónde estoy? —preguntó con un tono de voz muy débil.

—Estás en Kame House —tranquilizó Gohan en voz baja.

El niño asintió despacio y comenzó a quedarse de nuevo dormido al instante. De repente, se sentó rígidamente. —¡Mis papás…! —Saltó de la cama y se abalanzó hacia la ventana.

Gohan apenas logró sujetar a tiempo al niño de cabello lavanda antes de que éste saliera por la ventana. —¡Heeeeeey, bájale dos!

—¡Conozco esa energía! ¡La conozco! —Trunks se revolcó salvajemente en los brazos de Gohan, intentaba con desespero liberarse. Su voz se sentía cansada, pero eso no detendría sus gritos—. Es la que percibo cuando mis padres están… —El pequeño de nueve años dejó de revolverse casi tan rápido como empezó—. Oh…, la verdad es que no quiero estar allá, entonces…

Gohan parpadeó en sorpresa, intentó con todas sus fuerzas ocultar su repulsión cuando una idea pasó por su cabeza. —¿Sabes lo que se siente cuando tus padres están haciendo eso?

Trunks resopló. —Créeme, una vez que lo descubres, ese ki se te fija en la mente para siempre. No se va nunca jamás.

El adolescente sonrió tras dejarlo en el suelo, y el gesto se amplió cuando vio que el pequeño lo hacía de oreja a oreja. Trunks se dio la vuelta; sus ojos azules brillaban de felicidad.

—¿Están bien? —susurró lleno de esperanza—. Mamá y Papá…, ¿están bien? ¿De verdad, verdad?

Gohan asintió y se arrodilló para quedar al nivel de sus ojos. —Están más que bien —respondió despacio—. No sé si ella se acuerda de todo, pero ha comenzado a recordar. Y es suficiente para que comiencen a ser…

—¡Una familia otra vez! —dijo con voz ronca el de nueve años. Finalmente se encogió cuando registró por primera vez el dolor en la garganta—. ¿Por qué mi voz está así?

—¿Trunks —comenzó a explicar Gohan colocando una mano en el hombro del pequeño—, recuerdas lo que pasó ayer?

Al niño se le comenzaron a aguar los ojos cuando comenzó a recordar. —La pelea que tuvieron Mamá y Papá —dijo en un susurro—. Recuerdo la pelea, y que quería que pararan, y recuerdo que…, vale, esto va a sonar raro, pero recuerdo algo como un torrente extraño de poder y que todo se puso en blanco. Y creo que Papá me estaba hablando, pero no estoy seguro, porque creo que él le estaba gritando a tu papá, y yo no recuerdo que tu padre estuviese allí.

Gohan terminó de sentarse en el suelo y cruzó las piernas, le hizo una seña a Trunks para que hiciera lo mismo. —Trunks, ascendiste, te convertiste en super Saiyajin fase dos.

Trunks se quedó boquiabierto ante sus palabras. —¡Pero, pero yo no recuerdo nada de eso! —protestó, llevando su voz lastimada hasta el límite—. ¡No es justo! ¡Es lo más genial que he hecho en toda mi vida!

—Lo recuerdes o no, pasó —le aseguró el adolescente—. Y como ya has superado la barrera, significa que serás capaz de hacerlo otra vez sin, mmm, enloquecer antes.

Trunks hizo un puchero y cruzó los brazos. —Esto apesta —gruñó—. Obtengo todo este fabuloso poder, y en el momento más genial que pasa ni siquiera soy consciente. Es una gran estafa.

Gohan rodó los ojos, pero mantuvo la sonrisa. Abrió el celular y rápidamente le mandó un mensaje a la pareja reconciliada para hacerles saber que su hijo estaba despierto. Cuando volvió a meterse el teléfono en el bolsillo, notó que Trunks lo estaba observando con gran interés. —¿Qué?

—¿Con quién estás hablando?

Nuevamente, Gohan puso los ojos en blanco. —Acabo de mandarle un mensaje a tu mamá para hacerle saber que estás despierto y bien. Has estado dormido por más de un día, enano, y le prometí que le informaría.

¡¿Un día?! —dijo boquiabierto—. ¿He estado inconsciente por todo un jodido día?

—Sí —respondió el adolescente rápidamente—. Estabas noqueado.

Trunks cerró los ojos y se masajeó el tabique nasal, y Gohan no pudo si no sonreír por lo mucho que se parecía a su padre en ese momento. —A ver si entiendo bien —dijo Trunks con voz ronca—. Mis padres se pelearon muy feo, luego yo ascendí, después estuve inconsciente por más de un día, ¿y ahora están haciendo algo que desearía no haber sabido?

Gohan se apoyó a la pared y descruzó las piernas, disfrutando un momento de relajación. —Sí, eso lo resume bastante bien.

El niño de nueve imitó el movimiento de Gohan, apoyó su espalda a la pared y se desplomó contra ésta. —Sabes que mi mamá no va a recibir rápido ese mensaje, ¿verdad?

—Lo sé —respondió Gohan con calma. El adolescente exhausto reprimió un bostezo mientras se estiraba para alcanzar el pomo de la puerta—. Afortunadamente para ti tenemos algo para mantenerte ocupado hasta que eso pase. —Abrió un poco antes de gritar—: ¡Todo despejado!

Antes de que siquiera pudiesen parpadear, una difuminación de naranja y negro llegó disparado a la habitación. —¡TRUNKS! —gritó un Goten emocionado mientras tacleaba a su amigo.

Desafortunadamente para el príncipe, estaba en una posición relajada cuando Goten lo derribó contra la pared de la casa, y ambos gruñeron cuando tuvieron un impacto sólido con la playa debajo.

Se formó una estampida en la puerta cuando Krillin, Roshi y Yamcha intentaron llegar a la habitación para ver lo que había pasado. Dieciocho, no obstante, simplemente cargó a su hija y la llevó afuera para señalarle el nuevo cráter en su propiedad. —¿Y esto qué te enseña, Marron?

—¿Que los niños son estúpidos? —respondió la pequeña rubia.

—Técnicamente, sí —respondió su madre con serenidad—. Pero si tu padre pregunta, esta es una lección de amistad.

Marron soltó una risilla mientras Goten y Trunks se arrastraban para salir del hoyo.

—¡Aw, mira! —se quejó Goten, sacudiéndose el pelo—. ¡Tengo arena por todas partes!

Trunks escupió un poco de arena antes de matar con la mirada a su secuaz. —¡Entonces no me taclees sobre ella! —dijo con dificultad.

Goten rió socarrón y se sacudió la camiseta. —Jejeje, ¡tu voz suena graciosa, Trunks!

Sin decir palabra, Trunks se abalanzó sobre Goten y lo derribó con toda sus fuerzas. El más pequeño contraatacó, y en menos de dos segundos comenzaron a intercambiar golpes. Desde la ventana de arriba, tres adultos veían con los ojos bien abiertos.

—¡Oh, no, están peleando! —dijo Roshi.

—¿Debemos detenerlos? —cuestionó Yamcha.

Desde atrás, Gohan dio un resoplido. —No están peleando de verdad —manifestó calmado—. Miren, los golpes están siendo ligeramente contenidos.

—¿Entonces? —preguntó Krillin.

—Entonces —continuó Gohan—, esta no es una pelea. Sólo están jugando, y ese es su juego favorito.

Yamcha arqueó una ceja mientras observaba cómo los niños se golpeaban salvajemente. —¿El juego favorito de ambos es «molerse a golpes»?

—Algo así, sí —rió Gohan—. Créanme, lo peor que puedes hacer en este momento es intentar meterte entre ellos. Pensarán que quieres «jugar» y comenzarán a atacarte los dos.

Krillin sonrió mientras se daba la vuelta. —¿Lo aprendiste a la mala, cierto? —preguntó.

Gohan gruñó. —Dado que estoy bastante seguro de que todos podemos descubrir la respuesta a esa pregunta, voy a hacer algo que no he podido en días: irme a dormir.


En la montaña Paozu, Gokú volvió a meterse entre las sábanas donde su esposa aún se encontraba acurrucada. La haló y la estrecho entre sus brazos con gentileza y ella apoyó la cabeza en su pecho. —¿Chi-Chi? —preguntó en voz baja.

—¿Hn? —Fue la única respuesta que la pobre mujer con resaca pudo articular. Ella siempre había sido una peso pluma, y después de la manera en que se había sentido esa mañana, de verdad que iba a renunciar a todas las formas de bebidas.

Gokú envolvió todo su cuerpo entre sus brazos para acercarla más. —¿Tú me amas?

Chi-Chi refunfuñó mientras intentaba meter la cabeza entre las sábanas otra vez. ¿Qué clase de pregunta era esa? —Claro que te amo, cariño —murmuró.

Su esposo le dio un abrazo lleno de afecto. —Yo también te amo.

La pobre ama de casa normalmente mataría por esa clase de afecto verbal, pero la cabeza se le estaba rompiendo y en ese preciso momento le estaba tomando toda su fuerza de voluntad sacarlo a patadas de la habitación.

Gokú abrazó a su esposa de nuevo. —Gracias por amarme, inclusive cuando no soy el héroe.

Chi-Chi entreabrió un ojo dubitativamente. Se tomó un segundo para catalogar esa declaración para una conversación futura, pero se sentía tan desanimada para ocuparse de eso en ese preciso momento. Sin considerar lo que podía haber estado diciendo, ella lo amaba con todo, así que no era un asunto apremiante. Podía esperar otro día. —Siempre, cariño —susurró—. Ahora déjame dormir.


Bulma acarició con la nariz el cuello de su esposo acostada a su lado en la cama. Semanas de constante dolor físico y emocional la habían dejado sintiéndose drenada a un nivel que apenas podía comprender. Aun cuando había intentado mantener una actitud positiva, su corazón nunca había estado así. Ese día, sin embargo, consiguió su chispa otra vez.

El ajetreo de toda la tarde había sido extremadamente dichoso. Desde luego, había un fuente física de placer que había extrañado muchísimo en las últimas semanas, pero por primera vez, ésta era la segunda más grande.

Había recuperado su vida. Toda su vida estaba, al menos, bajo su control. Sus recuerdos, su esposo…, todo finalmente estaba volviendo a la normalidad. Todo el dolor por el que había pasado su familia, por fin, había terminado.

—Sabes —murmuró, metiéndose entre los brazos de su esposo—, por bien que la estemos pasando ahora, en serio tenemos que ir a buscar a Trunks. Y antes de que protestes, sé que también oíste el teléfono.

Vegeta refunfuñó, pero no tenía argumentos contra eso. El hijo de ambos había pasado por mucho, si no más, que todos los demás durante la dura experiencia. No importaba lo bien que estuviesen pasándolo con su «reconciliación», el niño definitivamente requería atención ya.

Unos minutos después, estaban discretos otra vez y listos para marcharse. Bulma dio un paso hacia su esposo y se aferró a su cuello. —¿Sabes qué recuerdo? —dijo coqueta.

—¿Hn?

Dio un salto, sabiendo perfectamente que él la atraparía. —¡Recuerdo lo divertido que es hacer que me lleves en brazos mientras planeas en el aire. ¡Vamos!

Vegeta levantó vuelo con una sonrisa en los labios. No muy a menudo respondía bien a lo que sonaba como una orden, pero en ese momento definitivamente estaba dispuesto a hacer una excepción.


Trunks reía mientras continuaba su combate con Goten. Dado que la isla era tan pequeña, la mayor parte de la batalla tuvo que llevarse a cabo en el cielo. El menor dio una patada de lado, esperando darle una conexión sólida a su oponente, pero el de cabello lavanda fue lo suficientemente rápido para evitar la mayor parte del impacto. No obstante, logró golpearlo un poco en el hombro, y aunque no fue la causa del daño, lo sacó de balance.

El de nueve años notó en el último segundo que Goten estaba preparándose para tomar ventaja de eso, y supo que tenía que actuar rápido. En un movimiento desesperado, dio la vuelta en el aire con la pierna estirada, esperando que la trayectoria del golpe de su oponente cayera dentro de su voltereta.

Quiso la suerte que el más pequeño fuese directo a esa área. Gruñó cuando la pierna de Trunks le dio con firmeza en el pecho. El niño salió disparado a una velocidad tremenda, rumbo a Kame House. Atravesó el techo y cayó justo en el estómago de su hermano dormido.

Gohan de inmediato se curvó por el impacto, intentaba respirar desesperadamente. —Oh, maldición… —jadeó.

Goten se dio la vuelta, con los ojos bien abiertos, y enfrentó a su hermano. —¡Gohan! ¡Maldijiste!

—Jajaja, ¡el nerdo maldijo! —se burló Trunks, apareciendo por el nuevo hueco del techo.

—Oh, creo que voy a morir —se quejó Gohan

Goten se bajó de la cama y observó a su hermano lleno de preocupación. —¿De verdad te vas a morir, Gohan?

—Él está bien, no es necesario que te preocupes —dijo Trunks. Metió la cabeza por el hueco y le sonrió a Goten—. ¿O es que estás intentando escabullirte de ésta, gallina?

—¡Hey! ¡Yo no soy una gallina! —gritó el más pequeño de los dos.

Se puso de pie de un salto y salió disparado hacia el hueco. Trunks sonrió mientras retrocedía para salir de la trayectoria de vuelo antes de meterse de lleno en la pelea. Por varios minutos, los niños continuaron su juego. Intercambiaron golpes con burlas amistosas, se la pasaron en grande mientras combatían.

De repente, Trunks volteó hacia un lado. —¡ALTO! —gritó. Se congeló en el aire y miró hacia lo lejos sobre el agua. Lentamente, una sonrisa comenzó a formarse en su rostro. Mientras la imagen a la distancia se hacía más nítida, la sonrisa se amplió. Rió jovialmente mientras volaba hacia ella—. ¡MAMÁ!

Bulma se retorció en los brazos de Vegeta para asegurarse de tener los suyos abiertos para recibir a su hijo. —¡TRUNKS!

Vegeta, dándose cuenta de lo rápido que volaba el niño hacia ellos, tuvo que moverse rápido. Le dio la vuelta a su esposa y la metió bajo su brazo izquierdo, se inclinó para minimizar su exposición al objetivo que se acercaba, y usó su brazo derecho para bloquear a su hijo. —Heey —gruñó ante el impacto—. Niño, ¿qué te he dicho de hacer eso con tu madre?

—Sí, lo siento —dijo Trunks rápido, literalmente subiéndose encima del hombro de su padre para llegar a su madre. Colgado boca abajo, el niño la abrazó. —¿Mamá, estás bien? —preguntó—. ¿Estás bien de verdad, verdad? ¿Todo va a volver a la normalidad?

Bulma rió mientras envolvía a su pequeño en brazos. —Estoy bien, Trunks, de verdad, verdad bien. ¡Todo va a volver a la normalidad! —Lo besó en la frente antes de alejarse un poco de él para golpear a su esposo en la barbilla—. Hey, ¿es mucho pedir que me pongas derecha para este pequeño reencuentro?

—Quisquillosa —dijo riendo entre dientes y accediendo a la petición de su esposa.

Trunks rió mientras se alejaba de su madre sólo el tiempo suficiente para que fuese puesta derecha antes de aferrarse otra vez a ella. —¡Volviste! —dijo entre lágrimas de felicidad—. ¡De verdad volviste!

Bulma asintió, haló a su hijo para que la cabeza de él quedara bajo su nariz. Comenzó a llorar de felicidad, y miró por encima del hombro a su esposo. Por fin, por fin, eran una familia otra vez.

—Vamos, muchachos —dijo en voz baja—, regresemos a nuestro hogar.


F I N

Nota final de Balthezarian: bueno, esta ha sido una experiencia emocionante, pero en algún momento tenía que terminar. Y en realidad, no ha terminado del todo. Hay un par de historias en producción que son secuelas directas de ésta.

Quiero darles las gracias a todos por todo su gran apoyo. Sus reviews me mantuvieron motivada a seguir esta y otras historias. Les agradezco a todos y cada uno de ustedes.

¡Adiós!

Nota Final de Mya: Otro viaje ha llagado a su fin y tengo sentimientos encontrados. Schala, estoy feliz de haber llegado hasta aquí, de que me acompañaras todos estos meses, pero también me apena ya que me habitué tanto a ti, a las revisiones, el feedback, la camaradería (los spoilers!). Voy a extrañarte mucho, nena. Eres de las personas más dulces que he conocido por acá. ¡Te quiero mucho! Y bueno no, no me despido, que nos seguiremos leyendo en Reconstrucción (la continuación), que ya está publicándose desde finales del 2013.

Un besazo para todos los que leyeron ;)