Capitulo 3

Vale, más sorpresas, genial. Buf, ¿y ahora que?

"Seth, cuando vengas trae algo de ropa de tu hermana, Leah, ves vistiéndola con la tuya, Embri avisa a Billie de que llevamos compañía que prepare una habitación, Sam tienes algo que objetar…"

"No, de hecho si lo tienes todo controlado me vuelvo a la reserva, a investigar, te veo luego en tu casa"

"Perfecto"

Y dicho esto la manada de Sam se retiro.

Vale, lo primero era cubrir con algo de ropa a la chica, luego la llevaría a casa, en momentos como este se echaba en falta tener un medico al que poder consultar, habría que confiar en que estuviese bien y que su naturaleza la ayudase a recuperarse lo mas rápido posible.

"Eh, Jacob seria mejor que os alejaseis para que pueda salir de fase y vestirla" Leah tenia razón.

Di la orden.

Unos minutos después oí la voz de Seth, vaya si que se había dado prisa...

"Jefe, ya estoy aquí" otra vez…

"Seth te tengo dicho que no me llames jefe"

"Jajaja, entendido…jefe, jajaja"

Este chico no tenía remedio, el día menos pensado se lo tendría que ordenar.

"Llévale la ropa a tu hermana, anda"

¿Y ahora que?, ¿quien era esa chica? Leah no la había reconocido y el resto de mi manada y la de Sam tampoco. Quil estaba haciendo cabalas sobre la identidad de la desconocida y otras tribus vecinas, a fin de cuentas ni Claire ni Emily eran de la nuestra, parecía que estaba muy sereno en comparación de los demás. Vi que Seth regresaba, Leah y la chica ya estaban presentables.

"Quil te quedas al mando"

Salí de fase y me vestí para volverme a dirigir al prado, Leah estaba al lado de la chica examinándola, por suerte estaba estudiando enfermería.

-¿Cómo va?- pregunte.

-Tiene varias costillas rotas, se había dislocado el hombro, se he vuelto a encajar y se ha dado un buen golpe en la cabeza, habrá que controlarla. Exceptuando eso y el hecho de que se transforma en loba esta bien. ¿Quién será?- entendí por la cara que puso Leah que era mas una pregunta retórica que una dirigida a mi así que me abstuve de contestar.

Mire detenidamente por primera vez a la chica, en parte estudiándola y en parte intentando reconocerla. Era menuda, su piel era mas oscura que la de los rostros pálidos y mas clara que la nuestra y algo menos rojiza, era como de color melocotón, tenia el pelo tan oscuro que a primera vista me había parecido negro, pero en realidad era de un color café profundo, lo llevaba corto solo un poco por encima de los hombros, era menuda, no mediría mas de 1,60 o 65 parecía una cría pero sus exuberantes formas daban a entender que la adolescencia hacia algún tiempo que había quedado atrás, su cara era armoniosa, no demasiado redonda, tenia la frente ancha y una nariz algo respingona ni demasiado pequeña ni demasiado grande, su boca, con unos labios carnosos y con una perfecta forma de corazón incitaba a que se la besase, no, no era una cría, era sin lugar a dudas una mujer.

Tenia un aspecto apacible, si no fuese por el inmenso cardenal que se estaba formando en su mejilla y los numerosos moratones que se veían por debajo del short y del top que le había puesto Leah cualquiera pensarían que solo estaba durmiendo. Y ahora que me fijaba, como puñetas la había vestido esta mujer, si la tela fuera solo un poco más escasa parecería que iba en ropa interior.

Mire a Leah con cara de pocos amigos, bueno tampoco es que ella fuese excesivamente vestida, llevaba un short como el de la chica. Un pantaloncito tan minúsculo que dejaba poco para la imaginación y una camiseta de tirantes cortada un poco mas abajo del pecho, por suerte no era excesivamente ajustada, al menos en comparación a la que llevaba la chica. Las dos mujeres parecían recién salidas de un concurso de playboy.

-¿Qué diablos crees que es lo que miras?- dijo Leah con sus características malas pulgas.- No soy un trozo de carne expuesto para que te deleites y ella tampoco.

-Pues quizás deberías taparte un poco mas si no quieres que un hombre te mire como la mujer que eres- y me cruce de brazos para reafirmar mi respuesta.

-Antes no parecía molestarte mi modo de vestir.- dijo haciendo un mohín.

-Y sigue sin molestarme, más bien me gusta…- sonreí al pensar en ello, de hecho mi mente calenturienta estaba encantada con su forma de vestir.

-Jacob Black o paras de mirarnos como un lobo hambriento o te juro que te quito esa sonrisa de bobo de tu cara.

-Pero sabes que Leah, soy un lobo y estoy hambriento- dije a la vez que cargaba a la chica y salía corriendo dirección a mi casa.

Me reí al pensar que la había provocado, aunque claro era mejor no estar cerca de ella cuando se enfadaba, sin duda era muy capaz de cumplir sus amenazas.

Tenia que darle una solución a esto, desde que no estaba imprimado tenía serios problemas para contener mis impulsos en lo referente a las chicas.

Mire a la que estaba entre mis brazos en ese momento e intente concentrarme en su rostro en lugar de en su ropa o mejor dicho en su escasez de ella. No definitivamente no la conocía, es mas ni siquiera me sonaba, la habría recordado si la hubiese visto antes, no se olvida a una chica tan bonita, aunque pensándolo bien hace 6 mese ni siquiera la habría visto aunque se plantase desnuda enfrente de mi…

Vale se acabo definitivamente necesitaba una ducha fría con carácter de urgencia.

La chica se removió en mis brazos y emitió un leve quejido, parecía que iba a despertar.

Aunque iba con mucho cuidado esas costillas rotas tenían que estar causándole bastante dolor y el movimiento de mi carrera no debía ayudarla mucho.

Quizás fuese mejor apretar el paso, aunque le doliese algo más, que no prolongar la carrera durante más tiempo.

-Chsss, tranquila preciosa, se que te duele pero ya llegamos.- no abrió los ojos, sin embargo la oí murmurar algo así como un vale y se desplomo.

Se había desmayado.