Capitulo 5
Mi padre y yo nos miramos por un segundo.
-Mejor voy yo- y agarro las ruedas de la silla para dirigirse hacia mi habitación. Definitivamente mi padre era más suspicaz de lo que pensaba.
-No, deja ya voy yo.- Suspire poniendo una mano en su hombro. Enarco un ceja de modo interrogativo.-Estoy bien, puedo hacerlo- Y me dirigí a la habitación, a medio camino me gire a mirar a mi padre- Esto… papa, dejare la puerta abierta.
Solo asintió no dijo nada, pero vi confianza en su rostro, parecía que el confiaba mas en mi que yo mismo.
Abrí la puerta de mi habitación y allí estaba ella, sentada en la esquina de la cama con la espalda apoyada contra la pared y sus brazos rodeándose el cuerpo, tenia la cabeza entre las rodillas y los ojos cerrados, estaba temblando y lloraba.
-Hola- vale no era lo más brillante de mundo, pero levaba varios días sin dormir y no se me ocurrió otra cosa.
-¿Quién eres, donde estoy, que ha pasado, como he llegado aquí?- su voz tenia un matiz histérico, pero era suave y melodiosa. Una corriente eléctrica me recorrió la espalda.
-Me llamo Jacob Black, estas en la Push, la reserva Quileute, esta es mi casa, te habías desmayado y te traje aquí. ¿Te acuerdas de algo?- Mejor saber lo que ella recordaba antes de soltarle todo lo de los lobos.
Negó con la cabeza, seguía manteniendo los ojos cerrados y la cabeza gacha. Parecía tan frágil. Bueno esto lo hacia un poco mas complicado. -¿Quién eres?
-Tala –susurro
-¿Cómo has dicho?- abrí los ojos como platos, debía haber oído mal, había dicho lobo en Hoh (dialecto Quileute N.A.).
-Tala, me llamo Tala.- dijo con voz más clara, aunque temblaba como una hoja, pues no, no había oído mal, aunque debía ser una coincidencia. -¿Jacob, verdad, donde me has dicho que estoy?- Debía de estar en shock, así que se lo repetí.
-Estas en la Push,- seguía sin abrir los ojos y empezó a acariciarse, sus manos recorrían la sedosa piel de sus brazos, como auto consolándose, seguí hablando para intentar distraerme- la reserva de los Quileutes, y esta es mi casa, mi habitación…-y mi cama, dios estaba realmente enfermo. Esto no iba bien. -Espera un minuto por favor.
-Como no. A fin de cuentas parece que estoy en… casa…- murmuro esto ultimo, si no hubiese sido por mis capacidades lobunas ni siquiera la habría oído.
Me asome al pasillo buscando a Billy, necesitaba una carabina, alguien que tuviese el riego sanguíneo circulando normalmente en lugar de concentrado en una única parte, ya que mis capacidades verbales estaban seriamente afectadas por la falta de riego en mi cerebro. Desde que había entrado en la habitación mi primer impulso había sido abrazarla y consolarla, pensamiento que había degenerado en besarla y acariciarla, el cual a su vez había sido rebajado a lamerla y tomarla. En serio ni siquiera sabía como era capaz de decir dos palabras seguidas.
-Papa, ¿puedes venir?- en menos de dos segundo tenia a mi padre pegado a mis piernas.
-¿Qué pasa Jake?
-Nada, solo que… puedes hablar con ella, parece bastante desorientada- me gire a mirar a la chica. Tala, se había apartado un poco de la pared, repasaba con sus dedos suavemente la línea de cardenales que había en el borde de su top, definitivamente era un enfermo- eh, papa, yo mientras tanto iré a ver a Sam y… ponerlo al corriente.
-OH, vale, Jake, yo me encargo, te llamo a casa de los Uley si hay novedades o necesitamos algo.
-Perfecto papa, hasta luego Tala- dije sin atreverme a echar un último vistazo a nuestra "invitada".
-Hola pequeña me llamo Billie Black, soy el padre de…
Oí a mi padre hablándole a Tala mientras me alejaba. Todo iría bien, Billy era listo y sabría calmarla, ya hablaría yo con ella mas tarde, cuando estuviese menos consternada y no se acariciase y cuando yo tuviese la sangre circulando de forma normal.
Salí de allí lo mas rápido que pude, cogí el coche y conduje a casa de Sam, por el camino se empezó a formar una idea en mi cabeza.
A lo mejor podía hablar con Sam de lo que me estaba pasando, para algo era el lobo mas "viejo" de todos, si alguien sabia acerca de ello, ese sin duda, era Sam. Porque a fin de cuentas había que reconocer que mis "necesidades" como había dicho Billy eran demasiado "intensas".
Solo esperaba que Emili no estuviese, no es que tuviese tentaciones con ella, ni con Kim tampoco ahora que lo pensaba, pero no era una conversación que me apeteciese mantener delante de la mujer de un amigo.
Llegue a casa de Sam 10 minutos mas tarde, de camino había ido pensando en como platearle el problema. Salio a recibirme a la puerta en cuanto oyó el motor de mi coche, lo cierto es que pillarle el punto silencioso a los motores no era mi fuerte.
-Hola Sam- dije bajándome del coche- ¿Esta Emily en casa?- si estaba le propondría ir a dar una vuelta para que pudiésemos hablar.
-No, se ha ido a casa de sus padres, no volverá hasta mañana. Deduzco que necesitas hablar conmigo de hombre a hombre- ¿Cómo diablos lo sabia?- Billy me ha llamado, me ha pedido que hable contigo… ah y me ha puesto al corriente de lo de Tala.
-Buf, a veces mi padre parece una vieja cotilla.
-Jajaja, anda entra, te invito a un trago.- Lo seguí a la casa.
Una hora y tres cervezas después le había explicado lo mejor posible en que consistía mi problema y en como se había acrecentado después de las Navidades.
-Veras Jake, no eres el único lobo con este problema, jajaja.- Yo no le encontraba la gracia por ningún lado.
-¿A no?
-Es la época de celo de los lobos, y aunque parezca que no, se nota, si te paras a pensar veras que estamos mas agresivos y quisquillosos o mas tranquilos y relajados, según el caso, jajá jajá. En serio Jake es un problema con fácil solución…
-A si. ¿Cómo lo hago?- si había una manera de controlarlo necesitaba saberla, estaba harto de sentirme como un enfermo y un salido 23 horas al día.
- Como lo hacemos todos. Hecha un Polvo, jajajaja.
