Capitulo 6

"Hecha un polvo", sus palabras aun retumbaban en mi cabeza. Le verdad es que estaba alucinado. Había descartado esa idea pensando que seria un perjuicio y al parecer era la solución.

-Lamentablemente Sam no es tan sencillo…

-Jajaja, bueno Jake, obviamente tampoco es tan difícil. Los chicos van todos los sábados a Port Angels, las discotecas son un buen sitio. Podrías ir con ellos.

-¿Es por eso? Pensaba que iban a bailar y beber, ya sabes para desfogarse.- Definitivamente me iban a dar el premio al mas tonto del año.

-Jajaja, vale Jake, creo que tendré que tener mas charlas de estas con tigo, no me había reído tanto en años.- Eso encima pitorreo. -¿Oye, por curiosidad como lo has estado controlando hasta ahora?

-Ejercicio, duchas de agua fría y bueno… apañándomelas yo solo.- Abrió los ojos como platos.

-En serio, pues Jake déjame que te felicite, a la mayoría esos métodos solo les funciona unos tres meses, como mucho.

-Entonces… todos…ya sabes.- Que pasaba era el único virgen de la Push o que…

-Bueno todos no, tu y Quil no. Ahora que lo pienso, quizás seria bueno que hablásemos con el, no me gustaría que el pobre se amargue por estar en tu misma situación…-Negué con la cabeza

-En realidad Sam, casi podría asegurarte que Quil es como un eunuco, al menos es como yo estaba hasta hace seis meses. Oye y los imprimados…

-Jajaja, en principio esperamos, como le pasa a Quil o te pasaba a ti, pero… recuerdas la cantidad de reuniones a las que Jared, Paúl o yo mismo llegábamos tarde, o la de veces que no sabíais donde estábamos y os hemos bloqueado nuestros pensamientos…-Asentí, como olvidarlo- Pues eso, veras la atracción física entre imprimados al principio es algo así como una adicción, luego la cosa se calma, y gracias a dios porque no ganaba para pantalones, entre los que me cargaba con las transformaciones y los que me desgarraba para quitármelos lo mas deprisa posible…

-Jajaja, Sam, no soy capaz de imaginarte perdiendo el control.- Sam el serio, el responsable, luchando contra sus propios pantalones, la verdad era una imagen hilarante.

-Pues créeme Jake si te digo que lo perdía, al igual que todos. El primer año como lobo es el más sencillo en este aspecto, tiene que ver con adquirir el control necesario sobre las transformaciones, pero a partir del segundo, bueno… la cosa cambia. Nuestras hormonas se disparan y nos volvemos algo "salvajes", por eso hay que "desfogarse". Veras Jake, no puedes encerrar a un animal salvaje en una jaula pequeña si luego piensas dejarlo en libertad, el deseo es lo mismo, un exceso de contención no es bueno porque te puede llevar a perder el control.

-¿Entonces como lo hago?- tenía mucha lógica lo que me estaba contando.

-Igual que domesticarías al animal salvaje, dándole un poco de libertad, pero manteniéndolo sujeto con una correa y acostumbrándolo a la presencia de otras personas. Por eso los chicos van de discotecas, a veces "pillan" y otras no, pero así se acostumbran a estar entre mujeres y al deseo que les rodea. Eso les ayuda a controlar mejor el suyo.

-¿Sam, como es que tu sabes todo esto y yo no? ¿Se supone un Alfa tendría que saberlo?- Me intrigaba como había llegado a todas esas conclusiones.

-El consejo sabía poco y el resto tuvimos que ir descubriéndolo sobre la marcha. Jake, te lo habríamos contado, pero te centraste tanto en Ness y los Cullen… además tú no tenias "esos" problemas, lo cierto es que no mostrabas ningún interés en "cosas de lobos"

-¿Y el resto de mi manada, como lo hizo?- Tenia que hablar con la manada, dios era un pésimo Alfa.

-Venían a hablar conmigo.- Vale definitivamente era el peor Alfa de la historia y un egoísta redomado.

Cerré los ojos y suspire.

-¿Qué mas es lo que no se?- Tenia que ponerme al día y rápido, había perdido mas de 5 años de información por pensar solo en mi mismo y había dejado de lado mis responsabilidades como Alfa de mi manada, dejando toda la responsabilidad en manos de otros, que fácil es mandar así. Ja.

-Bueno Jake, tienes tiempo, lo importante es que estas de vuelta. Anda vamos a tu casa, ahora lo primero es ver que hacemos con la chica.- Pareció que se lo repensaba y se fue a la cocina- Toma esto, te ayudara, ponte una pizca en la punta de la lengua- Dijo sacando un pequeño frasco de un cajón de la cocina y lanzándomelo, lo agarre al vuelo.

-¿Qué es?- Parecía una especie de sal pero mas fina.

-Bromuro de magnesio y potasio, tendrás que ir probando hasta que encuentres la dosis que necesitas, pero más o menos ronda unas tres o cuatro pizcas al día.- Tome un poco, cualquier ayuda era bienvenida.

-Oye, ¿porque lo tienes en el cajón de la cocina?

-¿ Sabes los dulces que hace Emily para los chicos?…

-¡OH!- eso explicaba muchas cosas, la verdad nunca entendí el afán de la mujer de Sam por inflarnos a dulces…

Veinte minutos mas tarde llegábamos a mi casa.

Mi padre estaba en el sofá viendo la tele.

-Hola chicos- dijo mi padre con cara de no haber roto un plato.

-¡¿Pero que?!....- que diablos estaba pasando aquí, porque estaba ella durmiendo encima de las piernas de mi padre.

-Tala, no quería quedarse sola, le propuse ver la tele, se ha quedado dormida, debe estar exhausta, pobre chica.- Vale se acabo.

Me acerque a cargar a la chica para llevarla de vuelta a la cama, no era apropiado que una extraña durmiese encima de un hombre mayor que era un completo desconocido.

-Hem, Jake ¿que haces?- dijo Sam a mis espaldas.

-Que no es obvio, la llevo de vuelta a la cama

-Ya lo vemos, ¿pero porque?- dijo Billy y enarco las cejas de modo interrogativo.

-Pues porque…- balbucee, en realidad no habían motivos para enfadarme como lo había hecho, que me estaba pasando- No lo se.- dije sentándome en el sofá.

Mi padre y Sam se miraron fijamente y luego ambos me miraron a mí.

-¡¿Qué?!- Sam solo se limito a señálame.

Me había sentado con ella en brazos. Tala estaba acurrucada en mi regazo, su cabeza estaba contra mi pecho y mi mano acariciaba suavemente la mejilla que tenia herida. Cuando había pasado eso, no me di ni cuenta. En ese momento ella emitió un leve suspiro contra mi pecho desnudo, su aliento contra mi piel me provoco un súbito escalofrío.

Que tenía esta chica que despertaba en mí esos sentimientos de protección y deseo…