Capitulo 7
Sam fue el primero en hablar y se lo agradecí enormemente.
-Bueno contando que esta dormida poco podemos hacer, lo mejor será que descanse ya hablaremos con ella cuando despierte. ¿Dónde la acuesto Billy?- Dijo dirigiéndose a mi para tomar a la chica de mis brazos.
Instintivamente la apreté mas contra mi pecho provocando que ella soltase un leve quejido, mierda las costillas, debí hacerle daño al apretarla.
-Había preparado la habitación de las gemelas.- Dijo Billy de forma casual pero mirándome.
Me puse en pie alejándonos de Sam. La habitación de mis hermanas, ni hablar, estaba en la otra punta de la casa. Necesitaba que tenerla cerca.
-La llevare a mi cuarto- estaba resuelto a que se quedase en mi habitación, en mi cama.
-Jake, seria mejor que se quedase en la otra habitación, mi cuarto queda al lado y…
-¡He dicho que se queda conmigo!- brame, mi padre y Sam pusieron cara de sorpresa, dios que me pasaba, respire profundamente, tenia que calmarme.- Yo dormiré en el cuarto de las chicas, al menos así cuando ella despierte vera algo conocido.
Ese razonamiento desde luego parecía mucho mas coherente, a fin de cuentas era el primer sitio que ella había visto cuando despertó, le resultaría mas agradable despertar en un sitio familiar, me felicite por mi razonamiento, vale, era mentira, pero parecía un buen argumento. Desde luego el bromuro funcionaba…
-Esta bien Jake, te acompaño- dijo Sam de modo tranquilizador.
Me dirigí a mi cuarto y deje a Tala en la cama, Sam estaba de pie en el quicio de la puerta observándome. Francamente me daba igual, la tape y le di un beso en la frente, debía sentirse muy sola, pobrecita. Me levante para salir pero la mano de Tala me detuvo, se había aferrado a mi muñeca.
-No te vallas, no me dejes sola por favor.- susurro.
-Tranquila no me voy a ningún lado.-dije sentándome otra vez en la cama y tomándola de la mano.
Me gire a mirar a Sam, se limito a resoplar encogerse de hombros y dar media vuelta dirección a la sala.
-Gracias Jake.-increíble ella sabia que era yo, una sensación de calor invadió mi pecho.
Me recline contra la pared para apoyar la espalda y ella me paso un brazo por la cintura, apoyo la cabeza en mi pecho y se pego mas a mi. No debía de estar muy cómoda semi sentada como estaba. Me moví para acostarme, y me acomode. Ella siguió sin soltarse y yo pase un brazo por debajo de su cabeza y le rodee los hombros, sitúe mi otro brazo sobre el que ella tenía en mi cintura. Entonces ella se movió poniendo una de sus piernas doblada por encima de mí.
Era un abrazo muy íntimo. Donde nuestra piel estaba en contacto, que no eran pocos sitios debido a la escasez de ropa que llevábamos, sentía un millón de descargas eléctricas. Sin lugar a dudas esto era el paraíso, no fui consciente de en que momento me quede dormido.
Me desperté con un agradable olor a melocotón y vainilla tenia un toque acido, era un olor muy dulce pero sin ser empalagoso. ¿De donde vendría?
Oía voces a lo lejos, alcance a oír mi nombre, parecía la voz de mi padre y la de alguien mas que no lograba identificar, la otra voz se río, era un sonido como de agua contra las piedras de un río, fresco y revigorizarte. De golpe lo recordé todo, la loba, Tala. Me gire en la cama pero estaba vacía. Me levante de un salto. ¡Dios estaba desnudo! Me puse unos pantalones que estaban tirados en la silla de al lado de mi cama y una camiseta que saque del armario y me dirigí al salón, las voces provenían de allí.
Tala, estaba sentada en el sofá con las piernas encima del mismo y una taza entre las manos. Llevaba puesta una de mis camisetas que le quedaba deliciosamente grande y dejaba al descubierto sus cremosas piernas y unas inmensas gafas de sol oscuras que le cubrían casi media cara. Tenía una sonrisa en su cara y la cabeza vuelta hacia la cocina, lugar en el que supuse estaría mi padre. Como para corroborar mi suposición salió rodando su silla y se detuvo al verme.
-Vaya, por fin te despiertas, ya era hora. Nos preguntábamos si estarías en coma…- dijo riéndose, otra risa desvío mi atención, me gire a mirarla.
-Hola, Jake, gracias por lo del otro día.- Me quede allí parado mirándola con cara de idiota mientras ella me sonreía.
-De nada- dije un tanto seco, me gire hacia mi padre si seguía mirándola no iba a hacerme responsable de mis actos- Papa, los pantalones que llevaba puestos…había un frasco dentro…eh… ¿sabes donde esta?
-¡Ah!- dijo mi padre- esta en el baño, en el armario de los medicamentos, pero Emili trajo magdalenas hace un rato, están en la cocina- Valla Sam debía haberle hablado del ingrediente "secreto" de los dulces de su mujer.
-Perfecto, gracias- me fui al baño a tomar "una pizca" y luego a la cocina a por una de esas "magdalenas".
-No te asustes Tala, no es así de borde normalmente, es que no es persona hasta que se toma una dosis de azúcar matutina, es su café.- Oí a mi padre explicarle.
"Apunte mental, decirle a mi padre lo fantástico que es y lo muchísimo que lo quiero."
Me senté en el sillón de enfrente del sofá mientras me comía mi segunda magdalena, mas valía prevenir…
-¿Mejor?- me pregunto a chica, era muy difícil adivinar sus expresiones detrás de esas enormes gafas. ¿Por qué diablos las llevaba puestas, no hacia tanto sol y estábamos dentro de casa?
-¿No te molestan?- le dije alargando la mano para quitárselas. Se alejo instantáneamente, como si se hubiese asustado. Baje la mano.
-No- fue su simple respuesta
-Lo siento, no quería ser grosero- me sentí avergonzado no quería asustarla pero fue superior a mi, quería verle la cara, quería saber el color de sus ojos y la forma que tenían. Fue un impulso. Mi padre carraspeo.
-Sabes, Tala, Jake ha batido su propio record, dos días seguidos durmiendo, jajaja- ¿Levaba dos días durmiendo?
-¿Tanto?- pregunte sorprendido.
-OH, y tanto que si, Sam estaba desesperado dijo que si hoy a medio día no te habías despertado te despertaría el mismo y Leah se ofreció a ayudarlo así que no creo que tarden demasiado en llegar.
Mire el reloj eran las 11:45, Tala se río y me gire a mirarla.
-¿Y usted de que se ríe señorita?- y sonreí
-De la cara de miedo que has puesto.
-¿Miedo? El que tendrán ellos cuando vean mi cara de recién levantado- He hice una mueca abriendo la boca como si fuese un bostezo feroz.
-Jajaja, definitivamente el azúcar te sienta bien, intentare recordarlo, jajaja- no pude evitar echarme a reír, había que reconocer que la chica tenia buen humor. Hacia tiempo que no me sentía así de cómodo y relajado.
-Jake, yo de ti tendría cuidado o esta chica te va a robar el corazón, créeme sabe como hacerlo- guiño un ojo, se miraron y se echaron a reír a carcajadas, no quería confesarlo pero creía que ya lo había hecho.
-Vale, cuando acabéis de reíros si os parece me contáis donde esta el chiste.- dije haciéndome el enfadado, esta mañana prometía…
-Aunque no te lo creas aquí la señorita se ha ganado el corazón de toda la Push.- dijo Billy aun riendo.- Leah esta encantada de no ser la única loba, se peleo con Paul y le gano, ahora la adora, rebatió los argumentos del viejo Quil, le enseño al joven como fabricar muñecas de pañuelo para que se las pueda hacer a Claire, le dio a Sue dos nuevas formas de cocinar el pescado…
-Por lo que veo también gano el tuyo…- vale desaprecia 48 horas y me encontraba con que la chica se había hecho amiga de mi padre, definitivamente no podía dejarlos solos, la primera vez se duerme encima suyo y ahora esto.
-Hola, se puede- dijo Sam mientras entraba por la puerta de mi casa con una sonrisa en los labios- Vaya por fin te has levantado, Leah se va a llevar un disgusto, ¡Tala otra vez con las gafas!, te he dicho que no corres peligro…
-Ya, ya, eso lo dices tu, yo prefiero prevenir.- le respondió con algo menos de humor.
-Ah, tranquila a Jake ya lo has visto- dijo Sam mientras me señalaba
-Pero Embri y Seth llamaron hace un rato para avisar que venían.- ahora estaba totalmente seria.
-Tala, ya te hemos explicado que es un don, un regalo, no una maldición- dijo mi padre cogiendo su mano en un gesto profundamente filial.
-Ja, eso lo decís vosotros.- Se levanto y se dirigió a la cocina con su taza. La oí encender el grifo.- No le veo el don a años de sufrimiento.-Susurró.
-¿De que iva todo eso?- pregunte mirando a los dos hombres.
-Veras, Tala es algo reticente a algunos aspectos de nuestra naturaleza. Cree que hay muchas cosas que nuestras leyendas no cuentan. Pero mejor que te lo explique ella.- Me contesto Sam.
Bueno, no podía culparla por eso, a fin de cuentas yo estaba bastante de acuerdo.
