Capitulo 11
Mire a Tala mientras dormía entre mis brazos, había quedado exhausta tras la transformación y la sesión de sexo. La verdad es que yo no había quedado mucho mejor y prueba de ello era que me había despertado en mitad del bosque desnudo con ella entre mis brazos.
Me moví un poco para apartarme, necesitaba ir a por algo de ropa, no podía dejar que se pasease por ahí desnuda, además seguro que prefería llevar sus gafas que no ir andando con los ojos cerrados, pero no quería dejarla sola.
La zarandee levemente para que despertase, pero se limito a emitir un leve "Um".
-Tala, despierta, tenemos que volver.- Susurre contra su oído, pero al parecer estaba profundamente dormida, porque ni siquiera se inmuto. Me encogí de hombros.- Esta bien preciosa, yo me encargo.- Y pase un mechón de su pelo por detrás de la oreja, al menos ahora podía verle el rostro.
La cargue en brazos y me dirigí de vuelta a casa, la noche era fría pero a mi eso no me importaba, tener la temperatura tan alta era sin duda una ventaja, así que supuse que a ella tampoco le molestaría.
Cuando divise la casa vi que había luz encendida dentro, Billy debía estar despierto, sin duda alguna esperándonos. Busque la ropa que me había quitado antes de entrar en fase, pero la ropa no estaba donde yo la había dejado. Mire a la chica sopesando la situación, había un pequeño rastro de sangre entre sus piernas, un rastro que sin duda también estaría en mi miembro, mire a mi alrededor, no tenia con que limpiarlo. Si entraba con ella así en casa sin duda me matarían. Acababa de empezar mi infierno.
Deje a Tala en el suelo oculta tras unos pequeños arbustos.
-Ahora vuelvo amor- dije tras depositar un suave beso en sus labios. Se limito a susurra un leve "Mm".
No pude evitar sonreír, desde luego esta chica tenia un sueño muy profundo.
En fin, mejor enfrentarme al desastre yo solo que con ella en mis brazos tan profundamente dormida que daba lugar a pensar cualquier cosa. Armándome de valor me dirigí hacia la casa.
-Ya están aquí.- Oí a Sam desde el otro lado de la puerta. ¿Sam, que diablos hacia aquí a estas horas?
Cogi aire y abrí la puerta, para encontrarme con tres caras que me miraban con tal enfado que podrían haber congelado el infierno. Emili fue la primera en apartar la vista notablemente incomoda ante mi desnudez.
-Ponte esto- Espeto Sam lanzándome unos pantalones. Me los puse lo mas deprisa que pude.
-¿Dónde esta Tala?- Pregunto Emili en cuanto me hube vestido.
-Esta fuera.- Respondí lo más escuetamente posibles A ver que les decía yo...
-¿Has conseguido que saliese de fase?- Pregunto Sam visiblemente incomodo mirando a los otros dos. Ja, si no hubiese abierto la bocaza no estaríamos pasando por esto.
-Si- me limite a responder.
-Bien, dile que entre, Sam, tú y yo iremos a la cocina mientras Emili le da algo de ropa para que pueda vestirse.- dijo mi padre asumiendo el control de la situación. UPS, a ver como explicaba yo que ella no se iba a poder vestir, al menos no sola.
-Dadme la ropa a mi y yo se la llevare.- Intente adoptar una postura desafiante.
Vale se que no era lo mas inteligente, pero tal y como estaban los ánimos no me pareció que decir que dormía como un oso en plena hibernación después de una sesión de sexo donde ambos habíamos perdió la virginidad, fuese mucho mejor opción. Tres pares de cejas se alzaron en señal de sorpresa, expectación y duda, todo en uno. Billy fue el primero en abrir la boca.
-¡Tala, puedes entrar, no estamos enfadados contigo!- Obviamente no hubo respuesta. Mierda. -¡¿Tala?!- Dijo algo más fuerte. Un silencio atronador invadió la sala.
-¡¿Qué mierda le has hecho a esa pobre chica Jacob Black?!- dijo Emili apartándome de un empujón mientras salía fuera y empezaba a gritar su nombre. Sam la siguió.
Suspire, estaba metido en un buen lío y no creía que pudiese salir por mi mismo, necesitaba que se despertase y rápido, antes de que se me comiesen los lobos.
-Jake no me esperaba esto de ti, me has defraudado hijo- dijo Billy con profundo pesar en sus ojos, fue como una bofetada.
Vi una de mis camisetas colgada del respaldo del sofá la cogi y salí disparado para fuera, no dudaba de que Sam la encontraría enseguida, mas me valía ponerle algo por encima si no quería morir esa noche.
-¡Tala, tienes que despertar, por favor, van a matarme, cariño despierta!- dije mientras le ponía la camiseta y estiraba hacia abajo intentando que la cubriese lo máximo posible y la cargaba en brazos.
Sam había seguido mis pasos estaría aquí en menos de un minuto con Emili a la zaga, sin duda.
-¡¿Qué coj…?!- dijo Sam abriendo los ojos como platos al verla desmadejada en mis brazos- ¡Dámela!- Trono.
Emili venia corriendo por detrás mientras depositaba a Tala en los brazos de su marido.
-OH, Tala…- Sollozo Emili mientras acariciaba la cabeza de la chica para justo después lanzarme una mirada cargada de odio.
-¡Solo esta dormida!- grite desesperado y di un paso hacia ellos.
-¡Ni te acerques, no vas a volver a poner tus manos sobre ella aunque yo mismo tenga que arrancártelas para conseguirlo!- me espeto Sam.
Genial, y ahora que hacia… Me cruce de brazos y me deje caer al suelo para quedar sentado con las piernas cruzadas. Los vi alejarse en dirección a la casa. Tendría que esperar hasta a que ella despertase y pudiese aclarar este tremendo mal entendido.
Una hora y quince minutos después vi la silla de ruedas de mi padre aproximarse.
-Tala esta despierta, ha hablado con nosotros.-Dijo mi padre.
-¿Y…?- Conteste levantándome, estaba esperando una disculpa.
-Vale lo siento Jake, todos lo sentimos, pero que querías que pensásemos…- Parecía verdaderamente arrepentido
- No se, podíais haber preguntado antes de poneros en lo peor, por dios Billy soy tu hijo que no me conoces o que…
-Te recuerdo jovencito que tú tampoco dijiste nada que nos hiciese pensar lo contrario, de hecho no dijiste nada.- Vale ahí tenia razón.
-Ya me habías juzgado, hubiese servido de algo…
-Probablemente. Yo te habría escuchado.- Eso era cierto, mi padre siempre estaba ahí cuando lo necesitaba, siempre. Me arrepentí de no haber hablado.
-Papa, no sabia que o como decirlo… yo… lo siento.
-Lo se hijo, lo se.- Dijo palmeándome con cariño la espalda.- Anda vamos adentro.- Me puse detrás de el y empecé a empujar la silla dirección a la casa.- Jake, te puedo preguntar algo.
-Si papa, claro.- ¿Que querría saber?
-Veras hijo, no me gustaría que pensases que soy un carca ni nada de eso, pero es una buena chica y… veras… yo me preguntaba… ¿Qué piensas hacer ahora?- La pregunta me dejo noqueado, la verdad no había pensado en ello.
-No lo se papa. Conocerla, supongo.- Me encogí de hombros.
-Bien, eso esta bien.- parecía satisfecho con mi respuesta.
Una idea empezó a tomar forma en mi cabeza. La verdad es que la chica me gustaba, mucho. Después de lo de esa noche la imaginaba con migo, a mi lado, en mi cama, quizás en mi vida. Nunca había tenido una novia, al menos no en este sentido y la verdad la idea de que Tala lo fuera no me desagradaba, ni mucho menos…
