Capitulo 12

Tala se puso a gritar.

-¡No Joe, escúchame tu, me prometiste que tendría ayer aquí el engranaje hidráulico del Camaro!... ¡No, no me vale la Lancey ya te dije que es un SS 350 tiene que ser una Honey! Me da igual como lo hagas pero quiero esa pieza aquí esta tarde o te juro que te hecho a los lobos, y créeme no es una metáfora…

Colgó el teléfono con un golpe. Levante la vista del motor del coche en el que estaba trabajando, Seth me miraba con sonrisa divertida.

-No se puede negar que tiene carácter.- dijo riendo.

-Anda toma.- Dije lanzándole la llave inglesa y limpiándome las manos de grasa- Iré a ver que pasa.

-Ten cuidado no te vaya a morder.- Dijo Seth riéndose de su propio chiste- Eh Embry, oíste eso, no le vaya a morder…- y estallo en carcajadas, para mi disgusto Embry se había sumado a su diversión.

-Seth, mejor que no lo haga que a lo mejor hasta le gusta…- Dijo ahora Quil desde la otra punta del taller, provocando la risa de todos, e incluso la mía, si ellos supieran…

Me dirigí hacia la oficina y me apoye en la puerta. Tala estaba masajeándose las sienes al parecer totalmente ajena a mi presencia. Sentada en la silla con su mono azul de trabajo y una pequeña mancha de grasa en la cara estaba completamente adorable.

Hacia algo mas de un año desde que la encontramos vagando por la Push, una pequeña loba de pelaje casi blanco perdida y asustada. Recordaba como si fuese ayer, la primera vez que vi a esa mujer sentada en el sofá de mi casa con una de mis camisetas que le quedaba deliciosamente grande, una taza de cacao en las manos y unas inmensas gafas de sol. Por suerte las gafas que llevaba ahora eran muchísimo mas pequeñas que aquellas primeras y aunque tapaban sus ojos ya no le cubrían media cara, se había inventado una tapadera creíble para justificar su uso incluso de noche, pupilas hipersensiblemente reactivas, era lista.

-¿No habrás vuelto a cargarte el teléfono verdad mi amor?- pregunte con sorna.

-He ido con cuidado de no romperlo- levante las cejas incrédulo- Vamos Jake, en serio, pero tenia que hacer ruido, tengo una reputación que mantener- contesto riendo y señalando hacia el taller y a los tres pares de ojos que nos miraban.

Cerré la puerta a mis espaldas y baje las persianas de la oficina. Ahora ella era la sorprendida. Me acerque y la cogi por la cintura.

-No debemos defraudar a nuestro público- Y la bese con ardor.

-Va Jake, suéltame.- Río nerviosamente y me empujo con delicadeza.

-Esta bien- dije soltándola- y dime… ¿Qué es lo que pasaba con Joe?

-Ouch, ese hombre es inaguantable, me había asegurado que tenia en stock la pieza del Camaro y que no había ningún problema- asentí mirándola, era preciosa, en especial cuando estaba irritada, bendito Joe- y no ha llegado, tendría que haber llegado ayer, así que le he llamado y va y me suelta que si la quiero para esta tarde tendrá que ser una Lancey modificada, tu sabes la de problemas que da, porque la Honey no la tiene en stock. Vamos que se cree que por ser mujer soy idiota o que, si le pido una Honey y se compromete a una Honey pues es una Honey y…

La cogi de los hombros y le acaricie los brazos calmándola. No me había hecho gracia que intentasen tomarle el pelo, ciertamente ella era una mujer, pero una muy capaz, sabía más de motores y de coches que muchos hombres que presumían de ello. De hecho la idea de montar el taller había sido de ella. Aunque claro los chicos y yo no nos hicimos mucho de rogar, a que hombre no le gustaría poder vivir de su hobbies. Así que con la ayuda de nuestros padres y un pequeño crédito habíamos montado el taller mecánico entre todos. Y no nos podíamos quejar, la verdad nos iba bastante bien y nos permitía organizarnos con las "cosas de lobos".

-Vale, cálmate, voy a llamar a Joe- y empecé a marcar el numero- Si, con Joe Stawson… Jacob Black de Werewolf, si espero.- Habíamos pensado que seria divertido llamar así al taller- Hola Joe… si mucho tiempo… pues no me puedo quejar pero preferiría que intentases no tomarle el pelo a mi novia… ya, claro… si una Honey, exacto… valla ella me ha dicho que querías endosarle una Lancey…no, claro tu jamás harías eso- me gire y sonreí a Tala que rodó los ojos en un gesto de pura frustración- Esta bien, pero Joe si vuelve a haber un malentendido así con mi mujer tendré que buscar otro proveedor… no, no se como son las mujeres- ahora era yo el que me estaba mosqueando- pero puedo asegurarte que la mía sabe perfectamente como funciona un coche, quizás te la mande para que te de un par de lecciones- Tala se sitúo delante mío con las manos juntas y empezó a asentir rogando claramente que la dejase hacerlo, negué con la cabeza y sonreí, eso seria peligroso… para Joe.- Esta bien Joe mañana a primera hora. La espero. Que tengas un buen día.- Y colgué el teléfono.

-OH ese hombre es inaguantable me dan ganas de arg…-e hizo el gesto de estrangular a alguien, no pude evitar reírme- Gracias Jake. Odio tener que pedir ayuda, pero es que es tan machista…- y señalo al teléfono.

-La próxima vez en lugar de enfadarte me avisas y me encargo yo, aunque pensándolo mejor… si hay próxima vez te autorizo a que le eches a los lobos.

Y ambos estallamos en carcajadas.

-Perdón que interrumpa la diversión- Dijo Embry abriendo la puerta de la oficina- Tala tienes un cliente- y me miro sonriendo maliciosamente.

-Que vaya Quil, creo que a aparte de una puesta a punto no tenia nada mas esta mañana- y cogi a Tala por la cintura apoyando su espalda contra mi pecho y mi barbilla en su cabeza. ¿Es que un hombre no podía tener un momento íntimo con su novia?

-No va a poder ser, es un Bentley, como tu sabes solo ella entiende ese maldito coche ingles.-señalo a la chica aun entre mis brazos y volvió a sonreír.

-¡Un Bentley, no habíamos tenido ninguno desde el de aquel turista el verano pasado!- Tala adoraba los Bentley, cualquiera que la conociese mínimamente lo sabría.-Va Jake, suéltame. Embry dile al cliente que en seguida voy. Jake, suelta, no tengo muchas oportunidades de ver uno, va…- dijo dándome manotazos para que la soltase, claramente excitada ante la idea de volver a ver uno de sus queridos By, como ella los llamaba.

La solté y salio disparada por la puerta dirección al taller esquivando a Embry que aun estaba en la puerta de la oficina.

-Eh, tranquila. ¡Creo que este tendrás muchas oportunidades de verlo!- dijo Embry siguiéndola claramente divertido. Se giro me miro - ¡Aunque a Jake no creo que le haga mucha gracia!- se echo a reír y oí como los demás se unían a sus risas.

Enarque las cejas, a que había venido eso. Salí de la oficina para encontrarme en la puerta del taller un Bentley Turbo R de color rojo con el capo levantado y a mi chica medio dentro examinando el motor. ¡Vaya pues si que se había dado prisa!...

-¿Qué es lo que dices que le pasa?- Pregunto Tala saliendo de debajo del capo y dirigiéndose sin duda al propietario del vehiculo.

-Pues veras hace un ruido muy raro al cambiar de marchas y el freno va algo duro…- reconocí la voz antes de ver al hombre.

No podía ser, Mike Newton otra vez… Me gire a mirar a los chicos que no paraban de reír, quien le había dejado entrar.

Hacia un mes que yo mismo lo había echado, prácticamente a patadas, del taller después de traer por tercera vez en menos de dos semanas su Suburban para que lo revisásemos debido a un ruido que decía oír. Obviamente al coche no le pasaba nada que no fuera producto de su imaginación y de las imperiosas ganas de ver a mi mecánica, ya que siempre preguntaba por ella alegando que una mujer trataría con el mimo adecuado a su preciado coche.

Tala preocupada porque no lograba averiguar de donde venia el dichoso ruido que Mike decía oír me pidió ayuda y tras revisar el coche y ver como le miraba el culo a la chica me di cuenta que el problema no estaba en los bajos del coche como el aseguraba si no en los suyos propios.

Si no hubiese tenido una erección mirando el culo de mi novia se lo habría dejado pasar pero todo hombre tenia un limite y al parecer ese era el mío.