Capitulo 14

Quince minutos después seguía allí sentado en la oficina, con la carta sobre la mesa y debatiéndome entre leerla o no. El problema radicaba en que lo había prometido.

-Joder- dije llevándome las manos a la cabeza.

Abrí el sobre y desdoble la carta. Si iba cumplir mi promesa mejor empezar cuanto antes.

Hola Jake:

Ante todo pedirte disculpas. Se que esto no cambia las cosas pero para mi es importante que sepas lo mucho que me arrepiento de lo que hice. Fue el miedo en tus ojos lo que me hizo decidirme, no negare que hacia tiempo que esa idea rondaba mi cabeza, necesitaba sentirme poderosa y mayor, todos me tratabais como a una niña y yo ya me consideraba una mujer, en realidad creo que fue un grito de rebeldía. No me gustaría que pensases que esto es una escusa, solo quiero que sepas como me sentía. Abandonar Forks ha sido lo más duro que me ha pasado en la vida, por mi culpa mi familia tubo que irse de su hogar como unos vulgares delincuentes.

No pasa un solo día en el que no desee volver atrás y hacer las cosas de otra manera. Quizás hablar con tigo y contarte lo que me pasaba, se que me habrías escuchado y ayudado, siempre lo hacías, siempre estabas ahí cuando te necesitaba y yo te falle, como a todos. Aunque no me lo digan se que los decepcione.

A los pocos meses de llegar aquí empecé a sentirme vacía, como si me faltase algo, he tardado mucho tiempo en darme cuenta de lo que era. Mi madre dice que parece una depresión, Carlise esta de acuerdo con ella y mi padre dice que mis pensamientos son tan sombríos que casi parecen negros, Jasper ni siquiera se acerca a mi. Se que ha pasado mas de un año y medio, pero como te he dicho ha sido recientemente que he descubierto lo que me pasaba, en relidad fue mi padre el primero en darse cuenta, el lo noto en mis sueños, yo tarde mas en ser consciente de ello.

Te hecho de menos Jake, lo que me falta eres tu.

Mi madre me ha hablado de la imprimación y de lo que ello conlleva, también me ha contado lo que le paso cuando mi padre la abandono y creo que lo que me pasa a mi es lo mismo. Rosalie me ha explicado que nuestra imprimación se "rompió" pero yo creo que eso no puede ser verdad si yo me siento así. Le pedí a Alice que intentase verte, ya sabes lo difícil que le resulta, no vio gran cosa, solo a ti entre un montón de coches. Mi abuelo Charlie tampoco me cuenta gran cosa, le he preguntado muchas veces por ti, me contó que abriste un taller mecánico y que te va muy bien. Creo que entre todos me están ocultando algo y la verdad me preocupa que pueda ser que tu estas tan mal como yo. Yo creo que si los dos nos sentimos así esto debe tener algún arreglo, se que rompí las reglas, pero no he vuelto a hacerlo y no volveré a hacerlo lo prometo. Jake, necesito saber como estas, necesito oír tu voz, te necesito. Por favor, por favor, por favor, cuando leas esto llámame, mi madre me dijo que a veces aun hablabais, aunque ahora hace tiempo que no. Charlie me llamara en cuanto te entregue esta carta, estaré esperando tu llamada.

Siempre tuya, Renesme Carlie Cullen.

Deje la carta sobre la mesa. Porque nadie me había dicho que Ness estaba así de mal. La imprimación se había roto de eso estaba seguro pero entonces porque ella se sentía así. Mil preguntas rondaban en mi cabeza. Aunque pasase lo que paso tenia que reconocer que en el fondo de mi alma aun la seguía queriendo, no la amaba, no estaba imprimado, pero la quería, por dios como no quererla si la había visto crecer. Debía hablar con ella, explicarle que no era posible que ella siguiese imprimada de mi, que lo que le pasaba tenia que ser otra cosa, si su abuelo era medico porque demonios no la curaba. Me sentía frustrado e impotente, yo no podía hacer nada, aunque la llamase que le iba a decir, "mira Ness es imposible que estemos imprimados porque amo a otra mujer". Si claro y que mas… Me pase las manos por la cabeza intentando despejarme.

Quizás debería hablar con Bella y que ella decidiese, a fin de cuentas estaba bastante seguro que ella sabia de mi relación con Tala, yo mismo se lo había contado una de las ultimas veces que hablamos. Y por lo que decía la carta ella no se lo había contado a Ness.

Si, lo mejor seria que hablase con Bella.

De pronto sonó el teléfono de la oficina, mire e reloj, dios eran las dos de la madrugada. Me apresure a contestar.

-¿Jake estas bien?- era Tala

-Si cariño, estoy bien, creo que me quede dormido me ha despertado tu llamada- Mentí. La oí suspirar.

-Esta bien- dijo supongo que a Billy porque a continuación lo oí al fondo. "Anda dile que venga a casa y que no asuste así a su viejo padre" -¿Lo has oído?- pregunto Tala.

-Si, he oído al viejo cascarrabias de tu suegro- dije intentando hacerla sonreír parecía realmente preocupada.- Salgo ya, en media hora estaré en casa. Te quiero.

-Universo.- Y colgó.

Recogí la carta y la puse en el cajón de la mesa debajo de un montón de papales que parecía que nunca se tocaban. Apague la luz y me dirigí al coche. Odiaba mentirle así a Tala, pero ya se lo explicaría en otro momento. Desde luego hoy no era mi día.

Media hora después aparcaba el coche delante de casa. Tala estaba sentada en el porche, salio corriendo hacia mi en cuanto me vio y salto a mis brazos antes de darme tiempo siquiera de bajar de el.

-Oh Jake, tenía un mal presentimiento, gracias a dios que estas aquí.- Y me beso con tal pasión que temí ahogarme.

-Vaya tendré que llegar tarde mas a menudo, me encanta el recibimiento.-Dije sobre sus labios mientras terminaba de sacar mi cuerpo del coche.

La sujete por las nalgas firmemente contra mi, necesitaba sus besos y su cuerpo para olvidarme de la dichosa carta, ella paso sus piernas alrededor de mi cintura, sujetándose con los brazos a mi cuello.

-¿Y Billy?- pregunte extrañado de que no hubiese salido a saludarme.

-Esta dormido, en cuanto supo que estabas bien y que venias a casa se fue a la cama.

Mejor así. Pase una mano por debajo de la camiseta de Tala sujetando firmemente uno de sus pechos. Un gemido escapo de sus labios e intensifico su beso. Jugué con su pezón rodándolo con los dedos. Ella apretó su cuerpo más contra el mío. Me gire y la tumbe en el capo del coche. Soltó su agarre y cuando me aparte empezó a desbrocharme el tejano. Sonreí ante su desespero.

-¿Te ayudo?- pregunte picadamente, asintió- Tu lo tuyo yo lo mío- volvió a asentir.

En menos de un minuto nos habíamos desecho de los engorrosos pantalones. Me estire sobre el capo haciendo que ella se pusiese encima mío, baje la cabeza y levante su camiseta lo suficiente como para liberar sus pechos y poder besarlos y lamerlos a placer. Echo la cabeza hacia tras y lanzo un pequeño grito de éxtasis a la vez que se dejaba caer para empalarse en mi miembro ahora rígido y dispuesto para ella. Empezó a cabalgarme arriba y abajo mientras gemía y jadeaba, adoraba el color rojo de sus mejillas cuando hacíamos el amor, hice latir mi miembro y ella cerró su centro, adoraba ese movimiento, volví a latir ella grito mi nombre.

Aferre firmemente sus caderas acompañando sus movimientos, subiendo el ritmo de sus embestidas. Gire mis caderas y se encogió gritando de placer, era maravilloso ver las reacciones que mi cuerpo provocaban en ella. Sus pechos se balanceaban ante mis ojos al ritma de sus caderas provocando que mi cuerpo se encendiese mas con cada subida y bajada.

Mi miembro empezó a palpitar sin control anunciando la inminente llegada del orgasmo, no aguantaría mucho más. La gire dejándola entre el capo y mi cuerpo y la embestí a un ritmo desenfrenado intentando que ella llegase con migo. Note que su humedad aumentaba, estaba cerca. Alce sus caderas para ganar algún centímetro de profundidad y volví a enterrarme en su cuerpo, gimiendo por el esfuerzo y el placer.

-Jake te amo- mi grito al llegar ahogo su voz.

Me quede mirándola sorprendido y vi como se tapaba la boca con ambas manos.

-¿Qué has dicho?- negó con la cabeza- ¿Has dicho lo que creo haber oído?- asintió.

Un profundo orgullo se adueño de mi alma, llevaba casi un año esperando oírla decir esas palabras. Volví a embestirla.

-Repítelo- necesitaba volver a oírlo.

Negó y volví a embestirla, lanzo un pequeño gritito. Como que me llamaba Jacob Black que lo iba a repetir aunque tuviese que pasarme toda la noche haciéndole el amor. Me hundí en ella con desespero hasta que estuvo otra vez a punto. Pare.

-Dilo- le ordene.

-Te amo Jake- dijo clavando sus uñas en mis hombros, la envestí una vez mas y llegue por segunda vez junto con ella.

Lo había dicho, por fin lo había dicho. Ella me amaba. Me incline a besarla.

-Universo- le conteste, ella frunció el ceño y ambos nos echamos a reír. Era una noche mágica.