Capitulo 19
Espere a que Tala se durmiera y cogí sus libros, empecé a ojearlos, por desgracia estaban escritos en gaélico y mis "clases" de los domingos aun no habían llegado a un nivel tan avanzado como para entender todo lo que decían, por desgracia tampoco sabia lo suficiente sobre rituales celtas como para saber que era lo que estaba buscando, había dado por hecho que estarían escritos en mi idioma y que me seria relativamente fácil.
Ya, claro, como si fuese a tener una enorme flecha roja que dijera "Aquí Jacob Black", y que mas. Por favor a veces era sorprendentemente iluso. Quizás mi idea no era tan buena después de todo. Quizás debería esperar a que Tala decidiese por si misma.
-Ja, si claro Jake, como no, y quizás debieses esperar sentado a que el sol se apagase o ya puestos a que el infierno se congelase… tío reacciona.- Me dije a mi mismo.
Sacudí la cabeza, me sentía enormemente frustrado.
Primero la escapada de Tala, por dios ¿por que había querido huir de mi? Yo la amaba, que acaso no lo sabia, no la iba a abandonar, nunca, no permitiría que nada ni nadie nos separase, aunque para ello tuviese que ponerme yo también unas malditas gafas de sol. Lo cual me izo acordarme de sus ojos.
Leah la había convencido el día de la boda para que le dejase hacerle una foto sin las gafas, en el servicio de señoras antes del incidente con el ramo, mi amiga loba se había ganado el cielo por ese gesto… bueno, por los dos en realidad.
Sue se la había dado a Billy para que el me la diese a mi, Leah le había pedido que lo hiciese en cuanto estuviesen reveladas.
Tala no sabia que yo la tenia.
Fui a la habitación de Billy y abrí el cajón de su cómoda donde estaba guardada debajo del álbum de fotos de mi madre.
Billy había estado de acuerdo con migo en esconderla. Yo miraba la foto siempre que tenía ocasión.
Los ojos de Tala eran preciosos, ella me había dicho que eran marrones y era cierto, pero hacían unas aguas preciosas en varios tonos que se entrelazaban infinitamente hasta perderse en la oscuridad de sus pupilas. Su mirada era profunda y recordaba a una tarde de otoño con sus contrastes de marrones, pero no a una fría si no a una calida y acogedora, de esas que eran tan inusuales en Forks. Su mirada calentaba mi corazón.
Me quede mirando la fotografía y suspire, la primera vez que la había visto el corazón casi se me salio del pecho, paro de latir un instante para a continuación emprender una cabalgada tan veloz que hizo que mi sangre se acelerase provocando una sensación de calor, sentí un leve mareo y tuve que sentarme porque se me doblaron las rodillas.
Billy se había asustado, recordé con una sonrisa. Deje la foto en su escondite y volví al salón.
Intente relajarme y pensar con calma.
Tenia que haber alguna forme de traducir eso, le eche una segunda ojeada a los libros.
Entendía mas palabras de las que en un primer momento había creído, pero aun así no las suficientes como para hacer una interpretación lo suficientemente buena que me permitiese encontrar lo que estaba buscando.
Pasado un rato encendí el ordenador e hice a café, iba a ser una noche muy larga, iba a necesitar algo de ayuda, esperaba encontrar algún programa de traducción en la red o en su defecto a alguien en línea que me echase una mano para traducir o saber que diablos era lo que estaba buscando.
A las cuatro y media de la mañana mis esfuerzos empezaron a dar resultado, tras muchas páginas infructuosas, diccionarios inteligibles y varios chats donde la gente iba a lo que iba. Di con un chat de gente interesada en la cultura celta, y tras varias conversaciones me dijeron que solo tenia que esperar un rato mas ya que a la 1 del mediodía (el chat era de Edimburgo) se conectaba puntualmente un tal Druid que podría ayudarme mire el reloj, solo faltaba media hora, teníamos nuestras buenas 8 horas de diferencia. Me levante y fui la cocina a servirme una taza de café, ya estaba frío y sabia fatal, me encogí de hombros, lo que necesitaba no era el sabor si no la cafeína.
Intente matar el tiempo lo mejor que pude.
Volví al baño y empecé a recoger el estropicio que había hecho Tala, seria mejor que Billy no lo viese. Cuando abriesen pasaría por el almacén para comprar unas cuantas baldosas nuevas que sustituyesen a las que mi chica había roto.
Tendría que inventar una buena escusa para explicar los "arreglos" del baño. Cuando acabe de recoger todo limpie la sangre, eche las toallas a lavar, esperaba que la sangre saliese, si no me las llevaría al taller y compraría unas nuevas. No podía hacer mucho más de momento. Mire el reloj, mierda, había pasado mas de una hora. Me fui corriendo al ordenador y busque en el directorio general a tal Druid, no lo encontré.
Le pregunte a un par de las personas que había por allí y me dijeron que era raro porque siempre estaba a esa hora.
Bendita suerte la mía.
En fin, ahora al menos sabía donde encontrar ayuda. Ya eran las seis de la mañana y el cielo empezaba a clarear. Decidí apagar el ordenador, ya probaría al día siguiente.
Diez minutos después me levante y recogí las señales que delataban mi noche en vela. Estaba nervioso y muerto de hambre, llevaba sin comer nada desde el espantoso bocadillo de la tarde anterior. Guarde los libros en mi mochila, me los llevaría al taller para escanearlos y poder míralos con calma, esperaba que Tala no los echase en falta hasta que pudiese volver a ponerlos en su lugar.
Me dirigí a la cocina, prepararía el desayuno para los dos, quizás algo en plan romántico, no mejor aun, le llevaría el desayuno a la cama, eso a las chicas les encantaba. Empecé a sacar los cacharros y los ingredientes.
Media hora después admiraba el resultado de mi esfuerzo, vale las tostadas estaban algo quemadas, pero las tortitas tenían una pinta excelente. Saque la mermelada de arándonos de la despensa, era la favorita de Tala, para preparar la bandeja y llevárselo todo a la cama, un momento… mierda, no teníamos bandeja, y ahora como diablos lo iba a hacer. Piensa Jacob, piensa. Madera, eso era, si no recordaba mal aun tenia algunos de los estantes que habíamos desechado para la librería en el garaje, salí pitando a buscar uno. Si, perfecto, recogí unas flores de vuelta a casa, no eran rosas pero valdrían. Lo repase todo por si faltaba algo, café, azúcar, tostadas, mantequilla, mermelada, sirope, nata, tortitas, flores, servilletas y cubiertos, perfecto. Cogí la estantería-bandeja y me dirigí a la habitación.
Pique a la puerta con los nudillos.
-Tala ¿estas visible?- no es que no la hubiese visto antes, solo que le daba tiempo para ponerse las gafas.
-Ya- Me respondió unos segundos después, entre con la bandeja - ¿y esto?- pregunto.
-Bueno pensé que tendrías hambre- carraspee- es mi forma de pedir perdón por no haberte contado antes, en fin, lo que te conté anoche.- y me encogí de hombros.
Salio de la cama de un salto y se me tiro a los brazos, si no llega a ser por mis reflejos lobunos el desayuno habría acabado en el suelo, logre dejarlo en la mesilla, aunque derrame algo de zumo y de café.
-¿Puedo empezar por el postre?- dijo para luego besarme con un hambre voraz.
-Por mi no hay problema.- conteste cuando soltó lo suficiente mi labio inferior de entre sus dientes.
Era la última reacción que me esperaba, vale que el desayuno era para ablandarla, pero no esperaba yo que tanto…
-¿Ya no estas enfadada?- le pregunte entre besos.
No contesto. La sujete por los hombros y la separe un paso de mí.
-¿Por qué Tala?- pregunte confuso.
-¿Por qué, que Jake?- dijo intentando volver a cercarse a mi.
-¿Por qué quieres que hagamos el amor si aun estas enfadada con migo?- si no lo estuviese me lo habría dicho, pero se había limitado a ignorar mi pregunta.
-Oh, Jake, por favor- dijo intentando acercarse de nuevo.
-Por favor que…- respondí sujetándola mas firmemente.
-Te quiero, quiero estar contigo e intento hacer las paces… como has hecho tu- contesto señalando la bandeja del desayuno.
La atraje hacia mí para besarla. Si era eso no tenia ninguna objeción al respecto. Le arranque la camiseta de un tirón, liberando sus suculentos pechos. Baje hasta ellos y me recree en lamerlos y besarlos mientras ella aferraba con sus manos mi pelo en un esfuerzo porque profundizase mis atenciones. No le hizo falta decir nada mas, la empuje levemente para que cayese sobre la cama. Dio un pequeño rebote que aproveche para situar mis manos bajo sus preciosas nalgas y deslice fuera de su cuerpo la poca ropa que aun llevaba. La mire de arriba abajo, tendida en nuestra cama, completamente desnuda, preciosa.
Me quite la ropa con tanta urgencia que desgarre los pantalones. Ya podía ir de compras, otra vez, había gastado mas en ropa en el ultimo año que en el primero de ser lobo, en fin.
Me gire para tirarlos aparte y vi la bandeja del desayuno, no habíamos comido nada desde el día anterior, estaba famélico y suponía que ella también. Tala levanto levemente la cabeza, enarco una ceja y sonrió.
-¿Tienes hambre Jake?- me pregunto con picardía.
Se me seco la boca de golpe, un millón de imágenes muy sugerentes cruzaron mi mente. Mi miembro se alzo con tanta rapidez que arrastro en su subida a mis testículos, me fue de muy poco derramarme en ese mismísimo momento. Me lo debió notar porque se hecho a reír, se levanto de la cama, se acerco a mi y paso una mano por mi nuca para atraerme hacia ellas mientras que con la otra mano sujeto mi miembro.
-Déjame que te enseñe el hambre que tengo yo- susurro en mi oído.
Quito la mano de mi nuca y se giro para alcanzar la nata manteniendo mi miembro todavía firmemente agarrado con la otra mano.
La mañana prometía, quizás tuviese mas cerca ese si de lo que yo creía… quizás no me hiciesen falta sus libros.
Ese fue mi último pensamiento coherente antes de sentir el terciopelo de sus labios sobre la nata que había derramado sobre mí.
