Capitulo 20
Dos horas después llegábamos al taller, había llamado a los chicos para decirles que hoy abriríamos un poco mas tarde. Suponía que Tala querría un poco de intimidad para leer la carta y que querría hablar con migo después de hacerlo.
Entramos en la oficina sin mediar palabra. Saque la carta del cajón y se la entregue.
-Te dejare sola, cuando acabes ven a buscarme estaré en la parte de atrás.- le di un beso en la frente y salí del despacho cerrando la puerta a mis espaldas.
La espera me estaba matando, llevaba más de media hora encerrada allí dentro con la carta, no se tardaba tanto en leerla al menos que lo hiciese una docena de veces, cosa que empezaba a creer. Oí la puerta abrirse y salí disparado hacia la parte de delante del taller. Si Tala se sorprendió al verme no me lo demostró.
-Toma- dijo extendiendo la mano para entregarme la carta. - Y se dirigió hacia la puerta del taller.- Me voy a tomar el día libre.
-¿Dónde iras?- se iba.- ¿Volverás?
-No se donde iré, necesito pensar- respondió a mi primera pregunta.
-Pero volverás ¿verdad?- volví a preguntar cogiéndola del brazo.
El teléfono de la oficina empezó a sonar y salto el contestador. "Jake, por favor responde" no podía ser que había hecho yo para merecer esto, era Bella. Mire a Tala, si la soltaba para contestar el teléfono me arriesgaba a perderla, por otro lado si Bella me llamaba debía ser algo importante. ¿Qué hacia?
"Jake, Renesme se ha ido"
Al diablo, me cargue a Tala en el hombro y la sujete firmemente mientras ella pataleaba y chillaba, me dirigí a la oficina para contestar al dichoso teléfono.
-Bella, soy Jake, ¿que ha pasado?- le tape la boca a Tala para poder oír a mi amiga del otro lado del teléfono.
-¡Que son esos gritos!- genial maldito oído vampirico.
-Nada.- espete.
-¿Es ella, es mi niña, esta ahí contigo?, por favor Jake, te lo suplico no la mates.- pero que clase de monstruo se creía que era.
-Cálmate Bella- le dije aun forcejeando con la mujer que tenia en brazos.- es Tala, mi novia. ¿Que es eso de que Ness se ha ido?- le pregunte, mientras notaba como mi camisa se humedecía en mi espalda, justo donde Tala tenia su cara, al menos había dejado de forcejear.
-Se ha ido Jake, creemos que va para allí, Edward y los demás han ido tras ella, pero no sabemos a que hora se fue ni cuanta ventaja les lleva, por favor no le hagáis daño, es mi hija, Jake.- suspire.
-Jamás le haría daño Bella, avisare al resto de que es posible que aparezca por aquí.- yo si sabia sobre que hora se había ido- ¿a que hora os disteis cuenta de que no estaba?
-Hace un par de horas.- contesto sombría.
-Vaya si que se ha vuelto hábil, normalmente os dabais cuenta en media hora como máximo- no pude evitar decirlo me había sorprendido, pero me arrepentí al momento ante los sollozos desesperados de Tala.
-¿Por que dices eso y que diablos le estas haciendo a esa pobre mujer para que llore así?- ahora estaba irritada. Genial, una vampiro enfadada, una semi-vampiro desaparecida y una loba histérica.
-Bella, tu hija se escapo sobre la una de la madrugada contando que son las diez de la mañana y que os habéis dado cuenta hace dos, pues la verdad tiene merito escaparse de una casa llena de vampiros y despistarlos durante siete horas…
-¡Como sabes a que hora se fue y por dios haz que tu novia pare de llorar!- ahora ya hasta me gritaba, si quería guerra la tendría, a fin de cuentas era ella la que le había ocultado a Ness la realidad.
-Tu hija me llamo anoche y no le vino nada bien que tuviese una novia y a mi novia no le vino nada bien que tu hija me llamase, así que si llora es por culpa de tu hija, o mas bien tuya porque si le hubieses dicho la verdad a tu hija no estaríamos teniendo esta discusión. Así que déjate de tonterías y madura súper mama- le espete sin ningún tipo de miramientos.
-Oh, lo siento Jake… yo no sabia… no se lo dije… porque pensé… yo creía…-titubeaba demasiado.
-Suéltalo de una vez Bella ¿que creías?- la oí suspirar.
-Bueno ella parece que sigue imprimada de ti, pensé que la chica esa solo era una aventura pasajera y que Renesme y tu arreglaríais las cosas, por eso no se lo dije.- me quede en blanco. Tala se envaro, lo había oído.
-Suéltame Jake, por favor, ella tiene razón yo también lo creo, por eso quería irme, la carta me izo darme cuenta, si Ness sigue imprimada es porque tu también debes estarlo.- Tala creía eso, pero eso no era verdad yo no estaba imprimado de Ness, no sentía eso por ella.
-Os equivocáis- les respondí a las dos mujeres.
-Bueno, no es tan descabellado si tu novia también lo cree es por algo ¿no?- respondió Bella claramente picada.
-Vale, se acabo- dije dejando a Tala en el suelo pero sin soltarla, le iba a poner fin a esto- ¿Bella cuanto tiempo le llevara a Ness llegar hasta aquí?
-Ocho o nueve horas, quizás menos.- No tenia mucho tiempo por delante y si mucho trabajo.
-Te llamare en cuanto aparezca. Adiós.- colgué el teléfono. Vale ahora mi novia.
-¿En serio crees que sigo imprimado de Ness?
-Se lo que leí, ella lo sigue de ti.- afirmo.
-¿Y eso implica que yo lo este de ella?- pregunte, necesitaba hacerla reaccionar.
-Bueno, no, pero es lo lógico.- me estaba sacando de mis casillas, por dios que cabezota era.
-Tala la magia no es lógica.- pensaba engancharme a un clavo ardiendo.
-Pero tu le dijiste que la querías- contraataco
-Y es verdad, ¿que sentirías tu por alguien al que has visto nacer y crecer?- me encogí de hombros
-¿Era por eso?- pregunto confusa
-Claro que era por eso. ¿Tu escuchaste algo de lo que dije anoche?- se lo repetiría si hacia falta.
-Si, pero pensé que… no se que pensé- Se dejo caer en la silla que había detrás de ella.
-Nada bueno seguro. Casi preferiría que no pensases, con la imprimación no eres nada objetiva por si no te habías dado cuenta.- dije mirando a mi alrededor, había tenido una idea, me arrodille frente a ella cogí una arandela que había encima de la mesa, no era perfecto pero de momento valdría.- Tala, te lo voy a preguntar- dije enseñándole la arandela que casi aprecia una alianza- ¿Tala Aki quieres casarte con migo?- contuve la respiración.
-Si- susurro tan bajo que casi ni la oí.
-¿Lo dices en serio?- me había dicho que si. Una descarga eléctrica atravesó mi cuerpo.
-Si quiero Jake,- deslice el "anillo" en su dedo antes de que tuviese tiempo de arrepentirse.- pero…- demasiado tarde- no puedo, no hasta que este… segura.- suspiro e izo ademán de quitarse el "anillo".
Le sujete las manos para impedirlo. Una descarga atravesó mi cuerpo dejando una sensación de inmenso calor fluyendo por mis venas.
-¿Qué ha sido eso?- pregunto asustada. No tenía ni la menor idea. ¿Ella también lo había sentido?
La puerta del taller se abrió de golpe dando paso a una preciosa mujer de cabellos broncíneos y ojos chocolate si mi memoria no fallaba, habían sido menos de ocho horas, apenas habían llegado a siete, valla, si que era rápida.
-Tala dale a la rellamada y dile a Bella que su hija esta aquí- le dije levantándome del suelo y situándome delante de ella a modo de escudo, soltó un pequeño gritito. -Hola Ness.- dije saliendo del despacho y cerrando la puerta a mis espaldas.
Tenia una sensación de inminente peligro en la boca del estomago.
-Hola Jake. Así que te habían avisado, supongo que entonces no tengo mucho tiempo.- estaba demasiado tranquila y eso activo mis alarmas internas.
-Sabes que no deberías estar aquí- le pregunte, se limito a encogerse de hombros- ¿a que has venido?- tenia que ganar tiempo por muy rápido que fuese Edward, dudaba que llegase aquí en los próximos minutos.
-A buscarte, ¿a que si no?- respondió con una sonrisa coqueta en sus labios.
-No hacia falta, te iba a llamar- necesitaba un plan y rápido, ante todo tenia que sacar a Tala de allí, si una mujer celosa ya era peligrosa no quería imaginar como seria una semi-vampiro celosa que creía estar imprimada.
-¿Quien es la chica del despacho?- mierda.
-La secretaria- intente parecer tranquilo.
-¿Te arrodillas ante tu secretaria?, tenia entendido que generalmente era al revés- sonrío con ironía.
-Tienes la lengua demasiado afilada jovencita- intente sonar autoritario pero no me había salido muy bien, había empezado a temblar.
-Suelen decírmelo a menudo. Es ella verdad.- no era una pregunta si no una afirmación, aun así le respondí.
-No, ella es la novia de Embry, se han peleado y estaba consolándola- bueno fue lo primero que se me ocurrió, necesitaba desviar su atención.
-¿Le preguntamos a ella?- y se cruzo de brazos clavando la vista por encima de mi hombro.
Me gire, Tala estaba en la puerta del despacho, también con los brazos cruzados y las piernas algo separadas en una actitud claramente desafiante.
