Capitulo 24

Intente analizar la situación desde todos los ángulos.

Si, definitivamente mi subconsciente me había traicionado, otra vez. No había ninguna otra explicación para que hubiese pasado por alto el bliáin is lá. Lo conocía desde niña. Los "nobles" lo conocían como matrimonio a prueba, lo habían adoptado por conveniencia sobre todo en periodos de guerras para forjar alianzas estratégicas. El origen era diferente, cualquier celta que conviviese con derechos maritales durante más de un año y un día quedaba casado con esa persona. Si mis cuentas no fallaban llevaba viviendo con Jacob un año dos meses una semana y tres días, lo cual me convertía en una mujer casada con un hombre que no tenia ni idea de ello. Uf, resople, ojala hubiese aceptado la propuesta de Emili de buscarme una casa propia…

Aunque quisiera no podía irme, el divorcio no existía entre mi gente. A ver como se lo explicaba a Jake.

-Gracias Seanmhair, por avisarme antes de que me casase- murmure al viento.

Una ráfaga de hojas secas voló hacia mí haciendo un pequeño remolino a mis pies.

-Muy graciosa Nana.- dije mirando las hojas, me pareció oír una risa en el viento.

Me gire y volví a subir a la moto. A Sam no le haría mucha gracia que llegase tarde a la reunión que yo misma le había pedido que convocase. Me puse el casco y arranque.

Veinte minutos y muchas ideas locas después aparcaba delante de la atestada casa de Sam. A juzgar por los coches y motos que habían aparcados allí, debían de estar todos, solo faltaba yo. Baje de la moto y deje el casco colgado del manillar. Suspire y me dirigí hacia la casa, esto no iba a ser fácil… Entere sin llamar, dieciséis hombres lobo y cinco humanos clavaron su mirada en mi, parecían sorprendidos de verme.

-Hola- me limite a decir, me sentía incomoda, como si estuviese desnuda, como si me faltase algo.

-Ejem…- Carraspeo Billy- Hola Tala.- Alzo una mano señalándome, pero pareció que se lo pensaba mejor y la bajo, en su lugar me pregunto- ¿Y Jake?

-El no viene- conteste haciendo un barrido de las veintiuna caras que me miraban perplejas- Bueno empezamos o vais a seguir mirándome.- Les espete. ¿Se habrían enterado ya? Me había parecido que algunos de ellos ponían cara de pena mientras me miraban.

Una palmada me sobresalto.

-Bien gente empecemos.- dijo Sam repitiendo el gesto.

-Pero es que…- balbuceo Seth señalándome, Sam le lanzo una mirada asesina y negó con la cabeza.

-Bueno Tala, ¿a que viene esta reunión?- me pregunto Sam lanzando la misma mirada al resto de grupo, era como si le advirtiese de algo, ¿pero de que?

-Los Cullen vienen hacia aquí- respondí encogiéndome de hombros.

Un millón de voces invadió el pequeño y abarrotado salón.

-Que ha hecho el imbecil de Jacob.- dijo Leah

-Joder, ese tío es gilipollas- La secundo Jared

-¿En que mierda estaba pensando?- Pregunto Embry

-¡Joder, mierda!- exclamo Quil

-¿Por qué coño les ha dicho que vuelvan?- Me pregunto Seth con suspicacia.

-Oh, no os equivocáis, Jake no tiene nada que ver- les conteste alarmada y negando con todo mi cuerpo.

-Tala no lo defiendas- me dijo Billy.

-No es lo que creéis, dadme un minuto que os lo explique- mire a Sam que estaba de pie a mi izquierda con los brazos cruzados y una expresión de pocos amigos que echaba para atrás.

Me miro y asintió. Suspire y empecé a explicarles todo lo que sabia desde que Jake recibió la carta de Ness, la llamada de ella de la noche anterior (omitiendo mi destrozo en el baño), la llamada de Bella esa misma mañana y la repentina aparición de Ness en el taller y mi posterior promesa a Bella en la que le garantice la seguridad de su hija y su familia. Pero no conté mi otra promesa de darle la opción a Ness de que recuperara a Jake. Volví a suspirar y calle a la espera de sus respuestas. Un silencio sepulcral invadió el salón mientras mis amigos se miraban unos a otros sin saber que decir.

-¿Jake esta con Ness?- pregunto sorprendido Paúl.

Asentí, agache la cabeza y cerré los ojos, tenia que controlarme, si me ponía a llorar solo conseguiría que se enfadasen y fuesen a comerse a Ness. No podía permitirlo, lo había prometido. Note como unos brazos se enroscaban a mi cintura y una cabeza se apoyaba en mi costado. Abrí los ojos, era Billy, pase mi mano por su pelo.

-Todo saldrá bien- dijo clavando su mirada en la mía.

-Gracias- murmure.

Sus palabras significaban muchísimo para mí. Ese hombre había sido como un padre para mí desde que lo había conocido. Recordé lo que me había contado Jake de sus peleas por mi "honra" y una sonrisa escapo de mis labios. Me tire al suelo y puse la cabeza en su regazo, las lagrimas se deslizaron por mis mejillas, no podía controlar mas mis emociones y me deje llevar, llore sin consuelo, por haber sido tan tonta y haber apartado de mi a Jake, porque mis miedos me habían dominado. Billy acariciaba mi cabello mientras me susurraba que me calmase, pero yo no podía, Ness estaba con Jake, solos, en el taller y con mi bendición. Note como otra mano acariciaba mi espalda.

-Tranquila Tala, Jake te quiere de verdad, confía en el.- me dijo Quil con la voz cargada de pena.

-Pero… yo… le dije… que podía… que no… le preguntaría… sin reproches…- dije entre sollozos.

Oí suspiros y exclamaciones a mis espaldas.

-Pero el no lo haría ¿verdad?- pregunto alguien.

-No será tan estúpido como para…- afirmo alguien más, pero a medida que acaba la frase la convicción en su voz se esfumaba.

-Esta bien,- dijo Sam con una palmada- prohibido atacar a los Cullen hasta nueva orden, al menos que ataquen primero, y esto una orden para todos ¿entendido chicos?- y miro a su alrededor esperando a que las manadas confirmasen que iban a acatar sus ordenes.- Bien pues ahora largo de aquí- y abrió la puerta de su casa para que fuesen saliendo.

-Yo me quedo- dijo Leah señalándome.

-Esta bien.-contesto Sam.

-Yo también me quedo- afirmo Quil que aun tenia la mano sobre mi espalda.

-¿Alguien más?- pregunto Sam.

-Yo soy familia- dijo Paúl con determinación, Sam asintió.

-Yo…- dijo el pobre Seth que recibió una mirada asesina de Sam.

-Vale se acabo, solo la familia…

-Pero yo soy de su manada así que soy familia- afirmo Seth satisfecho y cruzándose de brazos.

-Oh, por dios Clearwater eres peor que un dolor de muelas, este bien… el resto fuera…- alguien carraspeo- este bien el consejo también se queda.- suspiro.

Yo seguía allí tirada en el suelo con mi cabeza en las piernas de Billy, sin poder parar de llorar, menudo espectáculo mas lamentable debía de estar dando.

Oí la puerta cerrarse y acto seguido unas manos me agarraron por la cintura apartándome del refugio de los brazos de Billy y me depositaron en el sofá.

Alce la vista y mire a mi alrededor, allí estaban mis amigos, mi familia, mi manada, con las caras demudadas por el sufrimiento, mi sufrimiento. A lo largo del último año siempre habían estado allí, apoyándome, ayudándome, riendo conmigo y ahora sufriendo conmigo.

-Iré a preparar cacao caliente, te vendrá bien- me dijo Emili acariciándome el brazo, tome su mano.

-Gracias- mire a mi alredor- Gracias a todos- repetí.

-Te ayudo- le dijo Sue levantándose del sillón y lanzándome una sonrisa de animo.

Leah se sentó a mi lado, Billy acerco la silla hasta quedar a mi otro lado, Sam se sentó en la mesita de café, justo enfrente mío, Quil y Seth estaban de pie justo detrás de el y Paúl estaba al lado de la silla de Billy buscando un lugar donde situarse para poder darme su apoyo. El viejo Quil acerco la silla en la que estaba y se sentó junto a Sam. Billy rodeo mi hombro con los brazos y Leah me aferro la mano entre las suyas.

-Toma- me dijo Sam dándome un pañuelo.

No lo cogí, no tenia fuerzas para hacerlo, suspiro, se inclino hacia mi y empezó a limpiar las lagrimas de mi cara con mucho cuidado como si yo fuese una niña pequeña, aprecie su gesto, cuando llego a mis ojos me sobresalte.

-¿Dónde están mis gafas?- pregunte alarmada.

-No las llevabas puestas cuando llegases- contesto Seth encogiéndose de hombros.

-Oh, por eso me mirabais así- susurre, me las había quitado para ver a mi abuela y se me habían olvidado.

-¿Ves como no era tan malo?- Me dijo el viejo Quil.

-Personalmente prefiero verte sin ellas- me dijo Paúl.

-Si la verdad es que es un alivio poder mirarte a los ojos- Dijo Sam sonriendo.

-Por esos ojos merece la pena morir- dijo Seth guiñándome un ojo e intentando hacerme reír.

-Oh Seth, cállate- le dijo su hermana lanzándole un cojín del sofá.

-Bueno yo estoy bastante de acuerdo con el chico si tuviera unos cuantos años menos…- me quede mirando sorprendida al viejo Quil.

-Oh ya vale Matusalén, así solo conseguiréis que se las vuelva a poner- dijo Billy haciendo que todos se rieran incluida yo.

Un profundo orgullo inundo mi pecho. Esa era mi familia, estaba en casa.