Capitulo 25
-¡¿Rompió el coche?!- exclamo alarmada Sue.
Asentí, me habían pedido que les volviese a explicar lo que había pasado.
-Bueno, a fin de cuentas yo rompí el baño- me encogí de hombros y mire a Billy con vergüenza.
-Ya hablaremos de eso mas tarde jovencita- me dijo serio pero no estaba enfadado.
Les seguí explicando todo lo que me había dicho Jake cuando me izo volver a casa.
-Y no le creíste ¿Verdad?- me dijo Leah.
-No del todo.-suspire.
-Mi hijo te quiere de veras Tala, lo se. Cogí la mano de Billy apretándola levemente.
-Lo se, pero tuve miedo, déjame que siga por favor y lo entenderás- proseguí mi historia y cuando llegue al momento en el que Jake me había pedido matrimonio una exclamación me sobresalto.
-¡Déjame verlo!- dijo Emili claramente excitada.
Alce la mano en la que llevaba la arandela/anillo de compromiso. Las mujeres exclamaron y suspiraron.
-Hay que reconocer que ese chico sabe hacer las cosas- dijo Sue, provocando que los hombres pusieran cara de pasmo.- Oh vamos chicos, es de lo mas romántico.- No pude evitar reír ante su comentario, pero tenia razón, lo había sido.
-Es solo una arandela…- murmuro Paúl, pero se callo al ver las miradas asesinas que le lanzaban las mujeres y el viejo Quil.
-Vamos niña continua- dijo el viejo Quil, levante una ceja- ¿Qué? Ya no os acordáis de cómo se conquista a una mujer, desde luego...- dijo mirando a los hombres que parecían no entender nada mientras que las chicas suspiraban. Volví a reír y proseguí hasta la última conversación que tuve con Jake.
-¿Pero porque les dijiste eso?- me pregunto sorprendido Sam. Me encogí de hombros.
-Jake no lo hará, estoy seguro.- dijo Seth con determinación.
-Claro que no, el te quiere.- Le secundo Leah.
-Os olvidáis de algo… no sabemos que sintió Jake al volver a verla...- dijo Quil- lo siento Tala, pero creo que es posible…
-Por dios hijo, no se a quien diantres has salido tan agorero- dijo en viejo Quil mirando a su nieto- Mira niña Jake estuvo hablando conmigo hace unas semanas, quería saber si era posible que tu te imprimases de el, te quiere y quiere quedarse con tigo, ya había elegido, o al menos eso creo yo.
Balbucee, aun me quedaba algo por contar y no sabia muy bien como empezar… Mi corazón empezó a latir frenéticamente.
-Voy al taller, lo traeré de las orejas y le haré que te pida perdón por quedarse con la hibrida- espeto Paúl dirigiéndose hacia la puerta.
Gracia a dios por estos pequeños regalos, su interrupción había detenido mi historia.
-Te acompaño- dijo Seth
-Y yo- se apunto Quil
-Quietos ahí- les dijo Sam y se giro hacia mí- me da que si no te hubiéramos presionado tanto, quizás…- dijo mirándome fijamente a los ojos.
Un escalofrío recorrió mi espalda, en cierto modo era axial. Cada vez que me decían que debía confiar en nuestro amor sentía la duda en sus ojos y eso solo hacia que acrecentar mis miedos. En realidad no estaban muy convencidos de que la imprimación estuviese del todo rota y en el fondo esa era la autentica razón por la querían ir al taller. Aunque claro contando que mi marido estaba allí con una posible amante, baje la mirada, mi marido, esa era la diferencia…
-¿Y entonces que, nos quedamos aquí sentados sin hacer nada?- pregunto Seth.
-Ese es el plan, si.- conteste cabizbaja.
El móvil de Paúl empezó a sonar.
-Es Rachel- dijo mientras descolgaba- Hola amor… si se que tenia que estar allí hace un rato pero nos han convocado a una reunión… Tu padre también esta aquí- se giro a mirar a Billy, no se lo digas gesticulo el susodicho- no nada grabe… Ya hemos terminado… Si, nena, voy para allí… Yo también os quiero.- Colgó y se giro hacia nosotros- He de irme- dijo contento, algo tramaba.
-Esta bien Paúl- le contesto Sam con una sonrisa en los labios, mientras este se dirigía a la puerta- Paúl por cierto…
-Dime Sam- contesto feliz.
-No puedes acercarte a menos de diez metros del taller, es una orden.- dijo Sam satisfecho. El buen humor desaprecio del rostro de Paúl.
-Aguafiestas- susurro antes de salir y cerrar la puerta a sus espaldas.
-Bien y ahora… por donde íbamos- me pregunto Sam.
Como diantres sabia que había algo mas, mi pulso se acelero, a ver como les explicaba yo lo que me había dicho mi abuela.
-Vamos desembucha, que mas hay- dijo Sam, Billy Emili, Sue y el viejo Quil hicieron ademán de hablar, pero el los callo levantando la mano- Tala, todos los lobos de esta sala han notado tu aumento de temperatura y como tu corazón se aceleraba, tus nervios te delatan, así que cuéntanos lo que falta.
-Oh…- titubee-Es que veréis resulta que al parecer… pues resulta que…- suspire- estamos casados- solté de sopetón y cerré los ojos- mas o menos- susurre.
-¿Qué?- exclamo Billy. Mientras los demás contenían el aliento.
-Lo siento Billy yo no lo sabia… bueno si pero no lo recordaba… es complicado…- estaba muy nerviosa.
-Os habéis casado sin decirnos nada ¿Por qué?- pregunto Leah.
-No, no es eso- suspire y les explique con la mayor calme que pude lo que era el bliáin is lá.
-Entonces, tú te has enterado hace un rato y Jake no lo sabe. ¿Es así?- me limite a asentir ante la pregunta de Emili, estaba francamente avergonzada.
-Ejem…- carraspeo el viejo Quil-¿Y que significa exactamente un matrimonio así para los celtas?
-Es un matrimonio indisoluble, para nosotros no existe el divorcio.- conteste.
-Entonces ¿si eligiese a Ness?- pregunto Seth
-Podríamos vivir separados, si es eso lo que preguntas, pero seré su esposa y mi deber será siempre cuidarlo, respetarlo y amarlo.- todos contuvieron el aliento y pusieron cara de espanto.
-¡Vaya!- exclamo Quil- Entonces ¿le debes amor incondicional?, es casi como si te hubieses imprimado de el- puse una mueca.
-Algo así, solo que no estoy obligada a estar enamorada de el.- lo cual si no fuera porque ya o estaba tendría sus ventajas.
-Sam, llama al taller y dile que venga con su mujer, ya- le pidió Billy.
-Noooo, Sam no lo hagas, le prometí que le dejaría elegir libremente.- dije levantándome y cociéndolo del brazo para detenerlo.
-Eso fue antes de saber que estabais casados- me respondió Billy.
Vi como ambos hombres intercambiaban miradas.
-Billy, por favor- me gire a mirar a Sam,- por favor, prometerme que no se lo diréis.
-¡Tala Black, por quien me has tomado!- me espeto Billy. ¿Tala Black? Hugh.- estas muy equivocada si crees que voy a dejar que uno de mis hijos me diga lo que puedo o no puedo hacer- dijo lanzándome una mirada asesina, este hombre daba miedo cuando se lo proponía.- Ahora eres parte de mi familia y que sepas señorita que mi familia siempre cumple con su deber, y el deber de mi hijo es estar con su esposa y hacerla feliz. Así que voy ha hacer esa llamada y si el mendrugo de mi hijo no traspasa esa puerta en los siguientes veinte minutos para comportarse como un hombre, ya puede rezar para no volver a cruzarse en mi camino.- dijo haciendo rodar su silla hasta el teléfono de los Uley.
-Lo que has dicho me parece bien Billy.- Le dijo el viejo Quil, ¿este de parte de quien estaba?- pero deberías dejar que fuese la chica quien le dijese que están casados.- varios si secundaron la propuesta yo entre ellos.
Billy no contesto, pero freno su silla y suspiro.
-¿Estas segura que quieres esperar?- me pregunto.
-Les quedan un par de horas más o menos- conteste.
-No te he preguntado eso- me dijo girando la silla y mirándome fijamente.
Mire a mi alrededor, ocho pares de ojos esperaban mi respuesta, había miradas para todos los gustos, ansiosas, preocupadas, tristes, esperanzadas. Suspire.
-Lo se.- conteste, si Jake la había elegido a ella a estas horas ya lo habría hecho. Por que alargar la espera. Respire hondo, los problemas era mejor enfrentarlos de cara y lo antes posible.- Esta bien, llámalo, pero Billy, por favor dale mas tiempo.
-En veinte minutos llega de sobra- contesto enfurruñado.
-Si pero no tendrá tiempo de despedirse- si es que era eso lo que había elegido…
