Capitulo 26
Jacob POV
El teléfono empezó a sonar, baje los pies de la mesa y deje los papeles que estaba estudiando a un lado para contestar.
-Werewolf, dígame- conteste y me gire a mirar a Ness, que estaba en la otra silla, el timbre del teléfono no la había despertado, bien.
-¿Jake?- pregunto una voz al otro lado de la línea.
-¿Papa?- pregunte extrañado, el nunca llamaba al taller.- ¿Por qué me llamas aquí?, tengo un móvil ¿sabes?- le dije con sorna.
-Jacob Black, no estoy para bromas.- contesto irritado.- ¿Sigue Ness ahí?- vale ya lo entendía, Tala se lo había contado.
-Si esta aquí.- conteste serio, a juzgar por su tono de voz no se lo había tomado demasiado bien.- Edward llegara en media hora mas o menos, hable con el hace un rato- me apresure a responder.
-Vale- dijo y oí murmullos de fondo.
-¿Dónde estas papa?- tenía una ligera sospecha…
-En casa de Sam- respondió, sospecha confirmada, genial, no solo me iba a tener que enfrentar a mi padre si no a toda la dichosa manada.- Ven para aquí en cuanto acabes ahí.
-Papa, necesito hablar con Tala, ¿esta ahí?- Por favor, que dijera que si.- ¿Sabes donde esta? La he llamado al móvil después pero lo tenia apagado.- Agucé el oído, ahora no se oía ningún murmullo de fondo, pero si ella estaba allí me habría oído ¿no? Entonces porque no contestaba.
-Hablaremos cuando vengas, y no tardes tengo la paciencia al limite- dijo colgando.
Mierda, no hacia falta que lo jurase. Pero… ¿donde diablos se había metido Tala? La había llamado como unas diez veces, si no estaba con los chicos… solo esperaba que hubiese cumplido su promesa. Recogí los papeles y seguí repasando el texto, pero me resultaba imposible concentrarme. Me levante de la silla y frote las manos contra el tejano, las tenia sudadas por los nervios. Hacia poco que Liam nos había mandado el texto, por desgracia la mayoría estaba en galés, no le había dado tiempo ha hacer una traducción completa al gaélico. Pero me había asegurado que mientras se dijese en lengua celta, y ambas lo eran, seria igual de efectivo. Para mi desgracia la pronunciación del galés se me estaba haciendo cuesta arriba y la mayoría del texto estaba en ese idioma.
Dado que no teníamos nuestros nombres celtas habíamos tenido que utilizar una formula algo mas larga que nos describiese. Habíamos trabajado durante tres horas sin descanso para conseguirlo.
-¿Jake?- pregunto Ness.
-Hey hola dormilona- le sonreí, puso una mueca de disgusto.
-¿Cómo lo llevas?- pregunto desperezándose en la silla.
-Ojala pudiera decirte que bien- le conteste poniéndome la camiseta.
-Lo conseguirás, estoy segura- me contesto dibujando una reluciente sonrisa en su hermosa boca. Esta chica sin duda era una tentación andante. Le devolví la sonrisa.- ¿Queda café?- pregunto a la vez que se levantaba e iba hacia la cafetera.
-Me lo he acabado, lo siento.- y me encogí de hombros.- si quieres preparo mas.
-No gracias déjalo- y se hecho a reír- hay alguna cafetería por aquí cerca donde hagan un expreso decente.
-Si, dos calles mas allá hay una cafetería, de hecho es donde solemos almorzar- le conteste.
-¿Me invitas a un café?- dijo ruborizándose- Veras, me vine con lo puesto y no pensé en coger el bolso…
-Por supuesto que te invito, incluso a un almuerzo si quieres.- mi móvil vibro en mi bolsillo.- Dame un minuto- le dije sacándolo y contestando.- ¿Diga?
-Jake, estoy en el claro, no quiero arriesgarme a entrar no sea que alguien me reconozca- contesto Edward al otro lado de la línea.
-Ness, es tu padre.-Le dije aunque por su expresión ya lo había oído.
-Papa, me iba a invitar a almorzar.- dijo Ness en un tono algo elevado.
-Renesme Carlie Cullen, déjate de tonterías y ven aquí ahora mismo, tienes a toda la familia muerta de preocupación.- Muertos, eso tenia gracia…- tu de que te ríes perro- espeto el vampiro.
-Chupasangres te recuerdo que aun estoy a tiempo de comérmela- respondí guiñándole un ojo a Ness, se tapo la boca para que su padre no la oyese reír.
-Jake, estas seguro de que tus "amigos" no me atacarían ¿verdad?- pregunto de golpe Edward.
-Si ¿Por qué?- pregunte alarmado, al menos esperaba que Tala los hubiese convencido.
-Porque hay un lobo a menos de tres metros de mí, con unos pensamientos bastante… sangrientos.- me contesto.
-¿Como es?- le pregunte.
-¿Eh? … es grande y gris, tiene manchas y quiere arrancarme la cabeza.- no pude evitar reír.
-Es Embry. Aleja un poco el teléfono y ponlo en alto. ¡Embry hermano soy Jake, anda aléjate un poquito que pones nervioso al vampirito!- oí a Edward gruñir y a Embry aullar.- ¿Se ha ido ya?- pregunte.
-No pero se ha alejado.
-No te hará nada, solo esta algo nervioso- Embry adoraba a Tala y la protegía como si de una hermana pequeña se tratase.
Al igual que Sam, en realidad parecía que todos mis amigos la habían adoptado.
Si Embry estaba vigilando quería decir que Tala no andaba muy lejos, de lo contrario no estaría montando guardia. Suspire aliviado, después de todo no me había abandonado.
-En diez minutos estamos ahí- le dije colgando el teléfono.- Bueno Ness, tendremos que dejar el almuerzo para otro día, ya has oído a tu padre…
-Oh, es un aguafiestas- dijo con un gracioso mohín, me eche a reír.
-No puedo estar mas de acuerdo contigo.- conteste entre risas.
-Jake ¿en serio cumplirás tu promesa?- y puso sus palmas en mi pecho. Afirme, se puso de puntillas y me dio un leve beso, fue un roce inocente pero hizo que un nuca se erizase, no fue una sensación exactamente agradable, pero tampoco desagradable.
-Anda vamos- dije cogiéndola de la mano- tu padre no es exactamente famoso por su paciencia.- le acaricie la mejilla con la otra mano y ella inclino la cabeza sobre mi palma.
-Gracias Jake- murmuro- lo necesitaba.
-Lo se.- conteste. Y salimos hacia la furgoneta.
Habíamos hablado largo y tendido mientras esperábamos a que Liam nos mandase el texto, Ness se sentía muy sola, su familia la sobreprotegía en exceso y no la dejaban que se acercase a humanos debido al incidente de hacia mas de un año. Intentaban no tener mucho contacto físico con ella por miedo ha hacerle daño, para ella eso era una tortura. Se había acostumbrado a jugar conmigo a abrazarme, a pelear, habíamos llegado a la conclusión de que eso era lo que echaba de menos, no a mi. Le prometí que en cuanto arreglase las cosas con Tala iríamos a visitarlos y hablaríamos con su familia para que le diesen mas "libertad".
Pare el coche a la entrada del claro, los metros que restaban nos tocaría hacerlos a pie. Una exhalación vampirica pasó por mi lado y cogio a Ness en brazos.
-¿Estas bien?- le pregunto Edward a la sorprendida chica que había en sus brazos mientras la examinaba.
-Papa, para ya, estoy perfectamente- dijo dándole manotazos a su padre- para ya me haces cosquillas.
-Gracias, Jake, no teníamos derecho a pedirte que la protegieras, estoy en deuda con tigo. En cuanto a ti jovencita ya hablaremos en casa.- Ness se encogió de hombros y yo francamente me quede alucinado.
Se oyó un aullido a lo lejos. Mire extrañado hacia el bosque.
-Me parece que te llaman- mire a Edward y alce una ceja a modo de pregunta.- La chica llego a casa de Sam e intercedió por nosotros luego se vino a abajo. Están preocupados por ella. Deberías ir.
-Gracias… Adiós Ness- dije acariciándole la mejilla, un millón de espadas habían atravesado mi pecho cuando me dijo que Tala se había venido abajo, me despedí con un gesto de cabeza de Edward.
Di media vuelta y salí corriendo dirección al bosque, la forma más rápida de llegar a casa de Sam era como lobo. Cuando me interne en el bosque Embry se planto ante mí bloqueándome el paso.
-Hola hermano, aguántame esto por favor.- le dije lanzando mi ropa sobre su lomo para entrar en fase.
"Eres un carbón"
Oí en mi cabeza nada mas cambie de forma. Una imagen de Tala asalto mi mente, estaba tirada en el suelo con la cabeza en el regazo de Billy y llorando desconsoladamente.
"Mierda" pensé.
"Tranquilo tío, no te apures, ya hemos cuidado nosotros de ella mientras tu jugabas a médicos y enfermeras" me respondió en tono acusatorio.
"Yo no he jugado a nada"
"Tu olor y el hermetismo con el que guardas tus pensamientos no dicen lo mismo"
Cogi la ropa de su lomo con la boca y salí corriendo hacia la casa de Sam. No valía la pena discutir, quería ver a Tala, ya…
