Capitulo 31
Aparque la moto en la puerta y me dirigí lo mas deprisa que pude al interior de mi casa.
Tala estaba dando vueltas de un lado a otro mordiéndose un nudillo, Billy estaba jugando con una invisible pelusa de su jersey. Ambos se dirigieron hacia mi cundo abrí la puerta.
Me saque el paquete de la cinturilla de los pantalones y se lo extendí a Tala que lo agarro y salio disparada hacia el baño. Billy emitió un pequeño suspiro y empezó a rodar la silla adelante y atrás. Yo mire a mí alrededor dudando entre sentarme o ponerme a dar vueltas por la casa como un poseso. Opte por sentarme. Tala volvió del baño al cabo de un par de minutos.
-¿Y?- pregunto Billy.
-Hay que esperar- contesto sentándose a mi lado.
-¿Cuánto?- pregunte ansioso.
-Diez minutos.- contesto Tala apenada.
La atraje hacia mi la abrace. Un cosquilleo hervía en mi estomago, iban a ser los diez minutos mas largos de mi vida.
-Y de la mía- dijo la chica apoyando su cabeza en mi hombro. La mire extrañado, era la segunda vez que leía mis pensamientos ¿Cómo lo hacia? Antes nunca había pasado- Es el bríocht.- contesto.
-¿A que te refieres?- pregunte.
-El bríocht, no solamente enlaza a dos personas, las convierte en una por decirlo de alguna manera…
-¿Y eso que quiere decir exactamente?- pregunto Billy.
-Que de las diez mil formas que tienen los druidas de casarse el loco de tu hijo ha ido a escoger la única que es indisoluble- suspiro- que nada ni nadie nos podrá separar ni en esta vida ni en ninguna, que nuestras almas se encontraran allí donde estén y que a partir de ahora se va a tener que acostumbrar a que sabre siempre lo que piensa y lo que siente, jamás podrá mentirme ni yo a el.- estaba alucinado ¿en serio había hecho yo eso?- Si cabeza hueca, o has hecho.- contesto sonriéndome. Una profunda satisfacción inundo mi pecho.
-Eres MIA- le dije. Y ella sabiendo todo eso me había devuelto los votos. Una oleada de orgullo me invadió.
-Eh, cálmate, soy demasiado pequeña para tantas emociones.- contesto sonriente.
-Entonces ¿tu también sentirás todo o que yo sienta y tampoco podrá mentirme ni ocultarme nada?- pregunte aun algo incrédulo. Asintió.- pero yo no puedo oír lo que piensas- dije frustrado.
-Eso es porque no te concentras, pero con un poco de práctica podrás leer en mí como si fuese un libro abierto.- Espera a ver como es ahora hacer el amor
Oí esto último en mi cabeza, desde luego aquello era tentador.
-Entonces a ver si lo he entendido…- dijo Billy muy serio- estáis unidos de tres formas diferentes. Me he quedado sin boda- suspiro frustrado. No pude evitar reír ante su confusión.
-No papa, de dos formas, imprimación y bríocht. Lo de la boda por mi no hay problema, ¿tu que dices cariño?- Le dije apretando mi abrazo en torno a su delicado cuerpo.
-Que Billy tiene razón- murmuro.
-¿No quieres una boda tradicional?- pregunte algo nervioso, sentí como se removía entere mis brazos, esos nervios eran suyos, no míos, empezaba a diferenciarlos.
-No en eso, en lo otro- la mire sin entender- ya estábamos casados. –Suspiro- llevamos mas de un año y un día conviviendo juntos, eso para los celtas te convierte en mi marido.- ¿Cuánto hacia que ella lo sabia?- me lo dijo mi abuela esta mañana- contesto.
-Alucinante- dije al "ver" lo que había pasado esa mañana, no es que lo hubiese visto realmente pero se parecía bastante, solo lo sentí.- Tu abuela me cae muy bien- dije rozándole la mejilla con la punta de mi nariz.
-Si, al parecer tú a ella también.- miro el reloj.
-¿Ya?- pregunte nervioso,
-Si, ya- contesto apartándose y haciendo ademán de levantarse, estaba muy nerviosa y algo asustada, podía sentirlo.
-Ya voy yo.- le dije levantándome, una oleada de alivio me invadió, no pude evitar sonreírle.
Cogi un mechón de pelo y lo deslice entre mis dedos. Podía entender perfectamente que se sintiese así, en menos de veinticuatro horas había creído que me había perdido para siempre, me había recuperado, se había unido a mi, tres veces, y se había dado cuenta de que podía estar embarazada. Era demasiado para cualquier ser humano, hibrido o lobo, por suerte ella era una mezcla de los tres y era fuerte. Me dirigí al baño. El "boli" estaba sobre el lavamanos. Me acerque a míralo expectante, note las ansias de Tala mezclándose con las mías, extendí la mano para girarlo y poderlo ver bien. Los cuadraditos que habían tenían un color rosa, uno de ellos era de un color casi fucsia mientras que el otro tenia un tono mucho mas claro. Me gire buscando la instrucciones, esperaba que me dijesen como interpretar aquello. Las instrucciones decían que un palito de color rosa en los recuadros era que no y que dos era que si. Volví a mirar el boli, allí no había ningún palito. Cogi el "boli" y las instrucciones y volví al salón aun confuso.
-¿Qué pasa Jake?- pegunto Tala dirigiéndose hacia mi.
-No lo se.- dije extendiéndole el "boli".
Billy se acerco y se sitúo a sus espaldas. Tala miraba el cacharrito y las instrucciones alternativamente.
-No lo entiendo.- dijo frustrada.
-A ver dame eso.- dijo Billy quitándole el trasto de las manos a Tala- ¿estas segura que lo has hecho bien?- pregunto tras mirarlo unos minutos.
-Si, seguí las instrucciones.- respondió mi chica angustiada. La rodee con mis brazos.
-Pues algo ha salido mal, porque ni siquiera ha salido la ralla de control, se ve todo rosa. Que raro- dijo Billy.
-¿Y si le preguntamos a Leah?- pregunte esperanzado.
-No es mala idea- dijo Billy dirigiéndose al teléfono tras dejar el dichoso "boli" sobre sus piernas.- Hola Tom, soy Billy Black ¿esta Leah?
-Te la paso- oí que contestaba Tom cunado Billy puso el manos libres.
-Hola Billy ¿que pasa?- pregunto Leah al otro lado de la línea.
-Tala se ha hecho un test de embarazo.-contesto mi padre poco sutil.
-¿En serio? Oh me alegro mucho por vosotros, y para cuando nacerá, oh ¿crees que me dejaran ser la madrina?- contesto mi amiga, se la oía feliz.
-Leah, para el carro, no sabemos que ha salido. No sabemos interpretarlo.- contesto Billy nervioso.
-Por favor, me tomas el pelo, es sencillo un palito n dos palitos si.- contesto Leah entre risas.
-Eso ya lo sabemos lumbreras, pero… es que no hay palitos.- dije yo frustrado.
-¿Jake, eres tu?- pregunto la chica confusa.
-Hemos puesto el manos libres- contesto Tala- y por mi perfecto que seas la madrina pero ahora puedes centrarte y echarnos una manita…
-¿En serio me dejas ser la madrina?- pregunto ilusionada la loba al otro lado de la línea.
-Leah céntrate- se limito a decirle Billy.
-Si no hay palitos… veamos, eso quiere decir que el test estaba en mal estado, tendréis que probar con otro chicos.- respondió resuelta.
-Pero, no tenemos mas.- dije con desesperación.
-¿Os urge mucho?- nos pregunto Leah
-¡Siiii!- contestamos nosotros tres al unísono.
-Vale, vale, ya lo he entendido. Uf, esta bien puedo acercarme al hospital… ¿os parece bien?- pregunto la loba. Mire a Tala ya Billy que asintieron con la cabeza.
-Esta bien, te esperamos, hasta ahora- le respondí quitando el manos libre y colgando el teléfono.
Me gire a abrazar a Tala, me sentía nervioso y asustado, pero ese no era yo era ella.
-¿Qué es lo que te asusta tanto mi amor?- le pregunte acariciándole el pelo, eso la relajaba.
-Romper tus ilusiones, estarlo, no estarlo, en religad no lo se.- dijo en un susurro. Sabia exactamente como se sentía, pero no podía hacer nada para ayudarla, solo darle mi amor y mi apoyo.
-Venga hija, tranquila, sin lo estas no pasa nada, eso tiene solución.- le dijo Billy dándole palmaditas en la espalda.- Y si lo estas lo que de verdad debería preocuparte es que el camicace de mi hijo sea un buen padre… aunque claro, si no ya me encargaría yo de que así fuese.- me invadió un miedo atroz, y sino era un buen padre, la verdad no me lo había planteado así…
-Serás el mejor padre del mundo-me dijo Tala acariciándome la mejilla- tuviste el mejor maestro- completo cogiendo de la mano a Billy.
-Va a ser una noche muy larga- suspire- iré a preparar café.
-¡No!- dijeron Tala y mi padre al unísono y se echaron a reír.
-Ya voy yo, no quiero que envenenes a mi nuera con ese mejunje tuyo al que llamas café.- dijo Billy sonriendo y rodando hacia la cocina.
-No le hagas caso, no esta tan malo- murmuro Tala junto a mi oído.
-Solo lo dices para que me sienta mejor- no era una pregunta, sabia que era por eso por lo que me lo había dicho.
Dios, si ni siquiera sabia hacer un café decente como le iba a preparar un biberón a un bebe.
-El desayuno estaba muy bueno- me dijo Tala.
-Apenas lo probaste- respondí abatido.
-Solo porque me entretuve con el postre- dijo pasando un dedo seductoramente por mi pecho. Un escalofrío recorrió mi espalda para quedar inmediatamente oculto tras una oleada de lujuria. Guau, me agache y atrape su boca con la mía, otra poderosa oleada hizo temblar mis rodillas. Me aparte asustado y la mire a los ojos. ¿Qué había sido eso?
-Te lo dije- susurro con la respiración entrecortada.
-¿Puedes dormirlo?- pregunte haciendo un gesto hacia la cocina.
-No estaría bien…-note sus reparos ante mi petición y baje mi boca hasta la base de su cuello para darle un pequeño lametón- eso es jugar sucio- dijo estremeciéndose entre mis brazos y lanzando otra oleada de placer que me inundo de la cabeza a los pies.
Algo cayó en el suelo de la cocina y la mire a los ojos, eran preciosos, se encogió de hombros.
-Ve a ver si esta bien, si me acerco yo se despertara, te espero en la habitación- dijo con una sonrisa picara en los labios.
Una sensación de anticipación se poso en mi estomago. El movimiento de sus caderas mientra recorría el pasillo me provoco una erección instantánea. La oí gemir y reírse, ella también lo había notado…
