Capitulo 34

Acaricie los hombros de Tala y le frote la espalda contra mi cuerpo, la mañana era muy fría y ella no paraba de temblar. Llevábamos más de quince minutos parados en la puerta de la casa de los Cullen y no habíamos pegado ojo en toda la noche. Volví a sopesar la idea de entrar en la casa.

-Ya te he dicho que no tengo frío- me dijo Tala levantando la cabeza de mi pecho y mirándome a los ojos.

-Pero estas fría…- su temperatura era normalmente tan elevada como la de cualquiera de nosotros pero en las ultimas seis horas había descendido en varios grados.

Se encogió de hombros y suspiro. La abrace más fuerte y deposite un tierno beso en sus labios mientras le acariciaba la mejilla.

-No tardaran en llegar.- le dije intentando infundirle ánimos a ella y a mi mismo.- Podríamos entrar y…

-No.- respondió cortante- esperaremos.

-Mira que llegas a ser cabezota, ya te he dicho que no les importara.-suspire.

-Y yo ya te he contestado que es una falta de respeto que entremos en una casa ajena sin ser invitados, y que no pienso ofender al vampiro que será mi medico, esperaremos aquí fuera.- contesto temblando.

-Si me hubieras hecho caso y hubiéramos venido en coche en lugar de en la moto tendría un lugar donde resguardarte. Joder tu sabes lo impotente que me hace sentir todo esto.- me sentía tremendamente frustrado y no solo por que ella tuviese frío, aunque dijese que no, si no por todo, ¿Qué clase de hombre era que no podía proteger a mi mujer?

-Eso es tremendamente machista Jake, no soy una doncella en apuros- alce una ceja- bueno quizás un poco, pero…

-Esta bien.- Sabia que ella estaba acostumbrada a hacer las cosas por si misma y que odiaba mostrar debilidad, le daría un poco de cancha para conservar su maltrecho orgullo- Solo es que preferiría estar bajo techo, amenaza tormenta- señale hacia el cielo.

-Te amo Jacob Black- dijo sonriéndome- Gracias- se puso de puntillas e inclino la cabeza hacia atrás acercándose mas a mis labios.- ¿Vas a besarme o tengo que obligarte?- dijo entre risas.

-Oblígame- respondí jocosamente.

Puso sus manos en ambos lados de mi cara atrayéndome hacia ella. Sentí el roce de su lengua sobre mis labios y no pude evitar estremecerme, ella repitió el gesto y esta vez no pude contenerme. La agarre por la cintura para atraerla mas hacia mi y ella paso sus brazos alrededor le mi cuello a la vez que dio un pequeño salto para enroscar sus largas piernas en torno a mi cintura. Su lengua se enterró profundamente en mi boca jugando al compás con la mía. La apoye contra la pared de la casa e intensifique el beso, mordisquee suavemente su labio inferior y ella dejo escapar un suspiro de puro placer mientras sus manos acariciaban mi nuca produciéndome un millar de oleadas de placer. Deslice una mano por su trasero intentando acomodarla mejor a mis caderas y a mi manifiesta erección. Tala gimió y se froto contra mi hinchado miembro en un ademán de puro deseo. Suspire y apoye mi frente contra la suya.

-Tala me vuelves loco- dije para enterrarme acto seguido en el placer de sus besos.

Apreté mi cuerpo mas contra el de ella dándole así mas base contra la pared para que se pudiese mover a su antojo. Si hubiese llevado falda la habría tomado allí mismo, pero para mi frustración en ese momento y alivio posterior, llevaba unos tejanos muy ajustados. Sus gemidos mientras se frotaba contra mi se perdían en el interior de mi boca llevando mi deseo hasta cotas imposibles. Un leve grito escapo de sus labios y su movimiento disminuyo, acompase mis movimientos a los suyos anteriores. Un ronco gemido salio desde lo mas profundo de mi pecho mientras sus uñas se clavaban en mis hombros a trabes de la camiseta. Supe que había llegado segundos antes de que su cuerpo empezase a convulsionar en oleadas de placer. Note como sus piernas perdían agarre y la deposite suavemente en el suelo soportando su peso sobre mi pecho.

-¿Más calentita?- le pregunte mientras intentaba calmarme.

-¿Solo lo has hecho para calentarme?- pregunto picaramente.

-Claro- conteste sonriéndole. Me golpeó el pecho con su mano- Auch.- exclame siguiéndole el juego.

-No tienes remedio. Pero… ¿y tu?- dijo señalando mi abultado pantalón.

-Estoy bien- mentí.

-Eso espero porque no tenemos muchas ganas de seguir esperando en medio del bosque...- oí la voz de Carlisle segundos antes de notar su olor- Jake, me parece que estas perdiendo facultades- dijo el vampiro avanzando por el camino.

Me puse justo delante de Tala por puro instinto.

-Estaba distraído, no creo que haya perdido nada, solo míralo, su reacción ha sido muy rápida contando en la situación en la que se encontraba- dijo Jasper que caminaba junto al medico.

Note como me relajaba en el acto y dejaba a Tala a la vista de los dos vampiros. Había otro olor en el aire, alce la cabeza para captarlo mejor, yo conocía ese olor pero no recordaba de donde…

-¿Hay alguien mas con vosotros?- pregunte.

Ambos vampiros se miraron.

-Ves, no ha perdido cualidades.- le dijo Jasper a Carlisle orgulloso.

-A Emmet no le harta ninguna gracia haber perdido otra apuesta- conteste a ambos, era la única razón lógica que le encontraba a la situación. Se echaron a reír.

-Veo que aun te acuerdas de eso- dijo Carlisle a menos de medio metro de mi y extendiendo su mano para que la estrechase.

-Como si fuese posible olvidarse- dije correspondiendo a su ofrecimiento.- Me alegro de verte de nuevo- dije sinceramente.- Hola Jasper, gracias por la ayuda- le estreche también la mano.

-Es un… placer…- dijo riendo.

Vaya su humor había mejorado mucho… Carraspee.

-¿Y quien os acompaña?- pregunte extendiendo mi mirada a sus espaldas. Fuese quien fuese estaba bien escondido ya que no podía verlo.

-Tu debes ser Tala- dijo Carlisle dándole la mano a mi mujer y sacándola de la protección de mi espalda.

La sujete por la cintura apoyando la espalda de ella contra mi pecho. Ni hablar no la iba a dejar expuesta hasta que no me contestasen. Alce una ceja interrogativamente. Note como una oleada de tranquilidad intentaba abrirse paso en mí, mire a Jasper directamente a los ojos y use toda mi fuerza para repelerla, el vampiro abrió los ojos como platos y retrocedió un paso. Carlisle se giro hacia el extrañado y luego miro el brazo que tenia protectoramente alrededor de mi mujer para finalmente mirarme a los ojos.

-Tranquilo Jake, es Nahuel, ya os conocéis.- me respondió haciendo un gesto conciliador con las manos.

-¿Y que hace aquí?- pregunte molesto

-Quería ver a Tala- dijo el medico.

-¿Por qué?- me estaba poniendo de un humor de perros que quería ese de mi mujer…

-¿Podemos hablarlo luego?- pregunto Tala apoyando su mano en mi pecho e intentando tranquilizarme, ella si lo consiguió. Me limite a asentir.

-Deberíamos entrar, tiene frío.- dijo Jasper señalando la mujer que tiritaba ligeramente entre mis brazos.

-No tengo frío.- afirmo Tala cruzándose de brazos.

-Aun así deberíamos entrar- dijo Carlisle concediendo algo de dignidad a los tiritones de Tala- Nahuel tu también- dijo a sus espaldas apenas alzando la voz.

Se dirigió a la puerta y saco una llave de su bolsillo, abrió y encendió la luz de la estancia. Los muebles estaban cubiertos de sabanas pero por lo demás todo parecía estar exactamente en el mismo sitio que se encontraba un año y algo atrás. Vi como los dos vampiros empezaban a retirar las sabanas de los muebles más necesarios.

-Esta bien Jasper, los demás se ocuparan del resto cuando lleguen. Ves a encender la calefacción por favor.- la habían instalado cuando Bella había empezado a visitar la casa con cierta frecuencia, parecía que hacia un siglo de todo aquello.- ¿Nos sentamos?- dijo señalando el sofá.

Vi como Nahuel entraba en la casa aunque se mantenía bastante alejado de nosotros y fuera de la vista de Tala.

-Voy a hacerte unas preguntas, es para hacer una especie de historial así que contéstame lo mas sinceramente posible por favor- le dijo Carlisle amablemente a Tala, ella se limito a asentir.- Bien. Jake me dijo que tu madre era como el y tu padre como Renesme. ¿Es así?- Tala asintió.- ¿Y tu… alimentación?

-Humana, como el resto de la manada.

-¿No tomas sangre?- pregunto Carlisle sorprendido.

-No, mi abuelo jamás lo consintió.- contesto Tala.

-Y… ultimadamente ¿hay algo que te apetezca mas de lo normal?- pregunto con cautela.

Las mejillas de Tala se sonrosaron, pero no contesto, la note nerviosa, inquieta y algo avergonzada.

-Últimamente come menos- conteste por ella cogiéndola de la mano para darle mi apoyo.

-¿Es eso cierto?- pregunto Carlisle mirando a Tala. Ella negó con la cabeza.

-Huevos- dijo en un susurro, la mire sorprendido- por docenas- añadió.

-¿Crudos?- pregunto Carlisle.

-Si… hay algo mas…- sus mejillas subieron un par de tonos- carne cruda- murmuro apenas audiblemente.

-Es bastante normal, tu cuerpo esta buscando las proteínas necesarias. ¿Te sacia?- pregunto con amabilidad el medico.

-Si, pero a veces…- dijo mi mujer agachando la cabeza.

-Sientes como si te faltase algo, es eso ¿no?- pregunto Nahuel apoyado en el marco de la puerta. Ella asintió y lo miro sorprendida, vi como su expresión cambiaba a la curiosidad y note su agitación en mi interior.

-¿Quién eres?- le pregunto alterada al hibrido de la puerta.

-¿Quién crees que soy?- pregunto el como si eso fuera una respuesta.- Carlisle, esta embarazada ¿verdad?

-Eso parece Nahuel- contesto el medico.

Ambos observaban a la mujer, parecía que esperasen su reacción. Tala apretó mi mano y vi como su rostro perdía el color. Estaba asustada, sorprendida, feliz y algo mas que no fui capaz de identificar.

-¿Tu madre sobrevivió?- le pregunto Nahuel muy serio.

-Si, murió unos años después… de pena.- contesto con rencor, eso era rencor.

Los mire a ambos alternativamente, Nahuel tenia pena y dolor reflejado en su rostro, en cuanto a Tala, habían demasiados sentimientos entremezclados como para poder entenderlos todos.

-Entonces lo tendrás.- afirmo el hibrido.