Capitulo 35

-¡Pero tu de que vas, no eres nadie para tomar esa decisión!- le grite al híbrido empezando a temblar por la ira.

-Jake cálmate- me dijo Jasper que apareció de la nada mientras sentía como enviaba oleadas de calma hacia mi.

-¡Que me calme!- grite entre sacudidas, estaba a punto de entrar en fase…

-Ven salgamos- me dijo Tala tirando de mi hacia la parte trasera de la casa.

Vi como Carlisle salía disparado para abrirnos la balconera. Apenas si nos dio tiempo de llegar al patio antes de que me trasformase, en un ultimo acto reflejo empuje a Tala para apartarla de mi antes de completar mi transformación. Lo último que quería era herirla por el cambio de fase, pero el empujón que le di había sido demasiado fuerte. Nahuel la agarró justo antes de que ella cayese a suelo por la fuerza de mi envite. Me puse a gruñir al verla entre sus brazos.

-¡Suéltame!- le grito mi mujer mientras le golpeaba intentando zafarse. De repente lo vi todo rojo.- ¡Suelta idiota va a atacar!- chillo apartándose de el y avanzando hacia mi- Jake, esta bien, estoy bien, no ha pasado nada…

Volví a gruñir y me interpuse entre Tala y los demás, note como ella pasaba su mano debajo de mi oreja y me empezaba a acariciar, estaba intentando calmarme, desde luego yo había perdido los nervios. Recurrí a toda mi fuerza de voluntad para calmar mis instintos y me senté sobre los cuartos traseros para demostrar que estaba tranquilo.

-Creo que vas a necesitar algo de ropa- me dijo Carlisle señalando los jirones que habían a nuestro alrededor- Iré a ver que encuentro- y dicho esto entro en la casa.

Jasper miraba hacia nosotros y hacia la casa como debatiéndose en que hacer, Nahuel miraba fijamente a Tala y para mi sorpresa ella también lo miraba a el. Me concentre en los sentimientos de Tala, era un poco mas difícil estando yo en mi forma de lobo. Irritación, sorpresa, duda, rencor y una pizca de… ¿amor?... La mire sorprendido y bastante enfadado, ella debió darse cuenta porque se giro automáticamente a mirarme.

-No es lo que crees Jake- me dijo, y note una oleada del amor que sentía por mi.

No, definitivamente no era lo mismo. ¿Pero, entonces que era? La extrañeza tubo que ser patente en mi porque ella suspiro…

-Creo que el es mi padre.- dijo señalando al hibrido con la cabeza.

Me gire hacia el sorprendido. No podía ser que Nahuel fuera el padre de mi mujer, eso lo convertía en… ¿mi suegro? En menos de veinticuatro horas me había reencontrado con mi ex, había mentido a mi novia, había traicionado a mi manada, me había casado, había hechizado a mi padre, había traído un grupo de vampiros a Forks y había descubierto que mi suegro era mas joven que yo, al menos físicamente, eso sin contar que además acababa de confirmar que seguramente iba a tener un hijo que era medio vampiro y medio lobo. Si alguien conoce una vida más surrealista que la mía, por favor que lo diga.

Observe a Nahuel detenidamente, su rostro era prácticamente una mascara sin expresión.

-No sabía que existías- dijo este último en un tono monocorde.

-Lo suponía- contesto Tala en un tono también carente de emoción.

-Estaba de visita en casa de los Cullen cuando Renesme contó la historia de la novia del lobo, cuando llamasteis no lo dude, necesitaba verte y saber si era posible…- su voz fue decreciendo hasta convertirse en un susurro.

-El lobo se llama Jacob y no es mi novio, es mi marido. Te pediría que dejes a un lado tus prejuicios y lo trates con respeto.- Contesto ella con indignación.

Vi un rápido movimiento por el rabillo del ojo, seguramente Jasper había decidido que lo mejor era entrar en la casa.

-Si, tienes razón a fin de cuenta estamos aquí por eso mismo. Lo siento Jacob- cedió Nahuel mirando hacia mi.

Agache la cabeza a modo de aceptación, esperaba que lo entendiese, lo ultimo que quería era empezar otra lucha con el ahora que sabia quien era. A fin de cuentas para Tala era importante que nos llevásemos bien o eso había sentido solo unos segundos atrás.

-Vas a tenerlo- afirmo el padre de Tala.

-Es mi decisión- aúlle levemente para hacerme notar, Tala me acaricio la oreja y suspiro.- no la tuya.

Esto parecía más una batalla de cabezonería que una conversación. Odiaba no poder expresarme por mi mismo, por patético que resultase echaba de menos tener cerca de Edward, no recordaba lo útil que era como traductor. Volví a aullar en un intento de apremiar a los vampiros que habían ido a buscarme ropa, si no volvían pronto saldría de fase y si mi desnudez les ofendía que se jodiesen, pero yo no aguantaba mas sin poder hablar.

-¿Porque aúlla?- pregunto Nahuel mirándome con curiosidad.

-El también quiere opinar al respecto- contesto Tala encogiéndose de hombros.

-¿Y que opina?- por fin alguien me hacia caso, intente mandar mis sentimientos hacia Tala para que pudiese traducir.

-Esta ilusionado, pero tiene miedo por mi- ladeo la cabeza como intentando escuchar mejor- me dejara decidir a mi, pero preferiría que lo tuviese...- me miro fijamente y agache la cabeza un poco avergonzado.

No había sido mi intención que ella supiese eso ultimo, intentaría hacer todo lo posible por convencerla si no era peligroso para ella. Definitivamente echaba de menos a Edward.

-Pues yo a ti no mucho la verdad- oí la voz del vampiro.

¿Edward? ¿Que hace aquí?

-De momento hacerte de traductor- me contesto.

Bueno eso no era exactamente a lo que me refería…

-Bella y Renesme insistieron en que me adelantase, creían que podía ser útil - respondió encogiéndose de hombros.- Hola Nahuel, por lo que veo ya lo saben…

-Si, pero creo que no se lo han tomado demasiado bien- dijo este ultimo señalándonos.

-Tampoco se lo han tomado tan mal, al menos sigues vivo. Tu debes ser Tala, encantado yo soy Edward.- y extendió la mano hacia mi chica.

Ella se aparto un paso y lo miro con extrañeza.

-No te apures, no me ofendo, es perfectamente compresible.- contesto Edward amablemente bajando la mano.

¿Que había pasado? Vale empezaba a recordar por que ese vampiro me sacaba a veces de mis casillas.

-Deberíamos entrar, te preparare un chocolate caliente- Tala abrió los ojos sorprendida- Ness dice que es algo que siempre ayuda así que pare a comprar un poco antes de venir- dijo guiñándole el ojo.

Tala volteo a mirarme y yo le lamí la cara y la empuje levemente en la espalda con mi hocico para que entrase con el. "Gracias Edward" pensé y vi como asentía levemente con la cabeza.

-¿Vienes Jake?- me pregunto la mujer temblorosa.

-En cuanto me traigan la ropa- me tradujo Edward.

-Yo voy contigo- dijo Nahuel acercándose a Tala, la vi estremecerse.

Desde luego eso no iba a ayudar mucho, me fiaba de los Cullen los conocía y sabia que no le harían daño. Pero el hibrido… su alimentación era cuanto menos cuestionable, por mucho que fuese su padre, uno que por cierto la había abandonado y ni si quiera sabia que ella existía… no me parecía bien, preferiría tenerlo donde pudiese verlo. Un leve gruñido escapo de mi garganta lobuna.

-Creo que deberías quedarte.- dijo Edward resumiendo mis pensamientos.

-Es mi hija- respondió envarado el hibrido.

-Lo se, pero deberías darles tiempo para que se acostumbren a la idea- y me miro significativamente a mi y a Tala.- ¿Entramos?- le pregunto a esta ultima.

-Si- respondió avanzando hacia la puerta, pero se giro justo antes de cruzarla- Jake, estará todo bien ¿verdad?- sabia a que se refería.

No, no pensaba atacar a su padre aunque no tenia tan claro que no fuese al revés… aun así asentí y esboce una sonrisa lobuna para infundirle ánimos. Vi como entraba en la casa seguida de Edward y me encare hacia el hibrido. Quería respuestas… por desgracia de momento no tenia forma de realizar las preguntas. Aunque… mire a mí alrededor buscando algo con lo que cubrirme. Para mi sorpresa el se quito la camisa que llevaba puesta y me la lanzo, la cogi al vuelo con los dientes y corrí a unos arbustos cercanos. Cuando salí de fase me la anude a la

cintura lo mejor que pude, no es que tapase mucho pero serviría. Volví al patio trasero y lo vi sentado sobre una roca.

-Supongo que tendrás preguntas- me dijo Nahuel a modo de bienvenida.

Oh, desde luego no tenia ni idea de la cantidad de preguntas que tenia que hacerle, pero lo primero era lo primero.

-¿Qué comes?- solté a bocajarro.

-¿Perdona?- me pregunto alucinado.

-Me refiero a la sangre…

-Se a lo que te refieres- me corto.- Solo que no esperaba que esa fuese tu primera pregunta.

Calle esperando la respuesta, de ella dependería lo larga que pudiese ser esa conversación. No lo iba a atacar pero si la respuesta era "humanos" me vería obligado a echarlo de Forks, lo último que necesitábamos era un chupasangre de humanos. Un estremecimiento recorrió mi espalda al visualizar la imagen de aquel ser alimentándose de un rollizo bebe.

-Sangre no humana. ¿Satisfecho?- pregunto con sorna.

-Y que esperabas ¿una fiesta de bienvenida con globos?- le dije sarcástico.

-No, no soy idiota, sabia que iba a ser duro, pero hasta hace solo unas horas ni si quiera sabia que tenia una hija. Joder, Jonathan se frotara las manos en cuanto lo sepa.- dijo enterrando la cabeza entre las manos.

-¿Quién es Jonathan?- pregunte confuso.

-Al carbón que habrá que matar para protegerla -dijo levantando la cabeza con determinación.