Capitulo 37
Carlisle me prometió avisarme para que subiese cuando fuese a hacer la ecografía mientras tanto me quede ayudando a los demás a quitar las sabanas del resto los muebles, a barrer y quitar el polvo mientras íbamos abriendo puertas y ventanas para ventilar la casa. Cosa que sinceramente agradecí ya que el olor a vampiro rancio que había en la casa hacia que mi nariz picase como si hubiese esnifado chili. Desde luego era para vernos trabajar no tenia desperdicio, Jasper iba de un lado para otro armado con un plumero de avestruz intentando aventar el polvo, me lo imagine vestido de doncella francesa lo cual provoco que Edward soltase una sonora carcajada, aunque bien mirado no se de que se reía ya que el iba ataviado con un delantal de florecitas mientras pasaba la mopa por el suelo una y otra vez, supuse que intentando que reluciese como un espejo porque brillo ya tenia. Definitivamente no era el mas indicado para descojonarse, eso sin hablar del bueno de Nahuel que estaba recolocando los objetos decorativos sobre los muebles calculando que quedasen perfectamente alineados y equidistantes, era una actitud obviamente neurótica, solo le faltaba sacar la regla.
-Ya, desde luego si en tu casa lavas las sabanas como lo estas haciendo aquí dudo que tengáis mucha ropa en buenas condiciones- me soltó Edward algo picado.
-Yo no tengo la culpa de que seáis unos vampiros snobs- le conteste mirando las sabanas que estaba sacando de la secadora, estaban tan arrugadas que daban pena- a ver que ha pasado con lo de tender la ropa, funciona ¿sabes?- dije intentando excusarme.
-Si, claro, seguro que Tala prefiere perder una hora al día en tender y destender después de pasarse el día trabajando en el taller- dijo Edward risueño
-Fue ella la que pidió ocuparse de la ropa.- conteste picado.
-No me extraña- me provoco Jasper señalando las arrugadas sabanas.
-Además ¿tu como sabes eso?- pregunte intentando alisar las arrugas con las manos con no muy buenos resultados la verdad.
-Digamos que la oí pensar en lo útil que le resultaría tener una secadora…- contesto encogiéndose de hombros.
Levante la cabeza sorprendido, Tala nunca se había quejado de las tareas domesticas, de hecho había sido ella la que las había ido asumiendo poco a poca ya que hasta que llego Billy y yo nos apañábamos bastante bien.
-¿Estas seguro?- me pregunto Edward alzando una ceja y quitándome las sabanas de las manos para meterlas nuevamente en la lavadora.
-No te preocupes si no la puedes comprar yo lo haré, a fin de cuentas eso la hará feliz y yo tengo muchos años que compensar- dijo Nahuel poniéndome una mano en el hombro consoladoramente.
Vi como Jasper disimulaba una sonrisa y Edward nos daba la espalda supuse que por el mismo motivo.
-No es eso, tengo un trabajo y la verdad es que no me puedo quejar de lo que gano- dije algo cortante.
-Oh… ejem… bueno- empezó a carraspear e hibrido visiblemente dolido.
Vi como los vampiros me miraban amonestadores. Me apresure a intentar arreglar mi metedura de pata, a fin de cuentas Nahuel solo quería ayudar, sentir que compensaba a Tala de alguna forma por haberla abandonado pese a que no sabia de su existencia.
-Bueno, veras, seguro que hay algo…- empecé a decir cuando una idea se formo en mi cabeza.- ¿Sabes que es un Bentley?
-Una marca de coche- contesto mi suegro confuso.
-Vera Tala adora esos coches, estaba ahorrando para regalarle uno para su cumpleaños, aunque ahora con un bebe en camino no puede seguir yendo a todos lados en moto, no seria seguro- vi como su rostro se iluminaba- En el desguace de Aberdeen tiene uno que esta bastante bien un clásico…
-¿Desguace?- me interrumpió Nahuel con cara de espanto- ¿quieres comprarle un coche de desguace?
-Si claro- conteste.
-Un momento Jake, veras Nahuel, Tala es mecánica una muy buena por lo que tengo entendido. No es que Jake quiera regalarle un coche que esta hecho polvo es que a Tala le encantaría poder restaurar un Bentley clásico.- Lo entendí al oír su aclaración, por supuesto el pobre hibrido no tenia ni idea de los gustos ni aficiones de su recién descubierta hija.
-Ah, bueno en ese caso no hay problema, yo me encargare de comprarle el coche y lo que haga falta para restaurarlo- afirmo con una sonrisa de oreja a oreja.- Y necesitara cosas para el bebe, la cuna el cochecito y ropa, mucha ropa aquí hace mucho frío, necesitara jerseys y abrigos y…
Abrí los ojos como platos, desde luego este y Alice podían cogerse de la mano, solo esperaba no haber abierto la caja de Pandora de las compras…
Oí un ruido que venia del piso de arriba y no debí ser el único ya que todos estábamos mirando al techo, eran como pequeños golpes pero muy seguidos, era un sonido casi rítmico…
-Creo que eso va por ti- dijo Edward señalando hacia arriba. Lo mire sin entender a que se refería.- Son los latidos del corazón del bebe.
-¿Seguro?- pregunte.
Se limito a asentir y yo salí disparado escaleras arriba hacia el despacho de Carlisle. Latía demasiado deprisa, eso no podía ser bueno. Abrí la puerta aun en plena carrera y me pare en seco al ver la imagen. Tala estaba tumbada en un diván solo llevaba puesta la ropa interior y una sabana la cubría hasta medio muslo, tenia unas espantosas correas con ventosas negras alrededor de su cintura además parecía que estaba llorando. Cerré la puerta a mis espaldas.
-¿Qué ha pasado, va todo bien?- pregunte asustado lanzándome a su lado para cogerle la mano.
-Tranquilízate Jake todo va bien. Escucha.-Dijo Carlisle dándole a un botón de la maquina que estaba enganchada a las correas, lo que provoco que el latido se oyese todavía mas fuerte.
-Va muy deprisa- estaba acojonado.
-Es normal tonto- dijo Tala acariciándome la mejilla.
Me la quede mirando fijamente, tenia las mejillas llenas de lagrimas pero sus ojos tenían un brillo especial, aparte mis miedos para sentir sus emociones, felicidad. Tala se sentía feliz, respire aliviado. Después de todo ella si quería ese hijo. Me agache para besarla.
-Bueno ¿preparados para la primera foto de vuestro hijo?- pregunto Carlisle con una sonrisa en los labios.
Ambos afirmamos, supongo que la felicidad nos había dejado sin palabras. Observe como el medico retiraba las correas de su cintura y le echaba algo de aspecto viscoso sobre el vientre, Tala se estremeció.
-¿Qué pasa? ¿Te duele?- pregunte sin saber muy bien que hacer.
-No, solo es que esta frío.- y me dedico una preciosa sonrisa que ilumino su mirada.
-Aquí esta vuestro hijo- dijo Carlisle señalando una pequeña pantalla en blanco y negro.
-¿Dónde?- pregunte.
-Mira aquí, ¿ves? esta es la cabeza y esto son las piernas, esto mas oscuro que ves aquí es el corazón y esto son los brazos- Iba dibujando el contorno sobre la pantalla a medida que nos señalaba cada una de las partes.
-¿Es un chico?- pregunte fijándome en una protuberancia que sobresalía por encima de sus piernas.
-Aun es pronto para saberlo- dijo siguiendo el punto donde se encontraba mi mirada- eso es el enganche del cordón umbilical- respondió cuando se dio cuenta de donde miraba yo.
-Ah- me limite a responder. Oí a Tala reír.
-¿Y si fuese una chica?- pregunto divertida.
-Por mi esta bien- respondí sonriente, me daba igual lo que fuera, era mi hijo o mi hija y eso lo convertía en el ser más maravilloso de todo el universo.
-No pensaras lo mismo cuando se convierta en una jovencita llena de curvas a la que todos los hombres devoren con la mirada, créeme lo se.- dijo Carlisle apesadumbrado.
Lo mire con espanto, un hombre deseando a mi pequeñina. ¿Acaso había mayor tortura para un padre?
-¡No os quejéis tanto, al menos vosotros no sabéis lo que piensan!- oí la voz de Edward claramente malhumorada a trabes de la puerta.
-Son mis hijos, no son perfectos pero aun así los quiero.- dijo Carlisle mirando a Tala- ¡Aunque sean un tanto cotillas!- alzo la voz mirando hacia la puerta aunque no había necesidad estaba bastante seguro de que lo habían oído todo claramente.
-Eh, que no es culpa mía. Nahuel quería subir yo solo lo seguí para controlarlo- estallamos en carcajadas al oír la explicación de Jasper.- Es verdad mi poder funciona mejor en las distancias cortas.
-Ya, eso échame la culpa a mi. Como tu casa tiene tantos kilómetros entre las habitaciones…vamos hombre- le respondió Nahuel malhumorado.
-Que mejor lo dejamos, nos han cazado y ya esta- dijo Edward intentando calmar los ánimos.
-Si no hubieras abierto la boca…- le replico Jasper.
-Si no os calmáis le diré a vuestra madre que estabais espiando detrás de las puertas- Carlisle sonó autoritario pero tenia una afable sonrisa dibujada en sus labios.- Nunca falla ya veréis- murmuro apenas audiblemente.
-Perdón papa- dijeron los dos vampiros al unísono.
-Creo que tu mujer me da mucho miedo- dijo Tala con los ojos abiertos como platos.
Se escucharon risas que venían del pasillo a las cuales nos sumamos Carlisle y yo.
-¿Qué? Yo no le veo la gracia- Tala se había enfurruñado.
-Eso es porque no conoces a Esme, nadie que la conozca seria capaz de describirla como una vampiresa que de miedo, amable si, cariñosa, también, tierna incluso, pero nunca… jamás… que de miedo.- le explique a Tala entre risas.- Ya lo veras- y le di un beso en la nariz.
-De todas formas disfrutare de lo lindo contándole la opinión que tienes de ella.-afirmo el medico.
-No, por favor, me moriré de vergüenza.- suplico Tala.
-Y ella mas… por eso disfrutare.- dijo Carlisle sonriendo de oreja a oreja.
Desde luego en esta casa las pullas estaban a la orden del día, aunque claro supongo que después de casi un siglo viviendo juntos necesitaban algo que les diese chispa…
-Bueno, volvamos a lo nuestro según la ecografía estas aproximadamente de unas nueve o diez semanas. ¿Te cuadra?- le pregunto el vampiro a Tala.
Ella me miro interrogante. Suspire resignado, a fin de cuenta era yo el que había hecho saltar la liebre…
-Tuvo el último periodo hace mas o menos unas cinco semanas- respondí.
-Así que va el doble de rápido de lo normal…- se acaricio la barbilla- Esta bien, te dejaremos sola para que puedas vestirte.- y le dio a mi mujer unas palmaditas cariñosas en la mano y me agarro del brazo tirando de mi hacia fuera de la habitación.
