Capitulo 38
-¿Pasa algo Carlisle?- pregunte cuando salimos al pasillo.
Se llevo el dedo a los labios pidiéndome que guardara silencio y señalo hacia abajo para acto seguido salir a velocidad vampírica dirección al salón. No me lo pensé dos veces y lo seguí.
-¿Qué pasa?- pregunte alarmado.
-Nada, solo quería comentarte un par de cosas y creí que seria mejor hacerlo sin ella presente.- respondió encogiéndose de hombros.- Solo tengo el embarazo de Bella como referencia y la verdad es que no se si nos servirá de algo… le he preguntado por el embarazo de su madre, pero no me ha dicho gran cosa y he pensado que quizás con tigo sea algo mas… comunicativa…
-No lo creo, ella no sabe gran cosa, al parecer nunca se lo contaron…
-Vaya, no había contado con eso…- respondió pensativo.- Preferiría no usar el método de ensayo… en fin.
Pasaron un par de minutos sin que dijese nada mas, parecía absorto en sus propios pensamientos. Mire a mi alrededor buscando a los demás pero no había rastro de ninguno de ellos. Así que me arme de valor y pregunte…
-¿Y la otra consulta?- al fin y al cabo aunque el tuviese toda la eternidad al parecer a este embarazo le quedaban solo unos cuatro meses.
-Me preocupa su alimentación, su cuerpo ha empezado a reclamar sangre- me envare nada mas oírlo- de momento ha podido evitarlo, pero siendo realistas el bebe lo va a necesitar…- una sola imagen cruzaba mi cabeza, Ness alimentándose de una mujer en el jardín trasero de una casa.
-No- pude responder al fin en apenas un murmullo.
-Jake, se razonable, forma parte de su naturaleza…
-No- volví a decir esta vez más alto.
-Esta bien, como queráis, solo esperaba que tu fueras algo mas razonable, ella tampoco ha querido escucharme- murmuro cabizbajo.
No pude evitar un suspiro de puro alivio, me alegraba que Tala pensase como yo. A fin de cuentas si ella podía vivir sin sangre nuestro bebe también podría. O al menos eso esperaba.
-¿Algo mas?- pregunte incomodo. Podía entender que el vampiro no comprendiese nuestra decisión.
-Bueno, me gustaría hacerle un reconocimiento semanal… mas frecuente si fuese necesario, pero supongo que eso no será un problema.- me limite a asentir, que mas le podía decir.- Es una pena que no podamos hablar con alguien que viviese su embarazo…- murmuro pensativo.
-Nana- susurre- quizás si haya alguien que nos lo pueda explicar. Dame un minuto.
Salí corriendo hacia la planta de arriba y volví a entrar en tromba en el despacho de Carlisle. Tala estaba de espaldas a la puerta poniéndose la camiseta. Un asalto de pasión invadió mi entrepierna, lo ignore, ya habría tiempo para eso después. Ella se giro sorprendida hacia mí.
-¿Pasa algo Jake?
-No mi amor- dije acercándome y ayudándola a estirar la prenda sobre su cuerpo- Solo me preguntaba ¿crees que podrías volver a hablar con tu abuela?
Frunció el ceño y note como algo se agitaba en su interior algo entre la ilusión y el miedo a la decepción.
-Hay un buen motivo para hacerlo- murmuro mas como para si misma que para mi- puedo intentarlo - me respondió resuelta.
La abrace y le di un profundo beso para demostrarle mi amor incondicional. Sentía que si esto no funcionaba se iba a llevar un pequeño disgusto.
-¿Que necesitas?- estaba dispuesto a ayudarla en todo lo posible.
-Ir a casa.
-¡Ostia Billy!- espete acordándome de mi padre- le prometí que le llamaría en cuanto supiésemos algo, debe estar subiéndose por las paredes.- Le aclare mientras cogia el móvil y marcaba el numero de casa.
-Pobre Billy nos hemos olvidado de el.- murmuro apenada.
Mi padre descolgó al primer timbrazo lo cual me confirmo que estaba al lado del teléfono esperando nuestra llamada.
-Hola abuelo- no era muy ingenioso, pero me pareció que entendería que quería decir que habíamos decidido tenerlo.
-¡Noo!- exclamo claramente ilusionado.
-¡Si!- le grito Tala acercando la boca al teléfono que aun estaba en mi oreja, menudos pulmones tenia esa chica.
-¿Estáis seguros?- pregunto mi padre.
-¡Si!- en esta ocasión fui yo el que grite ilusionado.
Nada mas acabe de responder una cuadrilla de vampiros entro en el despacho en tropel con cara preocupada. Vi como el semblante de Jasper y Edward se relajaba visiblemente en cuanto notaron nuestro estado de ánimo y nuestros pensamientos respectivamente.
-Me alegro muchísimo chicos. ¡Felicidades! Voy a decírselo a los chicos, llevan toda la mañana paseándose por aquí esperando para ver si ya sabíamos algo- dijo mi padre entre risas.
Podía imaginármelo, la verdad. Mire a Tala sonriente y ella se mordió el labio en un delicioso gesto de agobio. Adoraba a esa mujer, la madre de mi hijo… Cogi su mano para infundirle ánimos, la verdad es que a cualquiera le agobiaría un grupo de licántropos queriendo hacer el papel de hermanos mayores. Un momento eso quería decir que yo era novio al que había que matar por haber abusado de la hermana pequeña…
-Papa, diles primero que me he casado con ella y que pienso volver ha hacerlo en una ceremonia publica…-empecé a argumentar.
Tala me miro extrañada y Edward se hecho a reír a carcajadas. Note como ella intentaba indagar en mí y supe el momento exacto en el que consiguió averiguarlo porque una picara sonrisa se dibujo en sus labios. Me quito el teléfono de las manos y lo llevo a su oído.
-En un rato estamos en casa te quiero Billy- Luego colgó el teléfono y me miro aun con esa maliciosa sonrisa en los labios- ¿En serio lo crees?- me pregunto.
-¿Tu no?- le dije a modo de respuesta.
Las carcajadas de Edward se intensificaron así que supuse que la respuesta de Tala era un "si".
-¿Y yo que?- pregunto Nahuel.
-¿Qué de que?- le contesto Tala.
-He venido para estar con tigo- murmuro su padre.
-Nadie te lo ha pedido- espeto ella.
Me sorprendió la fría respuesta de Tala, ella normalmente no era así. Un profundo silencio invadió la sala.
-Pero si me pidieron que me fuera y sinceramente si lo hubiese sabido no lo habría hecho…
Todos contuvimos la respiración ante la respuesta de Nahuel y giramos nuestras miradas hacia Tala esperando su contestación.
-Lo se, pero es difícil, perdona- pude sentir que estaba realmente arrepentida.
Me dio a sensación que la relación entre ambos iba a ser cuanto menos complicada e iba a estar plagada de ese tipo de reacciones.
-Volveremos mañana y pasara el día contigo, lo prometo- dije intentando suavizar el ambiente.
El hibrido se limito a asentir como valorando mi gesto, Tala sin embargo puso cara de pocos amigos.
-Tenemos trabajo en el taller y ya hemos perdido dos días- puntualizo ella.
-Los chicos y yo podemos hacernos cargo, además ahora esta Paúl- conteste.
-Esta bien- suspiro Tala.
Edward hizo una mueca y negó levemente, no sabia que pasaba exactamente por la cabeza de mi mujer, pero dado el gesto deduje que nada bueno.
-Que venga al taller.- puntualizo ella.
¿Cómo? Quería meter al hibrido en medio de una manada de licántropos. Si Nahuel era listo no lo aceptaría.
-Me parece bien ¿a que hora?- dijo su padre para mi mas absoluta sorpresa.
-Abrimos a las ocho de la mañana, aunque si es muy pronto para ti…
-Allí estaré- le contesto el cortándola.
-No se, a lo mejor…
-He dicho que iré- dijo Nahuel muy serio.
Todos estábamos mudos por el asombro, era una locura. Sabia que lo ultimo que Tala se esperaba era que el aceptase de buena gana a meterse en la guarida del lobo, note su nerviosismo. Juntar a un grupo de licántropos con un hibrido era casi una garantía de desastre… para el hibrido por supuesto. Ella no quería que le pasase nada a su padre, sentí su ansiedad, solo había buscado algo que le infundiese el suficiente temor como para mantenerse alejado. Al parecer no era tan listo, pero desde luego Nahuel los tenia bien puestos, de eso no había duda. Joder, me esperaba un día muy difícil por delante, a ver como evitaba que los chicos descuartizasen al padre de mi mujer…
