Capitulo 39
De vuelta a casa se instalo un silencio incomodo en el coche. Tala estaba nerviosa y preocupada y no solo lo sentía si no que su constante movimiento en el asiento del copiloto lo hacia visible. Al final ya no pude aguantar más.
-Tus nervios me están matando.
-Lo siento Jake, no puedo evitarlo.
-Ya, pues deberías haberlo pensado antes de proponerle pasar el día en el taller. ¿Diablos Tala en que estabas pensando?
-No creí que lo aceptaría.
-Ya pues te equivocases.
-¡Es una locura, todo esto es una locura!
-Creía que querías encontrar a tu padre pero lo que no sabía es que querías convertirlo en sushi de vampiro.
-¡Y no quiero!
-Ya pues nadie lo diría. ¿Qué es lo que pasa? Tienes tal lío de emociones que soy incapaz de entenderlo.
-No lo se Jake, es solo que…-emitió un hondo y profundo suspiro- No me lo esperaba, no estaba preparada, creía que o le odiaría o le querría, pero no pensé que sentiría ambas cosas a la vez, me siento muy confusa…pero no quiero que le pase nada. Es mi padre.- La deje hablar, sin duda necesitaba desahogarse- Es mi padre ¿No?
-Eso parece.
-Oh dios mío, tengo un padre…
-Si, Tala tienes un padre y aparece que te quiere, porque si no ya me dirás porque acepto meterse en la guarida del lobo solo para estar contigo.
-¡Le debo de haber causado una impresión espantosa!- vi por el rabillo del ojo su cara de espanto al pensar en como se había comportado- ¡Soy un monstruo!
Se cubrió la cara con las manos y arranco en llanto. Pare el coche en el arcén y me gire hacia ella para abrazarla y darle un poco de consuelo.
-Bueno, pero eres mi monstruo- dije besándole la coronilla.
-¡Oh Jake!- me golpeo el pecho y sonrío ante mi broma.- Le podría llamar y decirle que no venga…
-Ah no, ni hablar, no te libraras de esta así como así. Le has prometido pasar el día con el y lo harás aunque para ello tenga que ejercer mi poder de alfa y ordenarle a toda la manada que no se acerquen a ti.
-¿En serio serias capaz de hacerlo?- me miro sorprendida.
Ella mejor que nadie sabía cuanto odiaba utilizar la voz del alfa, me parecía muy injusto obligar a los demás a que obedeciesen. Yo no era ningún tirano. Pero sabía perfectamente que esa era la única opción que me quedaba. Si los chicos veían a Tala mal la pagarían con Nahuel, en cierto modo ella era como una hermana pequeña para ellos y como tal eran un poco excesivamente protectores con ella. De hecho ya me había llevado un par de capones o mordiscos, dependiendo de en que forma nos encontrásemos, por haberla entristecido o hecho sufrir. La primera noche que hice una guardia sin ella me retrase en volver por seguir un rastro que me pareció sospechoso. Solo fueron un par de horas pero en el camino de vuelta a casa tenia a Seth y Embry esperándome, Tala estaba preocupada porque tardaba mucho y ellos me soltaron un sermón a dúo sobre las responsabilidades en pareja. Mi gran defensa fue decirles que ellos no sabían lo que era tener pareja así que no me rallasen. Mala idea. Ser el novio de la "hermana" pequeña de un grupo de hombres lobos no es una gran inversión para la seguridad, por suerte para mi yo era el alfa si no a estas alturas me habría quedado sin dientes.
-¿A caso lo dudas?- le pregunte, vi como me observaba por un momento.
-No de hecho estoy bastante segura de que lo harás. Lo siento Jake.
-Va tranquila, no te apures. Lo hecho, hecho esta.
La solté y volví a encender el motor. También tenia que pensar en mi padre, el pobre hombre debía estar subiéndose por las paredes.
-Jake- murmuro Tala- ¿y que hacemos con Paul?
Di un frenazo en seco. Me había olvidado por completo de el. No podía usar la voz con el ya que no era de mi manada.
-Tranquila hablare con el.- dije intentando recuperar la marcha.
-¿Servirá?
-Claro que si, va no te preocupes- forcé una sonrisa para infundirle ánimos.
Paul se había vuelto muchísimo más razonable pero aun seguía teniendo manía a los vampiros, aunque con Tala era encantador, por suerte no era tan sobre protector como los demás. Esperaba que una conversación de hombre a hombre bastase. Se volvió a instalar un profundo silencio entre nosotros, aunque esta vez no fue incomodo.
-Em, Jake ¿Qué es eso?- me pregunto Tala señalando a su derecha justo cuando íbamos ha hacer el ultimo giro antes de nuestra casa.
-¿El que?- pregunte mirando donde me indicaba.
-Eso- señalo un poco más hacia el frente después de girar la curva.
Mire sorprendido, delante de casa habían colocado varias mesas de camping y había congregada un montón de gente. Parecía que estuvieran celebrando una barbacoa o algo parecido.
-¿Qué diablos…?- dije frenando el coche para detenerme a unos metros de la casa.
¡Ya están aquí! Empezaron a gritar las voces de nuestros amigos. Me gire a mirar a Tala pero solo observe en su rostro la misma sorpresa que supuse que habría en el mío.
-A mi me da miedo bajar- murmuro aun sorprendida.
No pude evitar echarme a reír.
-¿Te crees que a mi no?... pero me da mas miedo su reacción si no salimos- le dije junto al oído y le di un beso en la mejilla.
Ella sonrío y apretó mi mano.
-Vamos pues, nos espera una jauría de lobos…
Bajamos del coche y en menos de dos segundos tenia a todos los chicos encima de mí dándome palmaditas en la espalda y felicitándome por mi próxima paternidad. Mire por encima del capo del coche Tala no estaba en una situación mucho mejor, iba pasando por entre los brazos de las chicas que la acribillaban no solo a felicitaciones si no a un millón de preguntas para las que no teníamos respuesta.
-¿Ya habéis elegido nombre para el bebe?
-¿Seguiréis viviendo aquí?
-La casa es algo pequeña, pero haciendo una remodelación…
-¿Tienes nauseas?
-A mi me iba bien tomar un té en ayunas…
-¿Seguirás trabajando en el taller?
-Hombre en su estado creo que no seria muy conveniente…
-Te puedo dejar la ropa de cuando yo estaba embarazada de Kevin
-Oh, si la ropa de embarazada es carísima.
-Y la de bebe, ¿Qué me decís de la de bebe?
Note como Tala empezaba a marearse, francamente no me extrañaba con toda esa dicotomía…
Salte por encima del capo y la coji en brazos segundos antes de que se cayese redonda, ¿como es que nadie se había dado cuenta de que se iba a desmayar? Las chicas se apartaron de nosotros para dejarle aire.
-¿Esta bien?- pregunto Sue.
-Como diantres queréis que este bien con el atropello que le habéis hecho- le respondió Billy mientras empujaba a las chicas con su silla como intentando hacer carril- Va Jake, éntrala en casa… anda que menudos sois si lo llego a saber no os llamo…
Fue lo último que oí antes de entrar en la casa con Tala en brazos. La deje sobre el sofá y vi como abría un ojo.
-¿Hay moros en la costa?- pregunto bajito.
-No. Creo que los hemos engañado- sonreí.
-Eso espero, porque si hubiese tenido que aguantar un solo minuto más seguramente me habría desmayado de verdad.
-¿Sabes que tendremos que volver a salir en algún momento?
-Un poquito más, por favor.- dijo dándome un leve beso en los labios.
-Esta bien tu ganas- profundice el beso.
Necesitaba sus besos, sentir su sabor en mi boca. Me separe de ella en cuanto empezó a faltarnos el aliento, no porque quisiera si no porque aun recordaba la primera vez que nos pillaron en la cocina.
-¿Lista?- pregunte apoyando mi frente sobre la suya.
-Si, Billy ya se habrá encargado de leerles la cartilla.
Me reí ante su lógica. A mi no se me hubiese ocurrido jamás recurrir al instinto protector de mi padre. Volví a besarla hasta quedarme otra vez sin aliento. Desde luego el día estaba lleno de sorpresas.
