Capitulo 40

La fiesta transcurrió sin más sobresaltos, tras la amenaza de Billy de echarlos a todos si no se comportaban civilizadamente, nuestros amigos decidieron, sabiamente, moderar su exaltación.

Tala empezó a bostezar notablemente a las 12 de la noche, yo sabía que realmente no estaba cansada pero pese a ello necesitaba descansar. Demasiadas emociones por un día, seria mejor no forzar la maquina.

Por fin a la 1 y media conseguimos despejar el jardín, solo quedaron el viejo Quill y el bueno de Sam, aunque sinceramente tenía la sensación de que tenían algún motivo para ello.

-¿Pasa algo?- se me adelanto a preguntarles Billy

-Bueno, queríamos hablar con vosotros… hay algo que…-respondió Sam dubitativo.

Observe como el viejo Quill levantaba la vista al cielo como pidiendo que le diesen paciencia.

- Oh, por dios Sam Uley, algunas veces me pregunto como diantres eres un Alfa con ese carácter tan blando.- ¿Sam, blando? Al viejo Quill se le debía de estar empezando a ir la cabeza.- Vamos a ver, estamos algo preocupados por el bebe, no es nada grave así que no pongas esa cara de espanto Jacob Black.- dijo el anciano de carrerilla- Tala, eres una Alfa por derecho de nacimiento, si, si, ya se que nunca has reclamado ese derecho, pero eso no hace que dejes de serlo, acaso no te acuerdas de cómo puedes ignorar las ordenes de estos dos…- tras poner los ojos como platos, Tala se limito a asentir.- pues eso.

-Perdona Quill, pero no veo la relación.- dije sin entender a donde quería llegar el anciano.

-Veras Jake, lo que Quill intenta decir, es que vuestro bebe va a ser hijo de dos Alfas- respondió Sam.

-Eso podría cambiar las cosas.- murmuro Billy frotándose la barbilla.

-No entiendo- dijo Tala refugiándose entre mis brazos.

Suspire, a cada paso parecía que las cosas se complicaban un poquito mas.

-¿Qué va a representar eso para la manada?- pregunte sin ganas.

-¡Pues ahí esta el tema Jacob Black, no lo sabemos y eso es lo que nos preocupa, al parecer vuestra generación lo único que sabe hacer es generar cambios y tirar por la borda todas las tradiciones de la tribu!- Exclamo el viejo Quill casi al borde de la desesperación, nunca lo había visto así, ese anciano siempre desbordaba buen humor…

-Cálmate Quill, es inevitable que las cosas cambien, los tiempos cambian, es ley de vida.- dijo mi padre intentando sosegarlo.

-Si no digo que no cambien, pero un poquito mas lento, la cabeza de este viejo no esta para asimilar tanto en tan poco tiempo.- suspiro sentándose en el sofá y escondiendo la cabeza entre las manos.

Tala salio de entre mis brazos y se sentó a su lado, le paso el brazo por encima de los hombros y le beso la cabeza, igual que haría una madre con un niño disgustado. El anciano levanto la cabeza y la miro a los ojos sorprendido.

-Lo siento abuelo- murmuro mi mujer.

Una sonrisa benevolente se instalo en el rostro del viejo y atrajo a la mujer entre sus brazos para darle un afectuoso abrazo. Note la ternura que sentía Tala por aquel ajado hombre que tanto había sufrido.

-Ah- suspiro-¿sabes muchacha? En realidad no se porque me preocupo, es imposible que venga nada malo de alguien con tan buen corazón.- le paso la mano por el pelo y se lo revolvió con cariño.

-Bueno, centrémonos- dijo Sam autoritariamente cruzándose de brazos- Vuestro hijo…

-O hija- puntualice yo.

-O hija –rectifico Sam- va a ser una Alfa puro, lo cual me relega a mi y a mi descendencia a ser unos vulgares usurpadores…

-¿Ese es el problema?- le pregunte riendo.

-¿Te parece poco?

-Oh, Sam, venga ya. Todos sabemos que tú no eres un usurpador.

-Yo no debería ser Alfa y eso es algo que también sabemos todos.- Murmuro visiblemente apenado.

-La manada es demasiado grande para un solo líder, eso también lo sabemos todos- replico mi padre intentando subirle la moral al pobre Sam.

-Pero resulta que hay dos Alfas auténticos, lo mío solo fue un accidente. Eso me lleva a pensar que quizás vosotros dos os hayáis imprimado por un motivo concreto- Sam estaba de un pesimista absurdo.

-¿A si, cual?- replico Tala molesta.

-La naturaleza es muy sabia y muchas veces corrige sus propios errores- Añadió Quill palmeando la mano de mi mujer.

-Me niego a creer que no he tenido opción, que no he podido elegir- No definitivamente era una idea que a mi me gustaba tan poco como a ella.

-¿Cuánto hace que le dais vueltas al asunto?- pregunte mientras me acercaba a Tala para arroparla entre mis brazos.

-Hace algún tiempo- replico Sam

-¿Cuánto tiempo?- pregunto mi padre.

-Desde que descubrimos que Tala era la nieta de Aki- contesto En anciano Quill.

-Y se puede saber porque diablos nadie me ha dicho nada, aun formo parte del consejo que yo sepa, ¿o acaso no es así?- Billy estaba que echaba humo.

-Va, papa, no te lo tomes así- intente apaciguarlo.

-Es que no lo entiendo, me parece increíble que no contéis con migo… creo que siempre he sido justo y objetivo en lo que al consejo se refiere.

-Billy, no es cosa del consejo, solo de nosotros dos y mía y por eso precisamente queríamos hablar con vosotros- el anciano cogio aire- ¿Sam se lo dices tú?

Asintió con la cabeza y pasó su mirada sobre nosotros.

-Quiero plantearle al consejo mi dimisión como líder de la manada.

-¿Qué?

-¿Por qué?

-No puedes…

Fueron nuestras exclamaciones, pero Quil no parecía sorprendido.

-Dejad que me explique, al principio creí que esto solo seria provisional, esperaba que cuando Jake se transformase asumiría su papel de Alfa, para mi nunca fue algo permanente, pero luego Tu te negaste a ocupar tu puesto- se dirigió a mi- creí que solo necesitabas tiempo para acostumbrarte a la idea…

-Yo jamás pensé que tu te sintieses así…- me dolía que nunca me lo hubiese explicado.

-Ya lo se, como sabes ser Alfa tiene algunas ventajas, los demás se oyen pero de mi solo saben lo que yo quiero que sepan. El caso es que luego paso lo que paso y por fin adoptaste tu papel, pero no me liberaste del mío…

-Sam, yo lo siento…- que mas podía decir en un momento así, me sentía como un cerdo egoísta.

-Creo que ha llegado mi hora, tengo un sustituto… si aceptas Tala…- era mas una pregunta que una afirmación.

-Sam… yo… necesito pensarlo… lo siento- sabia que a Tala le dolía dar esa respuesta después de lo bien que se había portado Sam con ella, pero entendía perfectamente porque la daba.

-Lo entiendo, tomate el tiempo que necesites.

Fue la simple respuesta de mi amigo y camarada.

Viendo como iban derivando los acontecimientos empecé a entender la preocupación del viejo Quill, ¿Qué iba a ser lo siguiente?