Capitulo 42

Billy se quedo en el cobertizo y yo volví para casa de bastante mejor humor. No es que me hiciese mucha gracia lo que había pasado con Tala, pero me alegraba saber que mi esposa no había dejado de desearme.

En cuanto entre en la habitación me tumbe en la cama y me acurruque a su espalda inspirando el suave aroma de su cabello.

-¿Jake?- pregunto adormilada.

-¿Esperabas a otro?- pregunte risueño.

-Esperaba al hombre de mi vida.- contesto con un suspiro.

-Si quieres voy a buscarlo- me dio un leve codazo en le estomago y río, Adoraba el sonido de su risa.

-Bésame- dijo girándose hacia mi mientras me abrazaba.

-Como desees- conteste antes de darle un casto beso en la boca.

-Mmm...- gruño- eso no es un beso.

Cogío mi cara entre sus manos y me dio un beso que me erizo de la cabeza a los pies, me apresure a apartarme antes de que mi animal interior tomase el control de la situación, me costaba horrores resistirme a esa mujer.

-¿Que haces? ¿Por qué te alejas?- pregunto entre sorprendida y mal humorada.

-No tienes que hacer nada que no quieras- respondí apretando los dientes, me iba a tocar aprender ebanistería…

-¿Cómo?, se puede saber de que cuernos estas hablando…- se enderezo en la cama y encendió las luces, acto seguido se cruzo de brazos a la espera de una explicación.

-Bueno veras… como antes me dijiste que te ibas a dormir…- respondí sorprendido por su enfado.

-Jacob Black, eres tonto- se tumbo y se dio media vuelta en la cama dándome la espalda y apagando de nuevo la luz.

-¿Cariño?- le acaricie levemente el hombro esperando que me explicase que era lo que pasaba, la verdad no entendía nada.

Note como su enfado se convertía en tristeza apenas un minuto antes de oírla sollozar. Encendí la luz y la abrace girándola hacia mi para poderla mirar a la cara. Nada mas lo hice su sollozo se convirtió en llanto desconsolado. La abrace más fuerte mientras le acariciaba el pelo y dejaba que toda esa tristeza desapareciese a medida que sus lágrimas resbalaban por las mejillas empapándome la camiseta.

-¿Mejor?- pregunte cuando su llanto empezó a amainar.

-Si- contesto- Lo siento… de verdad no quería… pero es que Billy iba a volver y no quería que nos oyese, pero si quería pero entonces te enfadaste y… yo me enfade…y luego viniste y pensé…- lo iba diciendo de carrerilla, si no cogía aire se iba a ahogar.

-Respira- le dije interrumpiéndola, cogío una bocanada de aire y la exhalo con un tremendo suspiro.

-Lo siento- agrego.

No pude evitar reírme y ella hizo un mohín disgustado, me apresure a explicarme antes de empeorar la situación.

-Me reía del mal entendido, creo que ha sido un día demasiado intenso y tus hormonas parecen algo revueltas.- le acaricie la mejilla y le di un leve beso en los labios.

-Creo que tienes razón- respondió acurrucándose contra mi pecho.

Después de todo parecía que Billy se había equivocado en su suposición.

-Jake, ¿crees que sea malo para el bebe?- pregunto alzando la cabeza para mírame tímidamente a los ojos.

Vaya después de todo Billy no se había equivocado…

-No lo se, pero haremos una cosa, le preguntaremos a Carlisle ¿te parece?- asintió con la cabeza y se levanto hacia la puerta.

-¿Dónde vas?- pregunte extrañado, no era propio de ella dejar una conversación a medias.

-A llamar al doctor Cullen- me miro sorprendida.

No pude evitar echarme a reír a carcajadas.

-¿Qué?- dijo poniendo los brazos en jarras.

-Nada mi amor- me levante y le di un beso en la nariz, abrí la puerta para que pasase delante- ¿Tienes prisa? - No pude evitar tomarle un poco el pelo, se sonrojo al instante, estaba deliciosa.

-¿Si quieres esperamos a mañana?- pregunto.

-Es un poco tarde pero contando que no duerme no creo que le importe.- afirme dirigiéndome al teléfono.

-¿Tienes prisa Jacob Black?- Pregunto con malicia.

-Por estar contigo… siempre- conteste tirando de ella hacia el teléfono.

Note como se detenía y me gire a mirarla, tenia una radiante sonrisa en su cara que lleno de calidez mi pecho, me lance sobre ella y la bese con toda la pasión que encerraba mi alma.

-Teléfono- gimió cuando le di un respiro.

Asentí y me aparte de ella a regañadientes, esperaba que el medico nos diese luz verde, si no me veía reamueblando toda la casa.

Carlisle cogío el teléfono al primer tono visiblemente asustado, en cuanto le realizamos la pregunta su tono de voz se aligero visiblemente, de hecho carraspeo, creo que para ocultar la risa. Al final no me iba ha hacer falta aprender ebanistería, de momento, porque nos advirtió que pese a todo debíamos ir con cuidado, por si acaso y que si notábamos algún tipo de molestia lo dejásemos.

Tala le dio las gracia y colgó el teléfono tras disculparse por la intempestiva hora de la llamada, ahí si que lo oí reír, se giro hacia mi con expectación.

Me quede plantado contemplándola, aun no me podía creer la suerte que tenia, una mujer preciosa y maravillosa que esperaba un hijo mío, solo esperaba poder evitar que los Vulturis se enterasen de su existencia, el miedo a perderla me asalto.

-¿Jake?- pregunto intrigada.

La cogi en brazos y me la lleve a la habitación sin mediar palabra, mientras ella reía por mi reacción. La deje con cuidado sobre la cama y me aparte para quitarme la camiseta. La oí gemir y vi como sus pupilas se dilataban. Me tumbe con cuidado a su lado y le acaricie la mejilla.

-Prométeme que si te hago daño me avisaras- asintió mientras se lanzaba a besarme frenéticamente.

Creo que esas fueron las ultimas palabras coherentes que dije en el resto de la noche, aunque las mejores fueron el "Te amo" que me dijo Tala justo antes de quedarse adormila y saciada entre mis brazos.