Capitulo 45

Vale quizás no fuese políticamente correcto, pero me encantaba que Jake saltase en mi defensa, aunque no la necesitase, a la primera de cambio.

Salimos de la cafetería antes de que Sally, la camarera, nos invitase a irnos, cosa que seguro que pasaría, contando que había llamado a Bob, una mole de hombre que ejercía de gorila cuando no estaba haciendo de cocinero en el pequeño café. Sally no consentía alborotos en su local.

-No podremos volver, lo siento- dijo Jake apenado.

-A mi no me lo digas, explícaselo a los chicos- le respondí intentando esconder mi diversión.

-Me van a matar- rebufo cabreado.

-Yo lo arreglo- respondió Nahuel resuelto.

Y entro otra vez en la cafetería antes de darnos tiempo a replicar.

-Pobre Bob- murmuro Jake mirándome.

-No se, creo que le va mas la diplomacia…- conteste poniéndome de puntilla para intentar ver algo a trabes de las cortinas.

-Es en serio que lo siento, se que no debería llamar la atención, pero es que ese Newton me saca de mis casillas…- me acerque y le abrace, se ponía tan mono cuando se sentía culpable…

-¿Sabes? Se lo ha ganado a pulso, le habíamos advertido todos, incluso Charlie hablo con el la ultima vez, puede dar gracias a que te has controlado, si no ahora tendría su preciosa cara solo como un vago recuerdo.- respondí con una sonrisa apretándome mas contra su torso.

-Así que su cara te parece preciosa- dijo cogiendo la mía entre sus manos.

-Si te gusta esa clase de belleza anodina, supongo que si, aunque yo personalmente prefiero al macho Alfa- dije alzándome de puntillas para recibir el beso que sabia que me daría.

-Macho Alfa, ¿eh?, no te vale el beta- contesto acercando aun mas su boca a la mía pero dejándola a escasos centímetros y aun fuera de mi alcance.

-Amor, mientras seas tu me daría igual que fuese el omega- gemí intentando alzarme mas para llegar a sus labios.

No se acerco y no me dejo que lo atrajera mas hacia mi, su media sonrisa me indico que lo estaba haciendo de forma totalmente deliberada. Desde luego Jake sabía como torturarme.

-¿Vas a besarme?- pregunte ansiosa.

-Eso depende…- contesto.

-Oh por dios, Mike Newton no tiene nada de atractivo de hecho me parece un presuntuoso egocéntrico que no sabe cuando parar y aceptar una derrota. ¿Mejor así?- pregunte esperanzada.

-No se yo…- contesto acercando un poco sus labios a los míos.

-Jake, por favor- murmure, derritiéndome cada vez mas a cada segundo que pasaba entre sus poderosos brazos- bésame- le suplique.

Una carcajada escapo de su boca para a continuación posarla sobre la mía y darme un profundo beso que me hizo temblar de la cabeza a los pies y me dejo vacía y ansiosa en cuanto sus labios se apartaron de los míos.

-Jo- murmure jadeante.

-Luego mas- respondió y me dio un ligero beso en la punta de la nariz.- No quiero dar un espectáculo en plena calle y me tientas demasiado como para poderme controlar.- explico.

-¿Vamos a casa?- pregunte con el corazón desbocado.

-Eres mala, muy mala- me dijo riendo.

-Lo se, pero te encanta- susurre junto a su oído.

Se río con ganas y yo me uní a su alegría, nos encantaba jugar a provocarnos y aun no había campeón oficial en ese deporte así que ambos seguíamos luchando por la medalla de oro, me aparte de el con el firme propósito de acallar a mis hormonas que aun clamaban por sentir el calor de su cuerpo, ya abrí tiempo de satisfacerlas después. Nahuel salio de la cafetería en ese momento, parecía contento.

-Arreglado, ahora mejor que no volvamos porque aun esta el humano ese dentro y se podría mear encima y manchar el parquet, creo que a Sally no le haría muy feliz, pero dentro de un rato podemos tomar ese café o lo que queráis.- Explico evidentemente satisfecho.

-No pienso preguntar como lo has hecho pero gracias por evitar que pierda mi dosis de cafeína diaria, te acabas de convertir en mi héroe del día- dije abrazándolo impulsivamente.

-Vaya el café es importote para ti intentare no olvidarlo- respondió Nahuel.

Pero se envaro ante mi abrazo, era obvio que no sabia como reaccionar aunque mi muestra de afecto, no se quien estaba mas sorprendido si el o yo. Me dio una ligera palmadita en la espalda que me hizo recordar a cuando los niños tocan un erizo con un palo por miedo a pincharse. Me aparte lo mas suavemente que pude. Mi abrazo había sido sincero y lo último que quería era que creyese que me arrepentía de haberlo hecho. La verdad no había sido de lo mas amable con el y tampoco se lo merecía, me había dicho que no sabia de mi existencia, así que no era como si me hubiese abandonado.

Pero no podía evitar recordar el rostro triste de mi madre mirando por la ventana de su habitación como esperando que allá por el horizonte apareciese su caballero de brillante armadura. Siempre había estado triste, vacía y pocas eran las veces que había visto un amago de sonrisa en su cara, casi siempre cuando me observaba jugar, pero esa sonrisa nunca llegaba a sus ojos. Le había preguntado a mi abuela porque mi madre siempre estaba triste, "Esta enamorada inion", fue su respuesta, la mire fijamente y vi que sus ojos tenían la misma tristeza, "¿Tu también estas enamorada nan?" "Si inion" "Yo nunca me enamorare Nana" mi abuela me miro y se río ante mi ocurrencia, tenia solo tres años. Un escalofrío me recorrió, ante el recuerdo.

Jake se acerco a mi y me abrazo por la espalda, me recosté contra el deseosa de sentir el calor de su cuerpo alejando el frío de mi alma.

-Esta vez no será así- susurro junto a mi oído.

-Lo se Jake.- le conteste sinceramente.

-Me he perdido algo, ¿verdad?- pregunto Nahuel mirándome.

-Unos cuantos años, así que espero que tengas tiempo para poder ponerte al día- respondí intentando sonreír.

-Para ti la eternidad, si es lo que quieres… hija- me respondió.

Acababa de caer el muro que había entre nosotros y pude notar lo trascendental del momento en lo mas profundo de mi ser. Alargue la mano ofreciéndosela y deseando que la estrechase entre la suya, necesitaba sentir el amor de mi padre, como tantas otras veces, pero esta vez, por primera vez en mi vida ese deseo se podía cumplir. Jake estrecho sus brazos alrededor mío. Si mi padre no aceptaba el ofrecimiento tendría su apoyo incondicional, como siempre. Vi con esperanza y expectación como la mano de Nahuel se alzaba y se acercaba a la mía, deteniéndose a escasos centímetros, alce la mirada y vi la duda y el miedo al rechazo en sus ojos, después de todo sus miedos y los míos no eran tan diferentes. Alce un poco mas mi mano esperando que el recorriese el resto del camino sin apartar mis ojos de los suyos. Al instante note como su tibia mano cogia la mía, mi corazón dio un vuelco y una lagrima resbalo por mi rostro. Nahuel me sonrío y se acerco a mí ofreciéndome sus brazos, no dude y me lance a ellos a la vez que Jake me soltaba. Tenía un padre y me quería.

Por fin mi familia estaba completa.