Capitulo 46
Jacob POV
Parecía que por fin todo había vuelto a la normalidad, si es que se puede llamar normalidad a la vida de un hombre lobo casado con una mujer lobo/hibrido vampiro-humano embarazada y cuyo suegro que aparenta menos edad que uno mismo es un hibrido hijo de un vampiro científico loco…
Vale quizás no sea muy normal, pero es mi vida y no la cambiaria por nada del mundo.
Me gire en la cama para observar a la maravillosa mujer que dormía a mi lado, estaba preciosa con su sedoso pelo esparcido sobre la almohada y su hermosa boca fruncida en un tierno puchero, acaricie su mejilla con el dorso de mi mano y ella emitió un leve suspiro. Hacia dos semanas ya desde el incidente en la cafetería y el embarazo ya se le empezaba a notar. Baje mi vista hacia su levemente abultado vientre, vestida aun pasaba desapercibido, pero desnuda tal y como estaba ante mis ojos se podía apreciar sin duda alguna que en el interior de esa mujer se gestaba la vida de un bebe, mi hijo.
La felicidad inundo mi pecho y pose mi mano en su vientre intentando transmitirle a ese nuevo ser el amor que me inundaba cada vez que pensaba en el… o ella.
Según Carlisle parecía ir todo bastante bien, al menos mejor de lo que habíamos esperado en un principio. Tala aun tenia problemas con la alimentación, pero la "dieta" que le había preparado Carlisle parecía estar dando buenos resultados. El crecimiento acelerado había remitido y según el doctor colmillos eso era bueno ya que un embarazo más "normal" seria menos "traumático" para el organismo de Tala. Me consolaba saber que ella no tendría que pasar el mismo calvario que sufrió Bella.
-Jake- murmuro sorprendiéndome- me haces cosquillas.
Mis dedos habían estado trazando ligeros círculos por debajo de su ombligo, ni siquiera me había dado cuenta.
-Lo siento no quería despertarte, duérmete.- susurre, apartando mi mano de su cuerpo.
-Voy a por un baso de leche- dijo entre bostezos.
-Yo te lo traigo, no te levantes- y me apresure a levantarme para impedir que lo hiciese ella.
-Consentidor- me espeto.
-Solo contigo mi amor, solo contigo.- Le respondí inclinándome para darle un leve beso en la frente.
Fui a la cocina y serví un baso de leche fría, últimamente la tomaba siempre así, decía que le era mas fácil ya que al estar fría no notaba tanto el sabor.
Cuando volví a la habitación Tala apuro el baso prácticamente de un trago.
-¿Quieres mas?- le pregunte.
-No, gracias- me respondió, acurrucándose en la cama.- Ven aquí, conmigo.
No me hice de rogar y me tumbe a su lado abrazándola y acunándola contra mi pecho, me encantaba tenerla así, protegida entre mis brazos.
Ella suspiro y se amoldo a mi cuerpo en su postura favorita, rodeando mi cintura con una de sus esbeltas piernas. No se cuanto debí tardar en quedarme profundamente dormido, pero no debió de ser mucho porque lo ultimo que pude pensar fue "algo bueno he debido hacer para tener a mi lado a tan maravillosa mujer".
La luz de la mañana se filtraba a trabes de la ventana, y fue esa luz la que me despertó, bueno la luz y las voces que oía provenir del salón.
-No Billy, ya te he dicho que no- oí decir a mi mujer.
-Solo digo que seria mas practico- respondió mi padre.
-Pero no me parece justo… es tu habitación. Ya se, ya se… es mas grande y esta junto al lado de la otra, pero es tu habitación…
Otra vez la misma discusión, Billy insistía en que cambiásemos nuestra habitación por la suya, la nuestra era demasiado pequeña para poder poner la cuna, además la suya estaba justo al lado de la habitación que antaño fuera de mis hermanas y que íbamos a remodelar para que fuese la del bebe. Pero Tala tenia razón, Billy no tendría el espacio suficiente en nuestra habitación para poder manejarse con la silla de ruedas. La casa no era muy grande ya de por si, pero ahora con un bebe en camino y la necesidad de movilidad de Billy empezaban a planteársenos algunos problemas.
Decidí vestirme e ir al salón con el fin de zanjar la discusión, sabia que tarde o temprano tendríamos que intentar buscar una solución, pero francamente no veía cual y no quería discutir mas de momento.
-Buenos días familia- dije entrando en el salón con una sonrisa.
Apreté levemente el hombro de mi padre a modo de saludo y me dirigí al asiento que estaba justo al lado de Tala, me senté y me incline para darle un leve beso en la sien. No debía hacer mucho que se había levantado porque su pelo estaba ligeramente revuelto.
-¿De que hablabais?-pregunte fingiendo inocencia.
-Como si no lo supieses- me respondió Tala rodando los ojos hacia el techo.
-Jake, deberíamos tomar ya una decisión, a fin de cuentas no estamos seguros de cuantos meses disponemos… -levante la mano en clara señal de stop para frenar la argumentación de mi padre, que por otra parte ya conocía de memoria.
-Papa, ahora no, ¿vale?- dije.
-¿Entonces cuando Jake?, dime sinceramente que vuestra habitación no se ha quedado pequeña desde que sois dos. Pensaba proponéroslo igual, solo que el bebe acelera un poco las cosas.- mi padre suspiro- A menos que queráis buscar casa propia.
-¿Es eso lo que quieres Billy?- pregunto Tala con lagrimas en los ojos.
-No. Me encanta que viváis aquí, pero intento ser práctico. La casa en muy pequeña y a veces me da la sensación de que yo os dejo poca… intimidad.- dijo agachando la cabeza.
-Eso no es verdad, de hecho desde que tienes el cobertizo te pasa allí casi todo el día…- me calle al darme cuenta de porque lo hacia- es por eso, te estamos echando de tu propia casa… - me sentí fatal al darme cuenta, Tala rompió a llorar, la abrace intentando consolarla.
-No, no es eso, me encanta el cobertizo, me da mi propio espacio…- Tala gimió y aumento la intensidad de su llanto.- Mejor me callo.- Dijo Billy claramente avergonzado.
-Lo siento, no nos dimos cuenta, empezaremos a buscar casa- dije levantándome de la silla y arrastrando a mi mujer, que segura llorando entre mis brazos, conmigo.
-Jake, Tala, no era eso lo que yo quería…- intentaba disculparse, la conversación se le había ido de las manos y estaba claramente avergonzado.
-Lo sabemos papa, lo sabemos- apreté su hombro al pasar por su lado y el cogio mi mano.
Baje mi mirada hacia sus ojos y vi que los tenia llenos de lagrimas, intente sonreír para demostrarle que no estaba enfadado, porque en realidad no lo estaba. Asintió con la cabeza e intento devolverme la sonrisa.
Lleve a Tala hasta el baño para que pudiese arreglarse y nos pudiésemos ir al taller, allí podríamos hablar tranquilamente.
Media hora después entrábamos en la oficina del taller y bajábamos las persianas para que los chicos nos diesen un poco de intimidad. Esperaba que con los ruidos no oyesen nuestra conversación. Justo antes de bajar la última persiana vi que Seth me preguntaba "¿Qué pasa?", "Luego" fue mi escueta respuesta. Termine de bajar la persiana y me gire hacia Tala que ya estaba arrebujada en uno de las sillas. Tenía las piernas subidas y las abrazaba contra el pecho. No me hizo falta preguntarle como estaba, ya lo sabía por la conexión y su desolada expresión. Acerque una silla y me senté junto a ella mientras le acariciaba el pelo.
-No lo sabia- murmuro.
-Yo tampoco mi amor- le conteste.
-¿Por qué no nos lo dijo?- giro su cara hacia mí mientras me lo preguntaba.
-No se, Billy es… bueno Billy- no encontraba una forma mejor de describir a mi padre- en realidad no creo que le molestemos, mas bien cree que el nos molesta a nosotros.
-¡Pero eso no es verdad!- exclamo.
-Bueno… yo creo que en cierta forma si lo es, nos molestamos mutuamente.- Me había pasado todo el camino hasta el taller pensando en ello.
-¡No!- grito Tala levantándose de la silla y apartándose de mí.
-Pero tiene razón, la casa es muy pequeña- le dije intentando cambiar la argumentación, sabia lo cabezota que podía llegar a ser.
-Si, bueno…- claudico.
-Y las paredes son muy finas- agregué.
-¿Crees que nos oye?- me pregunto visiblemente azorada. Me limite a asentir- Y eso le incomoda, no es cierto- agrego volviendo a sentarse en la silla.- Estamos siendo egoístas- no era un pregunta.
-Un poco.- le conteste de todos modos.
Se acerco a mi y apoyo su cabeza en mi pecho, empecé a acariciarle la mejilla y ella suspiro.
-¿Cómo lo hacemos?- murmuro.
-Hablare con Rachel y Leah, ellas podrán ayudarnos, tienen experiencia.- le respondí, pensando en como reunir el dinero que íbamos a necesitar.
Habíamos ido reinvirtiéndolo casi todo en el taller y lo que habíamos reunido apenas si seria suficiente para la casa, pero no para todo lo que necesitaríamos en ella.
-¿Tendremos suficiente?- me pregunto alzando la cabeza hacia mi.
Dude un momento entre decirle la verdad o mentirle para no preocuparla. Decidí no mentirle.
-Para todo no.- espere su reacción.
-Habrá que improvisar.- dijo con determinación.
-Me temo que si.- adoraba el talante decidido de mi mujer.- Podemos pedirle a Billy que construya algunos de los muebles, así tendríamos para parte de lo demás.
Nos esperaba un arduo trabajo por delante.
