Capitulo 47
Había pasado casi un mes de la discusión con Billy, cuando volvimos a casa y le dijimos que habíamos decidido buscar casa, casi le dio un infarto, no era lo que el pretendía, pero todos sabíamos que era lo mejor.
Billy no solo se ofreció a fabricar los muebles, sino que se empeño en dividir los enseres de casa para que al menos tuviésemos un poco de todo.
Los chicos se organizaron para ir comprando electrodomésticos entre todos, las chicas fabricaron cortinas, sabanas, mantelerías y demás. Emily nos regalo una preciosa colcha que había cosido ella misma con retales. Sue nos sorprendió con una hermosa vajilla de barro fabricada por ella y por Leah.
Rachel reciclo toda la ropa de Kevin que ya no le valía, (si tenia una chica iba a tener complejo de pitufo, todo era azul) y la de premamá que había guardado, para dárnosla.
Nahuel se había ofrecido a ayudarnos a comprar la casa y todo lo que notásemos en falta cuando empezásemos a montarla, no quería que a su hija y a su nieto les faltase de nada.
Por su parte los Cullen se habían coordinado a trabes de Charlie y Sue para comprar lo que los chicos no pudiesen y el material que usaban las chicas.
Charlie nos regalo un juego de protectores infantiles para las esquinas de los muebles, cuando se entero que Billy estaba fabricando los muebles con cantos en redondo, corrió a cambiarlo por otro para evitar que los bebes abriesen armarios.
Así que gracias a nuestros amigos y familia íbamos a tener de todo.
Ahora solo nos faltaba la casa.
Nos estaba costando más de lo que habíamos esperado. Las casas normalmente se quedaban en la misma familia y no se vendían, las que estaban en venta estaban en muy mal estado o directamente en ruinas y no podíamos permitirnos su compra (las vendían a precio de nuevas) y la reconstrucción.
Iba cavilando y haciendo cuentas, la última casa no estaba tan mal, pero habría que cambiar las tuberías y el sistema eléctrico, mientras Pitt al otro lado del teléfono explicando las ventajas y demás maravillas de las piezas que quería encasquetarme.
Tala entro corriendo por la puerta del taller, sus mejillas estaban encendidas, como si hubiese venido corriendo desde casa de los Cullen. Era miércoles, el día que habíamos fijado para su revisión semanal, salí disparado de la oficina sin molestarme ni siquiera en colgar el teléfono, Pitt no se daría ni cuenta.
Mi mujer se estrello entre mis brazos, sondee sus emociones y suspire aliviado, fuese lo que fuese lo que la había hecho venir corriendo no era nada malo. Los chicos se aguzaron a nuestro alrededor visiblemente preocupados.
"Respira" le ordene mentalmente intentando que recuperase el resuello, una inmensa felicidad me asalto, provenía de ella.
-¿Que pasa, esta todo bien?- pregunto Seth, al parecer fue el único que se atrevió a preguntar.
-Casa- murmuro Tala aun jadeante debido a la carrera.
-Si no te calmas no puedo entenderte- le respondí.
Sus emociones estaban tan alteradas que me era casi imposible oírla. Cogio una fuerte bocanada de aire y la fue soltando poco a poco, para intentar serenarse.
-Los Cullen tuvieron una idea para la casa, llame a Billy y le encanto la idea- en su cabeza se dibujo la imagen de una preciosa casita azul.
-¿Donde?- pregunte alucinado por la perfección de la imagen.
-La construiremos, los terrenos de los Black tienen espacio suficiente, si estas de acuerdo tu padre solicitara los permisos hoy mismo, Alice dice que lo puede arreglar para que nos los concedan en una semana. ¿Qué opinas?- pregunto esperanzada.
-Es una gran idea- Respondió Paúl.
-Si, la lastima es que ninguno de nosotros sabe nada de construcción- El viejo Quill tenia razón, su nieto era un agorero.
-Podemos aprender, arreglamos coches, dominar un martillo no puede ser más difícil.- Respondió Seth, el más optimista sin duda.
-Eso es lo mejor, tenemos mano de obra experimentada gratis…- dijo Tala mirándome a los ojos, la imagen de Emmet, Jasper, Rosalie, Edward y Alice cuzo por mi mente.- Tienen experiencia y varios han estudiado arquitectura, fontanería, electricidad…- empezó a enumerar las cualidades de los Cullen con los dedos.
-Frena- le dije- ¿también le has dicho eso a Billy?- asintió frenéticamente con la cabeza- ¿y Sam?- volví a preguntar.
-Billy ha dicho que el se encarga- me respondió con una hermosa sonrisa que ilumino su rostro.
-No soporto cuando hacen eso- dijo Embry dirigiéndose a Quill.
-Ni yo- respondió Quill- nos lo explicáis por favor- dijo alzando las manos y moviéndolas para hacerse notar.
-Los Cullen se han ofrecido a fabricar una casa para nosotros- respondí mirándolos por encima de la cabeza de Tala.
Vi como cuatro pares de ojos se habrían como platos.
-¿En la reserva?- pregunto Paúl en estado de shock.
-Si- respondió mi mujer girándose para encararse a ellos y poniendo los brazos en jarras para invitarlos a que la desafiasen.- A fin de cuentas Rosalie ya nos hecha una mano en el taller así que no veo donde esta el problema.
Habíamos tenido bastante trabajo últimamente y la Rubia se había ofrecido ha echarnos una mano sin cobrar, dado que Tala en su estado tampoco podía pasarse dieciséis horas trabajando entre motores y que prácticamente ya vivíamos en el taller habíamos decidido entre todos que nos vendría genial una mano extra. Rosalie trabajaba por las noches, cuando ya estaba cerrado para evitar que la viesen, al fin de cuentas era una "mujer" difícil de olvidar y excepto Seth y yo intentábamos que los demás no estuviesen por allí.
-Pero esto no es la reserva- contesto obstinado mi cuñado, seguían sin gustarle los vampiros y apenas si toleraba las visista diarias de Nahuel.- ¿Y el tratado?
-Seria provisional, los Cullen nos han ayudado muchísimas veces y además no es la primera vez que entran en la reserva para ayudarnos.- Argumento Tala.
-Tiene razón- la apoyo Seth.
-Por mi esta bien.- dijo Embry.
-Yo lo que diga la mayoría- anuncio Quill.
-No me gusta- respondió Paúl.
-Pero, ¿aceptaras lo que Sam decida?- pregunto mi mujer esperanzada.
-Si- gruño mi cuñado.
-Gracias chicos- dijo mi mujer abrazando a los cuatro hombres a la vez.
-¿Y yo no opino?- pregunte a mi mujer alejándola de los cuatro lobos y cobijándola entre mis brazos.
-Tú dirás que si- respondió ella girándose entre mis brazos para mirarme a la cara.
-¿Segura?- pregunte con picardía, mientras nuestros amigos carraspeaban y volvían al trabajo.
Paso sus manos alrededor de mi cuello y se puso de puntillas, sus labios se posaron sobre los míos con un casto beso a la vez que notaba como una mano invisible me acariciaba zonas mas intimas. La bese con ardor y la mano invisible se esfumo, gemí de pura frustración.
-Así rompes la concentración- me dijo Tala entre risas.- ¿Oyes eso?- pregunto de golpe mirando hacia la oficina.
Aguce el oído y oí como una lejana voz que pronunciaba mi nombre.
-¡Pitt!- exclame y salí disparado hacia el teléfono para deshacerme en disculpas.
Cuando por fin colgué el teléfono, tras varias excusas tontas con respecto a repentinos problemas intestinales, y me gire hacia la puerta vi a Tala apoyada en ella intentando aguantar la risa.
-Es culpa tuya, entraste tan en tromba que pensé que pasaba algo grave.- le dije acusatoriamente e intentando contener la sonrisa.
-Prometo compensarte… - me dijo cerrando la puerta a sus espaldas y acercándose hacia mí con ademanes seductores, se me seco la boca.
"¿Aquí, ahora?" pensé, "Por que no" respondió mientras empezaba a bajar las persianas. Me levante de la silla y me dirigí corriendo hacia la puerta esquivando a mi mujer en el proceso. La abrí ligeramente y grite a trabes de la rendija.
-Hora del almuerzo chicos y echar el cierre.- Oí sus risas cundo cerraba y me gire hacia Tala que estaba acabando de bajar la ultima persiana.
-¿Lo ha dicho en serio?- oí como preguntaba Seth inocentemente.
-Mejor no preguntes y tira- oí contestarle a Paúl, mientras alguien bajaba la persiana del taller.
-¿Por donde íbamos?- me pregunto mi mujer con picardía mientras se desabrochaba el primer botón de la blusa.
-Ibas a compensarme y a convencerme…- jadee ante la visión de su broncínea piel.
Se acerco a mí mientras seguía desbrochando los botones de la blusa y dejaba a la vista sus pechos únicamente cubiertos por un discreto sujetador blanco.
Gruñí de puro deseo y ella se apoyo contra la mesa mientra con un dedo me invitaba a acercarme. No me hice de rogar y me lance contra su boca como el sediento en el oasis. "Impaciente" pensó.
Deslice mis manos sobre sus muslos a la vez que la subía a la mesa, ese día llevaba falda, y roce suavemente su centro notando su calida e invitadora humedad. "Provocadora" pensé yo. Una risa escapo de sus hermosos labios filtrándose en mi boca.
Sus manos se dirigieron a mis pantalones desabrochándolos y liberando mi virilidad. Mi mano agarro el encaje entre sus piernas y tire de el desgarrándolo para acto seguido hundirme en el paraíso que atesoraba entre sus muslos.
Gemimos al unísono debido a la intensidad de la pasión del momento. Baje la cabeza y capture uno de sus pechos con mis labios mientras aumentaba el ritmo de mis caderas y ella se retorcía entre mis brazos. El éxtasis llego de forma prácticamente instantánea desgarrando nuestras entrañas de pura pasión.
Tala apoyo su cabeza en mi hombro intentando recuperar el aliento y me beso levemente el cuello rozándome con los dientes y provocándome un escalofrío que me recorrió entero.
-Te amo- le dije acercándome a su boca para besarla.
Note su estupor y su sorpresa apenas segundos antes de sentir como se envaraba entre mis brazos.
Que diantres…
