Capitulo 48
Cogi la cara de Tale entre mis manos para levantársela y poder mirarla directamente a los ojos.
-¿Qué pasa?- pregunte, el rubor tiño sus mejillas y negó con la cabeza- Creía que ya habíamos pasado la fase del miedo a manifestar nuestros sentimientos.
-Jake, no es eso- dijo apartándose de mi e intentando recomponer su ropa medio desgarrada.
"Soy un animal" pensé cuando vi como hacia un nudo en el lateral de sus braguitas para mantenerlas sujetas a su cintura. La culpa me inundo al pensar en mi comportamiento salvaje de hacia unos minutos. Levanto la cabeza y me miro con cara de sorpresa.
-Tampoco es eso- murmuro.
-¿Entonces?- pregunte ansioso.
-Me he asustado.- ahora era ella la que parecía avergonzada.
-¿Por qué?- le pregunte acercándome a ella y apartándole un mechón de pelo y poniéndolo detrás de su oreja, odiaba que ocultase su mirada de mí.
-Ha sido… intenso- respondió.
"Soy un animal, la he asustado" volví a pensar. La culpa y la vergüenza me corroía.
-No- me dijo rotunda- no has sido tú, yo… te deseaba… demasiado.
-¿Y eso es malo?- pregunte sin entender nada.
-Da igual, Jake, no te preocupes no ha sido nada, solo me ha sorprendido la intensidad de mis emociones.- Me beso levemente en la boca- Deben ser cosas de las hormonas y el embarazo. Te amo- me dijo acariciando mi mejilla.
Me dejo sentir ese amor para esconder así sus otras emociones, era un truco que yo había aprendido hacia tiempo, enmascarar unas emociones con otras. No podíamos mentirnos, pero al parecer si tener secretos. Decidí dejarlo pasar y cambiar de tema, todos teníamos derecho a una parte de intimidad.
-¿Y que te ha dicho Carlisle?- pregunte, pareció aliviada por el cambio de tema.
-El bebe esta bien, los dolores de espalda son normales, que por precaución ya no debería entrar mas en fase hasta que nazca el bebe, que el gusto que he desarrollado por el tomate tiene mucha lógica, estudiara otra vez la tabla de la dieta para reajustarla. Contando que estoy de tres meses y que equivalen a cinco calcula que, si no hay cambios, el bebe nacerá en unos dos meses y medio, mas o menos.
-Bueno, eso no nos deja mucho tiempo, ¿has logrado hablar con tu abuela?- le pregunte abrazándola.
-No, la muy cabezota se niega a aparecer, pero se que esta por aquí.- La mire sorprendido.
-¿Cómo lo sabes?- pregunte.
-Va dejándome señales, esta mañana me ha hecho un remolino de hojas.- Dijo claramente fastidiada.
-Un remolino de hojas- repetí extrañado.
-Si, es un pequeño truco que utilizaba para hacerme sonreír cuando estaba triste.- Apunto para que lo entendiese.
-¿Estas triste?- pregunte preocupado.
-Esta mañana si, por la casa. Ahora ya no.- Dijo mirándome sonriente.- Va a ser preciosa.- Afirmo.
-¿Azul?- asintió con la cabeza- ¿podré opinar?
-Claro tonto, va ser de los dos. Alice ha dicho que vayamos para hacer un boceto y empezar con los planos, necesitara presentarlos en el proyecto de obra.- su mirada brillaba como la de un niño el día de navidad.
-Te hace ilusión- afirme- hazla a tu gusto, lo que decidas estará bien, pero no dejes que Alice se pase, tiene cierta tendencia a la opulencia. – le dije pensando en los refinados gustos de la vampira.
-¿En serio?- me pregunto emocionada.
-Si en serio-respondí- solo una cosa, me gustaría una bañera o en su defecto una ducha muy grande- sonreí con picardía.
-Eres incorregible Jake- dijo riendo- pero estoy de acuerdo.
Se la veía tremendamente feliz, se mordió el labio dubitativa.
-¿Qué?- pregunte anticipándome a su pregunta.
-Te importaría mucho que hiciese un pequeño mirador… en casa de mis abuelos había uno y me encantaba sentarme allí a leer los días de lluvia. No se saldrá del presupuesto, lo juro.- dijo mirándome cargada de esperanza.
Como diantres me iba a negar a esa mirada, sabia que añoraba la casa de sus abuelos, me había hablado muchas veces de los pastos que la rodeaban y el pequeño jardín en el que su abuela trabajaba a diario y cultivaba sus hiervas curativas. Quizás podría hablar con Alice para que construyese uno también en nuestra casa. Había pensado hacerlo en la casa de Billy pero nunca encontraba el tiempo necesario. Lo cual me recordaba que tenia que pasar a por el anillo de Tala, aun llevaba puesta la arandela pero ya iba siendo hora de ponerle un autentico anillo en el dedo.
-Si eso te hace feliz, hazlo.- le respondí, no le veía el inconveniente a un pequeño mirador.- Vamos a almorzar con los chicos ¿quieres?
-Gracias Jake- dijo poniéndose de puntillas para besarme.- Vamos.- respondió apartándose de mi.
La sujete por la muñeca y la hice girar hasta chocar con mi pecho, levante su barbilla con un dedo para acceder mejor a su boca y darle un beso como Dios mandaba. Se estremeció de la cabeza a los pies.
-Así no iremos nunca.- dijo suspirando.
-Pues que esperen- respondí volviendo a besarla, esa mujer era adictiva.
Quince minutos después entrábamos en la cafetería cogidos por la cintura. Nuestros amigos estaban sentados en la mesa de siempre y sus caras tenían un cierto aire de sorna.
-Ya era hora- bromeo Quill al vernos entrar, mientra se apartaba para hacernos sitio.
-No hemos tardado tanto- respondí pensando en lo extremadamente breve de la doble sesión de sexo.
-Veamos, cinco minutos de calentamiento - dijo Seth haciendo ver que contaba con los dedos.- otros cinco de posturitas varias y cinco mas de mete saca. Quince minutos, vosotros habéis tardado más de media hora, me preocupa. ¿Qué hacíais? Leer la biblia.- Tala se puso roja como un tomate.
-Lo preocupante no es la media hora, es que tu creas que un polvo dura solo quince minutos- le espeto Paúl lanzándole la servilleta.
Estallamos todos en carcajadas ante la cara de estupefacción de Seth. Aunque en este caso no iba tan desencaminado…
Tala se removió en la silla. "Incomoda" pensé divertido, me propino un leve codazo en las costillas a modo de amonestación, "Asesino de braguitas inocentes" me respondió, sus braguitas no se habían salvado tras el segundo asalto de pasión y habían acabado en el cubo de la basura. Por suerte la falda era larga, pero me excitaba sobremanera pensar que no llevaba ropa interior, ahora fui yo el que me removí incomodo por mi prominente erección. "Salido" me dijo ante mis pecaminosos pensamientos, "Solo contigo mi amor, solo contigo" le respondí y vi como una preciosa sonrisa se dibujaba en sus labios.
-En serio me saca de quicio que hagáis eso- dijo Embry mirándonos.
-No creo que te gustase esta conversación en concreto al menos que seas un Voyeur…- le dije guiñándole un ojo.
-OH, yo desde luego no quiero saberlo- contesto Quill, entre risas.
-Muy gracioso chicos, pero tengo hambre- dijo Tala cogiendo la carta.
-No me extraña- murmuro Seth dejando escapar una risilla.
Le cayo un capón, miro a su alrededor buscando al responsable de semejante agresión contra su persona, pero no tubo éxito. Mire a Tala de soslayo preguntándome si habría sido ella. La sonrisa maliciosa que dibujaron sus labios y que oculto tras la carta del pequeño café me confirmo que así era. Después de todo parecía que mi mujer aun guardaba un par de ases en la manga.
